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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 236

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236: Compañía Anhelada 236: Compañía Anhelada  Liam y Henry Caine charlaron hasta que el sol desapareció entre el follaje y las estrellas tomaron posesión del cielo.

Muchas revelaciones se hicieron claras para el shinobi, muchas implicaciones empezaron a caer sobre sus hombros con el peso de un océano.

En un momento estaba en la absoluta ignorancia, viviendo el día a día como probablemente ningún transmigrante que se respete toleraría, sumiéndose en reflexiones existenciales sobre lo que fue y lo que podía llegar a ser con esfuerzo y dedicación.

¿Esfuerzo y dedicación?

¡Había Dios sabe cuántos transmigrantes o reencarnados por ahí!

Cada uno con un Sistema como el suyo que posiblemente no los ha penalizado, adquiriendo poderes sacados del culo muy por encima de lo que él podía manejar.

Ya lo sospechaba, dado su encuentro con el Cultivador al cual francamente había olvidado hasta el nombre.

Si había uno, podría haber más y no le molestaba tanto tal cosa.

Le tomó una década y media encontrarse con el primero, después de todo.

Lo que nunca, ni en sus sueños más desesperanzados, había previsto era que su nombre estuviera en la lista de misiones de los Sistemas de esos hijos de puta.

Aplicando la misma lógica que con el cultivador, si Henry tenía la misión de matarlo no había motivo alguno para creer que los demás no tuviesen la misma misión.

Imaginar a un grupo de bastardos tramposos y rompedores de las reglas babeando por aplastar su trasero traía pesadez al corazón de Liam.

Se aseguró de extraer cada gota de información de Henry, pues sus compañeros de pandilla lucían muy sospechosos.

En especial aquel adolescente rubio con visión de calor, súper fuerza y vuelo.

Descubrió que, en primer lugar, Henry Caine poseía un Sistema Espacial que estaba estancado en el nivel 1.

Y en ese nivel 1 adquirió las habilidades de seres llamados Jumpers, de quienes Liam apenas recordaba haber visto una película.

Qué sería capaz de hacer Henry en niveles superiores, estaba fuera de la imaginación de Liam.

En segundo lugar, este tipo no vino del mismo mundo del que Liam era originario.

Afirmó haber nacido, vivido y muerto en el siglo XX, en una supuesta República de Alejandro en algún rincón de Europa Central.

A menos que su ignorancia alcanzase niveles astronómicos, Liam estaba muy seguro que jamás existió una República con tal nombre en el siglo XX de su tierra.

Y en tercer lugar, dada la época y el contexto de Henry en su primera vida, no tenía ni puta idea sobre lo que eran los transmigrantes, ni mucho menos a reconocerlos en este mundo caótico y fantástico.

Para el hombre, no había distinción entre Liam, Super Man, y cualquier otro bicho raro con poderes.

No es que Liam fuese mucho más perceptivo que él de todos modos.

—¿Qué me pasará ahora?— preguntó Henry tras esperar casi una hora entera a que el shinobi digiriese la información obtenida.

Él no tenía conocimiento de las cosas que revoloteaban en la mente de Liam y éste no se molestó en explicarle nada.

—…

Esa es una muy buena pregunta, Henry— respondió distraídamente.

Había mucho provecho que sacarle al comunista, dadas sus habilidades, pero precisamente por sus habilidades Liam no podía confiar en él.

Este hombre tenía la misión de matarlo y no era de los que rechazaban a menudo las exigencias del Sistema.

Era toda una perra de los recados, una perra con la capacidad de tomarlo desprevenido, transportarlo a la boca de un volcán o frente a un tren en movimiento y completar la petición.

¿Convencerlo de cesar hostilidades con el Talk no Jutsu?

Liam dudaba mucho de sus habilidades persuasivas.

Miró al agotado y ligeramente tenso Henry.

No se dejó engañar por su rostro juvenil, pues si la información era correcta, este tipo tendría el equivalente a 47 años de vida.

Era un hombre, un adulto que tomó decisiones por cuenta propia.

Él tomó conscientemente la decisión de perseguirlo e intentar matarlo.

Liam hizo un sello manual con una mano antes de desaparecer de la vista de Henry Caine.

Se desplazó a velocidades ridículas con Shunshin consecutivos, poco interesado en ser capturado nuevamente.

Henry abrió los ojos de par en par y entró en pánico.

No por la desaparición del shinobi, sino por la sensación de algo quemándose en su recto.

Su corazón se saltó un latido y forzó su voluntad al familiar salto, buscando inconscientemente un lugar seguro.

En un segundo, él también desapareció del lugar y reapareció a miles de kilómetros, ya entrado en territorio norteamericano una vez más.

En el segundo dos, volvió a saltar y llegó a las afueras de Gotham City.

En el segundo tres, intentó concentrar su mente en el complejo de apartamentos donde dejó a sus compañeros y contratistas, desesperado por ayuda.

No concretó ese salto.

*************************************  Los días fueron y vinieron como de costumbre.

A pesar de no encontrarse en una era especialmente interconectada, la tragedia de los pueblos desparecidos no pudo mantenerse en silencio para siempre.

La gente exigiría respuestas y el Gobierno estaba obligado a dárselas.

Bajo el cuidado de los Héroes que la detuvieron, Anissa fue revelada al público como la responsable de las masacres.

Las muertes fueron lloradas, los miles de funerales sin cuerpos que velar se llevaron a cabo y las reparaciones comenzaron.

La Viltrumita no emitió palabra alguna desde su captura, permaneciendo en estoico silencio ante las horas interminables de interrogatorio.

Durante este período, se mantuvo un estricto control de vigilancia y seguridad por parte de Linterna Verde, Capitán Marvel, Super Girl y Super Man, siendo estos los únicos con la capacidad de evitar una fuga por parte de la guerrera.

La unión de los Héroes por obligación y la constante interacción por la responsabilidad llevaron al nacimiento de nuevas relaciones.

Batman ya simpatizaba con la idea de lo que un grupo así podría ofrecer al mundo.

Los periódicos y noticieros gritaban la historia a toda voz, abordándola desde ángulos más pesimistas y esperanzadores por igual.

Los Héroes luchando codo a codo contra una amenaza de semejante parecía atraer al público.

Pero las preguntas persistían.

¿Quién era la mujer?

¿Por qué hizo lo que hizo?

¿Cómo estaba relacionado cierto shinobi con todo esto?

El Gobierno presionó por respuestas tanto a los Héroes involucrados como a la viltrumita.

Los primeros intentaron defender las acciones de las Quimeras en Long Island, así como solicitar un cese a la persecución de Liam.

La segunda continuó ignorando todo.

Estos detalles no fueron revelados al público por obvias razones, pero incluso si ese fuera el caso, a Liam no podría importarle menos su imagen a ojos de Estados Unidos.

Emprendió su viaje lo más alejado posible de los focos de civilización, permitiéndose recuperar energía a él mismo y a Jorm.

Volvió a activar el tan odiado Sistema para intentar adquirir información sobre su aparente estado como Objetivo de misión, pero no recibió respuesta.

Para sentir un poco de seguridad y confianza, decidió comprar de una vez por todas el objeto por el que tanto había ahorrado: Gokuraku no Hako, La Caja de la Felicidad Suprema.

Había alcanzado los fondos suficientes desde hacía tiempo, pero no la compró porque de todas formas no podría usarla.

Jorm necesitaba tiempo para adaptarse al violento y escaso chakra de Kurama, hacerlo suyo de verdad, pasar por otras mejoras en base al deterioro sufrido y entonces y sólo entonces sería seguro liberar al Demonio para someterlo.

Satori era una fuente de energía vital, y Liam debía tratarlo con sumo cuidado.

No estaba dispuesto a cagarla esta vez.

Además, no tenía la confianza para enfrentarse por sí solo a esa criatura.

Si su fuerza seguiría las reglas de la película o no, Liam no lo sabía.

Por pura lógica narrativa, Satori no debería ser tan poderoso, pero la lógica escaseaba en este mundo.

Liberar a la cosa sólo para perder contra ella o dejarla escapar sería una verdadera tragedia.

Con eso en mente, había planeado arrastrar de algún modo a Clark y a Hal cuando llegara el momento.

Explicarles el porqué iba a liberar un demonio para luego succionarle la energía a través del monstruo medio fusionado con él sería la parte problemática.

Así que se dejó llevar por un impulso emocional y lo disfrazó de plan B.

Takagami, su Halcón Quimera al que no invocó en ningún momento, estaba llevándolo a cabo justo ahora y por eso Liam no lo interrumpió.

Era hora de reunirse una vez más con Ileana.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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