En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Cebo
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7: Cebo 7: Cebo Un puñetazo oscureció la visión del asaltante que amenazaba a la niña.
El hombre disfrazado de detective cambió su apariencia con un puff, volutas de humo dispersándose y revelando su verdadera forma.
Cabello largo y blanco, ojos carmesí poco naturales, constitución esbelta y una altura de 1.67 metros.
Hiruko extendió sus brazos, vendas blancas saliendo disparadas de debajo de sus anchas mangas.
Reforzadas con la Liberación Acero, las vendas impactaron los estómagos de dos asaltantes en un segundo, arrojándolos contra la pared.
Como si tuvieran vida propia, las vendas se retorcieron alrededor del establecimiento, golpeando a los hombres armados y derribándoles sin piedad.
Sangre y vómito salían a los bordes de las máscaras.
Claramente, estos ataques tenían la intención de someterlos por las malas.
Mientras Hiruko formaba un muro improvisado con las vendas para aislar a los rehenes, una persona miraba desde la planta superior.
Una mujer con traje y de piel oscura contemplaba la acción, como si de un programa se tratase.
Captó el destello de un arma disparado desde la bóveda.
Sus ojos reflejaron decepción cuando el rayo de energía atravesó al meta humano.
Quizás esperó demasiado de un niño.
Para su sorpresa, así como la de los rehenes, del agujero no brotó sangre y del chico no salió ningún sonido.
En cambio, su cuerpo se convirtió en agua y se esparció por el suelo.
Un segundo después, una bocanada de humo surgió de otro punto en el piso, donde antes había estado el maletín que trajo el transformado Hiruko.
Del humo salieron disparados proyectiles con forma de estrella, incrustándose en el arma y las manos del último asaltante.
—Hmm, eso no lo vi venir.
Posee habilidades muy interesantes— dijo la mujer.
—Sí, pero aun falta una prueba más— comentó la asistente a su lado.
Ambas se volvieron hacia atrás, mientras una tercera figura caminaba en su dirección.
Sin decir palabras, saltó sobre la barandilla y aterrizó frente a Hiruko.
********************************* その武器は…あなたは忍者ですよね? Soltó la mujer enmascarada frente a Hiruko mientras asentía hacia su mano.
Un par de shuriken yacían entre sus dedos, listos para ser arrojados.
—No hablo taka taka, maldita china— dijo Hiruko con frialdad.
Al momento siguiente, extendió su mano izquierda, deteniendo una espada curva con un kunai.
El impacto de metal contra metal resonó en el banco y las chispas volaron.
{- ¿El anfitrión desea instalar el paquete de lenguaje: Japonés, proporcionado en la plantilla de personaje: Shinobi renegado de Konohagakure – Hiruko?
-} Apareció una ventana frente a Liam, nublando su visión un momento y casi haciendo que le corten la muñeca.
—¿¡Eh!?
¿Puedo hablar japonés?— pensó con sorpresa.
Decidió instalar el paquete, ya que no haría daño poder aprender otro idioma así de la nada.
Mientras su mente era llenada con conocimiento, sus instintos en el modo Hiruko mantuvieron un combate con armas con la chica de la espada.
A pesar de tener un kunai, la fuerza de Hiruko le permitió no doblegarse ante las despiadadas tácticas de la chica.
Se volvió hacia los rehenes, ahora mirando estupefactos la batalla entre la espadachín y el mocoso albino.
—¡Salgan, ahora!— les ordenó y eso pareció hacerles reaccionar.
No era el momento de embelesarse.
Con todos los asaltantes derribados, los rehenes lograron salir corriendo del banco.
Hiruko esperaba que la policía entrase y pudieran someter a esta loca.
La asiática volvió a hablar y esta vez, Hiruko pudo entenderla.
—Tus habilidades son aceptables, niño.
Me pregunto quién te enseñó esta forma de luchar.
—Auto-aprendizaje— respondió el albino en japonés, sorprendiendo momentáneamente a la espadachín.
Aprovechó la oportunidad para reunir chakra en sus piernas y se movió a alta velocidad, estampando una patada en el estómago de la chica.
Esta salió despedida hacia atrás, impactando la pared con fuerza.
Mientras se acercaba con pasos lentos, vio unos dispositivos arrojados hacia la entrada del banco.
Al caer al suelo, brillaron con una luz azul y erigieron una especie de pared luminosa, cubriendo el lugar de pared a pared.
En unos segundos, la pared luminosa pareció solidificarse en una pasta del mismo color, la cual se endureció en un parpadeo.
—Una barrera— comentó Hiruko, todavía hablando en japonés.
—Así es— respondió una voz femenina en inglés.
Hiruko se giró para ver a dos mujeres descendiendo por las escaleras sin preocupación alguna.
Una mujer de piel oscura con chaqueta gris y falda a juego.
La otra usaba chaqueta negra y pantalones de vestir.
Su coleta de cabello castaño la hacía ver como una asistente.
—Supongo que no es la gerente de este banco— comentó Hiruko, mientras su mente sentía que esta mujer era algo familiar, aunque no lograba precisar por qué.
—No, no lo soy.
Mi nombre es Amanda Waller, y me gustaría tener una conversación contigo— dijo la afroamericana.
El nombre ocasionó una mayor actividad cerebral en Liam.
—Cálmate, Liam.
Amanda Waller…
Se que he oído ese nombre, pero no recuerdo dónde…
Podría haber sido de Marvel, The Boys e incluso Invencible.
Necesito hacer que suelte más información— pensó.
Liam, como se ha mencionado antes, no es muy conocedor de los cómics.
De hecho, nunca había tocado uno en su otra vida, así que no está al tanto de este tipo de personajes más allá de los famosos.
Por lo que él sabía, esta Amanda era una villana/heroína de bajo perfil que sólo aparece en las historietas, o una persona normal originaria de este mundo que no aparece en los comics.
—¿Así que, derroté a tus muchachos y ahora estás interesada en mi?— preguntó, queriendo oír lo que tenía para ofrecer.
Si fuera una villana, patearía su trasero y la entregaría.
—No, jovencito.
Hemos estado interesados en ti desde hace un tiempo.
Un huérfano de Central City que ha tenido una carrera de diez años como justiciero.
A pesar de permanecer fuera del sistema y arreglártelas para sobrevivir, tu currículum y experiencia son algo que pocos autoproclamados héroes poseen— comenzó Amanda Waller.
Hiruko se tensó visiblemente y Amanda lo notó.
—Hiruko, el país necesita gente como tú.
Jóvenes entusiastas y con capacidades únicas.
Ven conmigo y juntos haremos de esta nación un lugar verdaderamente seguro— extendió la mano hacia el chico.
Hiruko vio a los asaltantes caídos y la asiática que parecía haberse recuperado de la patada que le dio.
Dirigió sus ojos carmesí hacia Amanda con un destello de sinismo.
—¿Y robar bancos para atraer niños es tu forma de mejorar el país?— la cuestionó sarcásticamente.
Amanda frunció levemente el ceño.
Había intentado ser neutral con el mocoso, ya que aun no podía evaluarlo correctamente.
Estas palabras le dieron un vistazo al carácter del meta humano.
—Como dije antes, estás fuera del sistema.
A efectos prácticos, tú no existes, y es muy difícil rastrear a la gente que no existe.
Tuvimos que ser creativos para contactar contigo.
—Concuerdo.
Pero rechazo su invitación— respondió el albino.
Al ver el ceño de la mujer, añadió —humildemente.
Detrás de Amanda, la asiática desenvainó su espada una vez más.
—Nunca dije que fuera opcional, hijo— dijo fríamente la mujer.
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