Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 28

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el Universo DC con plantilla Shinobi
  4. Capítulo 28 - 28 Visita
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

28: Visita 28: Visita  Dos figuras completamente desiguales se deslizaban por sinuosos túneles de alcantarilla.

Los pesados pasos de un oso gigante y el chirrido mecánico de una liebre reverberaban a lo largo de las paredes.

Caminaron durante casi una hora completa, tomando giros bruscos y descendiendo más y más a lo largo del trayecto, incluso llegando a adentrarse en las aguas negras para atravesar pasadizos ocultos a cualquiera que pasara por tal camino.

No es como si alguien fuera a hacerlo alguna vez.

Finalmente, llegaron a una enorme cámara subterránea, donde una imponente puerta metálica cerraba el paso al otro lado de la misma.

El retumbar de los mecanismos internos de la puerta moviéndose hicieron temblar levemente los alrededores.

Al cabo de unos segundos, se hizo una abertura lo suficientemente ancha para dar paso al oso.

Antes de cerrarse, una rata atravesó el umbral a gran velocidad.

Trató de escabullirse a un lado, como haría un animal corriente, pero fue interceptado por una cuchilla que penetró su espalda.

La liebre mecanizada, cuyo costado manaba sangre y aceites, vio sin emoción alguna cómo la aparente rata desaparecía en una bocanada de humo.

La mente animal de la criatura no reaccionó ante el suceso.

Se volvió para continuar su camino, imperturbable ante el acontecimiento.

Al otro lado de la ciudad, en la superficie de un promontorio rocoso que era acosado por altas olas, un shinobi de tes pálida yacía en una tina de porcelana barata.

Mientras se limpiaba el cuerpo de la suciedad de la noche, recibió una serie de recuerdos que le hizo fruncir las cejas de incomodidad.

-Tch, fue demasiado tiempo…

– murmuró a nadie en particular.

-Debo tener más cuidado con los clones de sombra.

Un derrame cerebral no es imposible, incluso si es un solo clon – se reprendió Liam, quien acababa de recibir los recuerdos de su kage bunshin, quien había seguido al oso y el conejo mecanizados.

Liam era incapaz de diferenciar un conejo de una liebre.

Analizó los recuerdos del clon mientras se levantaba de la tina para buscar lápiz y papel.

Casi una hora de giros por túneles de apariencia similar no era algo fácil de recordar y tuvo que anotar un boceto del camino recorrido por el clon.

Hecho esto, Liam se arrojó a su cama y durmió como una roca.

–  A la mañana siguiente, un ruido particular despertó a Liam.

Un zumbido tenue, que fue intensificándose a medida que pasaban los segundos.

El inconfundible traqueteo de un motor y aspas desplazando el aire se hizo presente.

Un helicóptero.

Liam salió sin nada más que su vendaje de cuerpo completo, los shorts cortos de color negro y el chaleco que vino con las prendas de la plantilla.

Se había acostumbrado a dormir de esa forma, para siempre estar listo en caso de necesitarlo.

El viento provocado por la máquina, que descendía a nivel del suelo, elevó el polvo en los alrededores, haciendo que Liam se quejase internamente.

Barrer la casa resulta problemático cuando vives sobre una roca.

Finalmente, las aspas dejaron de girar y el elegante vehículo abrió sus compuertas.

Del interior emergió una figura familiar para Liam.

-Joven Hiruko.

Ha pasado un tiempo.

Saludó amistosamente Chirstopher White.

Detrás de él, un hombre grande caminaba en silencio.

Un reemplazo de su guardaespaldas de anoche, asumió Liam.

El hombre estaría fuera de servicio por un tiempo, ya que Liam pudo verlo mientras era transportado en camilla a una ambulancia.

-Señor White – asintió Liam -¿Qué lo trae a esta humilde roca?

El hombre mayor se rio.

-Bueno, anoche quise agradecerte, pero te disolviste en agua y para cuando terminé con la policía, ya te habías marchado – explicó el magnate de la ciudad.

-Ya veo…

Adelante, tengo café listo para recalentar – comentó Liam mientras se adentraba en su casa, ahora cubierta de polvo.

Christopher White lo siguió, su mirada atenta a cada rincón de la choza de madera.

-¿Quieres café también?

– preguntó el shinobi al guarda espaldas.

El hombre negó con la cabeza, sin decir una palabra.

-Hmmm, esto no se ve bien…

– murmuró Christopher.

Liam resopló.

-Acabas de echarme una montaña de tierra encima con ese trasto tuyo, claro que no se ve bien- respondió a las palabras del hombre.

Christopher se rascó la nuca con una sonrisa de disculpa.

El guardián del magnate, por otro lado, frunció el ceño.

Claramente no le gustó la acusación del joven.

-Ejem, sí, lamento eso.

Pero me refería a todo el lugar – continuó Christopher mientras tomaba asiento en una silla de madera con un cojín.

-No puedo creer que el Héroe de Jump City viva en esta porquería.

Liam encendió la estufa, calentando el café que había preparado anoche, cuando llegó a casa después de la gala fallida.

Se volvió hacia Christopher con los brazos cruzados.

-Es lo que el Estado proporcionó.

No es que pudiera quejarme mucho.

Es esto o una celda- se encogió de hombros.

Christopher hizo un gesto de desdén con la mano.

-Tonterías, chico.

Independientemente de las circunstancias que te trajeron aquí, el hecho es que le estás haciendo un bien a esta ciudad.

No mereces este tipo de tratamiento.

Liam no respondió, dándose la vuelta para tomar la olla con el café y servir un par de tazas.

El Estado no vio necesario asegurarle una cafetera, por lo que tuvo que ingeniárselas con lo que tenía.

-Maté a un hombre inocente, por si no lo sabías.

Normalmente me esperarían 25 años de prisión.

Una choza de madera, una cama y no tener que usar esos feos uniformes naranjas me parece un buen trato – dijo después de tomar un sorbo a través de una abertura en sus vendas.

Christopher alzó una ceja.

-Las prisiones tienen camas – dijo mientras sonreía.

-A propósito ¿Nunca te quitas esas vendas?

Parece incómodo tener el cuerpo cubierto de esa manera todo el día.

-Es como mi segunda piel – comentó el shinobi.

Tras otro sorbo de café, miró atentamente al hombre sentado frente a él.

Puso su taza en la mesa que los separaba y juntó las manos.

-Exactamente, qué estás buscando al venir aquí- preguntó finalmente.

-¡Tsk, relájate, muchacho!

Con esa actitud nunca encontrarás una buena chica- replicó el hombre.

Luego añadió -Simplemente quería agradecerte en persona.

Realmente salvaste mi viejo trasero de esos locos.

Liam inclinó la cabeza a un lado, un poco sorprendido por la forma de hablar del supuesto hombre más poderoso de la ciudad.

Fue el turno de Christopher de resoplar.

-No me mires así.

No nací rico, ni con negocios a mi nombre por todas partes.

Construí todo lo que tengo con mis propias manos ¿Sabes?- se quejó.

Un segundo después, su expresión se volvió hosca.

-Además, quería venir a disculparme por cómo fuiste tratado anoche.

Mis invitados…

Pueden llegar a ser algo irracionales- dijo mientras se inclinaba sobre la mesa.

Liam puso los ojos en blanco y descartó el asunto.

-Déjalo.

Idiotas hay en todas partes, sin importar el estatus o el dinero que tengan.

Además, levanta la cabeza, no soy japonés.

-¿No?

Tus ojos, tus estrellas ninja y tu nombre de héroe indican lo contrario- señaló Christopher.

Liam se encogió de hombros.

-Se llaman shuriken, y nací en este país- respondió el albino.

Tras un momento de silencio, Christopher asintió para sí mismo y volvió a hablar.

-Es bueno saberlo.

En cualquier caso, todavía debo agradecerte por lo de anoche, y disculparme también- dijo mientras miraba la adusta sala donde Liam lo había traído.

Poco más que tablones de madera en el piso, dos sillas que ocupaban actualmente, una cocina pequeña y otras dos habitaciones al lado izquierdo, que Christopher asumió eran el baño y el dormitorio.

-Dime…

¿Te gustaría mudarte a mi Mansión?

-No.

-¡Eeek!

¡Ni siquiera lo pensaste!

– acusó con el dedo el hombre.

Liam bebió de su taza antes de responder.

-Estoy bien aquí.

Una Mansión es demasiado para mi callejero corazón- dijo mientras se llevaba una mano al pecho y negaba con la cabeza.

-Tch.

Bien, como quieras- se quejó el hombre, cruzando los brazos y haciendo pucheros.

Nuevamente, Liam no supo qué pensar sobre el individuo que tenía en frente.

Actuaba más como un niño que como un adulto con nietos.

No pudo evitar mirarlo con sospecha.

Las palabras del servo-lagarto todavía estaban frescas en su memoria.

Ningún hombre con tanto poder como Christopher White tendría las manos limpias.

-Al menos, permíteme ayudarte a actualizar este cochinero- insistió Christopher.

Liam lo pensó detenidamente.

No le molestaba mucho esta choza y tampoco se veía con su propia base súper avanzada al puro estilo Iron Man.

Sin embargo, algunas mejoras no vendrían mal.

-Hmmm, nada extravagante.

No planeo montar una Mansión, ni un castillo o una fortaleza- asintió.

Christopher se entusiasmó.

-¡Perfecto!

Yo personalmente buscaré a los mejores arquitectos.

No reconocerás tu roca dentro de un mes – sonrió.

Tras otro silencio, aunque no de incomodidad, Christopher habló de nuevo.

-Por cierto…

Me preguntaba si serías capaz de ayudarme con algo – empezó.

Liam suspiró, habiendo visto venir tal situación.

-Verás, mi nieta-  -No.

-¡Eeeek!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo