En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 91
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91: HIVE 91: HIVE Amanda Waller observaba las pantallas frente a ella en la sala de control.
Un equipo completo de operadores actualizaba constantemente los ángulos de vista en base a las cámaras de las que pudieron apropiarse momentáneamente.
Su mirada severa ocultaba a la perfección la agitación que llenaba su mente.
Jamás hubiera pensado en prestar su autoridad de esta manera.
No estaba en su naturaleza ceder el control así como así, pero las recompensas valían la pena, en su opinión.
Esto también le recordó que no podía subestimar al mocoso de cabello blanco.
-¿Qué ocurre con la señal de Flag?
– preguntó a uno de los operadores.
El hombre negó con la cabeza.
-Nada, señora.
Ninguno de los rastreadores del equipo funciona desde que entraron en la Mansión – informó a Waller.
La mujer consideró las posibles razones de esto.
Según su información, ni Hiruko ni la llamada Ileana eran las herramientas más afiladas del cobertizo cuando se trataba de tecnología y contra espionaje.
-Movimiento en las afueras- informó otro operador y las pantallas cambiaron a la misma toma.
Allí, un borrón blanco se deslizaba a través de los edificios y luego cruzaba sobre el agua como si fuera tierra firme.
Cambiando a la vista satelital, vieron al clon de Hiruko entrar en la Mansión.
Unos minutos después, el equipo de Rick Flag, Tessa, Kevin, Katana, Deadshot e Ileana abordaron una lancha que yacía oculta tras el promontorio rocoso.
-Más vale que esto salga bien- murmuró Amanda para sí misma.
La razón por la que se permitió enviar a este equipo a Jump City y accedió a responder por la operación que se llevaría a cabo fue sencilla: Hiruko le prometió hacerse con el control de un objetivo de interés que ella no pudo rechazar.
Mientras la mujer observaba con expectación cómo se movían las cosas, en Jump City un hombre mayor y de apariencia inmaculada bebía una copa de vino mientras observaba el cielo oscurecido desde su balcón.
Christopher White esperaba que la noche terminara pronto y su nieta regresara sana y salva.
HIVE le prometió que su niña no sufriría daño alguno y Christopher no pudo hacer más que aceptarlo.
No es como si tuviera elección.
No después de hundirse hasta el cuello con esas personas.
Sus oídos captaron el ruido lejano de un motor en movimiento.
Pronto siguió un retumbar bajo y después un rugido leve que fue en aumento.
Finalmente el ruido aumentó tanto que captó su atención y buscó con sus ojos el origen.
Parpadeó confundido cuando un vehículo blindado atravesó su patio, los seis neumáticos dejando marcas horribles en su césped.
Pero no fue lo que lo paralizó.
Sin previo aviso, el vehículo giró bruscamente y se dirigió hacia su mansión, atravesando una valla y destruyendo los arreglos florales que decoraban el lugar.
-¡¡NICO!!- gritó Christopher al reconocer la amenaza.
Afortunadamente, el vehículo frenó de repente, evitando por poco hacer un agujero en su pared.
Desafortunadamente, de él bajaron personas armadas y envueltas en trajes de combate grises.
Viseras de cristal oscuras parecieron apuntar en su dirección y un destello de reconocimiento brilló en los ojos de Christopher.
Su expresión alarmada se volvió de pánico y se giró sobre sus talones, entrando en su Mansión con la intención de huir de estos mercenarios que, por segunda vez, atacaban su hogar.
*** Liam se rascaba discretamente el pecho mientras era exhibido por la nieta de Christopher como si fuera una mascota exótica.
La herida que le provocó su estúpido Kage Bunshin durante ese enfrentamiento con Wonder Woman hace unas semanas no había desaparecido todavía.
De vez en cuando, enviaba una ola de comezón por toda su longitud.
Sus oídos apenas captaban los murmullos que llenaban el gimnasio de esta escuela secundaria.
Una bola brillante giraba a unos metros del suelo, enviando una iluminación bastante anticuada por todo el lugar.
Los mocosos, a ojos del adulto interior en Liam, charlaban, algunos bailaban y la mayoría intentaba coquetear, con la esperanza de llevar a alguna de las mocosas a la cama.
Sólo podía maldecir a la Colmena por no mover sus terroristas traseros lo suficientemente rápido y sacarlo de esta situación tan molesta.
¿Por qué carajo, en esta verde y sagrada tierra de Dios, existe una estupidez llamada baile de graduación?
Liam no podía comprenderlo.
Como si una deidad le otorgara el camino a la salvación en su momento más oscuro, la mente de Liam se vio invadida por una serie de recuerdos que no le pertenecían.
Le tomó algunos segundos ordenar la información.
Contrario a lo que se vio en el anime, recibir un montón de recuerdos de la nada no es tarea fácil.
En el mejor de los casos, te confunde y embota los sentidos.
En el peor, te desmayas con una hemorragia nasal.
Y en el crítico, mueres.
Dejando los pensamientos inútiles, Liam finalmente reconstruyó la parte importante de los recuerdos que recibió.
-“Ya era hora, maldita sea”- se quejó en su mente.
Esta noche, Liam se desharía de un futuro y problemático dolor de trasero, o eso esperaba.
De repente, la música que reproducía el DJ se vio interrumpida y los parlantes de la escuela fueron intervenidos, reproduciendo una voz siniestra y malévola por toda la institución.
-Saludos, jóvenes élites de Jump City – comenzó el monólogo malvado que Liam no escuchó del todo.
No le importaba en lo absoluto.
Mientras los presentes parecían agitarse y Clara se aferraba a su brazo con temor, Liam dirigió sus pensamientos a lo que había descubierto hace unos meses, cuando invadió y se apoderó de la base de Nezu.
Contrario a lo que pensó la rata, Liam no era tan estúpido como para no poder usar una computadora.
Claro, la tecnología de los 90 no era similar a la del 2024, pero él vino de un mundo en el que había aparatos casi igual de poderosos del tamaño de su mano.
Por supuesto que buscó un poco en el mar de datos almacenados del Hombre Quimera.
Y encontró algunas cosas interesantes.
Resulta que, como había sospechado la noche que conoció a Christopher, el magnate más poderoso de Jump City y casi toda la élite de la ciudad estaban bajo el ala de una organización criminal.
H.I.V.E.
Aunque Nezu no sabía quiénes eran ni su nombre, Liam pudo atar cabos cuando regresó de su misión en Hawái.
Bruce Wayne, o Batman, había dejado algunos archivos importantes con Ileana.
Principalmente sobre el cargamento que sospechaba había llegado a Jump City, aparte de lo que ambos encontraron, incluida esa máquina que pudo soportar el fuego vil de la moldava.
Eso no era tecnología humana.
Durante su descanso, Liam trabajó en conjunto con la policía de la ciudad y periféricamente con agentes del FBI y alguna otra organización similar a la rama en la que opera Amanda para dar algunos golpes aquí y allí a HIVE.
Sin embargo, el shinobi no compartió toda la información.
A ojos del gobierno y todas las autoridades con un ojo puesto en él, Liam simplemente estaba desmantelando una operación mercenaria cualquiera.
Y también se enteró de la participación de un personaje que él reconoció al instante: Deathstroke.
Lo recordaba vagamente de alguna película animada de su mundo anterior.
Algo así como un capitán América malvado.
Y ese fue el cebo al que Amanda Waller no pudo resistirse.
¿Cómo consiguió Liam que Amanda le prestara así como así a dos de sus sujetos más valiosos, Katana y Deadshot mientras la convencía de asumir la responsabilidad y hablar en su nombre por el posible desastre que habría esta noche?
Simple.
Liam ofreció a Deathstroke.
A pesar de no tener súper poderes locos, ese bastardo era bastante famoso y eficiente en lo suyo.
Era una herramienta por la que Waller seguramente se empaparía allí abajo.
Bromas asquerosas aparte, Deathstroke era así de bueno.
Y Liam se aseguraría de entregárselo a Amanda en bandeja de plata.
¿Cómo supo Liam que este ataque ocurriría hoy, de todas las noches?
Eso se debió a una habilidad innata que recibió el día que llegó a este mundo, junto con otras cositas.
Maldición de Marioneta (Kugutsu no Noroi) Ese sello utilizado por el Hiruko original en Kakashi.
Fiel a su naturaleza shinobi, o quizás por mera paranoia, Liam había implantado ese sello en Nico, el guarda espaldas de Christopher, la noche de la gala.
Fue para protegerse el trasero en caso de que el millonario resultase ser un villano secreto o alguna mierda así.
Nunca hubiera imaginado que sus acciones aleatorias darían este resultado.
Finalmente, el parlanchín malvado terminó su declaración de dominación o lo que sea que haya estado balbuceando.
Con una explosión de fuego y astillas, las puertas del Gimnasio salieron despedidas de su marco.
Con un dramatismo insoportable, figuras envueltas en trajes de combate con el logo de HIVE estampado en sus hombros entraron, sus armas de plasma apuntando a todos los presentes, buscando a alguien.
Liam entró en su modo Hiruko y dio un paso al frente con tranquilidad.
Finalmente, después de ser pateado en la entre pierna una y otra vez, daría un golpe certero y tomaría la iniciativa.
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