Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 51

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el Universo DC con plantilla Shinobi
  4. Capítulo 51 - 51 Más Plagios
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

51: Más Plagios 51: Más Plagios  El aullido de las criaturas era ensordecedor.

El olor de la carne, metal y sangre siendo vaporizados se sumaba al agua estancada, perturbando las fosas nasales del shinobi y la bruja.

Por suerte, la temperatura no había subido en lo absoluto a pesar del mar de llamas que los rodeaban.

-¿Hacia donde?- preguntó Ileana.

Hiruko buscó en sus recuerdos del mapa tosco que había trazado hace meses.

En este punto, tendrían que sumergirse en las aguas negras y encontrar un pasadizo.

No es que él fuese a hacer una tontería como esa.

-Aguanta la respiración y, por favor, no vomites encima de mi – le respondió a la moldava, quien se estremeció ante el pensamiento de lo que estaba a punto de suceder.

Tal y como temía, Hiruko se dejó caer hacia las repulsivas aguas que estaban debajo.

Para su alivio, una onda de chakra se movió desde el shinobi, provocando que el agua formase un remolino que dejó libre el espacio por el que cayeron.

Eso no cambió el hecho de que había mierda, basura y otros desechos girando a su alrededor a gran velocidad.

Y como sugirió Hiruko, Ileana aguantó la respiración, pues sabía qué clase de hedor habría en el aire.

-¡Desintegra lo que hay en frente!

– gruñó a la bruja.

Incluso para él, el olor era insoportable.

Salió disparado hacia el lugar donde estaría el pasaje mientras Ileana convocó un soplete de llamas viles que derritió las losas de piedra que se interponían.

Con una patada, Hiruko destruyó los obstáculos y envió otra onda de chakra para elevar las aguas negras al otro lado.

Pero los estaban rodeando.

-Yo me encargo – murmuró Ileana, extendiendo su bruma verde en todas direcciones, dejando un rastro de energía vil lista para explotar en fuego en cualquier momento.

Ese momento fue interrumpido por una explosión de agua, rocas y tuberías justo debajo de ambos.

Hiruko clavó sus vendajes al techo del túnel y los retrajo fuera de las fauces gigantescas que se cerraron a su alrededor.

Una verdadera abominación fijó su mirada en ellos.

Una masa grotesca de carne abultada y chisporroteante, con arcos de electricidad recorriendo su piel y rebotando entre palancas de metal incrustadas por todo su cuerpo.

Una boca alargada en cuya punta superior yacía una nariz deforme con bigotes bastante largos.

Dos dientes, más parecidos a paletas que colmillos, sobresalían de la mandíbula superior.

Hiruko tuvo que saltar a un lado para evitar un latigazo que se incrustó en el concreto y la roca como si nada.

La monstruosidad retraso su cola delgada, pero poderosa.

-Esa es…

la Madre de todas las Ratas- susurró Ileana con incredulidad.

Hiruko estuvo de acuerdo, aunque para él, esta cosa le parecía familiar.

Al igual que el demonio bobino, esta rata gigante le trajo recuerdos de un jefe en un antiguo video juego.

Los peces/anfibios humanoides que saltaron del agua un momento después sólo hicieron crecer esta sensación.

Raiton: Gian  Un relámpago salió disparado hacia la rata gigante, mientras Ileana retorcía las rocas a su alrededor con su manipulación telequinética, arrojándolas como proyectiles contra los humanoides extraños.

Hiruko frunció el ceño cuando un escudo de electricidad de formó a partir de los rayos que saltaban entre las placas metálicas en el cuerpo del monstruo, inutilizando su jutsu de rango B.

Ileana tuvo más suerte, agujereando a los peces mecanizados y quemando a otros.

-Tenemos que movernos.

Quedarnos aquí será peligroso.

Acerquémonos a la puerta para que la derritas – informó a su compañera, mientras enviaba una ráfaga de kunai con etiquetas explosivas.

Para sorpresa de ambos, la rata gigante era bastante rápida a pesar de su tamaño, comparable a un autobús.

Se arrastró hacia adelante, varios compartimentos de armas desplegándose a sus costados y enviando una lluvia de plasma y láseres contra la pareja.

-¡Sigue moviéndote!

– gritó Ileana mientras forjaba escudo tras escudo, solidificando su energía vil.

Hiruko se la puso al hombro, como si cargase un saco, mientras se movía a toda prisa.

Usar shunshin en un espacio tan reducido terminaría en desastre, por lo que tuvo que confiar en sus ráfagas de velocidad impulsadas por chakra.

Las barreras de la bruja lograron aguantar las descargas de plasma, pero no ocurrió lo mismo cuando la rata embistió la energía verde, quebrando la magia en pedazos como si fuera cristal delicado.

-¡Oh mierda oh mierda oh mierdaaa!

– sea agitó Ileana.

No le agradaba la idea de ser mordida por esa cosa.

Su movimiento provocó que le dificultase la visión a su compañero y casi caen presas de una emboscada de más hombres peces mecanizados.

-¡Contrólate, maldita sea!

– gruñó el shinobi.

-Desata tu fuego vil y quémalo todo.

La bruja entró en sí y acumuló una capa de energía que se esparció detrás de ellos, volviéndose más y más densa.

Cuando la criatura se les acercó demasiado para su gusto, ella encendió todo en las siempre confiables llamas viles.

Un chirrido extremadamente agudo sacudió todo el túnel y les provocó malestar en los oídos de la pareja.

Para desconcierto de Ileana, de la conflagración de fuego surgió la monstruosa rata, quemada y con partes de su cuerpo derritiéndose, pero aun en la persecución.

-¡No funciona!

– gritó ella.

-¡Entonces aguanta, porque no te gustará esto!

– respondió él, girando en su lugar y arrojando a la moldava por los aires.

Ileana estabilizó su vuelo con su magia mientras Hiruko tejía sellos manuales.

Ranton: Raiunkōha  Nubes negras se extendieron a lo largo del túnel, envolviendo a Hiruko y todo lo que lo rodeaba, hasta alcanzar y envolver a la rata gigante.

Un instante después, rayos azulados tronaron en una tormenta en miniatura, azotando a la bestia modificada.

El escudo de electricidad se formó de nuevo, pero la intensidad de este jutsu superó al de la falsa oscuridad.

En lugar de un golpe poderoso, la técnica de Liberación Tormenta: Nube con Ondas Interiores, proporcionó impactos más débiles pero constantes, que finalmente se acumularon y royeron los escudos eléctricos de la servo-rata.

Los sistemas que ayudaban al monstruoso marco de la rata se frieron, la carne chisporroteó y los chirridos aumentaron, superponiéndose al crepitar del relámpago.

Por primera vez en mucho tiempo, Hiruko tuvo que recurrir a su cuarto Kekkei Genkai.

-¡Ileana!

– llamó a su compañera, quien envió una nube propia de su energía verde.

Una bola gigante de llamas viles explotó justo en la cara de la rata, derritiendo definitivamente su cabeza y provocando la caída del monstruo.

Las nubes oscuras se dispersaron, y con ellas el zumbido eléctrico que anunciaba una tormenta feroz.

El hedor de la carne quemada impregnó el aire y se acumuló en las fosas nasales de la bruja, quien retorció el rostro de asco.

-¡Puaj!

Tenías razón, esto es repugnante – se quejó ella, notando que el shinobi la miraba con ojos divertidos.

Ella frunció el ceño.

-¿Qué pasa?

– preguntó.

Ileana se preguntaba qué ocurría con su compañero, hasta que sintió un hormigueo en toda su piel.

Sus vellos se erizaron y cuando se tocó el antebrazo, una pequeña descarga eléctrica le pinchó el dedo.

Finalmente, se dio cuenta de lo que eso significaba.

Con manos temblorosas, intentó tocar su cabello, sólo para notar un desastre de puntas erguidas en lugar de la suave cascada negra a la que estaba acostumbrada.

-Eso, mi querida Dama, es estática – respondió el shinobi.

-¿¡Eeeek!?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo