En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 53
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- Capítulo 53 - 53 La Base Del Villano 2
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53: La Base Del Villano 2 53: La Base Del Villano 2 Kage Bunshin no Jutsu, Kage Bunshin no Jutsu, Kage Bunshin no Jutsu Tres clones de sombra fueron convocados en un instante, saliendo disparados con shunshin hacia las paredes, destruyendo lo más rápido que podían las ametralladoras y los láseres, los cuales se movían de un lado a otro por medio de rieles que los sostenían.
Al no tener acceso a la técnica de clones múltiples, esta era la mejor opción de la que disponía Hiruko.
No le gustaba tener tantos Kage Bunshin activos, ya que la adquisición de tantos recuerdos no es ninguna broma, mucho menos durante una pelea.
Pero no tenía elección.
Ileana se refugiaba junto a otro de sus Kage Bunshin detrás de algunas máquinas enormes, minimizando la cantidad de fuego que recibía.
El clon se dedicaba a protegerla con las vendas reforzadas por la Liberación Acero, mientras mantenía a raya a algunas abominaciones de carne y metal.
Sus Mizu Bunshin habían sido disipados en menos de treinta segundos, incapaces de soportar el implacable asalto.
Por su parte, el cuerpo principal se mantenía en constante movimiento, pulsando chakra a sus piernas, empleando shunshin cuando era necesario y usando la Liberación Veloz.
No era tan engreído como para pensar que podría evadir todas las balas y los láseres.
Pero al menos podía moverse más rápido que los cañones.
Una construcción desagradable de quitina y metal con cientos de patas y más de diez metros de largo se movió en su dirección, sus mandíbulas en forma de tenazas chasqueando amenazadoramente.
Hiruko no tenía motivos para contenerse con estas criaturas, ni en este lugar.
No es como si le fueran a cobrar por dañar la propiedad del villano, por lo que desató toda su fuerza.
Raiton: Raikyū Sobrecargando el jutsu, dos esferas masivas de relámpagos crepitaron en sus manos.
Una fue arrojada a la boca del ciempiés, calcinando su monstruoso cuerpo desde adentro, y la otra fue lanzada a su izquierda, interceptando uno de esos conejos veloces (liebres, Liam sigue siendo retrasado).
Sintiendo el peligro, activó la Liberación Veloz para evadir ágilmente una salva de láseres.
Sacó un tantō mientras saltaba y giraba en el aire, el impulso del movimiento permitiéndole desgarrar a una especie de lobo mutado grotescamente, abriendo desde su cráneo hasta la base de la cola.
El animal mecanizado cayó inerte en el suelo, su espina dividida a la mitad.
Pero esto estaba lejos de terminar.
En las paredes, sus clones se sombra arrojaban etiquetas explosivas a los rieles que movían las ametralladoras, desestabilizando secciones de los mismos e interrumpiendo un cuarto del fuego que suprimía a la bruja.
Ileana aprovechó el respiro para enviar una onda concentrada de su energía verde, tomando el control de las armas y haciendo que apuntasen a las criaturas que correteaban en su dirección.
Al mismo tiempo, desató un torbellino de fuego vil que mantuvo a todas las criaturas a raya, a costa de derretir las piezas de maquinaria que usaba como cobertura.
El kage bunshin destinado a cuidarla liberó un par de pergaminos de almacenamiento, formando sellos manuales y enviando cuatro serpientes de agua, en conjunto con un asesinato electromagnético para cada una, a la multitud de bestias que se les echaban encima.
Hiruko no podía concebir cómo demonios esta gente logró hacerse con tantos animales.
Había insectos mutados hasta alcanzar tamaños inauditos, felinos de todos los tipos que él conocía, osos, bisontes, simios, una jauría de cánidos, entre lobos y perros, así como hienas y juró haber visto un par de víboras que rivalizarían con Kaa del live action del Libro de la Selva.
Todos mutados, sus cuerpos musculosos más allá de lo natural, como si hubiesen sido llenados con químicos y metidos en un intensivo gimnasio animal, además de, obviamente, las partes mecanizadas que contribuían en su fuerza.
Esto no era un mero villano de pacotilla de un episodio.
Esto era un maldito ejército y Liam se había metido en la maldita guarida del maldito dragón.
Y sin embargo, una sonrisa maníaca se dibujó debajo de las vendas que cubrían su rostro.
{-Progreso de la plantilla de personaje: Shinobi renegado de Konohagakure – Hiruko: 75%-} – Ileana se sentía agotada.
Su cabeza palpitaba con punzadas de dolor y las cuencas de sus ojos ardían, como si los globos oculares inexistentes estuviesen irritados.
Haber entrenado desde el amanecer, patrullar todo el día, detener robos aquí y allí, volar un poco entre rondas, luchar en la estación de policía y el esfuerzo que hizo para perforar esa puerta enorme le estaba pasando factura.
La bruma se extendía más y más, inundando sus alrededores en un radio de casi treinta metros.
Cables chisporroteantes con electricidad se movían según su voluntad, atrapando a las abominaciones mecanizadas sin previo aviso y descargando su voltage en ellas.
A los que no pudo alcanzar, les volaba la cabeza con las armas que mantenía bajo su control desde la pared.
Al mismo tiempo, mantenía al menos un par de escudos a su alrededor, evitando ser alcanzada por balas o descargas de láser desde las otras torretas móviles.
Todo ello mientras enviaba bolas de fuego vil para derretir a sus enemigos.
Un paso retumbante y constante se le acercaba.
Ella no podía verlo aún, pero en cuanto tocase su energía podría localizarlo.
Allí, a su izquierda.
Se volvió para vislumbrar una silueta de pelaje oscuro, zarpas monstruosas y una boca con terroríficos dientes.
Una mole de oso estaba en curso de colisión con ella.
-Hmph, que desperdicio- se burló la moldava, encendiendo la bruma en cuanto el oso entró en su dominio.
Una explosión de llamas viles envolvió al oso mecanizado, derritiendo sus piernas hasta los huesos en el tercer paso, derrumbándolo en el cuarto y matándolo un segundo después.
Y vino otra punzada de dolor que la hizo gemir levemente.
Detrás de ella, nubes negras y crepitantes azotaban a todas las criaturas que se atrevían a entrar en ellas, dejando un saldo de cadáveres allí donde pasara.
El clon de sombra de Hiruko se movía de un lado a otro, sus vendas perforando carne y metal como si fuera mantequilla, extendiéndose por decenas de metros y provocando surcos en el suelo y la maquinaria a su alrededor.
La tormenta liberada por el clon se movía con él, una defensa y ataque de área bastante efectivo para luchar en este tipo de batallas.
En la pared donde la moldava controlaba las torretas, más del a mitad de los rieles yacían inactivos y muchas de sus armas destruidas, cortesía de los otros kage bunshin.
Eso alivió bastante la presión por el lado de la bruja.
-Ah, ah, mierda- jadeó ella, hincando una rodilla en el suelo.
Sus llamas tardaban más en derretir a los oponentes con cada segundo y su mente amenazaba con nublarse hasta la inconsciencia.
Ella no fue hecha para batallas de resistencia.
No era como Hiruko.
Su momento de debilidad casi le costaría caro unos segundos después.
El Kage Bunshin se volvió en su dirección justo para ver una serpiente gigante rodear una máquina de ensamblaje y abrir sus fauces de par en par, lanzándose hacia la bruja.
El clon usó la Liberación Veloz y en un destello apareció junto a la moldava, clavando un puñetazo reforzado por la Liberación Acero en la mandíbula inferior del monstruo.
El estruendo del metal contra el metal resonó y la criatura se sacudió hacia un lado.
-Te sacaré de aquí – dijo mientras tomaba a Ileana y salía disparado con shunshin.
-N-no, todavía puedo luchar – intentó resistirse sin éxito.
El clon la ignoró y trató de alcanzar la salida de la fábrica, pero una lluvia de balas y láseres le obligó a desviar su camino.
Mientras aterrizaba sobre una máquina industrial, fue abordado por una figura felina con las piernas reforzadas por servo motores zumbantes.
-No me jodas- se quejó internamente al ver a un leopardo monstruoso acechándolo.
El clon creó un Mizu Bunshin y éste liberó un pergamino de almacenamiento.
Mientras le arrojaba a la bruja, el kage bunshin tejió sellos manuales, enviando un choque de olas contra el animal.
Al mismo tiempo, el clon de agua salió corriendo con Ileana en sus brazos.
-¡Destruye esas armas!
– ordenó el Mizu Bunshin y la bruja empleó lo que le quedaba de fuerza para enviar una bruma verde a toda velocidad hacia las armas que los apuntaban.
La velocidad proporcionada al emplear chakra en las piernas era muy inferior a un shunshin o la Liberación Veloz, pero si quería sacar a Ileana de esta trampa mortal, esta era la mejor opción.
El cuerpo principal, que había visto al kage bunshin intentando llevarse a la bruja, salió disparado hacia la pared contigua a la salida.
Usando sus vendas, destruyó una parte de los rieles y de las ametralladoras que Ileana no alcanzó con su último ataque de llamas viles, permitiendo que el clon de agua saliera con la mujer medio desmayada.
Sin embargo, el propio Hiruko se quedó atrás.
Sin el temor de que algo le sucediera a su compañera, podría concentrarse completamente en la batalla.
Dispersó a sus clones de sombra, haciendo una mueca por el flujo de recuerdos que recibió de golpe.
Un instante después creó un nuevo Kage Bunshin con la tarea de escoltar a la bruja a la superficie.
Los Mizu Bunshin tenían la limitante de no poder alejarse demasiado.
Todo esto lo hizo mientras se mantenía en movimiento, pues todavía quedaban muchas ametralladoras enviando fuego en su dirección, así como decenas de bestias modificadas.
Finalmente, se paró en la cima de una máquina industrial, despojándose de su chaqueta blanca.
Sus vendajes extendidos se retorcían como serpientes, amenazando todo lo que intentase acercarse.
Echó un último vistazo al sistema, y lo que vio lo complació hasta el extremo.
{-Progreso de Plantilla de Personaje: Shinobi renegado de Konohagakure – Hiruko: 78% -} …
-¡Je, jaja, jajaja, jajaja, Muajajaja!
– su risa casi enfermiza resonó por encima del chirrido de los servo-motores de las bestias, y de los disparos que eran desviados por sus vendajes.
Tras unos segundos incómodos, se recompuso y miró con un brillo depredador a la multitud de bestias.
-Es hora de farm a estos mobs- dijo en un tono extasiado.
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