En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 57
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- Capítulo 57 - 57 Monstruo VS Monstruo Conclusión
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57: Monstruo VS Monstruo: Conclusión 57: Monstruo VS Monstruo: Conclusión La quimera se había abalanzado una vez más contra Cinco.
Los protocolos de combate de la abominación calcularon velozmente la trayectoria, la masa, la potencia de golpe y las posibles respuestas, todo en nanosegundos.
Esa previsión le permitió mantenerse en la pelea.
Hasta ahora.
En un movimiento de brillantez táctica, en opinión de la quimera, cuando estaba una decena de metros del constructo metió sus patas delanteras debajo de sí mismo y si inclinó hacia adelante, haciendo un giro en el suelo e impactando a Cinco con todo su peso, literalmente.
Una embestida de espalda, aplastando a Cinco bajo su peso.
Sus patas de araña se hundieron en la tierra suelta, sus brazos intentando sostener a la enorme criatura y sus cañones fulminando la espalda de la quimera con ráfagas de plasma.
Pero el impulso fue demasiado y Cinco cayó de espaldas contra el suelo, perdiendo el equilibrio cuando una de sus patas traseras no soportó la tensión y se rompió.
En ese momento, la Quimera hizo su segundo movimiento.
Su cuerpo vibró por un momento, abultándose y retorciéndose, su carne volviéndose más maleable y menos sólida.
Y entonces se separó.
Dos criaturas que se asemejaban a un lobo.
Un rechoncho cerdo con púas en la espalda, o esa sería la aproximación más acertada, y una especie de mantarraya voladora.
Desconcertado, el sistema de combate de Cinco no pudo responder a esta situación con suficiente rapidez.
Los cánidos se abalanzaron sobre sus ojos, arrancándolos con sus garras y procediendo a mordisquear los cañones, destruyéndolos rápidamente.
Al mismo tiempo, la mantarraya sujetó al cerdo, elevándolo en el aire hasta alcanzar el techo y dejándolo caer.
La criatura con púas en su espalda empezó a girar sobre sí misma.
Ante la emergencia, el sistema de combate activó los escudos con las barras que aún le quedaban, expulsando a los lobos de encima de Cinco.
El cerdo chocó con el escudo, enviando una ola de chispas al entrar en contacto.
Durante varios segundos, permanecieron en este punto.
Hasta que una serie rayos impactaron desde cuatro direcciones los escudos.
Raiton: Gian Hiruko y tres Kage Bunshin desataron una falsa oscuridad cada uno, sobrecargando los escudos y haciéndolos colapsar.
La invocación Quimera que giraba pudo caer, aunque con menos impulso que antes.
Su mero peso fue suficiente para agrietar el suelo y clavar sus púas en el torso quitinoso de Cinco.
Finalmente, los tres clones saltaron a la cabeza de Cinco, que estaba ciego en este punto, y desataron una nube de tormenta concentrada, introduciéndola por los orificios de sus ojos y vaporizando todo lo que se encontraba dentro.
Con una serie de espasmos y un chillido, Cinco dejó de moverse.
Los Kage Bunshin se dispersaron e Hiruko fijó su atención en la quimera ahora separada.
Estas eran las bestias que aparecían en la película, pero él pensaba que no podían separarse por su propia voluntad.
-Uh ¿Bien hecho?
– dijo, sin estar seguro de si estas cosas lo entendían.
No es que todas las invocaciones fueran como los sapos o las serpientes.
Él juraría que el elefante raro de Danzo no podía hablar.
Para su alivio, las criaturas asintieron.
Una ola de sentimientos de orgullo por completar una tarea le dio comezón en la mente.
Ante lo extraño del suceso, consultó con el nada confiable sistema.
-Sistema, explícame cómo funciona esta invocación- ordenó.
{Al alcanzar un progreso del 80% en la plantilla de personaje: Shinobi renegado de Konohagakure – Hiruko, se desbloqueó el acceso a la invocación que viene por defecto en el paquete de plantilla} -Duh, no eso, genio.
Ya lo se.
Lo que quiero saber es cómo disiparla, dónde se guardará y qué tan inteligente es- puso los ojos en blanco.
Detestaba la inteligencia artificial de este sistema.
Por eso rara vez lo consultaba, a menos que fuera a comprar técnicas.
{No hace falta ser un idiota, anfitrión.
La invocación Quimera es una criatura única, creada a partir de los experimentos del científico e investigador Hiruko de Konohagakure a través de la Técnica Prohibida: Quimera.
La versión que el anfitrión desbloqueó presenta algunas diferencias para poder adaptarlas a sus circunstancias actuales} -Bueno ¿Y qué diferencias son esas?- preguntó, ignorando el insulto que le arrojó al principio.
{En primer lugar, una vez invocada, la Quimera tendrá que acompañar al anfitrión, ya que no dispone de un pergamino de almacenamiento especializado para contenerlo.
En segundo lugar, esta invocación Quimera puede evolucionar más allá de su forma actual, tanto en cuerpo como en mente} -¿Crecimiento?
¿Entonces eres una mascota o algo así?- preguntó, dirigiéndose a las bestias que ahora lo rodeaban.
Una punzada de indignación azotó la mente de Liam, proveniente de las criaturas.
-Bien, bien.
Lamento si lastimé tus sentimientos.
Si no eres una mascota ¿Un compañero quizás?
– levantó las manos para calmar a la/las quimeras.
Los lobos negaron con la cabeza y Liam pensó unos segundos.
-¿Subordinado?
Recibió cuatro asentimientos.
Al menos eran criaturas inteligentes, dentro de lo que cabe.
Y la idea de tener un monstruo gigante que puede evolucionar y fortalecerse es algo que Liam puede apreciar.
Al menos el sistema hizo algo bien.
-Ya que estamos ¿Se consideran diferentes criaturas o son todos lo mismo?
– preguntó de nuevo.
Estas son el tipo que cosas que uno debe tener en cuenta antes de empezar a trabajar con seres extraños.
Las respuestas fueron mixtas.
Un par de asentimientos por parte de los lobos, una negación de la mantarraya y un encogimiento de hombros del …
lo que sea la cosa con púas en la espalda.
-No importa, lo resolveremos luego.
Ahora, necesito hacer algunos arreglos, así que esperen aquí- dijo mientras se alejaba, adentrándose por la compuerta de la que salió el monstruo con patas de araña.
Tras recorrer algunos pasillos y hackear los sistemas que mantenían cerradas las puertas (un poco de raiton aquí y allí), llegó a una cámara enorme, en la que yacían cuatro abominaciones de diferentes tipos, separadas en partes y flotando en contenedores con algún líquido amarillento.
-Proyectos inferiores, eh- comentó Liam.
No era difícil imaginar que el monstruo con el que luchó era el más fuerte.
Consideró algunas cosas mientras observaba a estas cosas allí, flotando en ese líquido.
Un bosque cables y tuberías se conectaban desde los tanques hasta una serie de consolas con un montón de indicadores que ni podía ni le importaba entender.
-No va a pasar, hombre araña insecto.
No caeré en este cliché de mierda – dijo, mientras sus manos tejían sellos manuales.
Un densa oscuridad invadió la sala.
Nubes crepitantes se arremolinaban alrededor de los tanques y las consolas.
Mientras Liam continuaba su camino, un destello iluminó su espalda, seguido de un estruendo crepitante, como el que ocurre en una tormenta.
Encontró todo tipo de salas y habitaciones.
Incluso vio una con un montón de películas en formato VHS, con todo tipo de reproductores y pantallas.
Decidió no destruir esa sala en particular.
Finalmente encontró lo que buscaba.
Un hombre desnudo, gordo, sudoroso y atado a una especie de camilla de manera vertical.
En ese momento, se encontraba dormido, quizás de agotamiento.
La sangre manaba de sus muñecas, claros indicios de un esfuerzo inútil por desatarse.
Liam no se molestó en despertar al hombre.
Originalmente había fanfarroneado con el hombre araña insecto sobre lo de matarlo y decir que era una máquina loca.
Pero muchos pensamientos se arremolinaron en su mente, tejiendo una idea peligrosa.
Peligrosa para el hombre dormido frente a él, claro está.
Tiene una invocación monstruosa y gigante que no tiene hogar, una tierra a la que volver una vez disipada ni un pergamino especial de almacenamiento, que seguramente requerirá una avanzada habilidad den sellado.
Tiene una base gigante, con suficiente tecnología avanzada como para abrumar incluso a las instalaciones modernas del 2025 de su mundo anterior, o eso le gustaba pensar.
No sólo es grande y avanzada, también está muy bien oculta, al punto de que nadie, en toda la maldita ciudad sobre él, se dio cuenta de que existía.
-Ileana no hablará si se lo pido.
Necesitaré un refugio al que Amanda no pueda acceder fácilmente y un lugar para entrenar sin preocuparme de que descubran mis habilidades completas- dijo a nadie en particular.
Sus ojos finalmente se centraron en la figura del alcalde.
Este hombre, es el único cabo suelto.
-Nada personal, señor alcalde – dijo fríamente mientras nubes oscuras rodeaban al hombre todavía dormido.
Se aseguró de hacerlo rápido, indoloro.
El alcalde nunca más despertaría.
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