Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 92

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. En el Universo DC con plantilla Shinobi
  4. Capítulo 92 - 92 HIVE 2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

92: HIVE 2 92: HIVE 2  Clara tembló con una mezcla de miedo y rabia.

Ante ella, un montón de bichos raros pero peligrosos invadían y arruinaban su fiesta de graduación.

Sus botas resonaban en el suelo pulido del gimnasio.

Sus visores reflejaban los rostros atemorizados de sus compañeros de clase.

Las armas se movían de un lado a otro, esos cañones pulsando energía como si un dragón contuviese apenas sus llamas.

Todo por el individuo al que se aferraba en ese instante.

-¿Hiruko, por qué no haces nada?

– le susurró ella, el miedo haciéndola olvidar los honoríficos que solía usar.

El albino no dijo nada.

Simplemente se quedó ahí, de brazos cruzados y la cabeza ladeada, como si contemplase algo.

Antes de que pudiera insistir más, Clara vio un destello de luz y escuchó un zumbido bajo tan fugaz como la luz que lo acompañó.

Al instante siguiente, el pánico explotó entre los estudiantes y empezaron a gritar y algunos a correr.

Clara parpadeó un par de veces para eliminar la incomodidad en los ojos.

Mientras intentaba adaptarse, sintió una brisa fuerte y su cabello se despeinó repentinamente.

Al girarse, notó que estaba parada sobre una barra de metal apenas lo suficientemente gruesa para posar sus pies.

Debajo de ella, una batalla se desató en el gimnasio de la escuela.

Los criminales, autoproclamados como HIVE por la voz misteriosa durante el monólogo malvado, abrieron fuego sin pensar demasiado en los estudiantes que había en medio.

La menor de los White observó con ojos incrédulos como algunos de sus compañeros recibían descargas de láser en las piernas o el abdomen.

La sangre manchó el suelo y las mesas, los gritos de miedo se convirtieron en aullidos de dolor.

Y en medio de todo, una figura blanca se movía como un borrón, extendiendo su mar de extremidades blancas como si no tuvieran fin, sujetando a los estudiantes y sacándolos del camino de las armas.

A cada instante, se oyó el ruido de los cuerpos al caer al piso, a veces de un estudiante herido, muchas más de un mercenario inconsciente.

Clara vio un trío de figuras con trajes de combate ser sacudidas como garrotes humanos contra sus propios compañeros por las vendas de Hiruko.

Incluso ella, a tal altura, pudo oír el crujir de los huesos y el grito ahogado de aquellos que recibieron todo el impacto de frente.

Fue estimulante.

Fue aterrador.

Fue emocionante.

Ver tal violencia de esta manera era una experiencia totalmente nueva para la joven.

Cuando la Mansión de su abuelo fue atacada, Hiruko la había despedido rápidamente y ella logró salir sin poder presenciar el enfrentamiento.

Ahora que vio lo que el shinobi podía hacer, algo en sus entrañas se agitó.

¿Fue asco?

¿Miedo?

En circunstancias normales, cualquier persona cuya vida siempre estuvo llena de lujos y protección se sentiría repelida por la escena que vio Clara.

En situaciones particulares, la persona en cuestión se sentiría maravillada.

Y en las situaciones más extrañas, la persona despertaría un interés que no sabía que tenía.

Para Clara White, cuyos labios se curvaron en una sonrisa y su respiración se volvía frenética, fue este último caso.

Ella vio la violencia desatada, la sangre, el dolor de aquellos heridos, retorciéndose en el piso en una mezcla de lágrimas, saliva y sangre.

Incluso hubo quienes se orinaron encima.

Ella vio todo eso, y le encantó.

***  -¡Hnggh!

– gimió una mercenaria cuando Hiruko le estampó una patada en el estómago, mandándola a volar contra algunas mesas.

El dolor le hizo imposible volver a levantarse.

El shinobi desapareció en un borrón de movimiento, reapareciendo detrás de algunos mercenarios HIVE que recargaban sus celdas de energía para seguir escupiendo plasma.

No tuvieron oportunidad.

Un barrido con sus vendas y los hombres y mujeres cayeron al suelo.

Corriendo en línea recta, Hiruko pisoteó las cabezas de todos y cada uno, rompiendo las viseras y clavándolos contra el suelo, dejando a los cinco mercenarios inconscientes.

Se aseguró de no matar a ninguno.

Si bien Amanda accedió a responder por lo que suceda esta noche, la operación de hoy no fue en un lugar aislado donde pudiera hacer lo que quisiera.

Podía matar, pero si exageraba, se metería en problemas.

Movió su mirada un segundo hacia arriba, donde había dejado a la nieta de Christopher antes de empezar a someter a los criminales.

Su mente se confundió un instante, ya que juraría que la vio jadeando, sonriendo, con las mejillas rojas y las piernas apretadas.

¿Se estaría orinando del miedo?

Eso le preocupó.

La niña estaba justo encima de ellos y él no era fanático de las lluvias doradas.

Creó un clon de sombra que usó su propia bocanada de humo como tapadera para usar shunshin y mover a la mocosa a otro lugar.

Viendo a los veinte tarados inconscientes en el gimnasio y a los estudiantes atemorizados que se juntaron en un rincón, atendiendo lo mejor que pudieron a los heridos, Hiruko decidió que ya era hora de moverse a otra ubicación.

Si dejaba que alguno de esos niños mimados muriese, realmente se metería en problemas.

Sacó un Kunai de su inventario y lo mantuvo oculto tras sus largas mangas.

Después, se acercó a los estudiantes, mientras algunos Mizu Bunshin mantenían ocupados a los mercenarios de HIVE.

-La policía y las ambulancias están en camino – dijo a los jóvenes.

Vio algunos en el piso, gimiendo de dolor y otros inconscientes.

Señaló a quienes parecían estar en sus cabales y habló de nuevo.

-Deja de presionar ahí.

Esas son heridas por quemaduras, no balas.

Mejor tomen esto – dijo mientras usaba sus vendas para acercarles algunas armas de los mercenarios caídos.

Muchos ojos se abrieron de par en par cuando se les puso un arma en las manos por primera vez en sus vidas.

-Hay más de esos locos por toda la escuela y se están acercando.

Sólo soy una persona, así que puede que deban defenderse.

Sostengan esas cosas fuertemente y no presionen ese botón, o el arma les saldrá volando.

No son ametralladoras, así que debes presionar consecutivamente el gatillo.

Y lo más importante: Estos son criminales, no apóstoles de Jesús.

Si es necesario para tu supervivencia y la de tus amigos, tira a matar.

Con esas instrucciones, Hiruko despareció en un borrón de movimiento.

Reapareció junto algunos mercenarios, usando el kunai oculto para apuñalar en la parte posterior del cuello.

Mató a un par de hombres tan discretamente, que a ojos de los presentes simplemente los dejó inconscientes como a los demás.

Luego salió por las puertas del gimnasio y comenzó a golpear con más rudeza a la miríada de idiotas que corrían por el pasillo.

***  A unas cuadras de distancia de la escuela, una figura alta, con gabardina y sombrero, paseaba por los tejados de los edificios.

A su alrededor, las sombras se movían como si tuvieran vida propia.

Sus ojos antinaturales vieron el pequeño caos que se estaba gestando.

Su sonrisa se ensanchó, pues mientras la pelea en la escuela apenas comenzaba, las calles a su alrededor ya se habían convertido en una zona de guerra.

Consideró que ahora sería tan buen momento como cualquier otro.

Cerró los ojos durante algunos segundos.

Al abrirlos, esperó pacientemente.

Tras algunos minutos, una silueta desenfocada saltó a su lado en un borrón de movimiento que imitó al de cierto shinobi.

-Puedes comenzar.

Muéstrame lo que realmente puedes hacer con un poder similar al suyo- dijo el hombre con gabardina.

La figura, con cabeza rapada y ojos rojos, envuelto desde los pies hasta la nariz con vendas de carne, desapareció de nuevo, su objetivo fijado en la batalla que se estaba librando en la escuela.

-Entretenme, Walter- murmuró el hombre mientras era tragado por las sombras una vez más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo