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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 234

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234: Reunión Prevista 234: Reunión Prevista  Las frecuencias calibraron y los pulsos viajaron a altas velocidades en sintonías que ni siquiera los detectores del Gobierno Estadounidense pudieron captar.

La energía acumulada para una emisión de semejante rango era otra historia.

Fuertes detonaciones sacudieron el cielo y provocaron temblores en la estructura justo sobre la cabeza de Nezu.

Recuerdos no muy agradables de su última experiencia subterránea asaltaron su mente, pero la rata se obligó a mantener la cabeza fría.

Las emisiones cubrieron el estado en su pulso más débil, y llegaron al Caribe en la última oleada.

Sólo un par más y podría escuchar la frecuencia del chakra en todo el continente Americano, y después medio planeta.

Nezu tuvo que redirigir parte de la energía de las instalaciones a las defensas automáticas, cuyo control tenía ahora.

Torretas láser que nunca esperarías ver en un Laboratorio científico se desplegaron y prepararon, sus cañones apuntando al cielo.

No tenía ningún otro medio para defenderse de la lluvia de misiles que pronto le caería encima.

Las torretas le ganarían tiempo, así como las Quimeras lo hacían ahora al salir y enfrentarse a las fuerzas armadas.

La razón de las detonaciones que amenazaban con enterrarlo vivo eran los blindados y los Helicópteros de asalto que bombardeaban el lugar, intentando echar abajo el amplio anillo del Sincrotrón.

Dojin y Tsunako tenían la tarea de entorpecer dicho ataque, mientras el moribundo Zugan volvía a su posición de montaña inamovible.

—¿Por qué dejé que se fuera Green Lantern?— se lamentó Nezu internamente.

Las grietas se acumulaban en secciones del techo y estaba seguro que algunas alas ya habían cedido.

Por suerte, todo alrededor del propio Sincrotrón estaba reforzado.

Un manojo de cables chisporroteaba de vez en cuando y pantallas desencajadas de sus lugares en el panel de control destellaban con gráficas sin información útil.

A su lado, un medidor alertaba de la sobrecarga a la que el gran anillo era sometido.

La energía se acumulaba y la muestra de chakra se excitaba, justo antes de liberar un pulso poderoso que erizó los pelos de Nezu y que viajó a miles de kilómetros.

Conectado al sistema del Laboratorio, Nezu empleó su improvisado rastreador para identificar con mayor precisión la zona en que el pulso escuche la misma frecuencia.

Así es como encontraría a Liam.

—¡Rata, veo los proyectiles!— llamó Dojin a través de su propio comunicador integrado en la carne.

Nezu retorció las mecandritas en señal de frustración.

—¿Cuántos?— preguntó severamente.

—¡Muchos!— advirtió Tsunako, su voz tensa indicándole a Nezu que el tiempo se le había acabado.

—Llama al Puerco, quédense cerca de mi ubicación.

Esperaremos un intento más y entonces nos largamos— ordenó la rata.

Al otro lado de la línea, Tsunako expuso los dientes a las fuerzas en retirada y se volvió en la dirección de su compañero Quimera.

Los soldados de a pie hacía mucho que desistieron de sus intentos de intrusión, dejando a los blindados y los Helicópteros la tarea de lidiar con las invocaciones.

Aunque Tsunako no tenía la fuerza bruta para volcar los pesados vehículos, sus cañones de plasma sí podían dañar las orugas.

Dojin, siendo el temerario que era, usaba ráfagas de chakra para saltar a grandes alturas y abrir fuego contra los Helicópteros.

Sorprendentemente, ni una sola bala lo alcanzó.

La Ninken corrió a toda velocidad hasta llegar a la posición de Zugan, quien desataba murallas de fuego abrasador para cegar tanto a los atacantes por tierra como por aire.

La Quimera retrocedía poco a poco, nunca exponiendo la zona agrietada de su caparazón.

Su paso era lento y mucho menos grácil que antes, cortesía de Super Man.

—¡Tenemos que irnos!— ladró Tsunako.

Zugan asintió y procedió a almacenar su masa en los sellos internos, encogiéndose rápidamente hasta un punto en que la Ninken pudiese cargarlo.

Gracias a su perfecto equilibrio como bestias shinobi, así como el chakra, el Cerdo logró sostenerse bastante bien sobre el lomo de Tsunako a pesar de la agitada carrera que ésta emprendió.

Dojin los alcanzó desde otro punto y el trío de Quimeras se resguardaron en la zona mejor protegida: El techo sobre Nezu.

En el cielo, los misiles disparados por los Cazas salían de las nubes y trazaban sus amplios arcos, dejando tras de sí estelas blancas de humo.

Las torretas del Laboratorio fijaron objetivos críticos y abrieron fuego, haciendo estallar más de uno a gran altura.

El aire se calentó y las ondas expansivas golpearon a las Quimeras.

Cualquier proyectil lanzado a sus cabezas fue interceptado, pero los demás no.

Había demasiados.

En ese momento, Dojin, Tsunako y Zugan sintieron un hormigueo en la carne cuando otra poderosa oleada de energía salió disparada desde el Laboratorio, resonando con el chakra en sus cuerpos.

Diez segundos después, las bombas aterrizaron en los seis puntos clave del Colisionador, interrumpiendo el peligroso flujo de energía y echando a perder la misión de Nezu de encontrar a Liam.

Sólo podían esperar que este último pulso lo alcanzase, donde sea que esté.

De vuelta en el interior, Nezu hizo los arreglos pertinentes y estableció una conexión remota con las máquinas que recibirían la información del pulso.

Apagó el resto de Sistemas y derribó los tanques de acelerante que reunió para incendiar todo y evitar filtraciones.

—Perro, ven a buscarme.

Nos largamos ahora— llamó a Dojin y echó a correr, dejando tras de sí las pantallas con los gráficos y su propio dispositivo.

Aprovecharon la ventana de tiempo que les ofreció el bombardeo para crear distancia entre ellos y los Helicópteros.

Ambos Ninken fijaron el rumbo a la ciudad, donde pretendían evadir por completo a sus uniformados y nada contentos amigos.

Para cuando los Héroes lograron derrotar a la Viltrumita, el grupo de Nezu había provocado un caos en Nueva York al correr por sus calles y entre sus edificios, con patrullas y Helicópteros pisándoles el trasero.

La mayor movilidad de los Ninken y su velocidad en carrera superior a la de cualquier vehículo en zona urbana bastaron para hacer a sus perseguidores quedar en ridículo.

Durante ese agitado período, Nezu se centró en analizar la información obtenida remotamente, cosa que fastidió al Ninken que montaba.

Media hora loca de persecución después, las Quimeras se adentraron en las alcantarillas de la ciudad y consiguieron quitarse de encima a los militares, quienes parecían haber iniciado un bloqueo parcial en la superficie.

Tonterías humanas que a las Quimeras poco les importó.

Zugan se echó una siesta, Tsunako fue a vigilar los alrededores y Dojin permaneció cuidando a Nezu, exasperado por la falta de respuesta de la rata.

—¿¡Encontraste al maestro o no!?— gruñó el Ninken, intentando intimidarlo con sus colmillos.

—No es tan simple como crees, perro estúpido— replicó Nezu, poco impresionado.

—¡Hazlo simple entonces!

Nezu suspiró internamente.

Miró con expresión muerta al intenso Ninken antes de encogerse de hombros y expulsar un holograma de uno de sus ojos.

En el mismo se mostraba un mapa de toda la zona cubierta por los pulsos del Sincrotrón, donde había concentraciones de color rojo en ubicaciones específicas.

—…¿Él está ahí?— preguntó Dojin, clavando sus ojos en esas concentraciones.

—No.

Él estuvo ahí, pero no es seguro afirmar que lo está justo en este momento— aclaró Nezu, ajustando el mapa holográfico.

Ahora había zonas con un rojo menos intenso que otras.

—La energía no desaparece sin más, perro tonto.

Tú y el enano poseen una firma verdaderamente única, por lo que cada vez que la expulsan de su cuerpo queda un leve rastro por ahí.

Aquel aparato gigante recogió esa firma a lo largo y ancho de esta zona del planeta, incluyendo los lugares donde Liam desató su Ninjutsu.

Gotham, Jump City, Washington, y leves rastros a lo largo de otros Estados, donde el pájaro probablemente voló.

¿Entiendes ahora?

Lo que necesito hacer es analizar la intensidad de esas frecuencias y determinar cuáles son más viejas y cuáles más recientes— explicó la rata lo más simple y resumido que pudo.

Dojin siguió sin entender y se lo hizo saber a Nezu.

Nezu lo abofeteó y le exigió quedarse callado.

Lo que no le dijo es que ya tenía una idea de dónde estaba, pero no estaba dispuesto a proceder sin una confirmación absoluta.

Una vez que emergieran de este agujero, y sin la disposición de Takagami, serían ellos contra todo un País.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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