En Hollywood. - Capítulo 11
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11: Capítulo 10 11: Capítulo 10 Capítulo 10: El Baile de los Ejecutivos Los Ángeles, 4 de noviembre de 1993, Mañana.
El ambiente en las oficinas corporativas de Metro-Goldwyn-Mayer era radicalmente diferente al de la pequeña productora Prometheus.
Todo era mármol pulido y fotos enmarcadas de leones rugiendo.
Michael Relish y Susan fueron conducidos a la sala de juntas, donde Robert Evans y su equipo de abogados ya esperaban.
“Michael, Susan,” saludó Evans, con una sonrisa amplia y sincera que contrastaba con su porte serio del día anterior.
“Permítanme ser claro: estamos encantados.
Su película es exactamente el empuje de imagen que MGM necesita.” Michael, que ya sabía que todo esto era un estrategia, pero Miguel solo venía a firmar como jefe de Relish Productions.
“Nosotros también, Robert,” respondió Susan, deslizando las carpetas.
“Los términos de la bonificación que se hablaron ayer.
Queremos estar seguros de que el despliegue es tan agresivo como prometieron.” Evans hizo un gesto a su jefe de distribución, Patrick.
“Absolutamente.
El contrato garantiza la distribución masiva con 2,500 salas de cine para este mismo fin de semana.
No hay tiempo que perder.
Patrick ya ha organizado la campaña de televisión y prensa.
Michael, Susan, necesitamos que usted y sus protagonistas, especialmente Naomi Watts, estén disponibles para una ronda intensiva de programas de entrevistas y junkets a partir de hoy mismo.
Tenemos que capitalizar el buzz.” Michael asintió.
“Naomi estarán disponibles.
Pero yo no, en estos momentos estoy concentrado en mi próxima película, puedes hacer entrevistas para los actores de la pelicula.” La firma fue un asunto breve y conciso.
Se intercambiaron las copias, se sellaron y se estrecharon las manos.
“Feliz cooperación, Michael.
Feliz cooperación, Susan,” dijo Evans, su voz llena de satisfacción.
“Acaban de iniciar una nueva era en el terror.” Michael y Susan se despidieron rápidamente, ansiosos por activar la campaña de promoción y digerir el hecho de que su pequeña película estaba a punto de ser lanzada como un gran éxito de estudio.
Tan pronto como la puerta se cerró detrás de Michael y Susan, el jefe de distribución, Patrick, se dejó caer en su silla y soltó una carcajada.
“¡Lo hicimos, Robert!
¡Dios mío, lo hicimos!” Evans se sirvió un vaso de agua, la calma regresó a su rostro.
“El miedo funciona mejor que el dinero, Patrick.
Esos pequeños se asustaron y se conformaron con un 50/50 que los va a hacer millonarios.
Pero a nosotros nos va a salvar el pellejo.” “Teníamos que ceder en la bonificación del 60%, pero vale cada centavo,” reflexionó Patrick, abriendo una carpeta.
“Aquí está nuestro análisis revisado: Scream no es un hit de $200 millones, pero es un éxito de culto explosivo que capitaliza la temporada.
Proyectamos un máximo de $45 millones en taquilla nacional y otros $40 millones a nivel internacional, siendo optimistas.
Un total de $85 millones.” Patrick señaló el contrato.
“Con nuestro 50%, MGM se lleva $32.5 millones.
Después de descontar los 15 millones de publicidad y los costos operativos, MGM se embolsará más de $15 millones en beneficio neto para el primer trimestre de 1994.
Y lo mejor de todo, no pusimos ni un dólar en la producción, solo en la distribución y el marketing.
Ellos se llevaron su porción inicial, y nosotros conseguimos la sensación del año sin arriesgar nada en producción.” Evans sonrió ampliamente, reclinándose en su silla con una satisfacción tranquila.
“Esos $15 millones son una transfusión de sangre fresca para este estudio.
Patrick, vamos a honrar el bono de las secuelas, por supuesto.
Necesitamos que Michael Relish sepa que somos sus socios de por vida.
Si consigue hacer otra de esas, seremos invencibles.
Dejemos que los otros estudios se queden con sus secuelas de slasher genéricas.
Nosotros nos quedamos con el director que sabe cómo hacer que el público hable.” Para los ejecutivos de MGM, la jugada había sido maestra.
Habían cedido un porcentaje más alto de lo normal, pero se habían asegurado un éxito de bajo costo con un rendimiento garantizado, sin saber que el 60% que temían ceder ahora financiaría a dos nuevas películas que no eran la secuela de Scream.
Michael Relish no solo había salvado su bolsillo, sino que había adelantado el futuro del cine terror un par de años, construyendo un imperio de superhéroes sobre los cimientos de un slasher subversivo.
+——————–+ Viernes 5 de noviembre de 1993 Lo que quedaba de semana había sido un torbellino de entrevistas, programas matutinos y spots publicitarios en MTV.
El rostro de Naomi Watts era ahora ubicuo, y la silueta estilizada de la máscara del asesino, antes un chiste interno en Usenet, era ahora una de las imágenes más reconocibles de la temporada.
La Operación Cien Salas había terminado; la Operación 2500 Salas había comenzado, cortesía de MGM.
Viernes por la Noche: El Nuevo Estreno Punto de Vista: Sarah (17) y Kevin (18), Dallas, Texas El multicine de doce salas de Dallas estaba abarrotado, no solo de adolescentes, sino también de veinteañeros curiosos.
The Scream tenía buena acogida ya que todo mundo hablaba de la película y ahora con las entrevistas.
“No puedo creer que no la vimos la semana pasada,” le susurró Sarah a Kevin mientras hacían fila para los boletos.
“Estaba solo en un autocine a tres horas de aquí, ¿recuerdas?
Pero ahora hasta mi madre la ha visto en las noticias.
Dicen que es ‘el terror más inteligente en una década’,” replicó Kevin, citando una de las nuevas reseñas de la prensa de Los Ángeles.
Cuando las luces se apagaron y la pantalla se encendió, el cine estaba casi lleno.
La tensión comenzó con los primeros segundos.
Cuando el asesino de la máscara, cuyo diseño orgánico parecía ahora más espeluznante que ridículo, hizo su primera aparición, el público gritó.
Pero a diferencia de los slashers habituales, los gritos se mezclaron pronto con risas de reconocimiento.
El público se reía de los clichés, se reía de las reglas, y luego gritaba cuando esas reglas se rompían de forma sangrienta.
“¡No subas las escaleras, idiota!” gritó Kevin durante una escena, y el público rugió de acuerdo.
Era una experiencia compartida, un diálogo entre la pantalla y la audiencia.
Al final de la proyección, el público se puso de pie, un coro de comentarios emocionados.
“¡Naomi Watts es increíble!
¡Se sintió real!” exclamó Sarah, con la adrenalina todavía alta.
“Y el director, Relish, te hace sentir estúpido por saber demasiado sobre películas de miedo.
¡Es brillante!
El boca a boca es cierto,” dijo Kevin.
Al salir, un grupo de personas de MGM con portapapeles y sonrisas brillantes los detuvo.
Sábado por la Noche: El Rastreo de MGM Punto de Vista: Lisa Chen (28), Encuestadora de MGM, Chicago Lisa Chen, enfundada en un traje de MGM, había pasado la noche entera en un cine del Loop de Chicago, realizando encuestas de salida.
Era la evidencia social que Robert Evans necesitaba para justificar su audacia.
“Buenas noches.
Si no le importa, ¿puede evaluar la película Scream?
¿En una escala de A a F, dónde A es excelente?” Un estudiante universitario con una sudadera de Harvard se detuvo.
“Absolutamente una A.
No es solo terror, es un comentario social.
No es sólo matar, es la ironía.
Además, el final es demoledor.
Una A+.” Lisa sonrió y anotó la ‘A’.
Era la nota dominante.
Un matrimonio de unos treinta años pasó.
La mujer dudó.
“Una B+.
Es muy inteligente y me gustó que es diferente, pero las llamadas telefónicas la reconozco de verdad.
Es demasiado tensa para una A, ¿sabe?
Pero definitivamente la recomendaría.” “¿B+?
Lo aceptamos,” murmuró el gerente del cine local, que supervisaba la encuesta.
“Normalmente, las películas de terror obtienen C y D de la gente que las odia.
El hecho de que una B+ sea la nota más baja en una muestra de cincuenta personas es inaudito.
Tienes más A’s que cualquier otra cosa.” Patrick, el jefe de distribución de MGM, recibiría esta noche un fax con el resultado: una abrumadora mayoría de calificaciones ‘A’, con el resto siendo ‘B+’, lo que se traducía directamente en un aumento en la proyección de la taquilla del fin de semana.
Esto no va a hacer $45 millones, pensó Lisa, marcando la columna ‘A’ en su portapapeles.
Esto va a superar los $10 millones solo en el debut masivo de esta semana.
Robert Evans es un genio, o Michael Relish lo es.
Domingo por la Tarde: El Impacto de la Calidad Punto de Vista: Mark (19), Estudiante de Cine, Seattle Mark no había sido arrastrado por el hype.
Fue porque su profesor de guionismo había mencionado que Scream era un ejemplo de “la deconstrucción narrativa en el cine pulp.” Salió del cine sintiéndose agitado y emocionado.
La sala, a pesar de ser domingo por la tarde, estaba casi al 70%.
“El ritmo es increíble,” le dijo a su amigo al salir.
“Y la escena del garaje…
la actuación de Watts es increíble.
Es la antítesis de lo que esperarías.
Ella no es la damisela en apuros, es una sobreviviente con trauma real.” El boca a boca ya no dependía de la máscara, sino de la calidad de la película.
La gente, aunque ya no fuera Halloween, seguía buscando el miedo, pero querían un miedo que les hiciera pensar.
Mark se acercó a un kiosco de periódicos y vio la crítica del New York Times que acababa de salir.
El titular decía: “El Nuevo Cánon del Terror ha Llegado.
Relish y Watts Tienen un Ganador.” El éxito era innegable.
El 60% que Michael Relish había exigido ya no era un porcentaje irreal; era un pago por el talento que todos los demás estudios habían rechazado.
El rugido de las 2,500 salas era la voz del público, confirmando la visión de Susan y Michael.
Lunes 8 de noviembre de 1993 La segunda semana de Scream desde las 100 hasta las 2,500 salas había arrasado, confirmando las predicciones más optimistas de MGM.
Los grandes estudios estaban en pánico.
Sin embargo, en el mundo de los críticos, la afluencia masiva solo generaba una pregunta: ¿Era la película realmente buena, o solo era un inteligente producto de marketing?
Los grandes nombres de la crítica, que habían esperado los números de la segunda semana antes de malgastar su tiempo, se pusieron a escribir.
1.
Robert ‘Bobby’ Stern (The National Ledger) Bobby Stern, un veterano de la crítica neoyorquina con un prestigio que rozaba la pedantería, estaba en su oficina, tecleando furiosamente.
Había visto la película el domingo por la noche y estaba dividido.
“La ironía.
Eso es lo que la salva.
Relish no solo está haciendo un slasher; está dándonos un examen de historia del cine.
La escena donde discuten las reglas…
es la escena más brillante que he visto en el cine de terror desde Alien.
¡Deconstrucción pura!
Los personajes de Michael Relish saben que están en una película de terror, y eso refresca el género hasta un punto que pensé que era imposible en 1993.
Me recuerda a la obra de ese joven Tarantino, pero con más cuchillos y menos diálogos sobre hamburguesas.” Stern se detuvo y se frotó la barbilla.
Su crítica, sin embargo, no podía ser puramente elogiosa.
“Pero el baño de sangre… la violencia es gráfica, brutal, casi incómoda.
Es una película inteligente que, en sus momentos finales, se rinde a la estupidez gore del género que intenta criticar.
El clímax es demasiado largo.
Siento que el guion me guiña el ojo y luego me da un puñetazo en la cara.
Y luego está Naomi Watts.
Su actuación es un ancla de gravedad que sostiene todo.
Watts, que nadie conocía, es la mejor ‘final girl’ que hemos visto desde Jamie Lee Curtis.
Si esto hubiera sido protagonizado por una estrella adolescente de Nickelodeon, sería una C+.
Pero la seriedad de Watts y el guion nos obliga a tomarlo en serio.” Stern revisó su texto.
Tenía que ser claro: era una película importante.
Título de la Reseña: ‘Scream’: Una Película que Grita… y Piensa (3.5 de 4 Estrellas).
La era posmoderna ha llegado al callejón.
Michael Relish es un director para observar, y Naomi Watts merece cada grito de su audiencia.
2.
Alice Brandt (The Film Journal) Alice Brandt era una crítica más joven, conocida por su aprecio por el cine de género subversivo.
Estaba escribiendo su reseña en una cafetería, eufórica por la película.
“Sí, Mark, te digo que es la película más relevante del año.
Olvídate de Jurassic Park, esto es el verdadero cambio de paradigma.
Lo que no me gusta es que es demasiado fácil para los críticos viejos odiar la sangre.
Dirán que es un exceso.
Pero la violencia es necesaria para subrayar la crítica, ¿entiendes?
Relish está diciendo: ‘Estas son las películas que amas, y por qué no deberías amarlas.’ Es arte conceptual con un cuchillo.” “¿El problema legal de Spider-Man de Marvel?” preguntó Brandt, su voz subiendo de tono.
“No, no, el problema es que el guion en el segundo acto, cuando Sidney y sus amigos están explicando las reglas, se vuelve un poco pesado.
Se detiene demasiado para hacer su punto.
Podría haber sido más fluido.
Pero honestamente, ese es un pequeño precio a pagar.
El diseño de la máscara es simple, pero efectivo, porque es la banalidad del mal.
Es lo que lo hace aterrador.” Brandt dictó el veredicto final a su editor: Verdadero.
Esta película es más que un éxito de taquilla de Halloween.
Es la cinta de terror que el género necesitaba para morir y renacer.
Scream es un manifiesto fílmico sobre la obsesión de la cultura popular con la violencia, y está destinada a ser imitada durante la próxima década.
Michael Relish es nuestro nuevo maestro del terror.
3.
Mike ‘The Byte’ Donovan (Usenet: Sección Film/Pop) Mike Donovan no era un crítico formal, sino una celebridad emergente en el recién nacido periodismo web.
Su opinión se valoraba más que la de muchos periódicos, ya que entendía al público joven.
(Publicación de un borrador en el blog de la oficina antes de la publicación oficial) “Ok, gente.
Ya la vi dos veces en estas dos semanas.
La primera vez, grité.
La segunda, me reí del todo.
Y ahí reside el genio de Michael Relish: él te está tomando el pelo, mientras te asusta de muerte.
El rumor es real.
El hype es real.” “Lo que no me gustó: Me habría encantado un poco más de ambigüedad.
Quería que la policía fuera aún más estúpida.
Pero eso es pedir demasiado.
Lo que sí me gustó: El reparto.
Watts es magnética, una estrella.
Y la música es perfecta.
Lo mejor de todo es que, por primera vez, siento que una película de Hollywood fue hecha por nosotros, los que sabemos demasiado sobre películas.” “¿Mi nota?
No uso estrellas.
Solo digo: Vayan a verla ahora.
MGM le dio 2,500 salas.
Vayan.
Hagan que los grandes estudios se den cuenta de que el futuro no es la Parte 10, sino la deconstrucción.” “Scream es el nuevo punto de referencia.
Todo slasher que salga después de 1993 tendrá que ser comparado con esta.
Es un clásico instantáneo.
El director Michael Relish y la actriz Naomi Watts son los nuevos reyes del género.
Que tomen notas.” Los Ángeles, Lunes 8 de noviembre de 1993, 10:00 AM Michael Relish estaba en el gimnasio de su casa en Malibú, absorto en su rutina matutina, cuando su teléfono sonó en la mesa auxiliar.
Era Susan.
“Michael, los números de la segunda semana acaban de llegar,” la voz de Susan vibraba con una mezcla de agotamiento y euforia.
Michael se detuvo a mitad de un curl de bíceps, tomando la toalla.
Sabía que esta era la prueba de fuego: si el buzz era real como en su vida pasada o solo un hit rápido de Halloween que había arruinado.
“Dispara, Susan.
Dime que el despliegue de MGM valió la pena.” “Valió cada centavo y cada punto de porcentaje.
Michael, la taquilla de este segundo fin de semana es de $9.5 millones de dólares,” anunció Susan, casi gritando.
“Y eso que compite contra películas que han estado ahí por semanas.
En total, hemos superado los $10 millones de dólares en menos de diez días de distribución masiva.” Michael se dejó caer en el banco, riendo.
Era un éxito rotundo.
Para una película de $5 millones, ya estaban a punto de doblar su costo total y aún no llegaban a la mitad de su ciclo de vida.
La decisión de MGM de pagar el 50/50 ahora le ha de estar pasando factura ya que para nosotros es una gallina de oro.
“Es increíble, Susan.
Has asegurado la franquicia, la productora y, lo más importante, el futuro,” dijo Michael, con una satisfacción profunda.
“Quiero que le des al equipo un bono decente, y quiero que todo el mundo se tome el resto del día libre.
Literalmente, todo el día.
Que nadie se preocupe por el teléfono.
Nos lo hemos ganado.” Susan, aunque reacia a detener el impulso, aceptó la orden.
Michael colgó, sintiendo el peso del estrés de las últimas semanas desvanecerse.
Eran apenas las diez de la mañana, y acababa de ganarle a Hollywood.
El trabajo de construcción de Iron Man podía esperar hasta mañana.
Hoy, era momento de celebrar.
Malibú, 1:00 PM Michael se duchó y se puso ropa casual, pero de calidad, sintiendo la ligereza de su nueva vida en Hollywood.
Bajó las escaleras de su casa frente al mar y encontró a las dos mujeres más importantes de su vida profesional y personal en la sala de estar.
Naomi Watts, la estrella indiscutible de Scream, estaba revisando un guion.
Elizabeth Banks, una actriz de teatro que Michael había conocido en Nueva York y que también actuó en la película brevemente, estaba leyendo el periódico.
Ambas eran deslumbrantes, inteligentes, y ambas estaban acostumbradas a competir por el centro de atención.
“¡Michael!
¿Qué haces aquí tan temprano?” preguntó Naomi, dejando el guion.
“Hemos ganado.
El fin de semana fue épico,” anunció Michael, extendiendo los brazos.
“Más de $8 millones.
Más de diez millones de dólares en los 10 dias.” Elizabeth sonrió con suficiencia.
“Lo sabía.
Les dije a todos que Michael no sabe hacer una película normal.
¿Ves, Naoms?” Naomi le lanzó una mirada cortante a Elizabeth, pero se levantó y abrazó a Michael, genuinamente emocionada.
“Es un éxito increíble, Michael.
Lo sabía.
La gente está harta de las secuelas aburridas.
¡Nos has hecho estrellas!” “Nos has hecho celebridades, Naoms.
Pero tú te lo ganaste,” corrigió Michael.
“Y como celebración, he dado el día libre a todos.
Eso nos incluye.
Pónganse lo mejor que tengan.
Vamos a cenar en Spago esta noche.
Una celebración de cinco estrellas.
Mi regalo.” Beverly Hills, 8:00 PM El restaurante Spago de Wolfgang Puck era el epítome de la elegancia noventera en Los Ángeles.
Michael, sentado entre Naomi y Elizabeth, sintió la mirada de otros productores y agentes.
Sabían quién era.
Había pasado de ser un riesgo a un rey de la taquilla en dos semanas.
La cena comenzó con cumplidos sobre la película, pero pronto la conversación se centró en Michael, cada mujer buscando sutilmente la primacía.
“Michael, los personajes de cómics que compraste lo harás película para más delante?,” comentó Elizabeth, dejando caer el tema de cómic que solo Michael y su equipo conocían.
“Ya sabes, algo épico, pero con corazón.
Algo que demuestre que no eres solo el ‘Rey del Terror’.” Naomi sonrió dulcemente, poniendo su mano sobre el brazo de Michael.
“Claro, pero después de Scream, el mundo querrá ver la secuela.
La gente me pregunta en la calle qué le pasará a Sidney.
Tenemos que darle a la gente lo que quiere primero, cariño.
La gente quiere un Scream 2, no un grupo de superhéroes disfrazados.” Elizabeth tomó un sorbo de vino y sonrió a Michael, sus ojos brillando.
“Pero yo sé que a Michael le aburre dar a la gente lo que quiere, Naoms.
Él quiere darles lo que necesitan.
Y lo que necesitan es una película épica que cambie las reglas.
¿Verdad, Michael?
Algo que solo podrías hacer tú.
Yo, al menos, entiendo la visión.” Naomi no se inmutó.
“La visión es lo que te da el dinero, y yo soy la razón del dinero, Liz.” Michael se rió, interponiéndose con calma antes de que la tensión se desbordara.
“Ambas tienen razón, como siempre,” dijo Michael, alzando su copa.
“Naomi, tú nos has dado el éxito y la taquilla.
Y Elizabeth, tú entiendes que el éxito es solo el permiso para ser ambicioso.” Michael brindó, disfrutando genuinamente de la competencia.
Ya se había acostumbrado en este breve periodo con ellas.
Naomi era la encarnación de su éxito actual: hermosa, talentosa y la cara de su triunfo.
Elizabeth era un espejo de su mente: astuta, ambiciosa y con visión de futuro.
Tengo el dinero y el futuro, pensó Michael, devolviendo el brindis.
Y esta noche, tengo a dos de las mujeres más inteligentes y hermosas de Los Ángeles compitiendo por mi tiempo.
Se reclinó, sintiendo el peso de la corona que Hollywood le había puesto.
Por el momento, el futuro de los X-Men y los vengadores está un poco lejano.
📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.
Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com