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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 96

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  4. Capítulo 96 - 96 Viejos Rencores
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96: Viejos Rencores 96: Viejos Rencores  Lady Gray desenvainó su estoque para desviar las salvas de láser que se dirigían a su bello rostro.

Con movimientos precisos y delicados, cortó las gargantas de los mercenarios de HIVE que hacían todo lo posible por salir de su camino.

Detrás de ella, un escuadrón de humanos de su organización la apoyaban con fuego de cobertura, aunque ella no lo necesitaba.

Le pareció tierno ver a sus seguidores hacer todo lo posible por defenderla del peligro, como un niño que jura proteger a su madre.

Le hizo sonreír de orgullo.

Usando un vestido blanco fuera de lugar con el escenario en el que se encontraba, la líder de Los Malvados Grises caminó tranquilamente a través de los cuerpos en proceso de secado que la rodeaban.

La sangre que una vez corrió por sus venas era extraída por sus orificios, reuniéndose en una esfera carmesí por encima de su cabello platinado.

Ni una sola gota manchó la pulcra imagen de la mujer.

-Lady Gray, nos informan que Trece y Cuatro lograron entrar en la escuela.

Sin embargo, algo parece interferir con las señales y no tenemos comunicación con ninguno de ellos – se le acercó un joven mercenario, actualizándole sobre los eventos en curso.

-Bien, vayan a socorrer al grupo de Seis.

No se han comunicado desde hace varios minutos- ordenó Lady Gray y sus subordinados titubearon un segundo, no dispuestos a dejar a su jefa sola.

En ese momento, descendió un enorme hombre envuelto en un traje gris ajustado y una máscara de la que salían cuernos.

Sus manos deformes en garras monstruosas brillaban con un líquido rojo.

-Estaré bien – les asintió Lady Gray y se giró para continuar su camino hacia la valla rota que se adentraba en la escuela.

Esa fue la última posición conocida de su ascendido ahora muerto.

La pequeña dama y el gigante monstruoso, de más de dos metros de altura, caminaron tranquilamente por la calle vacía y se acercaron a la reja destruida por su subordinado.

Vieron los cuerpos de mercenarios esparcidos por todos lados, tanto de HIVE como de su propia facción.

La zona parecía estar abandonada.

La batalla había terminado, y sus hombres perecieron sin oposición alguna.

-Hmph.

¿Qué clase de locura poseen ahora los humanos?

– se quejó Lady Gray.

Hace apenas un siglo, cuando fue transformada en vampira, no había mucho que los humanos pudiesen hacer para defenderse.

Claro, nunca fueron invulnerables a todo, pero aun así era fácil tratar con los mortales.

¿Ahora?

Todavía era posible, pero muy complicado.

Incluso peligroso.

Sintiendo el olor de la sangre de su ascendido muerto, Lady Gray entrecerró los ojos y el agarre en la empuñadura de su estoque se apretó aún más.

-Vamos- dijo fríamente y su ascendido número Dos la siguió en silencio, sus garras temblando con anticipación por derramar más entrañas.

Se movieron a una velocidad sorprendente, atravesando el amplio patio de la escuela y acercándose a las instalaciones propiamente dichas.

Una serie de discos explosivos fueron arrojados para interceptarlos, pero el dúo fue demasiado rápido y las explosiones sólo levantaron tierra y polvo, incapaces de detener su avance.

El plasma no tardó en llegar.

Una especie de torreta multiláser envió ronda tras ronda de disparos, obligando a Lady Gray a emplear su arma para evitar convertirse en un alfiletero.

Si bien o le haría daño grave recibir algunos disparos directos, la cantidad ingente de plasma que le dirigieron fue suficiente para inhabilitarla unos cuantos minutos.

Número 2 saltó en el aire, emitiendo un chillido agudo que abrumó los oídos de los mercenarios HIVE e interrumpió la cadencia del operador de la torreta.

Lady Gray aprovechó la oportunidad para desaparecer en un borrón de movimiento y posarse con gracia sobre el cañón giratorio.

Su estoque ya había atravesado la garganta del mercenario HIVE.

Número 2 aterrizó pesadamente entre los aturdidos mortales, comenzando un festival de estómagos abiertos y tripas voladoras.

Sus grandes garras destriparon a los mercenarios sin piedad, esparciendo órganos por todos lados.

Gritos de agonía y horror salieron de las gargantas de los mercenarios HIVE, todos silenciándose en menos de veinte segundos.

La pareja de vampiros estaba a punto de entrar a la institución y verificar el progreso de la misión por la que habían venido a Jump City, cuando los cráneos de ambos fueron perforados por una bala cada uno.

Lady Gray parpadeó, un poco sorprendida de ser tomada con la guardia baja por un humano.

Se volvió hacia la posición de la que vinieron los disparos y vio un destello rojo en forma circular.

Un poco más abajo, un cañón conectado al antebrazo del tirador abrió fuego otra vez.

Lady Gray desvió la bala con su estoque y frunció el ceño.

Este parecía ser un humano problemático.

-2, ve allí y aplasta al-  Sus palabras se interrumpieron por una repentina bruma verde que invadía el lugar donde estaban.

Casi imperceptible al inicio, pero espesándose con cada segundo.

Una intención asesina descomunal le hizo estremecerse.

El dúo saltó con todas sus fuerzas justo antes de que la bruma se encendiera en un mar de llamas verdes que, curiosamente, no generaban calor alguno.

A pesar de la falta de temperatura, Lady Gray y Número 2 vieron el concreto, el metal y la tierra derretirse como si fueran tocados por lava.

El momento de distracción les valió otra ronda de disparos, esta vez perforando sus corazones y sus cuellos.

La sangre manchó el fino vestido blanco de Lady Gray y eso la enfureció de verdad.

Con su vista mejorada, pudo ver una mujer de piel blanca y cabello oscuro, profundo y sedoso, vestida con una túnica negra y nubes rojas decorándola.

Una venda negra cubría sus ojos y una mueca de asco distorsionaba sus facciones, por lo demás exquisitas.

-Vaya vaya, ¿Tenemos una infestación de lampreas en la ciudad?

– escupió Ileana, su voz llena de amargura, repulsión y odio.

La moldava desató una ola de su magia verde, enviando bolas de fuego vil hacia los vampiros y manipulando las armas caídas de los mercenarios HIVE.

El dúo vampiro no se atrevió a dejarse tocar por ese fuego sin calor y se movieron en direcciones diferentes.

Las armas, ahora levitando por cuenta propia, dirigieron una andanada de láser contra el vampiro más grande, intentando destrozarle las piernas.

A pesar de algunos impactos directos, el traje ajustado del vampiro no se vio perturbado y su marcha continuó, sus garras listas para abrir el abdomen de la bruja.

Por su parte, Lady Gray evadió las olas de llamas viles con agilidad y se preparaba para cortar a la mujer de cabello oscuro por el costado y partirla en dos.

Sin embargo, una figura femenina con un antifaz blanco saltó de la nada y casi la decapita en un movimiento fugaz.

El estoque y la katana se encontraron, las chispas danzando alrededor de las hojas.

La vampira chasqueó la lengua a la nipona, quien se enzarzó en un duelo de espadas la mujer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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