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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 33

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33: Encuentra Al Demonio 33: Encuentra Al Demonio  -Te lo digo, muchacho.

Tienes que dejar de involucrarte en esas tonterías o te convertirás en la burla del departamento – aconsejó un oficial de policía a su joven compañero.

El joven oficial puso los ojos en blanco.

Ya sabía que se reirían de él y que el chisme llegaría a todos sus colegas para el final del día.

Este joven fue el único que tomó enserio al héroe Hiruko y su compañera misteriosa en la escena del crimen de la Mansión Ambrose.

Una vez terminada la recolección de evidencias, el joven Jack y su compañero regresaron a su patrullaje habitual.

Desde la llegada del héroe Hiruko, la criminalidad en Jump City había descendido perceptiblemente.

Jack estaba agradecido de poder vivir en una ciudad más tranquila.

-¿Me estás escuchando, Jack?

-Claro, claro.

De todas formas, el héroe tenía un punto – señaló Jack -Hay gente como Súper Man y Flash ¿Por qué no habría demonios y fantasmas?

O al menos algo parecido…

-¡Já!

Jajaja.

Estos jóvenes de hoy en día – se burló el oficial mayor.

Jack decidió guardar silencio, pues la conversación no llegaría a ningún lado.

La risa del hombre fue interrumpida por una pequeña multitud de personas que se abalanzaron sobre la patrulla, corriendo desesperadas sin importarles que el semáforo estaba en verde.

Algunos incluso saltaron sobre el capó del auto.

-¿¡Q-qué Diablos!?

– se sobresaltó Jack.

La respuesta vino en forma de medio auto atravesando el aire y estrellándose en el suelo, casi aplastando a una motocicleta que esperaba en el cruce.

-¡LLAMA A CONTROL!

– gritó el compañero del joven mientras encendía la sirena de su patrulla y se disponía a girar al a izquierda, en la dirección de la que vino volando la pieza de metal.

Jack estaba en proceso de tomar la radio cuando sintió pesados golpes en el asfalto acercándose a gran velocidad.

Sólo pudo escuchar un rugido gutural y retumbante que hizo temblar las ventanas de vidrio del vehículo antes de que algo los impactase, haciéndoles dar vueltas.

–  -¿Alguna recomendación para enfrentar demonios?

– preguntó Hiruko a la mujer que llevaba en brazos mientras usaba Shunshin para explorar el área.

Habían estado recorriendo los alrededores de la Mansión Ambrose, utilizando a Ileana como un radar, ya que era la única que podía sentir la energía particular del engendro.

Tras no encontrar nada en las cercanías, extendieron el radio de búsqueda y Liam tuvo que cargar a la bruja para cubrir más distancia en menos tiempo.

Aunque la magia de Ileana le permitía volar, su velocidad no era la gran cosa y el consumo demasiado.

Se agotaría en cuestión de un par de horas.

-Hmmm.

No debes usar tu magia.

En lo absoluto – aconsejó la moldava.

Liam casi se tropieza al aterrizar en el borde de una azotea.

Miró con desconcierto a la mujer, exigiendo una explicación.

-Verás, algunos demonios se alimentan de la vitalidad de los humanos.

Si este en particular está poseyendo a una persona, entonces seguramente es de ese tipo – comenzó Ileana y Liam tuvo un presentimiento.

-Tu magia exuda una vitalidad enorme.

Si lo atacas con esa energía, sólo lo estarí-  Giró su cabeza a un lado, sin terminar su explicación.

Liam miró en la misma dirección, sin sentir nada en particular.

-¡Está por allí!

– señaló con el dedo al este de la ciudad.

Liam retiró un artículo del inventario para informar al original y ejecutó varios Shunshin en la dirección que dijo Ileana.

A unos 500 metros de la posición de Ileana y el Kage Bunshin, Liam volvió a revisar su inventario.

Al no encontrar un objeto específico, saltó a los edificios más altos.

Pudo divisar a lo lejos una señal inconfundible de humo púrpura.

Tras el descubrimiento de los Mizu Bunshin sobre el uso del inventario, Liam mejoró su sistema de comunicación, ya que la alcaldía le había negado el acceso a más comunicadores por el momento.

Ahora dejaría una bomba de humo de un color en específico en el inventario que sus clones tomarían cuando necesitasen informar algo.

Liam revisaba el inventario cada 10 segundos.

Si el objeto desaparecía, tenía que buscar la señal de humo para encontrar la dirección general.

Este sistema de comunicación era principalmente para sus Mizu Bunshin, ya que un clon de sombra puede devolver los recuerdos.

Dado que había dejado a Ileana con su Bunshin, eligió usar el truco con la bomba de humo para no dejar sola a su compañera.

Mientras tanto, Ileana y el clon de sombra se detuvieron en su camino tras ver una nube de fuego y humo elevarse de la calle a unas cuadras más adelante.

El sonido y un desplazamiento de aire vino después.

-¡Hiruko, esa cosa es muy, muy fuerte!

– advirtió Ileana, quien arrugaba la cara en una expresión de asco.

El kage bunshin pensó que se debía a la repugnante esencia demoníaca, como ella lo había descrito en su explicación sobre como podía detectar al demonio.

-Nos acercaremos con cuidado.

Podría haber gente muriendo, pero recuerda lo que te he enseñado.

-Primero mi seguridad, después la de los demás – repitió Ileana con una sonrisa.

Liam había guiado a la bruja durante un par de semanas en entrenamiento físico, educación básica sobre el mundo moderno y, sobre todo, en lo que significa ser un héroe.

También se aseguró de no convertir a la bruja en una auto sacrificable persona, que daría un ojo de la cara por cualquier ramdon en la calle.

Su visión de la carrera de héroe no era tan desinteresada.

En el momento en que pusieron un pie en la calle, los ojos del bunshin se abrieron de par en par.

Usó toda su fuerza para arrojar a la moldava al cielo.

Un segundo después, fue arrollado por una enorme figura y disipado.

-¡Waaaa!

– gritó la bruja mientras usaba su magia para estabilizarse.

Al hacerlo, vio una monstruosa figura que salía de los escombros que una vez fue una cabina telefónica.

Ileana no le dio tiempo a reorientarse, encendiendo su energía verde y extendiendo sarcillos que conectaron con los fragmentos de metal que sostenían la cabina.

Retorció sus dedos a la vez que el metal se movía como una serpiente, sus bordes rotos y afilados buscando penetrar la carne del demonio.

-Grrrrr – gruñó el engendro en un tono bajo y reverberante.

Pisoteó con sus pezuñas el metal viviente, inutilizando el intento de ataque furtivo de Ileana.

La bruja no se inmutó.

-Kukuku, come llamas, criatura…

– sus palmas brillaron en energía verde y una bruma semi transparente se movió a gran velocidad hacia el demonio.

-¡Esta Dama te ordena q-  Antes de que pudiera terminar lo que ella creía era una frase ingeniosa digna de un héroe, la bruma frente a ella se desplazó en todas direcciones, formando un túnel por el que salió disparado el demonio.

-¡¡EEEEEK!!

– gimió de sorpresa la moldava, echándose a un lado lo más rápido que pudo mientras solidificaba su bruma en una plataforma que usó para saltar aún más lejos.

-¡T-tú!

¡Toma esto!

– exclamó, enviando una ola de llamas verdes desde la bruma que aun la rodeaba.

El fuego alcanzó al demonio, envolviéndolo de pies a cabeza.

Ileana vio con satisfacción a la criatura caer al suelo, todavía un foco brillante de fuego vil, como lo llamaba su compañero Hiruko.

Su sonrisa de suficiencia desapareció cuando sintió un vendaje familiar rodearla por la cintura antes de jalarla de su posición bruscamente.

Un instante después, un enorme fragmento de asfalto cruzó a gran velocidad el lugar que estaba ocupando.

El pálido shinobi la atrapó en sus brazos una vez más, su mirada fija en la calle, donde el demonio se sacudía las llamas viles como si fueran suciedad.

-No te confíes, Ileana.

Tú misma dijiste que esa cosa era muy fuerte – amonestó Hiruko a su compañera mientras la dejaba pararse por su cuenta a su lado.

La bruja refunfuñó con sus mejillas ruborizadas.

-B- bueno, tenía un plan de escape para eso – mintió.

El shinobi la ignoró, su mirada recorriendo de arriba a abajo la figura del demonio.

Una piel burbujeante y tensa, un cuerpo musculoso, brazos largos y tan anchos como troncos, patas de doble articulación que acababan en pezuñas.

Una coraza de huesos se extendía desde su voluminoso pecho por encima del hombro y por debajo del brazo hacia su espalda, terminando en dos pares de púas afiladas.

Dos apéndices parecidos a colas bajaban por su espalda, extendiéndose por al menos dos metros.

Un rostro parecido al de una vaca con enormes cuernos se giraba en su dirección.

En su mente, Liam no pudo evitar comparar a la criatura ante él con cierto personaje de un videojuego que le gustaba en su mundo anterior.

-“¿Un plagio feo de Uranus?” – pensó.

No pudo evitar robar un par de miradas a las enormes tetas desnudas del demonio, comparándolas con la de la bruja a su lado.

Negó con la cabeza.

-La diferencia de poder es abrumadora – comentó para sí mismo y en voz alta por error.

Ileana le dirigió una mirada de muerte, a pesar de no tener globos oculares.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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