En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 98
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- Capítulo 98 - 98 Tercer Jugador
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98: Tercer Jugador 98: Tercer Jugador Todos conocen el problema de los dos cuerpos.
Dos partículas, dos masas, dos cargas, dos planetas, dos bandos.
Los participantes pueden variar, pero el concepto funciona de la misma manera.
Tiene solución.
Se puede predecir un resultado.
¿Qué ocurre cuando se introduce un tercer cuerpo?
La respuesta es Caos.
Y caos es lo que se estaba gestando en Jump City con la aparición de una tercera fuerza totalmente inesperada en medio de una situación por lo demás confusa.
En las calles alrededor de la escuela donde dos bandas mercenarias se enfrentaban ferozmente, una de ellas estando del lado de cierto shinobi sin que lo supieran, círculos llameantes aparecieron en el suelo.
Docenas de ellos, brillantes y desprendiendo una energía siniestra que incluso los mortales más escépticos pudieron percibir.
Pilares de fuego se elevaron, llamando la atención tanto de la policía como de los mercenarios en plena guerra.
Y entonces aparecieron criaturas de pesadilla que parecían romper toda lógica mortal, biológica y científica.
Cuernos afilados, bocas llameantes, colmillos gigantescos, deformaciones corporales grotescas que bien podrían competir en los concursos de fealdad con los mutantes, y un deseo frenético por derramar sangre.
Como un agente del caos, un ser envuelto en sombras suspiró de satisfacción al introducirse a la fuerza en una batalla que nada tenía que ver con él.
¿Por qué hacerlo?
¿Qué gana con estas acciones?
Sólo él lo sabía.
Y así, la batalla entre la policía, HIVE y Los Malvados Grises se transformó en una picadora de carne, llamas, explosiones y láser.
Las balas, el plasma, el fuego, las garras y las espadas se encontraron en un campo de batalla que sólo se hacía más extraño con cada nuevo informe dirigido a los líderes de todas las agrupaciones.
Amanda Waller hizo una llamada urgente para desplegar más de sus efectivos con armamento pesado.
La policía decidió contactar al ejército, pues la ciudad no estaba preparada para lidiar con esta situación por su cuenta.
Los líderes de HIVE intentaron contactar a sus efectivos en el campo para que abandonasen la zona.
Pero ninguno aparte de Waller pudo hacer sus movimientos.
Nezu, que había terminado de configurar las cosas a petición de Hiruko en su viejo laboratorio, desató un pulso electromagnético a gran escala que dejó a Jump City incomunicado.
En las pantallas de Waller sólo había oscuridad.
Los equipos electrónicos de la policía quedaron inhabilitados.
Los helicópteros de los noticieros y de la policía cayeron sin fuerzas, provocando accidentes a lo largo de la zona de guerra.
Las comunicaciones entre los mercenarios fueron cortadas, las funciones detrás de sus visores bloqueadas y las calles donde luchaban ahora estaban a oscuras.
En una de las entradas de la escuela, esta situación pasó desapercibida para una entidad demoníaca envuelta en vendas de carne palpitante y una bruja que se protegía en un mini torbellino de fuego verde que no emitía calor.
Dirigiendo su mirada enloquecida al otro lado, el demonio que una vez fue Walter vio a la vampira distraerse un segundo, presionando algo en su oído y murmurando maldiciones por lo bajo.
Los músculos de sus piernas se retorcieron y con una fuerza sobrenatural se lanzó hacia la mujer de cabellera platinada.
Dados los sentidos otorgados al transformarse en demonio, el vampirismo de Lady Gray y el método de Ileana para “ver” a través de su magia, la oscuridad que los envolvió no afectó a ninguno de los combatientes.
Lady Gray apuñaló con su estoque en un movimiento veloz, dispuesta a atravesar uno de los ojos del demonio.
Las vendas de carne alrededor de la boca de la criatura se agitaron y separaron, mostrando una boca deforme con colmillos de triburón.
Abriéndola de par en par, los músculos de su garganta se abultaron más allá de lo biológicamente posible.
Disparó un chorro a presión de líquido transparente directamente a la cara de Lady Gray.
El olfato mejorado de la vampira le hizo reconocer, para su horror, que el líquido no era otra cosa que saliva.
-¡KYAAAAAAAA!
– chilló la mujer con repulsión y desapareció en un borrón de movimiento, escondiéndose detrás de la moldava quien no supo como reaccionar.
Como si fuera un láser, el chorro de saliva se movió hacia ellas, dejando surcos en la tierra, muestra de la amenaza que representaba el repulsivo ataque.
-¿¡Q-qué estás haciendo!?
– se quejó Ileana con la vampira, aumentando la intensidad de su escudo de llamas viles para quemar la saliva y a la albina en el proceso.
-¡Ack!
¡Perra loca, cuidado con eso!
– reprendió Lady Gray.
Interrumpiendo la discusión de ambas féminas, el chorro de saliva a presión logró resistir la evaporación dentro de las llamas viles y casi golpeó a Ileana, quien se empujó a sí misma con su telequinesis, y a Lady Gray, quien movilizó parte de la bola de sangre que estaba sobre ella para formar un escudo.
El demonio movilizó sus vendas de carne, más parecidos a tentáculos, y fue a por las dos mujeres.
Lady Gray acuchilló los tentáculos, cortando trozos de carne que flotaron en el aire y volvieron a pegarse a la extremidad original.
Por su parte, Ileana creó muros con su magia, deteniendo el avance del ataque e inundándolo con fuego.
Al igual que con el demonio vaca de tetas grandes, esta carne demoníaca logró resistir sus llamas viles.
Se vieron obligadas a retroceder, casualmente en la misma dirección.
Chocaron hombro con hombro, y se dispararon miradas afiladas, el estoque y las llamas a punto de atacarse mutuamente.
Fueron interrumpidas de nuevo, el demonio vendado apareciendo de la nada con ambas garras extendidas, listo para empalar a las mujeres.
Lograron alejarse unos pasos, el demonio pasando de largo por poco y clavando sus pies en el suelo para detenerse y girarse hacia la bruja y la vampira.
Los tres se miraron fijamente, a escasos metros unos de otros.
La moldava y la vampira se dirigieron un asentimiento de cabeza.
Tomaron posturas de ataque, Ileana flotando levemente y el estoque de Lady Gray en posición para una apuñalada mortal.
Y ambas mujeres se dieron la vuelta y corrieron, desconcertando al demonio Walter.
Ambas se sorprendieron también al encontrarse huyendo una al lado de la otra.
-¿¡Qué estás haciendo!?
– se gritaron al unísono.
Las dos tenían la intención de dejar a la otra con el demonio y huir.
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