En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 88
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- Capítulo 88 - 88 Operación 2
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88: Operación 2 88: Operación 2 -¡Mátenlo!
– gruñó un mercenario, su arma enviando salvas de láser contra la posición de Liam.
El albino no se inmutó, desapareciendo en un borrón de movimiento y reapareciendo a su lado, su pie hundiéndose en su estómago.
El hombre fue arrojado hacia atrás, estrellándose contra otros dos sujetos.
El trío quedó inconsciente, sus cuerpos normales incapaces de soportar semejante impacto.
Liam envió una docena de Mizu Bunshin contra el resto de los mercenarios y trabajadores de poca monta.
No necesitaba hacer demasiado aquí, pues Ileana cubría otra sección del complejo y la policía manejaría el resto.
-Hm, trabajar contigo es una cosa bastante cómoda, muchacho – dijo una mujer que se acercaba a él desde atrás.
Los oficiales ya estaban arrestando a la panda de trabajadores que habían salido del almacén para intentar detenerlos.
Liam miró por encima del hombro a la nueva agente de la policía de Jump City.
-Siempre un placer, Sargento Grifften – respondió el shinobi a la mujer.
Durante los días en que Liam estuvo atrapado en Hawái y luego en el Pacífico, esta mujer había llegado a la ciudad.
Era la misma sargento que conoció en el supuesto robo al banco en Maine, cuando Amanda Waller orquestó aquel incidente para captar su atención.
-¿Entramos?
– preguntó ella con una sonrisa.
Liam asintió y extendió la mano en un gesto cortés.
-Damas primero – dijo.
-Eh, ni hablar.
Yo no puedo detener balas, ya ves.
-Yo tampoco.
Duele mucho – se encogió de hombros y caminó casualmente hasta el almacén.
Detrás de él siguió un equipo SWAT y después la Sargento junto a otros oficiales.
Liam derribó las puertas con una patada, asustando a las personas que trabajaban frenéticamente dentro.
La mayoría se echaron hacia las paredes, temerosos de lo que podría sucederles.
-¡Manos arriba!
¡No se muevan!
– ordenaron los oficiales, escudos en alto por si las cosas se ponían feas.
Liam miró en todas direcciones, buscando posibles mercenarios.
A diferencia de la chusma común que trabajaba aquí, esos tipos con malla y trajes de combate tienden a no escuchar las peticiones amablemente.
Tal y como esperaba, un grupo de cinco individuos saltaron desde las plantas superiores y aterrizaron teatralmente frente a Liam.
Empuñando látigos, sables y una especie de cañón giratorio gigante con electricidad crepitando en sus bordes, el quinteto posó de una manera que le recordó a Liam a las Fuerzas Especiales Ginyu.
-Kukuku, tontos policías.
Se metieron en el lugar equivo- El puño de Liam se estampó contra su visera, reventando el cristal y doblando la nariz del locutor en el proceso.
El hombre quedó pegado al puño del shinobi, sus piernas temblorosas.
En un instante, el hombre sostuvo el brazo del albino con un agarre férreo que sorprendió a Liam.
Al mismo tiempo, sus compañeros entraron en acción.
El látigo de energía crepitó en su dirección y Liam saltó sobre la cabeza del hombre que se negaba a soltarlo.
Giró en el aire y puso sus pies sobre los hombros del aparente líder.
Su chakra se movió y se transformó en la naturaleza del rayo, enviando un choque al capitán Ginyu que lo hizo convulsionar.
Una mujer con el traje súper ajustado y que delineó correctamente su figura, quizás demasiado, se abalanzó contra él, sus guantes extendiendo garras metálicas.
Las chispas volaron cuando las garras metálicas entraron en contacto con las vendas reforzadas por la Liberación Acero.
En ese instante, Liam las extendió, golpeando a la mujer en la cara y el estómago, enviándola a estrellarse contra un montón de cajas con un ruido sordo.
El tipo con los sables había intentado saltar hacia él, pero un Mizu Bunshin lo pateó en la entre pierna desde atrás, habiendo entrado discretamente al almacén detrás del SWAT.
Los otros dos temblaban en su lugar.
Liam se les acercó tranquilamente.
Si no estaban dispuestos a pelear, él no tendría que mandarlos a dormir.
Pero con cada paso, se dio cuenta que no temblaban de miedo.
Estaban sufriendo un ataque o algo así.
-¿Qué les pasa a estos?
– se preguntó en voz alta.
De repente, ambos hombres cayeron de rodillas y Liam retiró las viseras de un tirón.
Vio los rostros contorsionados por el dolor de los hombres, la saliva acumulándose en sus bocas.
Mirando de reojo a los tipos inconsciente, notó que sus cuerpos parecían contraerse de manera incontrolada.
Las venas se abultaron y los músculos palpitaron.
-Alguna droga de combate – comentó la Sargento Grifften, acercándose mientras el SWAT sometía a los trabajadores y se hacían con las cajas.
-Es buena.
Ese tipo debió quedar inconsciente con mi golpe, pero lo resistió.
Y esa mujer de allí, su fuerza no era ninguna broma.
Podría haberte arrancado la cabeza de un manotazo – evaluó Liam.
-Lo estudiaremos.
Esta operación es…
Bastante grande.
-No son la mafia, eso seguro – asintió Liam.
Sus miradas se posaron en algunas armas que revisaban los equipos SWAT, el logo característico de una H encerrada en un hexágono.
-¿Han averiguado quién rayos son?
– preguntó el shinobi, su mente buscando entre la información que Batman había dejado con la bruja la noche que tuvieron su episodio crossover.
Ni siquiera el murciélago parecía estar al tanto de ellos y no sabía mucho tampoco.
Eso o no estaba dispuesto a compartirlo con Liam.
El propio Liam no tenía idea.
El nombre HIVE le sonaba de algo, pero no estaba seguro.
Necesitaría encontrar a algún personaje importante y ver si rememora información relevante de su vida pasada.
-Me temo que no.
Esta organización parece abarcar más que sólo Jump City.
Los federales se vieron involucrados en la investigación, pero a la gente como yo no se le da esa información – dijo Grifften.
-Hm, a la gente como yo deberían dárnosla.
¿Por qué no compartir información sobre gente muy peligrosa con el tipo que puede detener balas y someter a decenas de hombres por su cuenta?
– comentó Liam sarcásticamente.
Grifften resopló pero no dijo nada más.
Su conversación se vio interrumpida por la radio de la Sargento.
-¡Señora, tenemos una situación!
– gimió un hombre, su tono denotando preocupación y algo de pánico.
-¿Qué sucede?
– preguntó la mujer.
-¡Robots!
¡Hay robots muy avanzados.
La mujer de la venda los está enfrentando!
– informó el hombre.
Grifften miró con un toque de aprehensión al shinobi, quien sólo se encogió de hombros.
-Ella puede manejarlo.
Terminemos aquí – dijo con naturalidad.
Grifften estaba insegura, pero Liam no le dio más vueltas al asunto.
Ileana no iba a caer ante meros npc como esos.
Un par de horas más tarde, la operación había concluido, con casi un centenar de hombres y mujeres arrestados y unos cuantos mercenarios, los cuales fueron tomados por agentes federales.
Otro golpe para HIVE a manos de los héroes de Jump City.
Uno menor, sin embargo.
Para una organización del calibre de HIVE, esta pérdida no es más que una molestia, pero no se molestaron en pensar más en el asunto.
El plan para deshacerse del albino ya estaba en marcha.
Mientras tanto, en una base subterránea más al norte del país, la Señora Gris, líder de los Malvados Grises, recibió un documento en particular.
Una solicitud de trabajo poco común.
La mujer leyó detenidamente el documento, así como el pago que fue enviado por adelantado.
Normalmente sus clientes nuevos no hacen eso, pero ella concluyó que su reputación había crecido lo suficiente.
-Kufufufu, para haber solicitado mis servicios en persona – murmuró con una sonrisa.
A su lado, uno de sus asistentes frunció el ceño.
-Mi señora, podría ser una trampa.
Después de todo, no tenemos buenas relaciones allí – dijo con preocupación.
La mujer de cabello plateado y ojos rojos lo descartó con un gesto de la mano.
-Tonterías.
Incluso si es una trampa, ya enviaron el pago.
Los Malvados Grises no retroceden ante ningún trabajo.
Además, ¿No te parece esto interesante?
El hombre no dijo nada más, sus hombros caídos en resignación.
-”Por fin podré conocerte en persona” – pensó la Señora Gris, sus mejillas sonrojándose y su mirada llena de anhelo.
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