En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 34
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- Capítulo 34 - 34 Enfrenta Al Demonio
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34: Enfrenta Al Demonio 34: Enfrenta Al Demonio Hiruko convocó cinco Mizu Bunshin y los envió a sacar a las personas heridas de la calle detrás del demonio.
La criatura dejó un rastro de destrucción y cuerpos tendidos por todos lados.
Lamentablemente, algunos parecían estar sin vida.
Esa es la realidad en un mundo tan agitado como este.
-Mantén la distancia.
Es demasiado rápido para tu velocidad de reacción- le dijo a su compañera, quien todavía le arrojaba miradas afiladas que decidió ignorar.
Más tarde se disculparía.
Hiruko saltó a la acción, enviando chakra en sus pies para obtener breves impulsos de velocidad.
No quería dejarle tiempo al demonio para tomar la iniciativa.
A su pesar, el demonio bovino no se limitó a esperarlo, avanzando casi a la misma velocidad que el shinobi.
El albino dio un giro completo sobre sus pies, evadiendo el puñetazo de la enorme criatura por poco y plantando una etiqueta explosiva en el antebrazo la misma, antes de saltar lejos y activarla.
-¡¡BOOOOOM!!
– La explosión sacudió al demonio, e Hiruko aprovechó el momento para propinar una patada de talón en la enorme cabeza, que se elevaba casi tres metros sobre el suelo.
El ataque fue interceptado por un manotazo del demonio, como quien espanta un mosquito.
El brazo herido y quemado se regeneraba visiblemente, su carne retorciéndose como un millar de gusanos.
Fue la sensación que tuvo Liam antes de ser golpeado por ese mismo brazo que acababa de explotar.
El shinobi salió despedido, girando en el aire y aterrizando sobre sus pies en la puerta de un auto volcado al revés.
Una tormenta de llamas viles quemó la espalda del demonio, impidiéndole continuar el ataque hacia el albino.
La criatura se giró hacia Ileana, quien flotaba a decenas de metros, tal y como le había ordenado Hiruko.
Aunque orgullosa, la mujer no era estúpida y sabía que era mejor seguir el consejo de alguien más fuerte y experimentado que ella en la batalla.
-¿¡Qué me ves, tetas de vaca!?
– gruñó la bruja, todavía molesta por el comentario casual de Hiruko.
Otra ola de fuego verde se dirigió al demonio, quien desapareció en un borrón de movimiento, escalando la pared y saltando en dirección a la moldava.
Ileana se alejó lo más rápido que pudo, sabiendo que su físico no le permitiría soportar un golpe de esa cosa.
Poderes mágicos o no, seguía siendo humana.
Afortunadamente, las vendas del shinobi la salvaron, de nuevo.
Esta vez, envolvieron las pezuñas de la falsa Uranus, deteniendo su vuelo y arrastrándola a la calle.
Los trozos de tela se endurecieron y adquirieron un brillo metálico.
Poco después, una corriente eléctrica las usó como medio hasta alcanzar a la criatura.
Raiton: Jibashi Hiruko intentó comprobar la teoría de Ileana sobre el efecto del ninjutsu en el demonio.
Para su decepción, la bruja tenía razón.
En lugar de lastimarla, los rayos fueron asimilados en su carne.
-¡Te dije que no usaras tu magia, tarado!
– gritó Ileana.
El albino se rascó la mejilla y murmuró una disculpa que la bruja no oyó debido a la distancia.
-¡¡¡GAAAAAAAR!!!
– rugió el demonio, abultando su ya musculoso cuerpo aun más y rompiendo las ataduras.
-Tch.
Esto será com- Hiruko no pudo terminar su queja.
En un instante, el suelo debajo de la criatura explotó y al siguiente, un puño rojo oscuro apareció frente al rostro del shinobi.
Se inclinó a un lado, apuñalando tres veces el costado de la criatura con un kunai en meros milisegundos gracias a la Liberación Veloz.
Pero el asalto del engendro no terminó allí.
Con una destreza imposible físicamente hablando, el monstruoso marco de la falsa Uranus detuvo su carrera, giró sobre sí misma, y cargó de nuevo contra Hiruko, esta vez su cornamenta amenazando con perforar al pequeño y delgado shinobi.
Este último no tuvo el tiempo para quitarse de en medio, por lo que acomodó su postura para recibir los peligrosos cuernos con sus manos.
El impulso casi hace que su abdomen entrase en contacto con las puntas afiladas.
Afortunadamente, el agarre férreo y la fuerza de Hiruko le permitieron mantenerse alejado.
Lo que no pudo evitar fue el impacto contra una tienda de ropa.
Las puertas del establecimiento fueron destruidas en una explosión que arrojó cristales por todo el lugar, llegando a cortar a algunos civiles que se escondían dentro.
Los gritos se sorpresa y miedo de la gente alcanzó los oídos de Hiruko antes de ser aplastado contra una pared.
Por suerte, ya había cubierto todo su cuerpo con la Liberación Acero, así como sus vendas.
Por desgracia, eso no impidió que los cuernos agrietaran el estómago endurecido del albino.
Lograron penetrar casi un centímetro dentro de Hiruko, haciéndolo estremecerse por el dolor.
Unas cuantas patadas rápidas con la pierna reforzada de Acero alejaron el rostro del engendro, permitiendo al shinobi suspirar de alivio.
La sensación no duró mucho.
La criatura se posó encima del shinobi, sus puños como mazas alzadas en el aire.
Al instante siguiente, descendieron pesadamente, hundiendo al albino en un agujero agrietado.
El aire abandonó los pulmones de Hiruko.
-M-maldita sea – se quejó, sangre humedeciendo las vendas que cubrían su boca.
Antes de que los puños bajaran de nuevo, la figura demolida del shinobi fue reemplazada por una camiseta naranja y fea.
Kawarimi no Jutsu -¡Salgan de aquí- rugió Hiruko a las atónitas personas que aun seguían en la tienda, temblando en sus lugares.
Una bruma verde inundó el lugar, solidificándose en manos semi transparentes que arrastraban a las personas fuera de la tienda.
El propio Hiruko estaba siendo jalado, cuando el demonio se le lanzó encima de nuevo.
Pero esta vez, el albino estaba preparado.
Un clon de sombra apareció a su lado, tomándolo por el brazo y girando en su posición hasta lanzarlo fuera del local.
Un momento después, se volvió al demonio, empleando la Liberación Acero y Veloz para darle un respiro al original.
En la calle, Hiruko abrió un espacio en las vendas que cubrían su rostro, escupiendo saliva mezclada con sangre.
Se quitó la chaqueta característica de la plantilla para revelar un agujero sangrante en su abdomen.
Las vendas, el chaleco y su piel endurecidas como el Acero no impidieron que resultase herido.
El hecho de no poder usar ninjutsu tampoco estaba ayudando mucho.
Hiruko no era un shinobi puramente físico, ni en la película ni en esta vida.
-¿Estás bien?
– preguntó Ileana con preocupación desde lo alto.
Una nube espesa de niebla verde revoloteaba a su alrededor, sus cuencas brillando del mismo color detrás de su venda negra.
-Quémalo- dijo Hiruko, su tono tranquilo al igual que su respiración.
Una ventaja de poseer la plantilla de un shinobi es, sin duda, la habilidad de mantener la calma en situaciones de alto riesgo.
Ileana no dudó más, habiendo alejado con éxito a los civiles.
La densa energía verde que inundaba la tienda se encendió en una explosión de fuego vil.
Hiruko disipó a su clon un instante antes, no deseando recibir los recuerdos de ser quemado vivo.
La bruja murmuró algo e Hiruko vio cómo el fuego en el interior del establecimiento se arremolinaba alrededor del demonio, haciéndole rugir de dolor.
La intensidad de las llamas provocó que el cristal restante, así como las paredes y parte de la acera se empezaran a derretir.
-¡Mierda!
No se rinde ¿Verdad?
– se quejó Ileana.
Hiruko vio una silueta monstruosa salir con paso tembloroso del local en ruinas.
Su carne chisporroteaba y se reformaba, eliminando el efecto que el fuego vil había dejado en ella.
Sus cuencas vacías manaban chorros de sangre mientras nuevos globos se formaban, aparentemente de la nada.
Su mandíbula bovina, con la carne calcinada y exponiendo bastante hueso se movía de manera extraña, como si intentara hablar…
-Uuuurr…
Y-Yo…
No…
Ase…sina – balbuceó con dificultad.
El shinobi y la bruja miraron en silencio a la criatura.
Hiruko fue el primero en salir de su estupor.
No podía darse el lujo de dudar ahora mismo.
Con un kunai en la mano, salió disparado hacia el demonio, logrando aparecer ante el mismo.
Con un movimiento rápido, abrió la garganta de la bestia, seguido de una patada al mentón.
En el aire, giró sobre sí mismo y propinó una patada, reforzada por la Liberación Acero, en el pecho de la monstruosidad.
Para su horror, las tetas desproporcionalmente grandes del demonio explotaron en una lluvia de carne y sangre, abriéndose como pétalos de una flor y revelando tentáculos gruesos con colmillos afilados y una boca en el centro de cada glándula mamaria.
Las tétricas fauces se cerraron en el pie del shinobi, clavando sus dientes en la piel ennegrecida por la Liberación Acero.
-¡AAAAGHHH!
– gimió el albino cuando los afilados dientes lograron roer su piel endurecida, desgarrando su pie derecho.
Una bola concentrada de llamas viles impactó en la cara del demonio, haciéndole gritar de rabia y dolor por todas sus bocas, incluyendo la que mordía a Hiruko.
Se las arregló para caer de pie, su rostro contrayéndose ante el dolor punzante que venía de su extremidad inferior.
Pero olvidó el dolor cuando la enfurecida criatura fijó sus ojos en él, empezando otra carga brutal.
Desesperado, Hiruko sacó un pergamino de almacenamiento, liberando el agua contenida e impregnada de su chakra.
Suiton: Suishōha El agua formó un remolino alrededor de Hiruko y explotó en una ola masiva que golpeó al demonio, estrellándolo contra la tienda arruinada una vez más.
La cantidad de chakra puesta en la técnica fue tanta, que el agua logró derrumbar la pared al fondo de la tienda, así como del establecimiento al otro lado de la calle y alcanzó el canal más adelante.
Hiruko se postró sobre una rodilla, jadeando ante el esfuerzo de gastar tanto chakra en un solo jutsu.
No era que sus reservas se hubiesen agotado, sino el haber empleado tanto de ellas de un solo movimiento.
No estaba acostumbrado.
Ileana descendió al suelo junto a él, apoyándolo con su brazo para levantarlo.
-Hmm…
¿Hiciste algo diferente?
– preguntó ella, mirando fijamente el agua que se desbordaba a la calle y más allá de la tienda ahora destruida.
El shinobi alzó una ceja ante la calma que mostraba su compañera.
Ileana lo notó y aclaró.
-Ya no puedo sentirlo.
Debiste empujarlo muy fuerte y haberle causado daño de verdad.
O bien escondió su presencia y huyó, o perdió su poder y ahora el poseído está en proceso de ahogarse, si es que no murió ya.
Liam suspiró de cansancio, más mental que físico.
No sabía que esperar al enfrentarse a un demonio por primera vez, pero no le gustó el resultado del combate.
Estar limitado a su taijutsu es una desventaja demasiado grande.
Ileana agitó una mano, enviando una bruma de energía verde al interior de la tienda.
Para sorpresa de Liam, la energía arrastraba de regreso un trozo considerable de la cornamenta del demonio.
-A esto me refería…
El demonio no consumió tu magia.
Fue dañado esta vez- informó la bruja.
Una chispa de comprensión se encendió en la mente de Liam.
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