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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 97

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97: Viejos Rencores 2 97: Viejos Rencores 2  Ileana se rodeó con un torbellino de fuego vil, derritiendo todo a varios metros a su alrededor y obligando al enorme vampiro a retroceder.

En términos de fuerza bruta y quizás habilidad de combate, la moldava estaba en inferioridad.

Sin embargo, en términos de compatibilidad, Ileana era un oponente muy difícil para el vampiro frente a ella.

La bruja se percató de este hecho de inmediato, gracias al entrenamiento constante de Liam, y emprendió una táctica de defensa absoluta y ataques constantes.

Si lograba derretirle las piernas, el chupa sangre quedaría a su merced.

Por su parte, la masiva criatura adicta a abrir estómagos también notó que la mujer sería casi imposible de manejar por su cuenta.

Con el rabillo del ojo, vio a su ama entablar un duelo con una habilidosa mujer con antifaz.

A pesar de ser una mortal, la mujer con la katana logró seguirle el ritmo a Lady Gray.

Para empeorar su situación, había un tercer individuo interfiriendo en su lucha.

El silbido en el aire le hizo moverse rápidamente a un lado, evitando una bala que buscaba perforar la parte trasera de su rodilla.

Apenas pudo recuperar el equilibrio cuando se vio inundado por la energía verde de la mujer de cabello oscuro.

Ileana encendió sus llamas viles, logrando quemar parte del brazo de vampiro, quien volvió a desplazarse a gran velocidad y escapar por poco de ser derretido.

La bruja vio con desdén al vampiro curarse visiblemente, su piel pálida e inmaculada en cuestión de segundos.

Ella chasqueó la lengua.

-Asquerosa criatura.

Haz algo verdaderamente virtuoso por este mundo y desaparece – dijo Ileana con frialdad antes de enviar ondas de choque con su telequinesis, tan potentes que agrietaron el suelo a los pies del vampiro.

Número 2 evadió hábilmente, su mente corriendo con una estrategia que le permitiera terminar con la mujer.

Antes que nada, necesitaba sacarla de ese torbellino de fuego vil.

Con una mirada de determinación, le dio la espalda a Ileana y salió disparado en dirección a Deadshot.

La bruja apretó los dientes y persiguió al vampiro cobarde.

La velocidad de ambos no podía compararse y en unos segundos, la mole de más de dos metros de altura estaba a escasos metros de Deadshot.

El perro de Waller se levantó de su posición acostada y saltó a un lado, evitando por poco las garras gigantes que dejaron surcos profundos en el suelo.

Desatando una ráfaga de fuego automático, Deadshot acribilló al imponente vampiro mientras hacía espacio entre ellos.

Ignorando las balas que rebotaban en su traje especial, el vampiro se dispuso a perseguir al hombre.

Deadshot dejó caer pequeños guijarros de metal al suelo de manera discreta, los cuales explotaron en cuanto el vampiro puso un pie encima de ellos.

Aunque más débiles que una granada, las explosiones consecutivas ralentizaron el avance del vampiro el tiempo suficiente para que una línea de energía verde cruzara en medio de ambos, de la cual brotó una pared de llamas viles.

Ileana, flotando con su telequinesis, preparó más ondas de choque.

Por su parte, el vampiro sonrió detrás de su máscara.

Los músculos se tensaron, el suelo debajo de sus pies se agrietó y su postura se inclinó levemente.

Con un estallido, Número 2 se lanzó como un misil contra la desprevenida moldava, quien ya no estaba protegida por el torbellino de fuego vil.

Ileana actuó por instinto, liberando una gran cantidad de magia que se solidificó en tres capas de barreras.

Formando una lanza con las garras, Número 2 impactó los escudos, atravesándolos con facilidad.

La magia de la bruja era más efectiva contra golpes contundentes que perforantes.

Usando su mente, Ileana manipuló su cuerpo como un muñeco de trapo, arrojándose a sí misma a un lado para evitar ser empalada.

Las garras del vampiro alcanzaron por poco su hombro derecho, desgarrando tela, piel y carne.

Con un gemido, la bruja convirtió sus escudos rotos en una conflagración de llamas, logrando quemar el costado del vampiro.

Ambos combatientes se separaron, ambos con heridas que les enviaban punzadas de dolor.

Sin embargo, el vampiro se curó de inmediato y pudo manjar bien la sensación de su carne al derretirse.

Por su parte, Ileana jadeó y apretó los dientes.

No estaba acostumbrada al dolor de la misma manera que Liam o este vampiro.

No se atrevió a mover su brazo, pero tampoco tenía intenciones de retroceder.

Oler la esencia a sangre y maldad que emanaba de la criatura le trajo recuerdos amargos.

Le hizo ver los rostros de aldeanos muertos de hambre que ella llevó a la muerte por un sentimiento de superioridad fuera de lugar.

Le hizo rememorar la masacre que ella provocó, en su arrogancia, cuando se creyó lo suficientemente poderosa como para derribar todo un reino dirigido por monstruos.

Por su parte, Deadshot se mantenía alejado del combate cuerpo a cuerpo.

No era que no supiera defenderse con sus manos desnudas, simplemente no valía la pena teniendo una meta humana capaz de derretir acero con la mente y una espadachín con una hoja capaz de cortar casi cualquier cosa.

El hombre analizó su situación actual mientras se volvía hacia la pelea de Katana y la mujer con el vestido.

Disparó algunas balas para distraer a la peliblanca y darle un respiro a la japonesa.

-“Katana no podrá sostenerse por mucho más.

Incluso desde aquí puedo sentir las ráfagas de viento que esa puta desata con cada estocada” – pensó Deadshot.

-“Y luego está este grandote.

Su fuerza no tiene sentido y esa regeneración es absurda”.

Decidiendo que ahora sería tan buen momento como cualquier otro, echó a correr lejos de la pelea.

Número 2 lo vio pero no prestó atención.

Supuso que el humano decidió retirarse.

Ileana frunció el ceño, pensando lo mismo que el vampiro, pero el chupa sangre no le permitió siquiera quejarse con su compañero.

Tomando fragmentos de piedra del suelo roto, lanzó una salva de escombros contra la bruja, quien los detuvo con un escudo.

Sin embargo, al hacerlo su visión se vio obstaculizada por el polvo y el vampiro se movió rápidamente, aprovechando la apertura.

Lo que Número 2 y nadie más aparte de Liam sabía era que Ileana no necesitaba “ver” como la gente esperaría.

Percibiendo al vampiro acercarse con la bruma casi invisible que ella desplegó en todas direcciones, Ileana movilizó su energía justo debajo de ella, en el suelo y lo mantuvo lo más sigiloso posible.

Cuando el vampiro saltó de nuevo, ella eliminó la fuerza que la mantenía suspendida, permitiéndose caer libremente.

Número 2 la sintió bajar y frunció el ceño.

Usando los propios escudos de la moldava como plataforma, cambió de dirección y fue tras ella.

Ileana aterrizó con la agilidad de una gimnasta, producto de su entrenamiento con Liam, y rodó por el suelo, emprendiendo una carrera corta pero veloz.

En cuanto el vampiro estuvo a escasos centímetros del suelo y se preparaba para patearlo y empalar de una vez por todas a la bruja, la energía reunida en el suelo por Ileana se aglomeró en una bola densa y visible.

Los ojos incrédulos de Número 2 vieron con horror la formación de una especie de geiser, o soplete, de llamas viles en posición vertical, bañando su mitad inferior en ese mortal fuego sin calor.

-¡AAAARRGG!

– rugió el vampiro cuando su traje, su carne y sus huesos empezaron a derretirse, perdiendo la fuerza para sostenerlo en pie y dejándolo caer sobre el fuego vil.

No dispuesto a perecer aquí, golpeó con una mano el suelo, la cual empezó a derretirse rápidamente, pero logró impulsarse fuera del peligro.

Apenas estuvo un segundo en contacto con la magia de Ileana y sus piernas quedaron con el hueso descubierto en varios lugares, y parte de los mismos deslizándose hacia abajo, desplazados por el tejido nuevo que intentaba crecer.

Pero había perdido su movilidad.

Lady Gray, que había volteado su mirada hacia esa dirección al escuchar el grito de su subordinado, entró en cólera y desató más fuerza de la que había demostrado, desgarrando su propio vestido en el proceso y balanceando su estoque como un bate contra Katana.

La nipona intentó desviarlo, pero el movimiento fue tan rápido, tan agresivo, que falló en su objetivo y recibió el impacto con sus brazos mortales.

Un crujido provino de sus huesos y un entumecimiento le recorrió las extremidades.

Fue empujada hacia atrás con fuerza, rebotando en el suelo por varios metros.

Afortunadamente para ella, Lady Gray se dio la vuelta y saltó a toda velocidad hacia la moldava, que reunía su magia para pulverizar a Número 2.

Súper regeneración o no, si se derretía por completo moriría.

Pero ni Ileana, ni Número 2, ni Lady Gray esperaba la aparición repentina de otro combatiente.

Aterrizando como un cometa sobre la espalda del caído Número 2, la figura que no era más que un borrón blanco a ojos de los presentes provocó una explosión de carne, sangre, huesos y tierra.

Ileana vio la cabeza y una parte de la columna del vampiro salir despedidas a un lado, y las endebles piernas en regeneración al otro.

Una especie de tentáculo que podría parecer blanco salió de la nube de polvo y enrolló la cabeza de Número 2, retrayéndola hacia el centro de la conmoción.

Ileana podría haber imaginado que Hiruko llegó a la escena de manera pomposa y misteriosa, pero el fuerte olor a demonio le dijo que no se trataba de su albino compañero.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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