En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 46
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- Capítulo 46 - 46 Una Rival
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46: Una Rival 46: Una Rival -¡Hiruko-Kun!- gritó una jovencita mientras se abalanzaba sobre el shinobi.
Hoy era la fiesta de cumpleaños de la nieta de Crhistopher White, Clara White.
Antes de envolver sus brazos alrededor del cuello del albino, su vuelo pareció detenerse en pleno aire ante la vista que tenía delante.
Hiruko vestía traje negro, simple, modesto, con un moño atado al cuello.
La parte inferior de su rostro todavía vendado.
Sin embargo, sujetada a su brazo había una mujer increíblemente atractiva.
Un vestido de encaje verde con una apertura que revelaba una pierna bien formada.
Mangas hasta la mitad del brazo, brazaletes de apariencia costosa y un hermoso collar rodeando su cuello.
El cabello negro suelto en toda su longitud, como una cascada de oscuridad bajando por su espalda y finos tacones blancos.
Sus ojos estaban cubiertos por una tela negra, diferente al vendaje habitual.
Ileana portaba poco maquillaje, pero sus labios rojos como la sangre parecían encajar a la perfección con los ojos carmesí del shinobi a su lado.
Caminaban tomados del brazo, como la pareja ideal, si los tacones no hicieran que la altura de la moldava destacara por sobre la de Hiruko.
-¿Q-quién es esta mujer?
– preguntó ella, su sonrisa torcida y temblorosa.
La indignación en sus ojos traicionaba la fachada de amabilidad que intentó proyectar.
Antes de que la pareja pudiera responder, Crhistoper se acercó con una sonrisa amistosa.
-Vaya, vaya.
Me alegra verlos esta noche, joven Hiruko, señorita Ileana – saludó el hombre, sin notar la agitación en el corazón de su nieta.
Liam pensó que la chica podría tener problemas estomacales, ya que esa mueca sólo aparece cuando el trono llama.
-Igualmente, Crhistopher.
Y feliz cumpleaños, joven Clara – dio una inclinación de cabeza a Clara.
Luego se giró hacia la bruja a su lado.
-Esta es mi compañera, Ileana- presentó.
Clara dio un suspiro de alivio y volvió a sonreír, aunque no se acercó demasiado al shinobi.
Necesitaba reunir más información.
-Hm, un placer conocerla, joven dama.
Y feliz cumpleaños- saludó Ileana con una sonrisa educada.
Un destello peligroso cruzó los ojos de la niña y alzó la barbilla en señal de supremacía.
-Gracias y sean bienvenidos a mi fiesta de celebración por mis 16 Años- enfatizó la última parte mientras miraba fijamente a la bruja.
La comisura de los labios de Ileana temblaron levemente y su agarre al brazo de Liam se apretó aun más.
No era ajena a la hostilidad de la niña.
Mientras este enfrentamiento silencioso se llevaba a cabo, los hombres, como es habitual, no se dieron cuenta.
-Espero que tu Mansión no explote esta vez – comentó Hiruko lacónicamente.
Crhistopher se echó a reír mientras los invitaba a pasar.
En esta ocasión, la fiesta fue más informal que la gala a la que asistió Liam.
Había todo un bufete de delicias, como era habitual en las casas de la gente rica.
Liam e Ileana fueron presentados a los amigos adolescentes de Clara y otras personas.
Muchos adultos se negaron a entablar conversaciones con la pareja.
La única razón por la que no estuvieron aislado fue porque los hombres se acercaban para echar una segunda mirada al busto revelador de Ileana.
El vestido que escogió le hacía mucho bien en las zonas correctas.
Clara e Ileana continuaron en una lucha constante, con comentarios que cada vez iban escalando más y más en mordacidad, pero manteniendo una fachada de encanto y amistad.
Incluso así, ni Liam ni Crhistopher vieron algo extraño en el comportamiento de ambas mujeres.
En algún momento, Ileana se vio rodeada por los amigos varones de Clara, para disgusto de la cumpleañera, y Crhistopher e Hiruko aprovecharon el momento para conversar un momento a solas.
-Cumplí mi parte del trato, Christopher.
Ahora cuéntame qué has encontrado.
-Que frío.
Pero agradezco que hayas podido venir.
Mi nieta no me hubiera dejado olvidarlo de otro modo- suspiró el hombre mientras tomaba una copa de vino.
Su expresión se volvió seria y miró fijamente al shinobi.
-Se quien fue el primero en recibir la información de que estabas en una pelea desastrosa, al menos por parte de la prensa.
Lo que no pude averiguar fue quién dio esa llamada.
-Hm, con eso es suficiente.
Sólo debo sacarle la información y obtendré un nombre.
Ambos miraron hacia una esquina, donde varios chicos sonreían con la confianza de un ganador en la vida mientras hablaban con Ileana, intentando llamar su atención.
La moldava era bastante hermosa y su apariencia juvenil le harían creer a cualquiera que apenas estaba iniciando sus veinte.
-Sabes, me alegra que tu pareja haya venido contigo- comentó Christopher.
Liam puso los ojos en blanco.
-Compañera, hombre, compañera.
-Ja, claro, sigue engañándote, muchacho.
Estás en esa edad y vives solo con una mujer muy hermo- Un escalofrío recorrió la espalda de Christopher, impidiéndole terminar su frase.
Tanto él como Liam se giraron para notar a una mujer mayor con ojos afilados, perforando al señor de la Mansión White con una mirada intensa.
-C-cariño, ven, ven, conoce a nuestro Héroe- dijo el hombre, su voz tornándose suave y dulce, de una manera que a Liam casi le hizo reír.
Casi.
-Ah, sí, eh, un placer conocerla, señora White- saludó torpemente.
Shinobi o no, la presión que ejercía la mujer era abrumadora.
Las horas pasaron hasta caer el anochecer.
Ileana se distrajo entre comidas, charlas informales con la familia White y otros invitados, así como el constante coqueteo de los jóvenes entusiastas.
Tuvo que aferrarse nuevamente a Hiruko para alejar a esos individuos.
También pasó gran parte de la fiesta intercambiando miradas asesinas con la niña White, quien parecía erizarse cada vez que ella se acercaba al shinobi.
No tardó mucho en notar el motivo.
-Oye, creo que le gustas a esa chica- comentó Ileana a Liam en un susurro.
El shinobi arqueó una ceja y la miró confundido.
-¿Yo?
Creo que confundes la situación.
Esa mocosa sólo me quiere como un accesorio para alardear con sus amigos.
-Tch, hombres- se quejó ella en un murmullo.
Para suerte de los invitados, la fiesta no fue interrumpida por ningún ataque de villanos, y la noche concluyó con normalidad.
Clara se sintió derrotada cuando Hiruko rechazó su invitación para bailar.
Peor aún fue el golpe que recibió cuando se despedían e Ileana sonrió con sorna en su dirección mientras comentaba con fingido agotamiento.
-Gracias por la invitación, señor, señora y señorita White.
Si nos disculpan, debemos regresar a casa.
Esas palabras congelaron a la chica en su lugar, apenas logrando tartamudear una pregunta.
-¿Eh, u-ustedes viven juntos?
-Así es, jovencita.
Su abuelo fue tan amable como para reconstruir nuestro hogar – respondió Ileana con una sonrisa victoriosa.
La mirada afilada de la esposa de Christopher se centró en la bruja.
No le gustó la forma en que la moldava hablaba con su nieta.
Una vez que se fueron, la mujer mayor consoló a la chica rubia.
-No te preocupes, cariño.
Ya tendrás más oportunidades de encontrarte con el chico- dijo, conociendo los sentimientos de su nieta.
No aprobaba que se juntase con alguien cuya reputación estaba tan manchada, pero no permitiría que ningún miembro de la familia White fuera humillado de esa forma.
-Pero abuela, ella vive con él y es muy hermosa.
No puedo compararme con ella- se lamentó Clara, mirando su plano pecho y comparándose con los activos de Ileana.
-Hmph, mi adorable nieta es más valiosa que esa ramera de la calle.
Tú confía en mi- dijo dándole una sonrisa alentadora.
La vida de Liam iba a complicarse de maneras que nunca esperaría.
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