Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 30

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el Universo DC con plantilla Shinobi
  4. Capítulo 30 - 30 Compañera
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

30: Compañera 30: Compañera  -¿Cómo encontraste este lugar?

– preguntó Liam a la mujer de cabello negro que se atiborraba de comida en la mesa de su casa.

Ileana tragaba como uno de esos individuos que participan en competiciones de perros calientes.

-Hum, yo, estuve siguiendo tus movimientos unos días, hasta que te vi cruzando el agua hasta esta roca – respondió con la boca llena de comida.

Ileana estuvo en las calles de Jump City durante dos días, pues no tenía forma de orientarse y todos a los que preguntó respondieron de la misma manera.

Nadie sabía donde vivía Liam.

Durante esos dos días, Ileana tuvo que dormir en los callejones, y mendigar comida en la calle para mantener su búsqueda.

Fue un golpe de suerte que Liam haya pasado cerca del callejón donde la mujer se preparaba para dormir.

En cuanto lo vio, Ileana utilizó su magia espiritual para elevarse en el aire y perseguirlo.

-Ya veo…

¿Y por qué venir aquí?

– preguntó de nuevo Liam.

No estaba entusiasmado con la respuesta, pues se hacía una idea de lo que pediría la bruja moldava.

Ileana tragó otro montón de comida con dificultad antes de mirar fijamente al shinobi y hablar en un tono serio.

-Quiero ser un héroe.

…

Liam no mostró cambios en su expresión, pero internamente estaba desconcertado.

¿Era este el cliché donde un villano incomprendido se hace bueno?

-Esa es una sabia decisión.

Si volvieras a hacer tonterías en las calles, tendría que detenerte de nuevo – empezó el albino, intentando llevar la conversación a un resultado en el que él no se vea involucrado.

-Si quieres emplear tus habilidades para luchar contra el crimen y demás, te sugeriría que-  -Quiero que me enseñes – interrumpió Ileana.

Liam chasqueó la lengua internamente.

-No estoy calificado para enseñarte – se negó.

La moldava no se echó para atrás.

-No me importa.

Quiero ser un héroe y quiero que tú me ayudes.

-Me niego.

Estoy seguro que el gobierno ya contactó contigo.

Te pueden ofrecer mucho más de lo que yo-  -¡Por favor!

– exclamó, dejando los cubiertos y apretando los puños bajo la mesa.

-Mira…

Yo sólo…

Sólo quiero ganarme un lugar en este mundo – empezó Ileana, su mirada baja y abandonando por completo la actitud arrogante que había demostrado desde que Liam la conoció.

-No tengo nada…

Estoy lejos de mi tierra, mi familia y amigos no están.

Todo lo que una vez conocí o creía conocer ya no existe.

El corazón de Liam se apretó.

No era tan insensible como para no empatizar con la mujer.

Él mismo había estado allí, solo, sin nada en su posesión, sin amigos o conocidos, arrojado a un mundo diferente del que no sabía casi nada.

El silencio invadió la sala.

Liam se debatía si sería buena idea involucrarse con la mujer.

No es que no pensara en aprovechar la oportunidad para hacerse con un compañero, ya que trabajar en solitario no es la decisión más práctica en este universo ficticio.

Por algo se formó la Liga de la Justicia.

Por su parte, Ileana caía en una espiral de depresión al considerar lo que ha perdido.

El dolor de saber que las personas con las que creció, con las que compartió penurias y alegrías ahora no eran más que polvo en alguna tumba vieja, si es que llegaron a ser enterrados.

-“No se puede evitar este cliché también ¿Verdad?” – pensó Liam con sarcasmo para deshacerse del mal sabor de boca al rememorar sus travesías durante los primeros años de su reencarnación.

Se negaba a caer en el típico arco de personaje donde uno se niega a hacer algo o ayudar a alguien, sólo para cambiar de opinión tras una experiencia cualquiera o al final del episodio/arco.

Eso es simplemente escritura barata.

-Bien…

Pero habrá mucho trabajo que hacer.

Si vas a empezar en esto, te exprimiré al máximo.

No toleraré esfuerzos a medias- advirtió Liam.

Ileana sonrió con calidez y se levantaba, lista para abrazar al shinobi.

Liam extendió sus vendas para alejar a la bruja.

-Nada de eso.

Primero termina de comer y luego ve a darte un baño.

Apestas- dijo, provocando que Ileana arrugara la cara y oliera debajo de su brazo.

Dio un respingo al notar el hedor y su rostro se enrojeció.

-¡E-e-e-e-eso no es mi culpa!

¡T-tuve que dormir en la calle por dos días!

– balbuceó mientras se tapaba el rostro y corría fuera de la casa.

Liam arqueó una ceja por la acción, pensando que había herido los sentimientos de la dama.

Cuando fue a buscarla para disculparse por la rudeza en su hablar, la encontró a orillas del promontorio.

-¿Qué haces?

– apareció junto a ella con un pequeño shunshin.

Ileana saltó de sorpresa, pero volvió a mirar las aguas debajo de ellos.

-Voy a bañarme, obviamente- dijo antes de saltar por el precipicio.

Antes de que su cuerpo tocara el agua, fue envuelta de pies a cabeza por largos vendajes.

Liam la devolvió a la cima, dándole una palmada en la cabeza con suavidad, como a un cachorro.

-Geeeez, vamos, te mostraré el baño y cómo usarlo- dijo, mientras arrastraba a la bruja que se retorcía e intentaba morder las vendas para romper sus ataduras.

Los ojos carmesí del shinobi se crisparon ante la monumental tarea que tenía entre manos.

Civilizar a una mujer campesina de hace siglos sobre las maravillas y costumbres del mundo moderno.

–  -¡Tch!

¡No me trates como una idiota!

¡Se lo que es una tina, ya existían en mi época!

– se quejó Ileana mientras Liam la arrastraba, todavía envuelta en vendas, hacia el baño.

-¿Y por qué no pediste usar el baño entonces?

– preguntó el shinobi lacónicamente.

Finalmente, bajó a la mujer y retiró las vendas.

Después, abrió la llave que permitía el paso del agua para llenar la tina de porcelana.

-B-bueno.

No pensé que un plebeyo que vive en una casa tan humilde tuviera una…

Normalmente estaban reservadas para los nobles y gente con poder – dijo tímidamente, enroscando un mechón de cabello en su dedo.

Liam negó con la cabeza.

-Ahora casi cualquier persona puede permitirse una, independientemente de su estatus.

De hecho, debiste haber visto las duchas en la prisión ¿Verdad?

– comentó mientras cerraba la llave y se disponía a salir del baño, para darle privacidad a la mujer.

Ileana le sostuvo el brazo, impidiéndole avanzar.

-S-sobre eso…

En realidad, quería pedirte un favor – empezó la bruja, ruborizándose por completo.

Liam frunció el ceño.

Este tipo de escenas eran comunes en ciertas historias y no tenía ganas de participar en tal evento cliché.

-Más vale que no sea lo que creo que es- advirtió el shinobi, decidiendo otorgar el beneficio de la duda a la moldava.

No le pareció que fuera ese tipo de mujer con preferencias particulares por los shotas.

-¿Eh?- ella lo miró extrañada.

Liam suspiró internamente.

Parece que no estaba tratando con una degenerada.

-Nada ¿Qué necesitas?

– preguntó, descartando el asunto con un gesto de la mano.

Ileana no le dio mucha importancia tampoco, hablando con timidez en su tono.

-Verás…

Cuando estaba en las mazmorras, tuve que compartir mi tiempo de baño con otras prisioneras…

Y pasé muchos momentos vergonzosos- empezó a retorcerse con nerviosismo.

Mirando su figura y recordando algunos momentos de cuando se enfrentaron la primera vez, Liam pudo intuir a dónde quería llegar.

Decidió ser considerado con la mujer y empezó a hablar, como si recordase algo de repente.

-Ah, sí, me olvidé de algo importante – dijo, ignorando a Ileana y moviéndose hacia el espejo, donde había una gaveta simple de madera y tomó algunos artículos.

-Supongo que desconoces cómo utilizar estos productos – comenzó a explicar los usos del jabón, el shampoo y cómo usarlo en el cabello, y el asunto del que estaba seguro que Ileana quería hablar pero le resultaba incómodo: Crema de afeitar y las herramientas para depilación.

Liam no estaba seguro de en qué momento de la historia existió el reino de Valaquia, pero asumió que Ileana vivió en una época medieval.

No era tan ignorante como para no darse cuenta del problema de una mujer de esa era en comparación con las mujeres de hoy en día.

Eso y que cuando se enfrentó a Ileana, esta no llevaba más que un vestido destartalado.

Pudo atisbar en muchas ocasiones zonas extremadamente oscuras, como boca de lobo, en algunas regiones del cuerpo de la bruja.

Al final, Ileana sonrió agradecida, sin percatarse de la jugada magistral que ejecutó Liam para salvaguardar su dignidad.

Por su parte, Liam se dio palmaditas en la espalda por sus habilidades tácticas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo