En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 40
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- Capítulo 40 - 40 La Contratista
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40: La Contratista 40: La Contratista Ileana bebía una taza de te mientras esperaba la llegada de un oficial de la Ley.
Hasta hace unas horas, ni siquiera sabía qué significaba esa palabra.
Hoy recibiría un comunicador, esos dispositivos con los que Hiruko puede hablar a grandes distancias con la gente.
También asistiría al detective Michael en la investigación que involucra a la gente noble, ejem, gente adinerada que murieron hace unos días.
La moldava no sabía a dónde había ido su compañero después del entrenamiento matutino.
Algo sobre negociar y una perra, cosas que no entendió porque estaba medio desmayada al terminar la sesión de combate cuerpo a cuerpo.
Sus cavilaciones se detienen en cuanto se abre la puerta de la oficina donde se encontraba.
El detective Michael, junto a una mujer que Ileana no reconoció y un joven de aspecto familiar entraron en silencio.
El detective rodeó el escritorio al fondo de la pequeña habitación y se sentó, asintiendo en dirección a la bruja.
-Señorita Ileana.
Agradezco que haya podido venir – saludó el hombre.
Dirigió una mirada a la mujer desconocida, quien dio un paso adelante y extendió un artefacto hacia Ileana.
-Aquí tiene.
Técnicamente, no se le debería dar acceso a esta tecnología, ya que usted sigue bajo investigación por sus antecedentes, los cuales no existen – le recordó la mujer a Ileana, quien asintió, sin comprender nada de lo que dijo.
Este problema con la identificación inexistente de una bruja de hace siglos del otro lado del mar no se había solucionado aun.
Liam se negó a dar ese tipo de información, sabiendo lo que haría el gobierno con una persona como ella.
-Ahora, será reconocida como la compañera de Hiruko, con todo lo que eso conlleva- advirtió Michael a la moldava.
-Lo entiendo.
Cuidaré de este comunicador – sonrió la bruja, ocultando la mueca que casi aparece en su rostro ante las palabras del detective.
Detestaba la situación de su compañero, la única persona en esta tierra desconocida en la que depositaba su confianza.
-Bien.
Pasemos al asunto que nos trajo aquí – comenzó Michael mientras la mujer desconocida salía de la oficina sin decir más palabras.
-Hiruko nos informó sobre su conocimiento con respecto a entidades demoníacas.
Esperábamos que pudiera arrojar algo de luz en la investigación de la familia Ambrose.
-Hemos podido reunir un lote de documentación sobre las actividades de los Ambrose en los últimos cinco años – informó el joven, un poco nervioso ante la presencia de la bruja.
Ileana lo notó pero decidió ignorarlo.
-Con su ayuda, podríamos reducir mucho más las posibles líneas de investigación – concluyó el detective Michael.
Ileana estaba preparada para esto.
Hiruko se había tomado la molestia de explicarle qué hacer en caso de que él no estuviera presente.
-Hm.
Para aclarar, no soy una estudiosa de los demonios ni su reino infernal.
Simplemente conozco más que la mayoría en estas tierras – bebió otro sorbo de te, eligiendo sus siguientes palabras.
El esfuerzo que necesitaba hacer para hablar con normalidad era bastante.
Ella quería adaptarse a esta nueva era lo más rápido posible.
El detective empezó a anotar sus palabras.
-El demonio que encontramos pudo haber llegado a este plano de tres formas.
Primero, siendo invocado con magia negra.
En ese caso, derrotar al invocador o invocadores sería esencial para terminar con esta situación.
Segundo, que haya estado atado a algún objeto, a modo de prisión.
Alguien pudo haberse topado con el objeto, o el lugar, y desatarlo.
Esto pudo haber ocurrido intencionalmente o no.
Tercero, y la que yo creo más probable, es que se realizó un contrato- explicó la bruja.
El joven alzó una mano, como si estuviera en la escuela haciendo una pregunta a un profesor.
-Disculpe, pero ¿Cuál sería la diferencia entre un contrato y una invocación?
El detective Michael alzó una ceja.
Por su parte, Ileana asintió con aprobación ante la curiosidad del muchacho.
-Bueno, una invocación es un ritual donde el lanzador solicita, u exige, la ayuda de un ente demoníaco.
Puede mantenerlo en este plano todo lo que su poder le permita.
Un contrato, por otro lado, es cuando se solicita la asistencia de un demonio para una tarea en específico, a cambio de un pago.
Normalmente en forma de sangre, o el cuerpo del contratista.
Michael pensó en ello un momento.
Personalmente, no creía una mierda en la palabrería de esta mujer, pero a lo largo de su carrera había visto cosas extrañas.
Intentó buscar la lógica en base a esta hipótesis, tratando la ruta del ente sobrenatural como un “tal vez”.
-En ese caso, tendría sentido que el contratista fuera poseído a la fuerza por el…
demonio, lo que a su vez explicaría las palabras que les soltó durante la pelea – analizó Michael, un poco avergonzado por hablar de estos temas en voz alta.
-Precisamente- asintió la moldava -Pero invocar algo tan fuerte por medio de un contrato requiere un deseo igualmente fuerte de dañar a esas personas.
No se hace un contrato con cualquier entidad así como así – terminó su te antes de continuar.
-Les recomiendo que busquen personas agraviadas de tal modo que justifique un deseo intenso, profundo, de tomar venganza.
-Eso nos dejaría igual que al principio.
Muchos sospechosos…
– murmuró Michael, considerando esta reunión una pérdida de tiempo.
El joven no lo vio de esa manera.
-No lo creo, señor Michael.
Si tomamos la palabra de la señora Ilea- se detuvo al sentir una mirada de muerte proveniente de la mujer con los ojos vendados.
Un brillo verde y aterrador podía atisbarse en la tela negra.
-Eh, ah, la Señorita Ileana – se corrigió, aliviado al sentir que la presión disminuía rápidamente, como si nunca hubiera estado allí.
-Ejem, si tomamos su palabra, sólo deberíamos investigar a las personas que guardarían un fuerte rencor.
-Lo que nos deja con comerciantes desplazados, enemigos políticos, familias rivales, incluso compañeros de clases de la generación anterior que hayan recibido acoso por su parte.
Diablos, incluso algún empleado mal pagado que haya sido despedido en algún momento- se quejó Michael.
Ileana inclinó la cabeza, pensando en algo durante unos segundos.
Después, asintió para sí misma antes de sugerir.
-Podrían buscar a personas que hayan perdido a un familiar y que estén relacionadas con los asesinados.
La pérdida puede enconar suficiente odio como para contratar con un demonio tan fuerte.
– La investigación de la policía había continuado por dos días más, e Ileana se dedicó a patrullar la ciudad mientras Liam se recuperaba.
Entre sus rutas, la moldava tomaba un tiempo para acompañar al detective y el joven Jack, como llegó a conocer al chico que no dejaba de mirar la parte visible de su busto.
Habían entrevistado a algunas personas, y los policías hicieron preguntas tras preguntas que Ileana ignoró, y los entrevistados respondieron cosas que no le importaron.
La única razón para ir con ellos era por si lograba detectar la presencia demoníaca.
En ese sentido, era la única que podía hacer tal cosa, por lo que el propio Hiruko la instó a hacerlo.
La bruja no tuvo objeciones, ya que fue el shinobi quien lo sugirió.
Su confianza en el albino era desmedida, incluso para el propio Liam, pero no se quejaba.
Si él hubiera tenido a alguien que lo acogiera en cuanto llegó a este mundo, bien podría haber confiado de igual forma.
Hoy visitarían a una mujer que había trabajado para los Ambrose hacía un año.
Por alguna razón, dejó de presentarse a la Mansión y la familia adinerada no supo más de ella.
Cuando llegaron a su apartamento, no encontraron a nadie.
El dueño les dijo que la mujer desapareció hace unos meses y ya había desalojado la habitación.
Los detectives hicieron preguntas a los vecinos y se toparon con una sospechosa potencial.
-Cristin era una buena mujer.
Una madre cariñosa y se esforzaba todos los días para sacar adelante a su hijo – se lamentó una mujer, vecina de la empleada de los Ambrose desaparecida.
Ileana escuchaba atentamente, pues esta información llamó su atención.
El detective Michael hizo más preguntas.
-¿Puede decirnos qué ocurrió con ella, y su hijo?
La mujer asintió con pesar y explicó -Cristin estaba angustiada por la condición de su niño.
Había ido a los hospitales, pero no contaba con el dinero para pagar su tratamiento.
Lamentablemente, no se qué enfermedad tenía.
-El niño…
– comenzó Ileana, su voz bajando de volumen hasta detenerse.
La mujer asintió de nuevo.
-El niño murió.
Cristin cayó en una ola de depresión y culpaba a sus empleadores.
Dijo que ellos prometieron ayudarla con los gastos, pero algo sucedió y al final la dejaron sola.
Tras salir del complejo de apartamentos, el humor de Ileana estaba sombrío.
Aunque vivió en una época dura, escuchar sobre la difícil situación de una madre le trajo pensamientos tristes.
Se preguntaba si su propia madre habría llorado cuando ella despareció hace tantos siglos.
Decidió desviar su mente de tales pensamientos.
-Deberíamos visitar el lugar donde entierran a sus muertos- sugirió a los oficiales.
Al ver la mirada inquisitiva de Michael, añadió -Si ella fue a verlo durante o después del contrato, podré sentir la energía demoníaca.
-Hm.
Podemos intentar, pero pediré refuerzos, por si acaso.
Por favor, contacta con Hiruko.
No queremos provocar otra catástrofe como la última vez – dijo el detective.
Y así se reanudó la búsqueda del demonio.
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