En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Super Girl
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4: Super Girl 4: Super Girl Los mercenarios sudaban con nerviosismo.
Rodear y apalear a un futuro miembro de su organización era una cosa, pero tener ante ellos a un verdadero Súper…
—¡Dispérsense!— bramó el líder del equipo, arrojando una bomba de humo para limitar la visión de la rubia con capa.
Super Girl se abalanzó sin dudarlo a la nube de humo sujetando al mercenario con el látigo por la cabeza y arrojándolo hacia otro de sus compañeros.
Un dardo fue disparado en su dirección a través de la capa de humo, impactando en su pierna.
La aguja se rompió al contacto con la piel.
—Oigan oigan.
Dejen de causar problemas— dijo, mientras noqueaba a otro mercenario de un sólo puñetazo.
Su velocidad y fuerza era algo que estas personas no podían manejar.
Sus oídos captaron un ruido proveniente del edificio a su lado.
Se volvió momentáneamente, mirando una figura vestida de blanco, con ojos rojos.
Salía lentamente de una ventana rota, la oficina detrás de él hecha un desastre.
Al ver esto, el mercenario con el látigo, que se había levantado dolorosamente después de chocar contra su subordinado, sonrió con sorna.
—¡Jefe, ya pudiste matar al objetivo, es hora de irnos!— sacudió las manos en dirección a Liam.
Los ojos de este se abrieron de sorpresa.
—¿Eh?— fue lo único que pudo pronunciar antes de que un escalofrío bajara por su columna.
La chica de la capa roja lo miraba con intensidad.
El mercenario del látigo sonrió triunfalmente.
Ahora sería problema de Hiruko y ellos podrían escapar fácilmente.
Su sonrisa vaciló cuando Hiruko habló.
—Eso es estúpido ¿De verdad esperas que una Súper Heroína caiga ante semejante mentira?
Para el desconcierto de Liam, Super Girl lo fijó como el objetivo prioritario y se lanzó hacia a él a gran velocidad.
Un puño apareció frente a sus ojos en un segundo.
A milímetros de impactar, la figura de Liam se desvaneció.
Liberación Veloz salvó su nariz de un dolor muy intenso.
—¡Señor Hiruko, usted puede con ella!— vitoreó un mercenario, captando lo que su líder intentaba hacer.
—Hiruko…
¿Así que eres un asesino?— cuestionó Super Girl, sus ojos nunca perdieron de vista a Liam.
—Tienes habilidades ¿Por qué usarlas para el mal?
—¡Basta!— gruñó Liam.
—No seas estúpida.
No estoy relacionado con esos tarados.
Más bien, los estaba combatiendo.
—¡Señor Hiruko!
¡No nos abandone por favor!— se oían gritos de ese estilo mientras Super Girl miraba inexpresivamente a Liam.
—¡CÁLLENSE, PEQUEÑAS MIERDAS!— bramó Liam con irritación, sacando varios shuriken.
Antes de poder arrojarlos, sintió el peligro inminente desde su flanco derecho.
Concentró chakra en sus pies una vez más y se retiró, antes de que Super Girl apareciera en el lugar donde estaba hace un segundo.
—Jeje, jejeje, es hora de irnos, muchachos— susurró el líder a sus mercenarios grises.
Liam empleó el parpadeo corporal y se alejó un centenar de metros en menos de dos segundos.
Debía cuidar su uso de chakra, ya que sus reservas no eran gigantescas como las de un Jinchūriki y tampoco tenía células de Hashirama.
Ni siquiera tenía las reservas del Hiruko de la película.
Super Girl lo persiguió.
En su mente, capturar al que ella creía el líder de los mercenarios, y un posible asesino, era más importante que esos alevines.
—¡Ríndete, Hiruko!
Tus acciones tienen consecuencias— le dijo.
—¡TSK!
Perra loca ¿Qué tan estúpida puede ser?— murmuró Liam entre dientes.
A su pesar, olvidó por un segundo el súper oído de esta chica.
Los ojos de Super Girl se entrecerraron.
Esta vez, aumentó su velocidad y utilizó más fuerza para atacar a Liam.
Concluyó que era un meta humano, ya que una persona normal, con o sin tecnología, no podría moverse de esa manera.
En consecuencia, el aire abandonó los pulmones de Liam cuando el puño de la rubia se hundió en su estómago.
Fue arrojado contra una pared con un ruido sordo.
Liam apretó los dientes y decidió dejar de correr.
Ahora entraría en su modo Hiruko.
El chakra fluyó más intensamente a lo largo de su cuerpo, mejorando su constitución.
Cuando la rubia se acercó para someterlo, Hiruko empleó la Liberación Veloz y la Liberación Metal, clavando una rodilla en el mentón de Super Girl.
La acción tomó por sorpresa a la chica, sus ojos viendo nada más que nubes.
Se equilibró rápidamente, buscando la ubicación de Hiruko.
Un rayo vino desde su espalda, impactándola de lleno.
Liberación del Rayo: Falsa Oscuridad.
Uno de los pocos Jutsus de rango B en el arsenal de Hiruko/Liam en estos momentos.
Super Girl salió despedida hacia la avenida, sus músculos levemente entumecidos.
Cayó pesadamente en la vía.
Hiruko parpadeó a su lado, tomándola por la pierna y girando sobre sí mismo para arrojarla fuera del camino.
Provocar accidentes automovilísticos no ayudaría a resolver el malentendido.
Mientras saltaba para salir él mismo de la calle, fue interceptado en pleno aire por la rubia.
El agarre de la chica alrededor de sus costillas fue bastante doloroso.
—¡GRRRR, Basta mocosa!— gruñó, liberando una corriente eléctrica de su cuerpo a través de su chakra.
Aunque fue su propia técnica, no estuvo exento de daños.
Super Girl gimió, aparentemente siendo más afectada.
Hiruko se la quitó de encima con un codazo, reforzado por la Liberación Metal, en la espalda de la heroína.
Aterrizó en la pared de un edificio de apartamentos y salió despedido en dirección a la estación de metro.
No podía utilizar su Liberación Veloz en medio de una ciudad a hora pico, y no usarla significa ser tacleado por la súper chica rubia.
Tampoco tenía ganas de empezar una batalla contra ella.
De hacerlo, quedaría marcado como un criminal o un villano y eso no sería algo bueno.
Además, estaba seguro que perdería.
Antes de que pudiera ejecutar otro parpadeo corporal, una mano se aferró a su antebrazo derecho.
El agarre brutal de la super chica hizo crujir su extremidad, que seguía reforzada por la Liberación Acero.
—No debes golpear a las chicas— soltó su frase ingeniosa y cliché la heroína.
Entonces estampó un puñetazo a la mejilla de Hiruko, haciéndole dar media vuelta con los ojos en blanco.
Se echó la delgada figura al hombro y voló en dirección a la comisaría más cercana.
En un par de minutos aterrizó frente a algunos oficiales desconcertados.
Caminó con seguridad hacia la estación de policía y solicitó reunirse con el oficial de más alto rango.
Un hombre alto con barba recortada saludó a la Heroína.
—Super Girl.
Es un honor conocerla ¿En qué la puedo ayudar?— comenzó, mirando el bulto blanco que sostenía la chica sin aparente esfuerzo.
Ella asintió, bajando al inconsciente Hiruko y echándolo en el suelo sin miramientos.
El golpe fue suficiente para que éste abriera los ojos e intentara ponerse en pie.
Una bota increíblemente pesada aplastó su columna, inmovilizándolo.
—Este chico se ha estado portando mal, dirigiendo un grupo de hombres armados.
No he oído hablar de ningún Hiruko, así que me gustaría que lo analicen y vean si ha cometido otros crímenes.
—Mocosa, te he dicho que esos payasos te engañaron— dijo secamente Hiruko.
La situación lo estaba molestando en serio.
Estos héroes pueden llegar a ser increíblemente densos y estúpidos.
Por ese y otros motivos nunca le gustó la idea de formar equipo o siquiera relacionarse con esos tarados.
—Chico, mírate.
Pareces mucho menor que yo— negó con la cabeza la rubia.
—Ejem, si me disculpa, jefe— intervino otra persona.
Hiruko siguió los pasos del oficial y miró hacia arriba.
Pudo ver un rostro familiar, aunque no podía precisar donde…
—Así que eres Hiruko ¿Verdad?— se dirigió al joven inmovilizado en el suelo.
—Jefe, este chico no es un criminal.
Ha estado ayudando en los pueblos y ciudades de los alrededores a combatir el crimen— comenzó.
El jefe de policía asintió, permitiendo que continúe.
—Fue él quien ayudó a Mark a capturar a los prisioneros que se había fugado, detuvo un robo a un banco en el centro, donde había rehenes, y también salvó a mi hermana de ese acosador hace unos días.
—Ah.
Hermano de Jessica, supongo— dijo Liam, abandonando su personalidad de Hiruko.
El oficial asintió en confirmación y miro a la rubia que lo pisoteaba.
—No es un criminal, señorita Super Girl.
—Aún así, este muchacho ha estado interviniendo en asuntos policiales.
No podemos simplemente hacer la vista gorda.
Podría provocar accidentes y empeorar una situación en cualquier momento— interrumpió el jefe de policía, mirando severamente a Liam.
—Lo siento, chico, pero no todos pueden ir por ahí haciendo lo que les plazca sin consecuencias, incluso si tienes buenas intenciones.
Liam no dijo nada.
Entendía la situación de los héroes y la policía en este mundo.
Los gobiernos quieren mantener bajo control a estos individuos excepcionales y peligrosos, pero no pueden someterlos a todos.
Siempre hay una tensión palpable.
Liam no es muy conocedor del embrollo que son los comics de DC, nada más allá del FlashPoint y ese fascinante crossover de DC con el DR.
Manhattan.
Hasta donde él sabe, la Liga de la Justicia no se ha formado en este mundo, así que no hay algún tipo de organización de supers que lo apadrine y saque su trasero de este tipo de líos.
Así que sólo había una opción viable.
—Entiendo, oficial— dijo Liam.
Al instante siguiente, el pie de Super Girl que lo sostenía en su lugar aplastó una computadora.
La sorpresa le impidió reaccionar a tiempo y sólo pudo ver a Liam escapando por una ventana.
El silencio se hizo en la estación de policía.
Nadie supo qué hacer ante la extraña situación.
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