En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 63
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- Capítulo 63 - 63 La Bruja y El Murciélago 2
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63: La Bruja y El Murciélago 2 63: La Bruja y El Murciélago 2 Una hora antes, cuando Batman dejó a la bruja en su submarino.
El murciélago se escabullía entre los contenedores del barco de carga.
Sus habilidades de sigilo e infiltración le permitieron caminar con su pesado traje sobre el metal sin provocar ruido alguno.
Plantó algunos dispositivos discretamente, por si acaso.
Había muchos guardias en el barco.
Pudo contar una docena de hombres armados que se interponían entre él y la cabina de mando del barco.
Y eso sólo los que pudo visualizar.
Con mucha precisión, arrojó un disco a uno de los hombres que le daban la espalda.
El artefacto se le pegó a la ropa sin que él se diera cuenta.
Y comenzó su infiltración.
Salió disparado hacia el sujeto, sus pisadas ahora fuertes llamando su atención.
El individuo se giró y Batman le dio un puñetazo en la quijada, desmayando al individuo con ese único golpe.
El murciélago sostuvo el arma y el cuerpo inconsciente del hombre, para evitar hacer ruido, y lo arrastró a un lado, dejándolo caer cerca de un contenedor.
Ató una serie de alambres al hombre y los extendió rápidamente a los contenedores en frente, tejiendo una red.
Y entonces le dio una patada al contenedor, provocando un fuerte golpe y alertando a los demás.
-¿Qué fue eso?
– preguntó un hombre.
-Hm, ¿Tom bebió demasiado?
Ya sabes, no sería la primera vez.
-Vamos a ver- sugirió un tercero.
Batman se escabulló y dejó que las moscas se precipitaran a la red.
Y así lo hicieron.
Cuatro hombres caminaron con las armas preparadas, pero sin estar demasiado alerta.
-¿Tom?
Maldito borracho, ¿Otra vez?
– se quejó uno de ellos, acercándose sin notar los cables.
Los demás lo siguieron con sonrisas y bromeando entre ellos.
En cuanto se pusieron a tiro, Batman presionó un botón en su mano y el artefacto pegado a la espalda del hombre titiló.
De repente, los cables que estaban tejidos sobre sus cabezas cayeron cobre ellos, apretándose y haciéndolos tropezar entre sí al ser sometidos por la red.
Luego vino la descarga eléctrica.
Un choque de corriente se deslizó a través de los cables, la ropa y el sudor de los hombres apretujados, derribándolos a todos y despertando al llamado Tom por el golpe.
-¿Eh?
¿Ah?
T-tú- fue interrumpido por un segundo puñezato de Batman, que lo volvió a dejar inconsciente.
Con parte de la ruta libre y el grupo de guardias más cercanos fuera del camino, Batman sometió a los demás con más libertad, hasta que abatió a todos los hombres a la vista.
Finalmente, entró a la cabina de mando del barco y lo que encontró lo paralizó.
Una figura familiar yacía de pie en el pasillo, con los brazos cruzados y recostado en la pared.
Un hombre musculoso, con un traje especializado para el combate.
Una máscara sin facciones con una mitad negra y la otra del color del cobre.
Un súper humano, un mercenario, un asesino.
Un profesional famoso en el bajo mundo.
-Batman – dijo el hombre.
-DeathStroke – asintió el murciélago.
Un momento después, continuó – Parece que me estabas esperando.
-Así es.
Puedes ser un fantasma en tu ciudad, pero en el resto del mundo, sólo eres otro hombre.
Y cualquier hombre puede ser rastreado.
-Ya que estás tan relajado, no te importaría contarme lo que está ocurriendo aquí, ¿verdad?
-Eso no pasará.
De todas formas, no tendría sentido.
Ya hemos terminado – comentó el mercenario casualmente.
-¿Es así?
– respondió el murciélago, a la vez que sacaba sus batarangs para empezar el enfrentamiento.
Deathstroke respondió sacando una espada corta y desviando los proyectiles.
Se abalanzó contra el murciélago, su velocidad de movimiento superando la de un hombre común y corriente.
Una fuerte patada se estampó en el pecho de Batman, sacando el aire de sus pulmones y arrojándolo contra la pared.
Apenas tuvo tiempo de hacerse a un lado cuando el mercenario saltó sobre él, clavando su espada en el suelo.
-Para que conste, no tengo la tarea de matarte hoy.
Esperaré a que alguien pague lo suficiente.
Pero te aseguro que esto va a doler mucho – dijo fríamente el hombre.
Dejando su espada en el suelo, Deathstroke se sumió en un combate cuerpo a cuerpo, superando a Batman en velocidad, fuerza y precisión.
Sin embargo, el murciélago era un hábil combatiente, siendo capaz de llevar el ritmo del súper humano.
Un puñetazo provocó que se agrietaran las placas de los antebrazos de Batman, enviando una punzada de dolor al músculo y el hueso del señor de la noche.
Apretó los dientes y desvió el golpe a un lado, desestabilizando momentáneamente al mercenario.
La rodilla del murciélago encontró el estómago de Deathstroke.
Por desgracia, el mercenario ni siquiera jadeó.
Agarró con fuerza la pierna de Batman y giró sobre sus talones, enviando al hombre a estrellarse contra la pared una vez más.
Cayó lentamente al suelo, un hilillo de sangre rodando por la comisura de sus labios.
Sacó su gancho de entre su capa y disparó al techo, elevándose rápidamente y propinando una patada doble al pecho del mercenario.
Súper Humano o no, recibir casi cien kilogramos de masa de repente en el pecho derribaría a muchos.
Deathstroke retrocedió, pero no cayó.
-Hm, no estás tan mal.
Pero un hombre sólo puede hacer tanto – se burló el mercenario.
Batman se puso de pie lentamente, respirando con profundidad para recobrar el aliento y no quedarse sin energías.
-Es cierto.
Un hombre no puede hacerlo todo.
Pero ¿Y si añades una bruja a la ecuación?
– dijo el murciélago.
Deathstroke se quedó pensativo un segundo, esperando que algo sucediera.
Pasaron casi veinte segundos en un incómodo silencio.
-¿Se supone que alguien haría su entrada dramática o algo así?
– preguntó el mercenario.
Batman no dignificó eso con una respuesta.
-”¿Se habrá quedado dormida?
¿O sucedió algo más?” – pensó.
Finalmente, oyeron disparos en la distancia, provenientes del muelle.
Deathstroke caminó casualmente a la salida de la cabina, curioso en ver lo que el murciélago tenía entre manos.
Batman lo siguió, todavía retomando el aliento por el enfrentamiento anterior.
Deathstroke alcanzó a ver un remolino de energía verde y semi-transparente, abatiendo a la escoria contratada para la operación de carga.
Las balas y los láseres rebotaban inofensivamente, incapaces de alcanzar a la mujer que yacía en medio del caos.
-¿Ese es tu respaldo?
¿El mocoso asesino y la puta que lo acompaña?
– se volvió hacia Batman, imperturbable ante la paliza que los hombres de abajo estaban sufriendo.
En cuanto se dio la vuelta, más batarangs volaron en su dirección, explotando en una nube de humo.
Deathstroke captó el olor de un somnífero y aguantó la respiración, sintiendo y oyendo los silenciosos pasos de Batman en la nube de humo.
Su guantelete se convirtió en una especie de cañón y apuntó a la posición del murciélago, descargando una breve ráfaga de láser contra él.
Batman, con el visor de calor de su casco, pudo adivinar las acciones del mercenario y se hizo a un lado, esquivando los disparos.
Saltó hacia la pared y disparó su gancho nuevamente, saliendo disparado a una zona más alta.
Antes de que Deathstroke pudiera perseguirlo y darle la paliza de su vida, una luz brillante inundó el lugar y ambos se volvieron al origen.
Una bola de fuego se estrelló contra la posición de la bruja, resistiendo la descarga de magia que ella le lanzó en un intento infructuoso de detenerlo.
-Bueno, esa es la señal, supongo.
Diviértete, murciélago – se despidió Deathstroke, caminando casualmente hacia el borde del barco.
Batman intentó perseguirlo, pero un ruido sordo llamó su atención al lugar donde Ileana estaba luchando.
Su mirada se agudizó cuando una especie de robot emergió del lugar de aterrizaje.
En un instante, abrió fuego contra la mujer.
Ileana se defendió con su magia, creando capas de escudos para desviar las descargas de plasma.
Inundó sus alrededores con ese fuego sin calor, derritiendo el concreto donde se paraba, pero el robot no sufrió daño alguno.
-Esa cosa tiene la misión de deshacerse de los héroes de esta ciudad.
Quizás quieras echar una mano – comentó el mercenario antes de saltar hacia el agua.
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