En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 237
- Inicio
- Todas las novelas
- En el Universo DC con plantilla Shinobi
- Capítulo 237 - 237 Las Aventuras De Takagami
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
237: Las Aventuras De Takagami 237: Las Aventuras De Takagami Muy alejada de las tormentas que azotaban el otro lado del continente, Jump City había caído su propio período de problemas tras la desaparición del Héroe Criminal y su compañera.
Sucesos de diferente naturaleza que pudieron haber sido tratados por el Meta Humano se convirtieron en una bola de nieve que hizo descender los niveles de seguridad pública.
Agresivos y altaneros individuos con Súper Poderes destrozando las calles, asaltando bancos y aterrorizando a los civiles.
Grupos criminales sanguinarios tomando posesión de todo aquello que una vez estuvo bajo el ala de HIVE.
Algún que otro genio científico volviéndose loco ante el poder de la tecnología, así como un aumento gradual en la actividad paranormal y ocultista en las calles.
La policía y otros organismos del Gobierno no estaban lo suficientemente preparados o lo suficientemente dispuestos como para desviar recursos para atender tales problemas.
A poco más de medio año tras la partida de sus protectores, Jump City había caído en un estado de lenta decadencia.
Ese fue el desastre que cierto Halcón Quimera encontró al llegar a la ciudad.
Llevando los sellos y la propia integridad de su cuerpo al límite para encoger su enorme marco, Takagami sobrevoló la jungla de metal durante dos días y dos noches, observando, estudiando, buscando.
Liam le había pedido que volviera a Jump City para verificar la recuperación de Ileana.
Sin intervenciones, había dicho el shinobi.
Sólo observación.
Takagami puso los ojos en blanco, pero obedeció de todas formas.
Se le prohibió regresar al lado de su Maestro hasta que no encontrase y verificase la condición de la moldava.
Por obvias razones, el Halcón Quimera falló en su misión.
Ileana no estaba en la ciudad y no había rastro de ella.
¿Qué hacer entonces?
No hubo instrucciones precisas en caso de que algo como esto ocurriese.
Liam fue vago en lo que quería, en parte por la indecisión y en parte por todo el asunto de Jörmundgandr que recién comenzaba en aquel momento.
Al tercer día de vigilancia, Takagami sobrevolaba un enorme parque en la ciudad donde los niños y las mascotas corrían y jugaban alegremente.
Entonces el sonido de los disparos y la sirenas irrumpieron en el oído de la invocación.
Con su visión absurdamente poderosa, Takagami encontró a un grupo de patrullas persiguiendo un automóvil en las afueras del parque.
El vehículo prófugo derrapó y atravesó la valla, adentrándose en la sección donde los niños continuaban con lo que sea que los niños hicieran.
Los padres se horrorizaron y corrieron tras ellos, el caos se desató en el lugar y el vehículo no desaceleraba.
Takagami era una invocación.
Un ser vivo que llegó a este mundo a través de un paquete de energía y datos en un Sistema.
Al momento de “nacer” ya tenía todo resuelto en su mente: Él era una herramienta, un sirviente.
Sin voluntad, más que la de servir a su Maestro.
Pero el tiempo es capaz de cambiarlo todo y ciertamente Takagami cambió.
Todavía se consideraba un sirviente leal, pero también tenía opiniones propias.
Podía tomar sus propias decisiones.
Así que decidió caer en picada desde casi dos kilómetros de altura.
Aunque encogido, su tamaño superó al de cualquier ave en el mundo, voladora o terrestre.
Desplegó sus alas momentos antes de impactar el suelo y alteró su rumbo, cargando contra el malhechor.
La expresión del hombre tras el volante al presenciarlo fue de absoluta incredulidad.
Takagami batió sus alas una vez, desacelerando abruptamente su vuelo justo en frente del automóvil.
El furioso viento rompió el parabrisas y abolló el parachoques.
Fue como si el conductor chocara con una pared.
Si sobrevivió o no, era algo que Takagami desconocía y le importaba tanto como la basura en la calle.
Simplemente alzó el vuelo una vez más y desapareció de la escena.
Esa primera experiencia le dejó una agradable sensación.
Encontró entretenimiento, algo que hacer mientras patrullaba la ciudad en búsqueda de Ileana.
Takagami decidió quedarse un tiempo hasta cumplir su misión original o ser invocado por su Maestro.
************************************** [Dos semanas después] —…
¿Esto está pasando realmente?— se preguntó internamente la Teniente Audrey Grifften mientras el camión de la mudanza partía fuera de su nueva propiedad.
Entró tras un momento de contemplación, encontrando un desastre de cajas tiradas por doquier que ella tendría que ordenar.
Captó el olor ajeno y diferente del nuevo hogar que tan repentinamente había adquirido.
Frunció el ceño al recordar el origen cuestionable del dinero empleado para tal fin.
Más aún la cuestionable entidad que provocó este cambio.
—¡Ya se fueron!— llamó ella, dirigiéndose a la enorme cocina para buscar algo de beber.
Necesitaba despejar la mente ante la extraña situación.
Aleteos poderosos agitaron el viento desde fuera y una criatura familiar entró por una de las amplias ventanas, maniobrando con sorprendente facilidad entre el desastre de cajas sin siquiera rozar una.
—Soy consciente, Teniente Grifften.
Puedo ver perfectamente desde distancias mayores— comentó Takagami con educación, aterrizando a espaldas de la mujer.
Audrey resopló, abriendo el refrigerador para sacar una lata de cerveza.
—Sí sí, eres un Halcón y todo eso.
¿Pero pueden tus maravillosos ojos ayudarme a ordenar este lío?— inquirió ella con fastidio, volviéndose hacia Takagami con una ceja alzada.
A pesar de su falta de patas, la Quimera lograba sostenerse bastante bien al emplear sus zarcillos traseros como soporte.
En una postura que Audrey interpretó como estar sentado, Takagami la seguía superando en altura y masa.
Ojos carmesí como los de su Amo la observaron desde los agujeros de la máscara, ligeramente divertidos a su costa.
—El Maestro ha trabajado en nuevos cambios de forma para nuestros cuerpos.
Se pueden hacer añadidos, pero la estructura base sigue siendo nuestra limitación.
Eso significa que, por el momento, no puedo generar manos humanas para ayudarte— informó la invocación.
—¡Entonces fuera de aquí y ve a detener a los malos!— instó Audrey con una mueca, echando al pájaro pretensioso fuera de su nuevo hogar.
Takagami se despidió entre risas, alzando el vuelo una vez más y desapareciendo de la vista de la Teniente.
Ella suspiró.
Aunque brusco y letal en ocasiones, las intervenciones de Takagami el las últimas semanas le dieron un muy necesitado respiro a las fuerzas de la policía.
Audrey otros miembros selectos de la ciudad reconocieron al Halcón tras un par de incidentes similares a los del parque.
Eso llevó al alcalde de Jump City a saltar de alegría, pensando que esto significaba el regreso de Liam.
El problema es que nadie sabía como contactarlo y sólo se había reportado la presencia de Takagami.
Entonces Audrey tuvo una idea.
Imitando la famosa Bati-Señal de Gotham City, se instaló un sistema similar sobre la alcaldía y lograron llamar la atención de la Quimera.
El alcalde, la quejumbrosa comisionada y la propia Teniente conversaron con él, enterándose que Liam no había regresado y que el propio Halcón venía tras la pista de Ileana.
Desesperado por mantener a la invocación el mayor tiempo posible, el alcalde se comportó de forma poco profesional y básicamente le rogó a Takagami que no se fuera por un tiempo, ofreciéndole alimento y alojamiento del que probablemente carecía.
Takagami se mantuvo obtuso ante la idea, insinuando que su consumo de alimento era exigente y que no podía sostenerse por sí solo en un “hogar” dada su falta de extremidades.
—¡Entonces te mudarás con la Teniente Grifften!— había propuesto el alcalde repentinamente, desconcertando a todos los reunidos.
—¿¡Q-qué está diciendo, Alcalde!?— Grifften casi se abalanzó sobre el pequeño hombrecillo.
Ella se opuso, no sólo porque la idea de convivir con una criatura mágica, a su entender, era algo totalmente absurdo, sino que su apartamento era muy pequeño para albergar al Halcón.
El alcalde entonces la arrastró a un costado y le explicó la situación con una intensidad que ella no había visto en él antes.
—¡Teniente!
¿No se da cuenta de nuestra precaria posición en este momento?
Los crímenes aumentan hasta el punto en que la policía no puede manejarlos y la opinión pública se desploma poco a poco.
¡Necesitamos a ese pájaro sí o sí!
—¡Lo sé y lo entiendo!
¿¡Pero por qué yo!?— cuestionó Grifften, sin comprender realmente el porqué su nombre fue el primero en la lista.
—¿Y a quién más podría encargarle semejante tarea?
La comisionada desprecia todo lo relacionado con el niño, y no tengo deseos de involucrar a más gente en este asunto.
Debe permanecer entre nosotros, o los federales no tardarán en investigarnos— había advertido el alcalde con expresión severa.
Esos eran buenos puntos que Audrey no pudo debatir, por más que quiso hacerlo.
No había nadie con la suficiente relación con Liam y su grupo, que viviese triste y absolutamente solo y que estuviera dispuesto a guardar el secreto lo mejor posible que Audrey Grifften.
—P-pero mi departamento es…— intentó protestar con la última carta en su mano.
—¡Tonterías!— desechó el alcalde con un gesto desdeñoso.
—A partir de ahora adquirirá una propiedad mucho más espaciosa, Teniente.
¡Felicidades!
Y así como así, entre secretos y malversaciones de fondos públicos, Audrey Grifften y Takagami se mudaron a un terreno en las afueras de Jump City, todo para mantener contento a la invocación y que siguiera limpiando sus calles.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com