En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 78
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- Capítulo 78 - 78 Termina El Respiro
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78: Termina El Respiro 78: Termina El Respiro -Flag, explíqueme qué sucedió – exigió Amanda Waller a través del teléfono.
Rick Flag pudo notar el humor agrio en el tono de la mujer, claramente disgustada.
No estaba seguro si el disgusto fue por su culpa o algo más.
-Señora.
Logramos recuperar el paquete, pero fuimos interceptados en el punto de extracción – fue su respuesta.
Tuvo que ser deliberadamente vago, pues esta no era una línea segura para compartir detalles tan importantes.
-¿Sabes por qué estaba Ella ahí?
– cuestionó Amanda.
-No, Señora.
Se limitó a interrogarnos con esa herramienta suya.
Nos vimos obligados a contarle…
muchas cosas.
-Especifique.
-Todo lo referente a la operación.
Al enterarse de que se trataba de una intervención oficial, no indagó más profundamente que eso.
-¿Y el paquete?
-Se lo llevó el niño.
También arrastró a Katana con él.
-Chico listo – comentó Amanda, entendiendo la línea de pensamiento de Liam al tomar esa decisión.
-Bien, ustedes serán transferidos por la fuerza aérea- dijo antes de colgar.
Rick dejó el teléfono del capitán de la policía en su escritorio y se levantó.
Afuera, lo recibieron un par de hombres uniformados, quienes lo escoltaron a la salida junto a Tessa y Kevin.
El trío fue saludado por el sol del atardecer y una camioneta militar.
Sin decir palabra alguna, subieron y se permitieron ser transportados.
Tal y como supuso Liam, ninguno tuvo problemas para salir de todo el embrollo como si nada.
Ser un militar y pertenecer a las fuerzas especiales, con un pez gordo cuidando tu trasero desde arriba, soluciona muchas cosas en la vida.
Mientras tanto, en un barco de carga, Hiruko y Katana contemplaban las sombras profundizándose entre el espacio de los contenedores que ocupaban.
El dúo se había quedado dormido al mismo tiempo, con el shinobi aun descansando en el regazo de la nipona.
Ninguno le dio importancia, externamente.
Internamente, Katana estaba muy confundida.
Recuerdos que no quería rememorar afloraron en su mente, llenado su corazón de pesar y mirando a Hiruko bajo una nueva luz.
Ella no pudo evitarlo.
Una mujer que lo perdió todo y un niño que nunca tuvo nada.
Fue casi imposible para ella no cambiar su actitud hacia él.
Por su parte, Liam estaba completamente desconectado de ese asunto.
No tenía idea alguna sobre el personaje de Katana, no sabía sobre su pasado, ni lo que algo tan simple como sanar sus heridas y dormir uno al lado del otro le hizo a su corazón.
Ignorando el estado de ánimo reflexivo de la nipona, el shinobi llamó su atención, extendiendo sus brazos.
-Es hora – dijo, esperando pacientemente.
Katana se dejó llevar en brazos de nuevo, y ambos saltaron en un borrón de movimiento hacia las frías aguas del pacífico, usando la oscuridad de la noche como tapadera.
Katana no pudo evitar mirar con asombro al pequeño cuerpo del albino cargarla sin dificultades y correr sobre el agua, como si fuera tierra firme.
Pulsando chakra en sus piernas y usando Shunshin aquí y allí, Hiruko se alejó un par de kilómetros del barco y saltó hacia arriba, trazando un amplio arco de decenas de metros.
Soltó por un momento a la nipona, sus vendas extendiéndose como tentáculos para sujetarla a la vez que tejía sellos manuales.
El Halcón quimera apareció debajo de sus pies, y el shinobi atrapó a Katana una vez más.
Viajaron en silencio, la mujer envuelta y bien sujeta por las vendas, mientras Liam reflexionaba sobre el sin sentido de este arco, ejem, de esta operación.
Para empezar, ¿Por qué Amanda no le contaría sobre la presencia de la mujer gato?
Era muy fuerte, y con el nivel de fuerza que él había mostrado, no deberían asignarle semejantes objetivos.
Luego estaba el asunto de la mujer grande.
El clon pudo captar el desconcierto de Rick, como si la gigante fuera un elemento que no estaba en su planificación.
¿Qué clase de operación con profesionales no hace una investigación adecuada antes de lanzar a sus operativos al campo?
Además, se supone que esa base era más o menos secreta y que nadie jodería la operación, entonces, ¿Por qué demonios había helicópteros rondando la zona?
Todos pudieron ver que era helicópteros militares y dudaban que pertenecieran a los mercenarios.
Habrían bombardeado toda la zona.
Y por último pero no menos importante, estaba el robot con el que Liam luchó, justo antes de toparse con la mujer gato.
¿Pertenecía a los mercenarios?
¿A los militares?
¿Por qué sólo uno?
Era muy sospechoso.
Para tener mano de obra mecanizada, sería estúpido contar con una sola unidad.
Diablos, Nezu tenía un centenar de bichos en su base subterránea.
Demasiados sin sentidos en una sola noche.
Liam tenía la sensación de que Amanda terminaría metiéndolo en un embrollo mucho más complicado de lo que debería ser.
El corazón de Liam se sintió un poco ansioso.
Él sabía que esa endemoniada mujer iba a joderlo, de una forma u otra, pero saber que viene un golpe no es suficiente.
Quería estar lo más preparado posible.
Pensando en tales asuntos, revisó su progreso de personaje y quedó insatisfecho.
Apenas al 84%.
Desde que llegó al 80% su avance ha disminuido bastante.
Las muertes ya no le otorgan tanta experiencia, o lo que sea que contabilice el sistema para hacerlo más fuerte.
Parece que, al igual que algunos juegos, mientras más te acerques al nivel final, más difícil se vuelve avanzar.
{Afinidades elementales: *Liberación de Fuego: 15% *Liberación de Viento: 38% *Liberación de Rayo: 76% *Liberación de Tierra: 45% *Liberación de Agua: 72% *Liberación Yin: 36% *Liberación Yang: 47%} -“Necesito entrenar más” – pensó Liam.
Aparte de alcanzar el 100% en su plantilla de personaje y ver qué ocurriría después, necesitaba llevar esas afinidades al máximo para empezar a comprar algunos elementos avanzados.
Su mirada estaba puesta en la Liberación Imán, Liberación Fusión, Ebullición y Lodo.
También consideró seriamente las técnicas secretas de Yamanaka, más para protegerse a sí mismo que para usar cuerpos ajenos.
No quería repetir un suceso como el que sufrió a manos de Diana, donde simplemente soltó la sopa sin oponerse en lo absoluto.
Si algo podría evitar que revelara sus secretos, sería una técnica basada en la mente, ¿No?
Sacó su comunicador especial de un pergamino de almacenamiento, todo sin que Katana lo viera, por supuesto.
Revelar la existencia de esos pergaminos sería más que estúpido.
-Qué – vino la voz seca al otro lado.
-¿Hm?
¿Dónde está Ileana?
– preguntó Liam.
-Agotada.
No recibió una paliza como tal, pero claramente abusó de sus poderes – informó Nezu.
-Ha estado dormida desde que el murciélago la trajo y probablemente dormirá unas horas más.
-Ya veo.
De todas formas, te- La voz del shinobi fue interrumpida por una alarma que resonó al otro lado de la línea.
Alzó una ceja, preguntándose si el bastardo habría intentado hacer algún intento de escape o algo así.
-Chico, no digas nada más.
Alguien se coló en nuestra línea y nos acaban de rastrear – dijo tranquilamente Nezu.
-¿Rastrearme?
Estoy en medio de la jodida nada.
-Existen cosas llamadas satélites, mocoso ignorante – cortó la comunicación después de insultar a Liam.
El shinobi pensó un poco, considerando quién podría haberlo estado rastreando en medio del Océano.
¿Amanda?
Alguien como ella quizás tenga acceso a un rastreo satelital.
¿Batman?
Seguramente tiene un satélite personal, ¿pero cómo sabría él que Liam estaba aquí?
La tercera opción no fue de su agrado.
Y para desgracia del shinobi, la opción menos preferida resultó ser la correcta.
A miles de kilómetros de la posición del albino, una imagen tomada desde arriba lo mostraba a él, acunando a Katana entre sus vendas y a la invocación Halcón quimera volando tranquilamente.
Una figura encubierta por la oscuridad presionó un botón en la visera de su casco y habló.
-Te he enviado la posición estimada.
Captúralos a todos.
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