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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 35

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  4. Capítulo 35 - 35 El Olor De La Sangre
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35: El Olor De La Sangre 35: El Olor De La Sangre  Jack sentía dolor en todo su cuerpo.

La presión en su cabeza aumentaba, pues su cuerpo estaba al revés, su postura incómoda y todavía sujetado al asiento por el cinturón de seguridad.

A su lado, su compañero de patrulla era un desastre de carne mutilada y sangre.

No sobrevivió, pues recibió todo el impacto de…

lo que sea que haya ocurrido.

Jack no podía recordarlo.

En un momento, oyó el sonido del metal crujiendo y la puerta a su lado se sacudió levemente.

Fue despegada de su sitio con fuerza.

Una figura familiar se asomó, mirando impasiblemente la condición del joven oficial.

Jack no pudo pronunciar palabra alguna.

No tenía las fuerzas necesarias.

El Mizu Bunshin sacó al oficial herido con delicadeza y lo llevó a los paramédicos que atestaban el lugar.

La policía hacía todo lo posible para alejar a los reporteros y las personas curiosas, mientras las ambulancias retiraban a los heridos de gravedad.

En medio del ajetreo, algunos paremédicos revisaban las heridas de Liam mientras era interrogado por la jefa de policía de Jump City.

La enjuta mujer miraba al shinobi con ojos afilados, su postura rígida y su mente corriendo con las consecuencias de este acontecimiento.

Hasta ahora habían identificado a seis personas muertas, y otros tantos heridos de gravedad.

-Más vale que expliques qué mierda pasó aquí – dijo, su voz fría y tono bajo provocó que los paramédicos se estremecieran.

Ileana frunció el ceño ante la actitud de la mujer con su compañero herido.

Antes de que pudiera replicar, el shinobi habló con tranquilidad.

-Demonio, posiblemente responsable de la masacre en la Mansión Ambrose e inmune a mis habilidades no físicas – explicó Hiruko con naturalidad, como si hablara del clima.

La expresión de la jefa de policía se retorció de rabia, apenas conteniendo su mano para evitar abofetear al héroe de la ciudad frente a tanta gente.

-¿Esa es tu excusa?

¿Un demonio?

¿¡Así planeas que la ciudad responda al público ante este desastre!?

– su voz fue aumentando en volumen hasta casi gritar.

También logró contener eso, aunque no evitó que algunos oficiales y personal de primeros auxilios dirigieran miradas en su dirección.

Ileana dio un paso al frente, interponiéndose entre la furiosa mujer y su compañero.

Sus labios dibujaron una mueca de desagrado antes de hablar.

-¡Hmph!

¿Y qué hubieras hecho tú, campesina?

Aunque murieron personas, es mucho menos de lo que tendrías sin nosotros.

La jefa de policía parpadeó un par de veces, sin registrar correctamente la forma en que la llamó la mujer de ojos vendados frente a ella.

Un segundo después, envió una mirada venenosa a la bruja.

-¿Quién se supone que eres tú?

– preguntó.

Antes de que ambas mujeres, cada una más fogosa que la persona promedio, empezaran una discusión, Liam decidió interrumpirlas.

-De hecho, hicimos un descubrimiento- dijo, llamando la atención de la comisionada, quien apartó a la bruja poniendo una mano en su cara y empujándola a un lado.

Ileana tropezó con un -¡Waa!- antes de maldecir entre dientes a la perra campesina, o eso escuchó Liam con su oído mejorado.

-Mi compañera allí había conjeturado que el demonio podría haber poseído a alguien.

Durante nuestro enfrentamiento, la criatura pareció perder el control cuando recibió bastante daño y balbuceó algo sobre que no era una asesina – explicó el shinobi, quien apartó a los paramédicos para ponerse pie.

-Algunas entidades no pueden poseer a una persona a la fuerza.

Necesitan un contrato, un acuerdo entre él y la víctima – aportó Ileana, cruzándose de brazos junto a Liam y alzando el mentón, como si hubiera obtenido una victoria sobre la comisionada.

-Con eso en mente, creo que la investigación de la policía arrojaría más luz sobre quien es la persona que trajo a ese demonio – concluyó Liam.

-Suponiendo que esta basura del demonio sea cierta…

Bien, de todas formas es un procedimiento estándar averiguar sobre posibles enemistades de las víctimas.

Se te informará en cuanto sepamos más – asintió la comisionada, todavía sin convencerse sobre la tontería de un ente sobrenatural.

Liam e Ileana estaban a punto de marcharse cuando la comisionada puso una mano en el hombro vendado del shinobi.

Su mirada afilada regresó.

-No tan rápido, mocoso.

La prensa va a querer quemar a alguien por esto, y no voy a exponer al departamento ni a la ciudad.

Estoy segura que a un criminal como tú no le importaría un poco de odio de la gente ¿Verdad?

– susurró en su oído esa última parte, para que nadie pudiera escuchar.

Liam puso los ojos en blanco.

En su corazón, nada le gustaría más que patear a esta insufrible mujer.

Incluso si no le gustaba, no tenía muchas opciones.

Al final del día, era un prisionero y su prisión era la ciudad en sí misma.

Despidió a su compañera, quien no entendía aun los entresijos de la política y la imagen que los poderosos deben mantener en este mundo moderno.

Liam no estaba dispuesto a arrastrarla a su mierda.

De todas formas, alguien tenía que patrullar la ciudad y esto funcionaría como entrenamiento para ella.

Por si acaso, envió un clon de sombra con el 30% de sus reservas de chakra para vigilar y asegurarse de que no la cagara.

–  Para el anochecer, el rostro de Hiruko volvió a aparecer en los noticieros, tanto de Jump City como del resto del país.

Esta vez no se le presentó como un criminal buscado por el gobierno, sin embargo, el ángulo que se cubrió el suceso definitivamente no ayudó a su imagen.

-Tragedia en Jump City, una criatura desconocida asoló las calles de la ciudad y dejó tras de sí una docena de muertos – informaba un canal de noticias.

-Miles de dólares en daños a la propiedad privada – comentaba una reportera desde el lugar del incidente.

-Nuestras más sinceras condolencias a las familias de los fallecidos – se lamentaba un presentador.

-El criminal conocido como Hiruko, quien hace un año fue arrestado por el Hombre más fuerte del Mundo y llevado ante la justicia de Keystone City, se encuentra de nuevo en el ojo de la tormenta tras la masacre ocurrida en Jump City – comenzó otra presentadora, mostrando tomas del discurso del alcalde, la comisionada de la ciudad y el propio Hiruko.

En el mismo, el alcalde explicó las circunstancias que involucraron la masacre en la Mansión Ambrose y su posible conexión con el ataque de la criatura.

También extendió sus condolencias a los afectados.

Pero los reporteros no estaban allí para escuchar sobre un informe o una triste historia de pérdida.

En la sesión de preguntas, una reportera arrojó la primera piedra que acabaría con el shinobi, públicamente hablando.

-¿Por qué Jump City permite que un homicida vague libremente por sus calles?

El alcalde, cediendo ante la presión y con la intención de lavarse las manos, echó a Liam a los lobos y contó toda la verdad.

O casi toda.

Narró ante las cámaras el hecho de que Hiruko era menor de edad, tanto ahora mismo como en el momento en que se cometió el asesinato de David Lynn.

Habló sobre la investigación con respecto a la acusación del albino, de cómo David Lynn abusó de una niña y que esa era su justificación por haberlo matado.

Habló sobre cómo estas circunstancias propiciaron una condena particular para el joven shinobi.

Cómo estaba pagando 5 años de servicio comunitario en función de sus habilidades sobre humanas.

Al final, el alcalde contó toda la verdad que él conocía.

Muchas personas veían este acontecimiento alrededor de la nación.

Algunos se mostraron indiferentes.

Otros, se dedicaron a averiguar la verdad detrás de esta polémica.

Pero de entre todos ellos, hubo una mujer que, a primera vista, no parecía inmutarse ante lo que las cadenas de información balbuceaban.

Sin embargo, en sus ojos había un brillo peligroso.

Como un tiburón que huele la sangre, Amanda Waller olió una oportunidad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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