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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 81

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81: Wonder Woman 2 81: Wonder Woman 2  ¿Alguna vez tuvo sentido la escala de poder en DC?

Mucho podría decirse de las películas en cine, pero algo que supieron hacer fue establecer adecuadamente la diferencia de fuerza entre un súper humano y un humano corriente.

Al menos, así le pareció a Liam.

Las pocas películas animadas que vio no lo manejaron tan bien.

Por ejemplo, en la serie de los Titanes, nunca tuvo sentido que alguien como Robin pudiese apalear a Mammoth.

¿Por qué Liam pensaba estas cosas ahora de todos los momentos, mientras Katana es arrojada contra un automóvil, atravesando el vidrio y probablemente recibiendo horribles cortes, y él mismo termina impactando contra un árbol en un pequeño parque, astillando el tronco y expulsando el aire de sus pulmones?

Ni siquiera él tiene idea.

Quizás se debió al shock de ser embestido por el poderoso hombro de una amazona mientras viajaba a velocidades ridículas, en medio de un Shunshin.

Y esa misma amazona maldita ahora se cierne sobre él, su mano extendida a punto de cerrarse sobre su cuello.

En circunstancias normales, Liam habría captado el hecho de que Wonder Woman no tenía intenciones de hacerle daño.

Ese no era su carácter, no era su estilo.

Pero Liam no estaba pensando con claridad.

Los efectos finales de la pastilla de soldado aún bombeaba en su sistema, sus heridas pobremente curadas por Katana se llenaron de tierra y madera, picándole en extremo.

El agotamiento mental, el estrés, la frustración, alcanzaron nuevos límites.

Desde que se topó con esa gata, las cosas empezaron a irse a la mierda.

No, desde que conoció a Amanda, las cosas empezaron a ir mal.

Quizás todo empezó mucho antes, cuando conoció a Ana y David Lynn, o incluso antes, cuando llegó a este mundo y recibió una plantilla de mierda, inútil, con un sistema que no asiste en lo absoluto y es poco más que una tienda glorificada.

Sea como sea, la ira inundó el corazón de Liam, el corazón de Hiruko.

Su compostura se rompió.

Diana estaba a punto de tomar al albino y llevárselo para tener una seria conversación cuando, sin previo aviso, los ojos de Hiruko se tornaron oscuros, las venas abultadas en su frente palpitando con rabia, sus facciones retorcidas visibles incluso a través de las vendas.

Una energía roja, siniestra, explotó de su cuerpo, alejando a la amazona unos pasos.

Los relámpagos no tardaron en llegar.

Diana saltó unos metros a un lado, evitando una lluvia de láseres de Elemento Tormenta.

Para su sorpresa, los láseres se doblaron en pleno vuelo, persiguiéndola.

Ella intentó desviar uno de los rayos con sus brazaletes, pero en ese instante, un chillido como el cantar de mil aves alcanzó sus oídos.

Un brillo cegador se acercó a su costado y ella se vio obligada a levantar la otra mano para detenerlo.

-¡¡AACK!!

– gimió Diana cuando la mano relampagueante de Hiruko atravesó su piel, enviando una descarga eléctrica por su brazo derecho, mientras los rayos de Elemento Tormenta impactaban su costado izquierdo, quemándola.

Rápidamente envió una patada, más por instinto que otra cosa, la cual se estampó en el costado de Hiruko, pero el shinobi no se movió.

El crujido del metal agrietándose resonó y de las vendas que cubrían la boca del albino manó sangre.

-¡Grr, vete a la mierda!

– gruñó Hiruko, ignorando el dolor paralizante que venía de sus costillas y tejiendo un sello manual con la otra mano.

Un Kage Bunshin apareció junto a él, con las mejillas hinchadas.

Una bola de fuego se disparó a quemarropa contra la mujer maravilla.

Diana retrocedió, pero el cuerpo principal asistió el jutsu de fuego con uno de viento, maximizando la potencia de las llamas y su alcance.

La amazona dio una bofetada al aire con todas sus fuerzas, abriendo un túnel en medio de las llamas y atravesándolo a gran velocidad.

Ella embistió al shinobi una vez más, pero se dio cuenta demasiado tarde que sólo había uno de ellos.

El clon se disipó en una nube de humo debido al golpe, pero eso fue suficiente para que el cuerpo principal saliera disparado desde el suelo, su mano convertida en una púa de acero.

Diana atajó la extremidad transformada con su mano, la cual fue perforada y empujada contra su abdomen.

La mujer fue lanzada hacia el aire, y el shinobi aprovechó la oportunidad para desatar una falsa oscuridad.

Para mala suerte de Hiruko, había olvidado que esta Wonder Woman podía volar.

Ella dirigió una mirada seria al shinobi mientras evadía el rayo, flotando a unos metros sobre él, su palma todavía sangrante.

-Detén esto, jovencito.

No vine a pelear, sino para hablar.

-No me interesa lo que tengas que decir, mujer.

No quiero hablar contigo – replicó fríamente le shinobi.

-Lo que estás haciendo está mal.

Te están utilizando para sus propios fines.

Yo-  -¡Cállate la boca!

¡Lo que haga con mi vida no es asunto tuyo!

– gruñó Hiruko, la ira hirviendo en su interior.

No estaba dispuesto a dialogar ni ser pasivo.

Antes de que Wonder Woman pudiera intentar razonar de nuevo, una explosión de nubes negras se extendió en todas direcciones, cubriendo decenas de metros en cuestión de segundos.

Diana pudo sentir la energía eléctrica pulsante en esas nubes y decidió alejarse.

Ya había notado que el estado de ánimo de Hiruko no era el adecuado para sostener una conversación civilizada.

Pero eso también era un problema.

Un niño, a sus ojos, con tanto poder y perdiendo los estribos en medio de una ciudad eran malas noticias.

Independientemente si ella fue la gota que derramó el vaso o no, ahora necesitaba aplacar al muchacho antes de que cometiera un grave error.

Con esa resolución, la cual hubiera hecho estallar de verdad a Hiruko si lo hubiera sabido, Diana dejó de ser suave con el albino.

Apretó sus puños y sus huesos crujieron, su mirada aguda en el centro de la tormenta, donde el shinobi tenía sus ojos clavados en ella.

Con un estallido sónico, la amazona entró en la nube de tormenta, tan rápida que los rayos no pudieron alcanzarla e Hiruko no pudo reaccionar a tiempo como para usar la Liberación Veloz.

Un puñetazo brutal se hundió en el estómago del albino, paralizando tanto su cuerpo como su mente por el dolor y la sorpresa.

Una onda de choque agrietó el suelo y dispersó las nubes de tormenta.

Hiruko cayó de rodillas, su estómago devolviendo la comida que tenía fue lo único que le impidió desmayarse en el acto.

Pero no era sólo vómito lo que subía por su garganta.

Ranton: Raidanha no Jutsu Un chorro de plasma salió disparado de su boca, golpeando a la amazona en el costado, rasgando su traje y quemando la carne de sus costillas.

Ella gruñó de dolor y retrocedió rápidamente.

Hiruko continuó expulsando la ola cortante de rayo, dejando un profundo surco ardiente en el césped del pequeño parque y cortando un par de árboles y bancos por la mitad.

Afortunadamente, todavía era de madrugada y no había nadie en ese parque que pudiese salir herido, aunque las sirenas de la policía se oían a la distancia.

Diana jadeó, sujetándose el costado del que manaba sangre y salía un leve olor a carne quemada.

Subestimó al niño y pagó las consecuencias.

Por su parte, Hiruko hizo una mueca.

Había usado muchas veces ese jutsu y como resultado, su garganta ahora ardía.

Sea su chakra o no, el Elemento Tormenta es muy destructivo.

Volvió a tejer sellos manuales y sus ojos volvieron a la normalidad.

Ese puñetazo devastador le hizo volver en sí.

Kirigakure no Jutsu La niebla se arremolinó rápidamente, espesándose tanto que ni siquiera Diana pudo ver correctamente a través de ella.

Sus sentidos de batalla, perfeccionados más allá de lo que Hiruko podría imaginar, le permitieron evadir hábilmente los azotes que el shinobi envió con sus vendajes, así como los jutsus de agua y relámpago que desató contra ella.

En un borrón de movimiento, dos Hiruko se abalanzaron desde direcciones opuestas contra la mujer maravilla.

Diana esperó pacientemente, sus brazaletes desviando con éxito las docenas de bolas de agua que le dirigían.

En una maniobra digna de una película de acción, Diana giró sobre sus talones, evadiendo el corte diagonal de un Hiruko, a la vez que envió su lazo de la verdad para enroscarse alrededor de la mano del segundo Hiruko, que empuñaba un kunai.

Pero ella no esperaba, ni el propio Hiruko, que los efectos de la pastilla de soldado golpearan en ese preciso momento, enviando una ola de cansancio abrumadora a su sistema de tal manera, que no pudo reaccionar a la velocidad a la que se movía.

Sí, tanto el cuerpo principal como el clon, estaban usando la Liberación Veloz a su máxima capacidad.

Debido a esto, el cuerpo principal, cuyo antebrazo estaba fuertemente sujetado por el lazo de la verdad, no se movió a tiempo para evitar el corte diagonal de su propio clon.

Por su parte, el clon no se esperaba esta situación y su proceso de pensamiento, más lento que el del cuerpo principal, también le impidió reaccionar a tiempo.

Diana vio con una expresión de sorpresa y un toque de culpa cómo el cuerpo de Hiruko recibió un corte desde su hombro izquierdo hasta el lado derecho de su cadera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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