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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 25

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25: Noche de Gala 4 25: Noche de Gala 4  -Caballeros, ofrezco con pesar en mi corazón la oportunidad de obtener la gloria máxima – dijo un Hiruko a los individuos que se agazapaban con él en un rincón oscuro del enorme patio de la Mansión White.

Tres pares de ojos carmesí miraban a cuatro individuos de la banda mercenaria Los Malvados Grises preparando dispositivos desconocidos en algunas secciones de la Mansión.

Probablemente explosivos.

El problema no yacía en los mercenarios.

Aunque incapaces de usar los Kekkei Genkai, y con bajas reservas de chakra, los Mizu Bunshin que estaban observando la acción fueron creados por Liam, y Liam poseía el 53% del poder de un shinobi de rango S.

Tenían confianza en patear esos grises traseros.

Donde la confianza falló fue en el voluminoso oso modificado.

Una bestia descomunal, digna de habitar en el famoso bosque de la muerte en cierta aldea ninja.

La mitad de su rostro era de metal, y secciones de pelaje a los costados no parecían normales.

Parecían…

desplegables.

Los Mizu Bunshin determinaron que allí habría compartimentos con, muy probablemente, armas.

-¿Qué estás diciendo?

El jefe nos creó para este propósito ¡Cumple con tu sagrada tarea y encara a ese Arctodus Simus!

– intentó convencer otro clon a su compañero clon.

El tercer clon negó con la cabeza y comentó – Creí que sólo los Kage Bunshin podían tener personalidad y esas cosas.

Los otros dos clones ignoraron a su compañero, no queriendo meterse en los enrevesados misterios del mundo ninja ahora mismo.

Con un suspiro, el primer clon que habló se puso de pie y sacó un kunai.

-Jódanse, cobardes.

Despellejaré al grandote mientras ustedes tratan a los tarados grises y-  -Eso no será necesario, jovencito – interrumpió una cuarta voz, similar a las primeras tres.

Los Mizu Bunshin se volvieron para ver el equivalente a un Idol entre los Bunshin: Un Kage Bunshin.

-¿S-sombra?

– interrogó uno, un brillo de esperanza apareciendo en sus ojos.

El Kage Bunshin asintió con una sonrisa tranquilizadora.

-Yo me encargo del oso.

Ustedes detengan a los mercenarios – ordenó el clon de sombra.

Al instante siguiente, se abalanzó a gran velocidad, en curso de colisión con la bestia.

Sus manos tejieron sellos manuales, preparando un Raikyū.

En ese momento, una figura marrón y bastante bajita apareció de la nada junto al Kage Bunshin, cortando su garganta con cuchillas saliendo de sus antebrazos.

El silencio cayó sobre los Mizu Bunshin durante un par de segundos, sus miradas inexpresivas ante todo el suceso.

-Woah – dijo uno.

-¿Cuánto dices que costó ese jutsu?

– preguntó el segundo.

-15.000 puntos – respondió el primero.

-El jefe nunca lo olvidará – comentó el tercero.

Un momento después, continuó, sus labios temblando bajo las vendas.

-¿Entienden?

¿Eh, eh?

-¡PFFFTTT!

– escupieron los Mizu Bunshin, sus hombros temblando y sus figuras retorciéndose en carcajadas.

Por su parte, en la mente del cuerpo principal, Liam gimió -¡Maldita sea!

¿¡Otra vez!?

Las risas de los Mizu Bunshin se detuvieron cuando salvas de plasma volaron en su dirección.

El trío se dispersó, no queriendo dar a los tiradores objetivos fáciles.

-¡First!

¡Tendrás que manejar a los mercenarios tú solo!

– gritó el segundo clon, otorgando nombres clave para no entrar en confusiones durante la pelea.

-¡Third, toma al conejo y no humilles a la hermandad del agua como lo hizo esa sombra!

– le dijo al tercero.

Second tomó un kunai de los bolsillos de su saco y disparó hacia el oso, el cual se movía pesadamente en su dirección.

El Mizu Bunshin era más ágil que el tanque con patas, por lo que pudo deslizarse entre sus torpes ataques e intentó clavar el kunai en el ojo natural que aun tenía.

Los circuitos del lado máquina de la bestia parecieron reaccionar, los tubos llenos de líquido, que compartían el espacio con sus intestinos, bombearon dichos líquidos al sistema del oso.

Con un estallido de velocidad que una criatura tan grande no debería tener, el oso evadió el kunai y giró su monstruoso marco para encarar al Mizu Bunshin.

En cuanto se estabilizó, pateó el suelo debajo de él, levantando una nube de tierra y maleza.

Second tuvo que utilizar una ráfaga de chakra en sus piernas para evitar las fauces del animal, que se cerraron en su posición anterior apenas un instante después de moverse.

-Tch, hubiera escogido al conejo – se quejó.

La movilidad ya no sería su ventaja.

Por el rabillo del ojo, vio a Third y el conejito diabólico enfrentándose en un duelo de velocidad.

El sonido de las cuchillas chocando y las chispas iluminando las zonas de impacto eran lo único que distinguía a ambos combatientes.

-Hmm…

quizás no – reconsideró la situación.

Lo que Third y Second esperaban no era la victoria.

Estaban ganando tiempo para que First durmiera a los grises y pudiera ir en su ayuda.

Sin embargo, la batalla de First no era fácil en ningún sentido.

Uno pensaría que humanos comunes no tendrían oportunidad contra un Ninja de rango Jōnin, incluso si se trata de un simple clon de agua.

La cuestión yace en que estas personas no son comunes.

Tienen entrenamiento y experiencia, no sólo en combate, sino en combatir al propio Liam en múltiples ocasiones.

Y estaba el hándicap de 4 vs 1, sin mencionar que un mal golpe y First sería disipado.

First consideró este problema y su mente, mucho menos ágil que la de un Kage Bunshin, trabajaba al máximo para encontrar una salida.

Sólo llevaba consigo dos pares de kunai y una docena de shuriken.

No había necesidad de equiparse demasiado cuando uno iba a ser un peón sacrificable y de distracción.

-Joder, el jefe siempre se queja de la tacañería del alcalde y míralo, enviando a sus soldados sin balas al campo de batalla – se quejó el Mizu Bunshin en su mente, mientras evadía los disparos de plasma de los mercenarios.

Envió dos shuriken hacia los tiradores, las armas trazando un fino arco en el aire, su objetivo la boquilla de las pistolas de plasma.

Pero como temía, los grises ya se esperaban esa táctica.

En el pasado, Liam había disparado una lluvia de shuriken junto cinco clones, inutilizando el armamento de un par de escuadrones de esos grises en tan sólo unos segundos.

Desde entonces, siempre estaban atentos a tales herramientas en sus enfrentamientos con el shinobi.

Los grises se movieron de su posición en orden, manteniendo a dos de ellos con el fuego de cobertura.

Pero dos pistolas menos durante un segundo era todo lo que First necesitaba.

Pulsó chakra a sus piernas, aumentando su velocidad durante unos instantes y alcanzando la posición de los mercenarios.

Dibujó un kunai en su mano derecha, desviando el cañón de una de las pistolas y evitando un disparo en la cara.

Lanzó una patada de barrido, intentando derribar al sujeto frente a él.

Tuvo que abandonar la acción cuando otro mercenario disparó a su posición, sin importarle lo cerca que estaba su compañero.

First chasqueó la lengua y rodó por el suelo, alejándose de los cuatro grises que empezaron a disparar al unísono una vez más.

-Mierda mierda mierda, a este ritmo disiparán a los otros dos idiotas – First comenzó a impacientarse.

Tuvo que arrojar otros tres shuriken para interrumpir el fuego constante de los mercenarios, mientras él se mantenía en constante movimiento, agotando su chakra con cada explosión de movimiento que se vio obligado a realizar.

-“¡Tch!

Si tuviera más armas…” – pensó.

En ese momento, una descarga de plasma casi lo alcanza cuando sus ojos se obstaculizaron por una ventana frente a él, y una voz masculina y familiar hablaba dentro de su cabeza.

{¿Desea el sub-usuario obtener un artículo del inventario?}  El sistema le habló a First.

El Mizu Bunshin sonrió.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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