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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 73

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  4. Capítulo 73 - 73 Retirada Estratégica
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73: Retirada Estratégica 73: Retirada Estratégica  Mientras Hiruko nadaba a través del acero y luego la tierra, gastando una gran cantidad de chakra en el proceso otra vez, pudo sentir las ondas de choque provenientes desde arriba.

Temblores constantes, algunos más pesados que otros y alejándose poco a poco.

Frunció el ceño, nada interesado en descubrir lo que sea que esté haciendo eso.

O bien se trata de un robot gigante, de nuevo, o una serie de explosiones.

Envió un clon de sombra por delante, por si acaso, y unos segundos después recibió los recuerdos.

Un trasero verdaderamente enorme y algunos pensamientos intrusivos sobre ser aplastado y morir en la felicidad eterna.

¿Qué clase de mierda pasaba por la mente de sus Bunshin?

Necesitaría hacerles un examen psicológico más tarde.

Suspiró con fastidio tras organizar el resto de la información.

Los dos npc que acompañaban al grupo ya murieron, siendo el primero de ellos el tipo de piel humilde.

¿Es curioso que el tipo de color muriese primero?

No tanto.

La segunda en desaparecer fue la chica sexy que usaba un traje demasiado ajustado y con medio busto visible.

Ese fue otro cliché para la siguiente muerte: La chica sexy que muestra las tetas durante el primer tramo de la película.

Ahora sólo estaban Kimik- ejem, Katana, Rick, el soldado estereotípico, Kevin y Tessa.

Pensando en ello, no le gustaría que muriese la asiática.

Era simpática a su manera.

Le agradaba Kevin, y Tessa era sexy.

Con respecto a Rick, bueno, era el capitán.

No habría consecuencias si todos muriesen, pero Liam no quería dejar un rastro de cadáveres allí donde fuera.

Forjar aliados y todo eso.

Con eso en mente, se desplazó a gran velocidad a través de la tierra, a unos metros debajo de la posición del culo gigante.

Y sonrió con malicia.

Ranton: Raikō no Chika-yari no Jutsu  –  Katana corrió hacia la mujer gigante, su hoja trazando un arco horizontal con la intención de cortar su pie.

Giganta dio un pequeño salto, su expresión divertida mientras pisoteaba a un lado de la nipona, agrietando el suelo rocoso y desestabilizándola.

Con el pie, le dio un pequeño toque, que en realidad fue un fuerte golpe para la mujer de tamaño normal, siendo arrojada a varios metros como si fuera un muñeco de trapo.

-¡Upsi!

Más cuidado por donde pisas- bromeó Giganta, tomándose el tiempo para jugar con las hormigas debajo de ella.

Una ráfaga de láser acribilló su hombro, picándole mucho, pero con poco efecto además de eso.

Se volvió con un gruñido hacia el origen para ver a Rick y Tessa, concentrando su fuego en su rostro.

Giganta lo bloqueó con una mano mientras se acercaba amenazadoramente.

Independientemente de su gran tamaño.

un láser de esos en un ojo sería muy malo.

El equipo de Rick había intentado adentrase en la zona más densa en vegetación de la isla y perder a la mujer y los refuerzos que no tardarían en subir, pero esta meta humana les impidió avanzar.

Dado que su misión era ser sigilosos, no trajeron equipo realmente pesado para marcar la diferencia, y su más grande bateador estaba desaparecido, lidiando con Cheetah a decenas de metros debajo de ellos.

O eso creía Rick.

Mientras él y Tessa retrocedían, Giganta se acercaba con fastidio manifestado en su expresión.

A escasos metros de su posición, la roca debajo de la mujer se agrietó con su fuerte pisotón.

Ambos saltaron para evitar los proyectiles, pero para Giganta apenas se movieron, por lo que alzó uno de sus pies con la intención de convertir a Rick en pasta, tal y como hizo con los otros dos idiotas.

Para suerte del hombre, fue en ese momento que Hiruko completó sus sellos manuales, enviando tres lanzas de Elemento Tormenta hacia el trasero de Giganta.

Los láseres de plasma creados por chakra salieron disparados de la tierra y encontraron su objetivo.

Giganta dio un respingo y saltó, sujetándose el trasero humeante tras recibir el impacto de calor y la posterior descarga.

Hiruko salió del suelo y extendió sus vendas, envolviendo los pies de la mujer de casi veinte metros y tirando con fuerza, desequilibrándola y haciéndola caer fuertemente.

Sin perder tiempo con frases sarcásticas y demás clichés, Hiruko preparó su chakra y envió un choque de olas hacia ella, empapando a la mujer.

Como era habitual, tras el jutsu de agua, siguió un asesinato electromagnético y Giganta gimió de dolor.

-Es aquí cuando sales corriendo – comentó Hiruko al atónito Rick, quien seguía tirado en el suelo.

Reaccionando a sus palabras, se puso de pie y echó a correr, seguido de cerca por una aliviada Tessa.

Kevin y Katana les siguieron un momento después, todos dirigiendo miradas asombradas a Hiruko, a excepción de la nipona.

Mientras el shinobi se apresuraba a tejer sellos para bombardear a la chica grande con un par de relámpagos, notó que una mancha de un color familiar se acercaba desde la dirección en que estaban las puertas de entrada de la base militar.

Apenas un destello amarillo a la distancia, pero acercándose muy, muy rápido.

El corazón de Hiruko dio un vuelco al ver eso y escuchar un rugido que hizo paralizar incluso al equipo de Rick.

-¡¡Conejitooo!!

Cheetah se acercaba con una sonrisa depredadora torciendo su rostro, sus garras preparadas y su mirada taladrando el cuello de Hiruko.

Con un gemido, Hiruko abandonó la formación de su jutsu raiton y preparó su cuerpo para lo que vendría.

Su cuerpo se movió en un borrón de movimiento blanco, no dispuesto a dejarse intimidar por la mujer gato.

Con un estruendo, ambas manchas de color diferente chocaron a decenas de metros de la derribada Giganta, enviando una onda de choque a los alrededores.

Los kunai de Hiruko con los que detuvo las garras de Cheetah se agrietaron y el shinobi tuvo que sacar otros rápidamente, sólo para mantenerse en el constante choque de taijutsu con la mujer cuyas tetas quemadas seguían balanceándose al aire libre.

Tanto Giganta como el equipo de Rick sólo pudieron ver el ir y venir de los destellos provocados al impactar las garras y los kunai, así como el característico manchón amarillo y blanco moviéndose a altas velocidades, agrietando el suelo allí donde chocaban.

A sus ojos, el combate parecía bastante reñido, pero para los involucrados, las cosas eran muy diferentes.

Cheetah envió una mirada feroz al agotado shinobi, quien ya respiraba con dificultad, sus brazos sangrantes manchando las nuevas vendas de rojo oscuro, el sudor bañando su frente y sus movimientos perdiendo precisión con cada asalto.

La mujer fue implacable y el albino no pudo seguirle el ritmo.

Con un corte en diagonal, los kunai de Hiruko fueron arrancados de sus manos, y sus antebrazos recibieron más heridas sobre las que ya sangraban, haciéndole gruñir de dolor y saltar hacia atrás.

Cheetah estaba a punto de hacer un ataque de seguimiento cuando Hiruko saltó a un lado, evitando el pisotón de Giganta y parpadeando unos cien metros en la dirección contraria del equipo de Rick.

-¡Oye, el conejito es mío!

– le reclamó a la pelirroja.

-¿Uh?

¿Conejo?

– preguntó Giganta, confundida.

Cheetah suspiró exasperada y señaló la dirección del agotado shinobi, quien jadeaba y aprovechaba el momento para recuperar el aliento.

-Ese es mío.

Tú persigue a los idiotas – dijo, volviéndose hacia su presa.

Un escalofrío recorrió la espalda de Hiruko y consideró sus posibilidades.

Decidiendo que no valía la pena, arrojó algunas bombas de humo a su alrededor y tejió un par de sellos discretos.

Cheetah vio al conejito salir despedido con shunshin, alejándose casi cien metros en un destello de movimiento.

Y saltó tras él, su corazón latiendo con fuerza ante la idea de una cacería de verdad.

El depredador persiguió al conejo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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