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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - 27 Noche de Gala 6
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27: Noche de Gala 6 27: Noche de Gala 6  Suiton: Suishōha  Un vórtice de agua se formó alrededor de Hiruko.

Las olas provocadas por el jutsu llenaron brevemente el gran salón, dándole al shinobi un conductor perfecto.

Raiton: Jibashi  Una corriente eléctrica se movió a través del agua, alcanzando a los desprevenidos mercenarios.

Curiosamente, no todos parecieron ser afectados.

Dos individuos saltaron del agua, sus pistolas de plasma abriendo fuego contra Hiruko.

Este último evadió las ráfagas de plasma, corriendo sobre el agua e interceptando uno de los mercenarios en pleno vuelo.

Un kunai fue clavado en el muslo del atacante, haciéndole gruñir de dolor.

Hiruko sostuvo al hombre por la pierna, girando en su lugar dos veces antes de arrojarlo contra la pared.

Cayó con un ruido sordo, sin aire en sus pulmones.

Un sello manual discreto le permitió escupir una bola de agua comprimida hacia otro mercenario, quien logró evitarla por muy poco.

Antes de que Hiruko pudiera abatir al hombre, una explosión de agua detrás de él lo tomó por sorpresa.

Era el lagarto mecanizado.

Su puño monstruoso se balanceó en un arco hacia Hiruko.

Esta bestia no propinaba puñetazos.

Más bien, balanceaba su brazo en toda su extensión, atacando con golpes de mazo.

Aunque letales, eran demasiado lentos para la Liberación Veloz.

Hiruko evadió fácilmente, respondiendo con una serie rápida de seis patadas al rostro del lagarto.

Algunos dientes salieron volando y el monstruo se tropezó hacia atrás.

Pero eso no sería suficiente para derribarlo.

De su hombro izquierdo se desprendió una sección de carne, revelando un pilar de metal que se elevó unos centímetros, antes de alargarse en un cilindro horizontal con dos aberturas al frente.

Hiruko chasqueó la lengua y se retiró pulsando chakra en sus piernas.

La pequeña torreta a hombros de lagarto envió una lluvia de balas contra él.

Hiruko se arrancó el traje alquilado, tirándolo a un lado, así como la camisa blanca, que limitaban su movilidad.

A diferencia del anime, Liam no tenía esa técnica capaz de invocar sus prendas sobre su cuerpo de la nada.

Sacar sus ropas del inventario sólo sería eso, sacarlas de allí, como si fuera un armario.

Decidió luchar sólo con los pantalones, así como el chaleco que siempre tenía sobre su torso.

Sus vendas reforzadas se extendieron, girando en espiral mientras desviaban las balas.

La Liberación Acero podría bloquear una bala, pero recibir decenas al mismo tiempo y probablemente en el mismo lugar sería muy doloroso.

Kawarimi no Jutsu  Hiruko sustituyó lugar con una mesa volcada detrás del lagarto.

Las balas despedazaron la construcción de madera un instante después.

Las vendas rodearon al lagarto, sujetando fuertemente sus extremidades, así como la torreta que empezaba a girar en su dirección.

Aumentó la presión, destruyendo el cañón giratorio.

-Héroe.

Parece.

Que.

Te.

Subestimé.

Pero.

No.

Tengo.

Nada.

En.

Tu.

Contra – habló el lagarto, su tono pausado le hizo pensar a Liam en un vídeo de internet mientras la conexión era terrible.

-¿Así que eres un cocodrilo que fue mordido por una máquina, o una máquina que fue mordida por un cocodrilo?

– interrogó Hiruko con sarcasmo, mientras más vendaje envolvía la monstruosa figura.

-De.

Hecho.

Aprecio.

Tu.

Trabajo.

En.

Esta.

Ciudad.

La.

Porquería.

De.

Jump.

City.

Era.

Problemática.

Para.

Mi – continuó el lagarto, ignorando la burla de Hiruko.

-Pero.

Los.

White.

Y.

Los.

Lacayos.

Bajo.

Ellos.

No.

Saldrán.

Impunes.

Ante.

Mi.

Justicia – sentenció la máquina animal.

Al momento siguiente, una alarma empezó a sonar, el origen siendo el lagarto.

La mente de Liam no pudo evitar hacer comparaciones con las alarmas de una base a punto de ser destruida tan comunes en las películas y.

.

.

!!!

Hiruko sostuvo las vendas y utilizó la Liberación Veloz para moverse a toda velocidad.

Salió volando por una de las ventanas rotas que los propios atacantes usaron para entrar en la Mansión y pasó junto a un Mizu Bunshin que corría hacia el interior.

Hiruko saltó en el aire, esta vez usando un Shunshin para alcanzar mayor altura.

Cortó las vendas que lo conectaban al lagarto y pateó la espalda del monstruo con todas sus fuerzas, alejándolo aún más mientras él mismo era lanzado de regreso al suelo.

¡BOOOOOOOOOM!

Una onda expansiva, seguida de una bola de fuego, sangre, carne y metal iluminó la Mansión White.

El impacto de la explosión alcanzó a Hiruko y el Mizu Bunshin.

También hizo que el resto de las ventanas de la Mansión se agrietaran o explotasen en mil fragmentos.

Las alarmas de los autos resonaron un segundo después.

-¿Qué encontraron afuera?

– interrogó Liam al Mizu Bunshin mientras aterrizaba a su lado.

Todavía tenía fresca la memoria del clon de sombra que fue abatido por algo antes de alcanzar al oso.

-Antes que nada, tengo un descubrimiento que informar, jefe – habló Second.

No retrasaría el asunto y caer en el cliché de ser interrumpido o peor aun, dispersado antes de poder compartir el nuevo conocimiento del sistema.

Mientras tanto, dentro de la Mansión en el segundo piso, la onda expansiva hizo estallar los cristales de las altas ventanas, distrayendo a los mercenarios y al guardaespaldas de Chirstopher White.

Los únicos que no reaccionaron ante el evento fueron los clones de agua.

Ya habían logrado abatir a dos mercenarios, a costa de uno de los Bunshin y de que el guardaespaldas, Nico, resultase herido.

A diferencia de los grises que enfrentaron a First, los que estaban aquí arriba eran más experimentados y podían seguir el ritmo a los Mizu Bunshin.

-Ahora o nunca – le susurró un clon a su compañero.

El otro Mizu Bunshin reaccionó de inmediato, extendiendo sus vendas para envolver a Christopher y Elizabeth White mientras saltaba por el balcón hacia el salón de abajo.

Ambos clones notaron que los sonidos de batalla se detuvieron en ese lugar, por lo que apostaron que el cuerpo principal había movido la pelea hacia afuera.

Los mercenarios no intentaron perseguirlos.

Se miraron unos a otros antes de saltar por las ventanas rotas.

El Mizu Bunshin que se quedó atrás miró por el rabillo del ojo el estado de Nico y suspiró.

Quería apalearlos un poco más, pero el hombre sangraba por la sien y apenas se mantenía consciente.

–  Las luces intermitentes en rojo y azul de la policía iluminaban el frente de la Mansión White.

Las personas eran interrogadas, mientras otros tantos eran revisados por paramédicos.

Afortunadamente, nadie resultó herido de gravedad.

-¡Esto es una desgracia, señor alcalde!

– escupió una mujer al hombre de papada temblorosa.

Una pequeña multitud se apiñaba alrededor del alcalde de Jump City con disgusto en sus miradas.

-Comprendo que esté alterada por los eventos que-  -¡No, no comprende nada!

– fue interrumpido por un hombre de extravagante bigote.

Rodeado de personas con mucho más poder e influencia que él mismo, el alcalde se sintió arrinconado y no tuvo más remedio que bajar la cabeza.

Estas figuras eran quienes lo habían ayudado a obtener el puesto.

Técnicamente, un alcalde de una ciudad no debería ser tratado de esta forma.

Sin embargo, el mundo no se rige por tecnicismos, y el pobre hombre no pudo hacer más que morderse la lengua para evitar enojar a las personas más poderosas de la ciudad.

Para su suerte, la ira del público pronto se giró hacia otra persona.

-¡Tú!

– alzó la voz un anciano bien vestido, llamando la atención de los presentes.

Se volvieron para ver una figura pequeña y delgada, con vendas cubriendo su torso sin vestimenta.

Un pantalón de vestir y un chaleco de apariencia extraña eran las únicas prendas que portaba, ya que incluso estaba sin zapatos.

Unos ojos carmesí e inexpresivos miraron a todos los presentes.

-Mocoso ¿Qué clase de héroe eres tú?

– cuestionó una mujer casi tan redonda como el aliviado alcalde.

Liam alzó una ceja y miró de arriba a abajo a la histérica mujer.

Una vena palpitaba en su frente y sus dientes parecían estar crujiendo.

-¿Del tipo que te salvó?

– respondió, sin saber por qué esta mujer emanaba tanta hostilidad hacia él.

Algunos suspiros de indignación se hicieron audibles tras sus palabras.

-¿Salvar?

¡Mira este desastre!

– continuó la enojada mujer, señalándose a sí misma y su maltrecho vestido.

Luego movió la mano en un arco, insinuando la situación actual.

-¡La fiesta quedó arruinada, la Mansión del señor White destruida y nuestra integridad se vio amenazada!

– concluyó, casi escupiendo en el rostro de Liam, quien se inclinó hacia atrás.

-Había confiado en la palabra del alcalde y en las noticias que describían los periódicos sobre tus acciones, chico.

Pero esto es decepcionante – dijo otro hombre, frotándose un pañuelo en la mejilla.

-¡Hmph!

¿Qué se puede esperar de un criminal?

– comentó otra dama con acidez.

Antes de que más personas continuaran condenando al shinobi, la presión del aire aumentó levemente, y un frío recorrió sus espinas.

Una sensación de peligro se extendió en la multitud, tanto que incluso los oficiales cercanos llevaron sus manos a las fundas de sus armas.

El silencio se hizo en el lugar, hasta que fue interrumpido por una voz incluso más fría.

-¿Son todos estúpidos o que?

– preguntó Hiruko.

Algunas personas se sorprendieron.

Ninguno de los presentes era alguien común y corriente, por lo que no estaban acostumbrados a ser tratados con tanta falta de respeto.

Unos pocos lograron sacudirse la sensación de peligro, reemplazándola con indignación e ira.

-¿C-cómo te atreves?

¿Tienes idea de quien- intentó replicar la mujer del vestido desgarrado, pero la mirada fija de los ojos carmesí de Hiruko le hicieron cerrar la boca.

-Cállate, perra malagradecida – empezó el albino, cada palabra destilando veneno -Parece que tienen una idea equivocada en sus estúpidas mentes – dijo, esta vez dirigiéndose a toda la multitud.

-Yo no soy el sirviente de nadie.

No soy su mascota.

No trabajo para ustedes, ni me importa una mierda sus nombres o sus posiciones.

Si tienen alguna queja, lástima, no me usarán como chivo expiatorio para descargar sus frustraciones – sentenció antes de darse la vuelta y alejarse con paso tranquilo.

A sus espaldas, pudo oír maldiciones susurradas, dientes rechinando y puños apretados.

Tal y como dijo, a Liam no le importó.

Su servicio estaba dirigido a la ciudad y sus comidas, alojamiento y demás necesidades eran cubiertas por la ciudad.

Eso significa que Liam, en cierto modo, depende del Gobierno para sus operaciones, por lo que los ricos pueden irse a la mierda, en su opinión.

Lo que más le importaba en estos momentos era la misión secreta que encargó a un Kage Bunshin una vez terminada la pelea, así como el nuevo descubrimiento hecho por sus clones de agua.

Consideró que la noche fue un éxito, ya que aprender más sobre el sistema siempre, siempre, es algo bueno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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