En Hollywood. - Capítulo 10
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10: Capítulo 9 10: Capítulo 9 Capitulo 9: La Gran Apuesta de Marvel Malibú, California, 2 de noviembre de 1993, 9:30 AM El martes por la mañana, Michael Relish se sentó en el sofá de su casa en Malibú, envuelto en un silencio que contrastaba con el frenesí que sabía que se desarrollaba en su productora.
Sabía que Susan estaba lidiando con el pandemonio de la subasta.
Michael, por su parte, se permitía una pequeña dosis de autocomplacencia.
Delante de él, había una pila de faxes con recortes de periódicos de media América: críticas de los diarios locales y los semanarios de entretenimiento que, a diferencia de los grandes críticos de Nueva York y Los Ángeles, no podían esperar una semana para comentar la novedad.
Michael tomó el primer recorte, un artículo de The Chicago Sentinel, y lo leyó en voz alta para sí mismo, saboreando cada palabra.
Reseña: The Chicago Sentinel “The Scream” Despierta un Género Durmiente (4/5 Estrellas) La nueva película de terror de Relish Productions, Scream, dirigida por el debutante director y jefe de la productora Michael Relish, es un puñetazo en la cara a la complacencia del slasher.
Ya estamos cansados de ver a Jason o Freddy resucitar por décima vez; aquí, el asesino no solo es anónimo y espeluznante, sino que conoce las reglas de las películas de terror.
La película se burla del género mientras te hiela la sangre.
Lo más sorprendente es la actuación de Naomi Watts, una actriz totalmente desconocida que otorga una gravedad y un pánico real al papel de Sidney Prescott.
Ella se niega a ser la víctima unidimensional que Hollywood nos sirve habitualmente.
Si esto se mantiene, The Scream no es solo una buena película, es una lección de cine.
Reseña: San Francisco Movie Weekly Demasiado Lista para su Propio Bien (C+ Tentativo) The Scream es brillante y arrogante.
Su constante referencialidad es tanto su fuerza como su debilidad.
¿Necesitamos que los personajes expliquen las “reglas” del terror mientras son perseguidos?
Quizás.
Pero lo que no se puede negar es la tensión pura que Relish logra crear, especialmente en la escena inicial.
Es cine de bajo presupuesto con ideas de alta categoría.
Hay que darle un mérito enorme al director por aferrarse a su protagonista, Naomi Watts, cuyo talento se desperdiciaría si sigue en producciones media baja.
Sin el boca a boca que la está impulsando en el underground de Internet, esta joya subversiva se habría perdido.
Es un experimento exitoso que merece más salas.
Reseña: The Portland Times El Grito de la Generación MTV: Terror que te Hace Reír (5/5) Olvídate de los machetes oxidados.
Scream es el futuro del terror.
Es fresca, es rápida y, por primera vez en años, me hizo saltar del asiento.
La máscara, ridícula y casi cómica, es la clave: te relajas y luego el miedo te golpea con más fuerza.
Michael y su equipo de Relish Productions han hecho una obra maestra de terror de guerrilla.
¡Vayan a verla antes de que los grandes estudios la diluyan!
Es una pena que solo se estrene en cien salas, lo que la convierte en una pieza de coleccionista instantánea.
Michael sonrió ampliamente.
Los críticos habían captado el mensaje: la película era diferente y eso era lo que el público quería.
Todo va bien, según como su vida pasada.
En su línea de tiempo original, Scream no había llegado hasta el 96′, pero el sentimiento de fatiga con el terror clásico ya estaba gestándose.
Al acelerar la película y lanzarla ahora, Michael había llenado un vacío de mercado que gritaba por ser ocupado.
La taquilla de casi un millón de dólares en solo cuatro días lo confirmaba.
El riesgo de creer en una película que solo costó $5 millones, más el millón gastado en la campaña web, estaba pagando dividendos exponenciales.
Si mantenemos el control y conseguimos una distribución masiva, podríamos ganar $25 o $30 millones a nivel doméstico si sigue con las 100 salas, calculó, coincidiendo con las proyecciones de Susan.
Eso son $15-$18 millones para Relish Productions.
Suficiente.
El pensamiento del dinero lo llevó de nuevo a su verdadero objetivo.
Presionó el botón del intercomunicador.
“Eleanor, ¿estás disponible?
Necesito que hagas unas llamadas.” Eleanor entró en la oficina de Michael, cuaderno en mano.
“Dime, jefe.
¿Necesitas los reportes actualizados de Susan?” “No, Susan se encarga de que nos den el 60%.
Y lo conseguirá.
Yo me encargaré de la siguiente fase,” dijo Michael, con la mirada perdida en el horizonte, donde vislumbraba no fantasmas enmascarados, sino superhéroes.
“Quiero que te comuniques con Marvel.
No con la división de cómics, sino con quien maneje sus derechos de licencia y cine.
Quiero que averigües si están dispuestos a vender los derechos cinematográficos de sus superhéroes, puedes preguntar por spiderman y x-men.” Eleanor parpadeó, la pluma suspendida sobre el papel.
“¿Spider-Man?
¿El dibujo animado?” “El personaje.
Y si aceptan por alguno de los dos puedes añádirle un grupo de personajes de tercera categoría que ahora están en el limbo: Iron Man, Capitán América y Viuda Negra.
Quiero asegurarlos a todos.” Michael se inclinó hacia adelante.
“Ofrece un total de diez millones de dólares ($10,000,000) por la mayoría de esos derechos cinematográficos, exclusivos y por diez años o más puedes intentar negociarlo.” Eleanor, a pesar de su asombro, anotó la cifra y los nombres.
“Jefe, eso… eso es casi todo nuestro capital operativo, incluso con el dinero proyectado de Scream.” “Exacto.
Vamos a hacer una apuesta.
El resto del dinero lo he reservado para mantener a flote la productora durante los próximos años.
El éxito de Scream nos da el colchón para que esta locura no nos hunda.
El momento es ahora, Eleanor.
Ellos están desesperados, y nosotros tenemos dinero en efectivo y un éxito en las manos.
Necesito que esto pase por Susan y su equipo legal, para que negocien los términos.” Michael asintió con la cabeza, una expresión de ansiedad y euforia cruzando su rostro.
“Ve.
Necesito saber qué dicen.
Ahora, todo depende de Susan.
Si ella consigue esa distribución con un 60%, tendremos el dinero para financiar las siguientes peliculas.
Si falla, nos quedaremos con un éxito de terror,, una cartera de superhéroes y un próxima película de terror de presupuesto bajo.” Eleanor, sintiendo la inmensidad de la tarea, salió de la oficina.
Michael se quedó solo.
Diez millones de dólares.
Era una cifra inmensa que drenaría sus reservas, pero si lograba asegurar esos personajes, Relish Productions no sería solo la productora del slasher más listo de Hollywood; se convertiría en el semillero del futuro del cine de superhéroes.
Solo tenía que esperar a que Susan cerrara el trato y seguiré con mis planes, hacer Run Lola Run, y Speed.
+————————–+ Los Ángeles, 2 de noviembre de 1993, 3:30 PM Susan Wells volvió a entrar en la sala de conferencias del estudio Relish Productions.
La sala era pequeña, con una mesa y cuatro sillas nuevas.
Esta vez, la tensión no se debía a la subestimación, sino al poder.
Todos los ejecutivos de los grandes estudios —Fox, Warner, Disney y MGM — solo ellos habían enviado a sus representantes legales y a sus jefes de distribución, armados con los contratos revisados a regañadientes.
Susan se puso de pie en la cabecera de la mesa.
Eleanor, su secretaria, tomó notas metódicamente.
“Gracias por asistir,” comenzó Susan, su voz tranquila y firme, a pesar de que el informe de la mañana sobre la taquilla ya rondaba el millón de dólares.
“Mi jefe, Michael Relish, fue muy claro y la charla de ayer sigue en pie: buscamls el sesenta y cinco por ciento (65%) del gross total, así como la retención del sesenta por ciento (60%) de los derechos de secuelas y merchandising.” Las tres ofertas sobre la mesa eran casi idénticas, todas girando en torno al 60% exigido por Michael, pero con cláusulas leoninas sobre la amortización de los costos de publicidad y, peor aún, con porcentajes de secuela que caían drásticamente después de la primera película.
Warner Bros., por ejemplo, ofrecía el 60% inicial, pero solo el 35% de la secuela, esperando exprimir a Relish en el futuro.
“Ninguna de sus ofertas cumple con nuestros requisitos de backend a largo plazo,” declaró Susan, sin rodeos.
“El 60% inicial no vale la pena si el estudio se queda con todos los derechos de la franquicia y nos ahoga con los gastos de distribución internacional.
Si Scream es un éxito de culto, necesitamos mantener el control creativo y financiero de la propiedad.” Los ejecutivos se quejaron, pero Susan no cedió.
El estancamiento era absoluto.
Susan ya había terminado la reunión y todas las personas se fueron todavía sin conseguir la película, y dijeron que volverían mañana, pero cuando Susan estaba a punto de salir de la sala, llegó un nuevo golpe en la puerta.
“Disculpen,” dijo Eleanor, abriendo la puerta.
“El señor Robert Evans de Metro-Goldwyn-Mayer regreso después que todo se fueron y ha insistido en unirse a la negociación.” Robert Evans, no el legendario productor, sino su tocayo, el jefe de adquisiciones de MGM, entró en la sala con una sonrisa de lobo y un maletín de cuero gastado.
MGM no había ofertado en toda la subasta; eran un estudio que, en 1993, se encontraba en una situación financiera precaria, desesperado por un éxito probado.
“Mis disculpas por la interrupción, Susan,” dijo Evans.
“No habíamos dado nuestras opciones para la distribución.
Pero a veces, la desesperación es una gran aliada de la audacia.” Se sentó y colocó su contrato revisado sobre la mesa, empujando los otros acuerdos a un lado.
“Relish Productions como nosotros necesita dinero para financiar su próxima apuesta y necesita la certeza de que su franquicia será tratada con respeto.
Los otros estudios solo ven una película de slasher barata.
MGM ve un futuro.” Evans miró a Susan.
“Mi oferta es simple, Susan.
Es 50/50.
Cincuenta por ciento para MGM, cincuenta por ciento para Relish, tanto a nivel nacional como internacional.
Es menos de lo que buscas, lo sé.
Pero escucha por qué esto es mejor.” Tomó un bolígrafo y señaló un par de cláusulas.
“1.
La Garantía de Recaudación.
Nosotros asumimos el riesgo total de la distribución masiva: 2,500 salas para la próxima semana.
Nuestro 50% nos obliga a trabajar el doble.
Pero si la taquilla doméstica de Scream supera los $100 millones de dólares, nuestro porcentaje cae al 40%, y ustedes obtienen el 60% restante de ahí en adelante.
Si la taquilla internacional supera los $60 millones, nosotros reducimos nuestra participación al 45% y ustedes obtienen el 55% restante.” “¿Por qué harían eso?” preguntó Susan, sintiendo una punzada de incredulidad.
Evans sonrió.
“Porque si la película hace $100 millones, eso significa que ustedes se llevan $60 millones de esa recaudación, y nosotros, $40 millones.
De nuestro 40%, tenemos que darle la mitad a los cines, pero aun así estaremos ganando más de $20 millones de dólares en puro beneficio.
No necesitamos exprimir a la productora, necesitamos un éxito de imagen, y si es bien recibida seguir habiendo secuelas.
Ustedes nos dan el éxito.
Nosotros les garantizamos las ganancias.” Era una estructura de bonificación sin precedentes.
2.
La Secuela y la Primera Opción.
Evans continuó.
“MGM le ofrece a Michael Relish un contrato de primera opción para su próxima película original.
Firmado.
Sin preguntas.
Si la película de su próximo director es tan buena como Scream, tenemos la obligación de hacer la mejor oferta, dándoles el control que merecen.” Esta fue la clave de oro.
Michael necesitaba libertad y necesitaba un hogar para sus siguientes peliculas, y para más adelante la costosa, locura: una película de superhéroes.
Susan ignoró los murmullos de Leonor.
El 50% inicial de Fox o Warner parecía peor ahora, porque esos tratos solo les garantizaban $60 millones de un total de $100 millones; la oferta de MGM les daba $60 millones en la etapa de bonificación, además de una participación garantizada en el riesgo de distribución.
Lo más importante: MGM garantizaba un futuro para Relish Productions.
“Señor Evans,” dijo Susan, cerrando el maletín.
“Su oferta es la única que tiene una visión de futuro.
Necesito discutir esto con el señor Relish.” “Espero su llamada.
Mañana por la mañana.
Queremos que Scream sea el grito en este 1993, y queremos que Michael Relish sea la cara de MGM para el futuro.” Susan asintio, tomó el teléfono y marcó el número de Michael.
El juego había terminado.
Había un ganador.
+—————————-+ Nueva York, 3 de noviembre de 1993, Mañana Eleanor y Sarah Chen llegaron a las oficinas de Marvel en Manhattan.
La urgencia del dinero y el éxito sorpresa de Scream le habían dado a Relish Productions una credibilidad inmediata.
En la sala de reuniones, se encontraron con un equipo de Marvel que parecía exhausto por la constante presión financiera.
Eleanor, con el maletín que contenía la garantía bancaria, tomó la iniciativa.
“Señores,” comenzó Eleanor, con la voz templada.
“Relish Productions está lista para hacer una oferta en efectivo.
Mi jefe, Michael Relish, tiene una visión a largo plazo y quiere hacer películas de superhéroes para el principio el 2000.
Entendemos que el precio por Spider-Man es prohibitivo debido a los enredos legales, así que lo dejaremos fuera por ahora.” El ejecutivo de licencias, Roger Bannon, y el abogado corporativo suspiraron de alivio.
La eliminación de Spider-Man aceleraba todo.
Sarah Chen procedió a la oferta.
“Estamos dispuestos a pagar siete millones de dólares ($7,000,000) por los derechos cinematográficos exclusivos y mundiales de esta lista de propiedades, por un período de quince años, hasta finales de 2009.” Sarah entregó la lista.
Bannon la leyó en voz alta, sin poder ocultar su sorpresa: Los X-Men (todos los mutantes).
Daredevil (el Diablo de Hell’s Kitchen).
El paquete de “Tercera Fila”: Iron Man, Capitán América, Viuda Negra, Ojo de Halcón, Jessica Jones, Punisher y Puño de Hierro (Iron Fist).
“Siete millones… por todo eso, por quince años…” Bannon se pasó la mano por la cara.
“Es una cantidad de efectivo considerable, señoritas.
Pero estos personajes tienen un valor colectivo muy superior a siete millones.” “Lo tienen en potencial, no en valor presente de mercado,” replicó Eleanor, firme.
“Sus estados financieros lo reflejan, señor Bannon.
Estamos comprando el riesgo y el desarrollo.
La mayoría de estos personajes son desconocidos para el público masivo.
Si los X-Men fallan, Relish asume la pérdida.
Siete millones es una inyección de capital inmediata y sin problemas.
El trato de quince años nos permite construir, y a ustedes les permite recuperar las propiedades a tiempo para el próximo siglo, si no estamos a la altura.” El abogado de Marvel se inclinó hacia Bannon y susurró.
La lógica era irrefutable: si Relish lograba hacer algo con esos personajes, Marvel ganaría prestigio; si fallaban, recuperaban los derechos de personajes desarrollados en 2009.
Y, lo más importante, obtenían siete millones de dólares en efectivo en ese momento crítico.
“Aceptamos la oferta,” dijo Bannon, tendiendo la mano.
“Pero los siete millones, por los derechos exclusivos solo podemos darlo hasta el 31 de diciembre de 2005, por todos los personajes de esa lista, y sobre Spiderman podemos hablar para más adelante cuando todo nuestro lío este resuelto, pero solo spiderman estaría a más de $7 millones ya que es el más conocido de todo los comics”.
Eleanor solo asintió y salió del lugar para regresar a Los Ángeles esa noche y llegó a Relish Productions la mañana del jueves.
Encontró a Michael Relish en su oficina, haciendo storyboards frenéticamente.
“Jefe, la misión fue un éxito rotundo,” anunció Eleanor, cerrando la puerta.
“Conseguimos todos los derechos que pidió, menos Spider-Man, por siete millones de dólares.
El equipo legal de Marvel aceptó sin dudar, ya que llegamos justo a tiempo, ellos tenían pensado vender los derechos a 20 Century Fox, por solo $2 millones” Michael sonrió, aliviado.
“Siete millones.
Eso nos deja tres millones, entonces tuvimos suerte de comprar los derechos antes que ellos.” “Espere, Michael.
Hay más,” interrumpió Eleanor, rebosante de orgullo.
“No solo conseguimos a X-Men, Daredevil, Iron Man, Capitán América, Viuda Negra, Ojo de Halcón, Jessica Jones, Punisher y Puño de Hierro… sino que el contrato de quince años que negociamos, nos aceptaron hasta finales de 2006.” Michael dejó caer el lápiz.
El silencio se instaló.
“trece años, Eleanor… y Daredevil… y Iron Man… ¿Siete millones?” Michael se levantó, su cara una mezcla de shock y euforia.
“¡Eleanor, acabas de comprar el futuro del cine de acción por el precio de tres slasher malos!” Aunque Spider-Man era la joya de la corona, Michael se dio cuenta de la magnitud de lo que tenía.
Tengo a casi todos los Vengadores, los X-Men, y los Defenders.
Ya tengo más que suficiente para construir el Universo Cinematográfico que la gente anhela.
Sabía que Spider-Man era esencial, pero al saber de su existencia en el futuro, no sentía pánico.
Sony tendrá que lidiar con el desorden legal y el riesgo.
Una vez que demuestre que estos personajes valen miles de millones, podré comprar Spider-Man en 1996 o 1997 con una posición de fuerza real, cuando el mercado se aclare.
Lo que tengo ahora es el cemento para el universo.
Michael sonrió ampliamente.
“Susan y Joshua están cerrando el trato de MGM, lo que nos garantizará las ganancias.
Ahora, con lo que Eleanor ha conseguido, ya no queda nada de todo su dinero.
El resto del dinero va para pagar los costos operativos de la productora para los próximos años.
El dinero está invertido.
Solo nos queda esperar la firma de MGM y el primer cheque de la taquilla.” 📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.
Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.
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