En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 241
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- Capítulo 241 - 241 Suave Y Casual
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241: Suave Y Casual 241: Suave Y Casual —¡No no no, detente Takagami!— llamó Liam de repente, confundiendo a su Quimera voladora.
La Invocación torció el cuello, mirando a su Amo con expresión lastimera.
—¿Está todo bien, Maestro?
Si necesita cagar, sólo vaya a una de mis colas y déjelo caer.
—¿Eh?
¡No, no es eso, sólo aguarda un momento!— exigió el shinobi con exasperación.
—Estamos en el aire, enano— señaló Nezu, atado con vendajes a un lado de Liam.
—Y si vas a cagar, no me lleves contigo.
—¡Que no voy a cagar!
¿¡Qué les pasa!?— replicó Liam con fastidio.
Takagami hizo lo que se le ordenó, desacelerando en medio del mar de nubes con breves estallidos de sus propulsores.
La noche fría y oscura quedó en silencio, sólo interrumpida por los aleteos del Halcón para mantenerse en el lugar.
Nezu miró inexpresivamente a Liam, esperando una explicación que no llegaba.
—¿Y bien?
¿Algo que comentar, nueva información, nuevas coordenadas?…
¿Una evacuación de emergencia?— inquirió burlonamente.
Liam dejó que las vendas se extendieran, provocando que la rata empezara a resbalarse del lomo de la invocación cuya postura cambió al detener su vuelo.
—¡Alto alto alto, lo siento maldición!— chilló, aferrándose como pudo al plumaje de Takagami.
Finalmente, Liam tiró de la rata y caminó hasta posarse sobre la cabeza de la invocación.
Miró al cielo estrellado sin luna, ignorando los jadeos dramáticos de Nezu.
La indecisión brilló en sus ojos carmesí, un destello de incomodidad cruzando sus facciones.
—…No sé qué debería decirle a Ileana cuando la vea— soltó de la nada, captando el interés de los únicos oyentes en el lugar.
Nezu, Takagami e incluso Jorm, desde el interior de su cuerpo, le dedicaron miradas triplemente inexpresivas.
—¿Qué?— dijeron al unísono.
—¡Que no tengo idea de cómo acercarme a Ileana!— siseó Liam con fastidio, echándose sorbe la cabeza de la Quimera con los brazos y las piernas extendidas.
—Quiero decir, no puedo simplemente aparecerme de la nada y decirle: “¿Oye, todo bien?” Después de todo lo que pasó.
¿Entienden lo que quiero decir?
De nuevo, silencio en la fría noche.
Sabiamente, Jorm fingió no existir mientras Nezu y Takagami buscaban la mejor forma de abordar el asunto.
Bueno, Takagami lo hacía.
Nezu simplemente soltó lo que pensaba, como siempre.
—¿A dónde se fueron las bolas que tenías cuando dijiste que era hora de reunirse con ella?
—…No es tan fácil, rata.
La última vez que hablamos no fue en los mejores términos— Liam suspiró, abatido.
—¿Y qué pasó la última vez exactamente?— inquirió Takagami, curioso por escuchar esa parte de la historia que Liam nunca les contó.
Nadie aparte de él e Ileana (y Sam), sabía cómo fue aquella conversación que terminó separándolos.
Liam jamás lo comentó y los demás no preguntaron por respeto.
Menos Nezu, quien no preguntó porque no le importaba.
Reticente a revelar algo tan privado, Liam dudó al principio.
Sin embargo, realmente quería ayuda sobre cómo abordar el asunto, por lo que decidió confiar en sus invocaciones y la rata.
No es como si alguno de ellos tuviese un círculo social al que ir a contar el chisme de todas formas.
Para sorpresa de todos, Nezu escuchó atentamente sin interrumpir en ningún momento, sin comentarios mordaces o burlones.
Liam contó todo lo que sucedió, desde su perspectiva de los acontecimientos.
El mal humor constante de Ileana, el distanciamiento, la emboscada que le hicieron mientras Deathstroke y los estúpidos grises asaltaban la base bajo Jump City.
El terrible estado en que se encontraba la bruja cuando Liam la visitó, su enojo y distanciamiento.
El hombre que llegó inoportunamente.
Las conclusiones a las que llegó Liam tras aquello, y como la presencia de ese tipo explicaba las constantes desapariciones de la bruja.
Otra vez, el silencio cayó en el cielo estrellado.
Takagami y Jorm mantuvieron la boca cerrada, ya trazando planes para encontrar al bastardo y comérselo lenta y dolorosamente.
Dojin, Tsunako y Zugan permanecían sellados en sus pergaminos, pero en cuanto se enterasen pensarían de la misma forma.
Liam suspiró, dejando salir parte de la tensión al abrirse con sus compañeros.
Pero la preocupación inicial no desaparecía y la duda empezaba a carcomerle.
Por su parte, Nezu se rascó torpemente la mandíbula.
A su pesar, era el menos indicado para dar consejos útiles o charlas motivadoras.
Jamás tuvo que hacerlo en toda su vida y esperaba internamente que las bestias se encargaran del desánimo de Liam.
Pero nadie decía nada.
El silencio solemne pasó y empezó a volverse incómodo.
—Aprecio el apoyo, imbéciles— Liam se cruzó de brazos con el ceño fruncido.
—No no, relájate.
Estoy pensando— dijo Nezu, ganando tiempo con una mentira piadosa.
Maldijo internamente a todas las entrometidas Quimeras que de repente habían perdido el don del habla por dejarlo solo con la basura emocional.
—…Mira, no soy el Doctor Corazón y francamente esta porquería cornuda tuya es un tema en el que no quiero meterme— empezó con el mayor tacto que pudo.
Liam pareció convencido, si la mirada plana que le dedicó era una señal.
—Si verla de nuevo es un problema, entonces no lo hagas.
Nos las arreglaremos sin ella.
Pero si tú realmente quieres verla, entonces déjate de estupideces y busca a la maldita mujer.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Un kryptoniano te dio la paliza de tu vida, una gata te dio la paliza de tu vida y una pervertida en bikini casi te dio la paliza de tu vida.
Creo que sobrevivirás al rechazo de una mujer— expresó Nezu, palmeando el hombro de Liam.
El shinobi meditó las palabras de la rata, encontrándolas poco motivadoras.
Pero Nezu no había terminado.
—Escucha, muchacho.
Tal vez Ileana no sea para ti, tal vez sí lo sea.
Nunca vas a descubrirlo si te enfurruñas como una perra quejumbrosa en lugar de ir a confrontarla y averiguarlo…
Recluirte en una burbuja preguntándote el resto de tu vida si las cosas habrían sido diferentes es mucho más desgarrador.
Murmuró la última parte con más emoción de lo que Liam jamás lo había escuchado.
—¿Hablas por experiencia?— preguntó tras un momento de duda.
Siempre le pareció extraño el cómo un bicho raro como Nezu, un tipo medio máquina/animal/humano, tuvo una hija y hasta una nieta.
—No, mi difunta esposa estaba loca por mí— respondió con un gesto de desdén.
************************************ A fin de no llamar demasiado pronto la atención, Takagami voló al ras del mar cerca de Gotham City.
Liam saltó de su espalda y recorrió el tramo final a pie, adentrándose en la ciudad podrida.
Podía sentir la marca implantada en la bruja, pero no era una señal GPS precisa.
Ileana podría estar en un hotel, un callejón, un tejado o bajo tierra y Liam no lo sabría.
Con los nervios haciéndole sudar y el corazón expectante, el shinobi invocó clones de Sombra sucesivamente y los envió a recorrer Gotham.
Él mismo se sumó a la búsqueda, centrándose un segundo en cada mujer pelinegra y de tes pálida que encontró en las calles.
Mientras tanto, en los restos de la propiedad Wayne que Anissa destruyó por capricho, una transmigrante capturada empleaba sus valiosas células RC para formar kagunes dedicados a la excavación.
Con ojos húmedos y expresión abatida, la pequeña asiática lanzaba montones de tierra sobre su cabeza con cada movimiento de sus extensiones carnosas, abriéndose camino hacia el complejo subterráneo.
Vigilándola como un halcón sin ojos, Ileana bebía una cerveza mientras usaba su poder telequinético para apartar la suciedad de los alrededores.
Detestaba que su silla de ruedas se ensuciara, a pesar de que podía hacerla levitar perfectamente.
De pie a su lado, Void se conmovía con las horripilantes escenas que lograba captar con su visión en las sombras.
Había llegado a encontrarle gusto a la ciudad oscura.
Pero algo incluso más interesante entró y salió en su reducida zona de percepción actual.
Una sensación familiar, inolvidable, llena de vitalidad y frialdad a partes iguales.
Void amplió su rango hasta su límite absoluto, tomándose un momento para procesar el torrente de información.
Con el aumento detectó mejor esa firma de energía.
Esas, pues eran más de una.
Se movían ágilmente, cubriendo distancias enormes en tiempo récord.
Se detenían un instante, menos de dos segundos, antes de salir disparados otra vez y repetir el ciclo.
Sonrió, divertido y expectante.
Ya sabía lo que iba a pasar, pero aún así tenía ganas de presenciarlo.
Un gusto culposo, admitiría a quien tuviera la astucia de preguntarle.
Se volvió a la aburrida Ileana, quien ocultaba su frustración con bebidas alcohólicas que podrían ser perjudiciales para este reencuentro.
Él no la culpaba, dada la asquerosidad que habían capturado hace un par de días.
Void se sacudió los repulsivos recuerdos y se acercó a Ileana.
—Ejem, tal vez quieras arreglar tu cabello y tirar esa botella.
Tenemos visita— llamó el ente, sacando a la moldava de sus pensamientos.
Ileana frunció el ceño, escaneando los alrededores con su visión.
Lástima que el alcance de la mujer era muy inferior al de los globos oculares comunes.
—Tch, sólo deshazte de quien sea que venga a joder.
Si es el niño petulante, mándalo de nuevo al mar— se quejó ella con un gesto de desdén.
—Hmm, no, no creo que quieras echar a éste— dijo Void de manera misteriosa.
En las afueras de la propiedad, un bunshin saltaba sobre los edificios cuando se detuvo abruptamente, estudiando una dama de cabellera negra y espesa en la calle de abajo.
Nuevamente, no era la mujer que buscaba.
El bunshin suspiró, mirando a todas direcciones hasta fijarse en el terreno donde casi lo hacen mierda una vez.
Se preguntó distraídamente a dónde fueron a parar las chinas vengativas y los transmigrantes/reencarnados que buscaban su cabeza.
Se encogió de hombros, decidiendo atender un problema a la vez.
Dio la espalda a la propiedad Wayne y saltó a otro edificio, reanudando la búsqueda.
Void, quien vio a bunshin detenerse convenientemente y después largarse sin más, chasqueó la lengua con decepción y decidió dar un empujoncito al drama.
A veces las conveniencias tenía que hacerlas uno mismo.
Usó la oscuridad del agujero que cavaba la cosa que se hacía llamar Eto para conectar dos puntos en el espacio a través de las sombras.
Tomó una roca del suelo y la lanzó a la Puerta, la cual emergió al otro lado en un callejón sobre el que pasaba el bunshin de Liam.
La roca ascendió en el aire y fue detectada por el constructo de chakra.
Void esperó que el enano uniera los puntos y cruzara la puerta para darle algo de espectáculo en vivo.
Lo que atravesó el manto de oscuridad del agujero fue una llama abrasadora y violenta.
************************************* Sigo vivo.
Carnavales y vacaciones momentáneas, y una Universidad cruel e inclemente que aprovecha los pocos días libres para mandar un chingo de deberes.
En serio, estos mamones casi que me piden una segunda tesis para una sola semana.
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