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En Hollywood. - Capítulo 15

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15: Capítulo 14 15: Capítulo 14 Capítulo 14: El Juicio de la Crítica Park City, Utah, Viernes 20 de enero de 1994, Noche Michael tomó asiento con Elizabeth y Naomi.

La gente seguía entrando, a veces en parejas, a veces solos.

Al acercarse las 8:20 PM, la sala estaba llena en un 60%.

Michael notó que Robert Redford estaba sentado dos fila delante de él, en el lado izquierdo, luciendo completamente despreocupado, como un cinéfilo más.

Justo a la hora del estreno, las luces se apagaron por completo.

En la oscuridad, una tipografía elegante apareció en la pantalla, revelando un verso del poeta británico T.S.

Eliot.

Michael había añadido esto en el último momento, un reflejo de su propia vida y también porque el original lo había leído varias veces: No cesaremos de explorar, y el fin de todas nuestras exploraciones será llegar a nuestro punto de partida y conocer el lugar por primera vez.

Esa cita encapsulaba su existencia, su viaje a través del tiempo: llegar al inicio de su vida para comprenderlo todo por primera vez.

+——————–+ POV: Clara, Crítica de Cine novata para una revista independiente de Nueva York.

El verso de Eliot me dejó pensativa.

Pero en ese instante, el sonido me golpeó.

El tic-tac urgente de un péndulo la hizo concentrarse en la película, la música electrónica y luego esa voz en off filosófica la dejo enganchada.

En la pantalla, la protagonista, una chica de cabello corto y rojo vibrante, pantalones deportivos verdes y grandes zapatos de cuero, irrumpió corriendo.

Su nombre: Lola.

La película me agarró por la garganta.

La cámara no solo la sigue; está en su cabeza, sintiendo la inercia, la desesperación.

Es una coreografía visualmente deslumbrante.

El director de Scream no estaba bromeando; esto no es terror, es cine de acción de autor.

Cuando Lola fue disparada y asesinada al final de la primera carrera, la conmoción en la sala fue audible ya que no entendía porque los primeros 21 minutos murió la protagonista.

Y luego, el reset.

El péndulo volvió a oscilar, y Lola despertó.

Es como si estuviera en un videojuego.

Es la vida.

Es un experimento sociológico envuelto en una persecución.

La segunda carrera, más violenta, me puso increíblemente tensa.

Cuando Manni y Lola fracasaron de nuevo, la sensación de inevitabilidad era asfixiante.

Me pregunté: ¿cuántas veces tenemos que fracasar para acertar?

Y luego, la tercera carrera.

El salto sobre el vecino, el casino, la suerte.

El reloj de mariposa que Michael puso en el set era el guiño perfecto: el efecto de las pequeñas decisiones.

Cuando la película terminó con Lola abrazando a Manni y los créditos comenzaron a rodar, sentí un arrepentimiento instantáneo, como si me hubieran despertado de un sueño.

Una película excelente.

Ojalá se estrenará en los cines.

Es demasiado buena para quedarse solo en los festivales.

La duda sobre su comercialidad estaba ahí, pero no su calidad.

Las luces de la sala se encendieron.

Hubo un momento de silencio, y luego, una explosión de aplausos, silbidos y vítores.

La respuesta de la audiencia fue entusiasta.

Michael había energizado al público del festival.

Michael, Elizabeth, y el propio Robert Redford subieron al estrado que acababan de colocar en la tarima.

La aclamación continuó.

Robert Redford sonrió, levantando una mano para calmar a la multitud.

—Parece que a todos les gustó el viaje.

Es un placer tener al joven director Michael Relish y a su asombrosa protagonista, Elizabeth Banks, aquí con nosotros.

Vamos a una sesión de preguntas y respuestas.

La ovación aún resonaba en el Teatro Egipcio.

Robert Redford, con una sonrisa de satisfacción, cedió el micrófono a Michael, Elizabeth y Naomi (que se había unido al panel).

Michael, aunque sintió un déjà vu ante las preguntas que se avecinaban, se sintió completamente cómodo bajo los focos.

Este era su territorio.

El primer micrófono fue directo a un reportero en la tercera fila.

—Señor Relish, soy Mark Harris, de una revista de cine.

Dirigió y coescribió Scream, un éxito de taquilla.

Ahora, con solo $450.000, ha realizado Lola en la Velocidad.

Mi pregunta es doble: Primero, ¿cómo ideó el guion y la estructura de las tres carreras de Lola?

Y segundo, ¿cómo fue dirigir una película tan exigente y de género tan diferente al terror?

Michael sonrió.

Mismas preguntas, diferente plataforma.

—Gracias, Mark.

La idea del guion surgió de algo que amo: los videojuegos.

La estructura de Lola es la de un juego: cada fracaso no es un final, sino un reset con la esperanza de que la siguiente vida, o el siguiente intento, sea el que te lleve al éxito.

Quería hacer una película que hiciera concientizar al público de que uno no puede darse por vencido por un breve revés.

Tienes que seguir adelante.

Michael se dirigió a la segunda parte.

—En cuanto al género, me encanta el cine.

No me puse límites.

Y lo que espero de estar aquí en el Festival de Sundance es precisamente eso: dar valor a otros cineastas para que sigan sus sueños.

Puede ser difícil, puede que no sea un slasher de $200 millones, pero con esta película, espero que se den cuenta de que siempre deben buscar lo que aman hacer.

El riesgo vale la pena.

Un aplauso resonó entre el público y los reporteros.

Redford señaló a una joven que levantaba el micrófono.

—¡Hola!

Mi nombre es Sarah.

¡Quiero decir que me gusta la película!

La música, la energía… Elizabeth, estuviste increíble.

Michael, esta es una obra de arte.

Mi pregunta es: ¿hay planes para que se estrene en cines?

Me gustaría verla de nuevo para poder invitar a mis amigas y amigos a verla.

Michael le dedicó una sonrisa genuina.

—Sarah, me alegra mucho que te haya gustado.

Ese es el mejor premio que puedo tener.

En este momento, no tenemos distribuidor.

Pero si nadie quiere llevarnos a las salas, haré lo mismo que hice con Scream.

Cómo soy dueño de una productora que tiene contactos con distribuidora de cine pequeña, la alquilare yo mismo en unas pocas salas, para ver si a la gente le gusta, y si la respuesta es positiva, seguiremos sumando más salas.

Confío en mi película y en el público.

Otra persona tomó la palabra.

—Michael, su productora, Relish Productions, parece que es usted y un grupo que ya ha estado en Hollywood.

Elizabeth es su protagonista en esta película, y Naomi lo fue en Scream.

Hay rumores… ¿están saliendo usted y Elizabeth, o es solo una colaboración profesional muy intensa?

Michael lanzó una mirada cómplice a Elizabeth, que sonrió sin inmutarse.

Era el momento de dar una respuesta tranquila y de doble sentido, manteniendo la mística.

—¡Ah!

Hollywood, siempre con sus rumores —dijo Michael, riendo suavemente.

—Miren, la confianza en el set es crucial.

Tanto Elizabeth como Naomi son dos de las personas más talentosas y brillantes que conocí en el ser de Scream, y nos entendemos perfectamente.

En cuanto a lo personal… digámoslo así: en mi vida, siempre estoy rodeado de mujeres inteligentes, y en este momento, no podría ser más afortunado.

La colaboración, ya sea profesional o de cualquier otro tipo, eso se verá en el futuro.

Elizabeth y Naomi se rieron con el público.

La respuesta era un “sí” implícito sin confirmarlo, manteniendo a la prensa intrigada.

Una última pregunta vino de un periodista de la BBC.

—¿Cómo describiría la diferencia entre un filme de estudio, como Speed, que entiendo que es su siguiente proyecto, y este ejercicio de cine independiente?

—La diferencia es la misma que hay entre una maratón y un sprint —respondió Michael.

—Lola fue un sprint, pura adrenalina y visión inmediata.

Speed será una maratón de efectos, logística y acción, donde la adrenalina se mantiene constante, pero el control debe ser absoluto.

Mi trabajo es mantener la misma calidad ya que me gusta mucho el cine, sin importar el presupuesto o el género.

La sesión de preguntas terminó con otro estruendo de aplausos.

Michael había utilizado el escenario de Sundance para venderse no solo como un director exitoso, sino como el futuro del cine: un genio de la taquilla con la sensibilidad de un artista de festival.

El ambiente al salir del Teatro Egipcio era de euforia.

Michael, Elizabeth y Naomi fueron recibidos no por la fría noche de Utah, sino por el calor de las luces de las cámaras y, lo más importante, por un enjambre de ejecutivos de distribución.

La aclamación del público había encendido inmediatamente el apetito de Hollywood.

Michael, flanqueado por Susan, reconoció a ejecutivos de Disney, Miramax, Warner Bros., y varias distribuidoras medianas y pequeñas que operaban en el circuito independiente.

—Señor Relish, ¡felicidades!

Una obra maestra visual.

Necesitamos hablar de la distribución —dijo un ejecutivo.

—Esta película es para mi estudio.

Es mainstream encubierta —intervino otro.

—$1.2 millones por la compra de derechos mundiales.

Ahora mismo.

Michael, manteniendo una sonrisa tranquila, sabía que era imposible negociar en medio de la calle.

—Caballeros, agradezco el entusiasmo.

Síganme a la cafetería del hotel de enfrente.

Podemos discutir esto de manera civilizada.

Michael, Susan, Elizabeth y Naomi lideraron el grupo hacia un lounge con mesas grandes y asientos cómodos, que pronto se convirtió en una sala de negociaciones improvisada.

Los ejecutivos se sentaron alrededor, listos para hacer sus propuestas.

Uno a uno, lanzaron sus ofertas.

—Un millón de dólares, compra total —dijo el ejecutivo de Disney y el 2% internacional.

—$1.5 millones, y le garantizamos un lanzamiento amplio y con un 2% internacional—ofreció Warner Bros.

—$1.75 millones.

Es una película de autor, Michael.

Es una excelente oferta —dijo una distribuidora independiente.

Michael no dijo una palabra, limitándose a asentir y hacer contacto visual con Susan, dejándola tomar el control.

La expresión de Susan se endureció.

Ella no había olvidado la baja oferta inicial de MGM.

—Caballeros, escúchenme bien —dijo Susan, proyectando su voz por encima del murmullo.

—Michael ya tiene otra película de $20 millones en preproducción.

Relish Productions no necesita vender esta película por necesidad.

El mínimo que estamos considerando para una venta total es de $8 millones de dólares.

Hubo un coro de resoplidos y risas nerviosas.

Diez millones por una película independiente de $450.000 era inaudito, incluso con el director de Scream.

—O, si prefieren, podemos replicar el modelo que ya hemos discutido con MGM —continuó Susan, ignorando las reacciones.

—Un acuerdo de reparto de taquilla con porcentajes escalonados.

Queremos compartir el éxito, porque como vieron el teatro se lleno solo por el nombre de Michael y también la gente le gustó mucho la película.

En ese momento, la figura dominante y notoria de Harvey Weinstein, uno de los dueños de Miramax, se adelantó en su asiento.

Harvey era conocido por descubrir el cine independiente, pero también por ser el negociador más duro del negocio.

—Ocho millones es una locura, Sra.

David —dijo Harvey, con un tono condescendiente.

—Es una joya de festival, no un éxito de taquilla.

Le daré mi oferta final, la más alta que tendrá esta noche.

$2 millones por la compra total, derechos mundiales.

Es un precio generoso para una película que no tiene estrellas.

Susan lo miró fijamente.

—Señor Weinstein, ya escuchó nuestra posición.

$8 millones, o un acuerdo de reparto.

Menos de eso, y esperamos.

Harvey se puso de pie abruptamente, sin ocultar su irritación.

Su tiempo era oro, y la negociación se había estancado.

—Bien.

Si no quieren el dinero, quédense con su prestigio.

Dos millones es todo lo que tengo.

Si no aceptan, no queremos nada.

Harvey se dio la vuelta y se marchó sin despedirse.

Inmediatamente, el ejecutivo de Disney se levantó, encogiéndose de hombros, seguido por el representante de Warner.

Otras distribuidoras más pequeñas, al ver que los grandes estudios se retiraban, también se fueron, dejando la mesa con solo un par de ejecutivos rezagados que no tenían forma de pagar el dinero.

Michael se sirvió un vaso de agua, totalmente imperturbable después de que se fueron todos los ejecutivos.

—Parece que no la quieren tanto como dicen —murmuró Elizabeth, atónita ante la agresividad de Harvey.

Susan cerró su carpeta.

—Es un juego, Michael.

Ellos apuestan a que nos vamos a asustar por perder a Miramax.

Pero ahora tenemos exactamente lo que queríamos: hemos establecido nuestro precio.

Y lo más importante, MGM sabe que ya hubo otras ofertas.

Ahora, la pelota está en su tejado.

+—————————-+ Park City, Utah, Sábado 21 de enero de 1994 Tras la intensa noche de estreno, donde la película fue recibida con vítores y las negociaciones terminaron en un punto muerto estratégico, Michael y su equipo regresaron al hotel.

Aunque Michael estaba un poco nervioso por la respuesta inmediata, la ovación en el Teatro Egipcio le había tranquilizado.

Sabía que el cine de autor a menudo tardaba en encontrar su distribuidor ideal, y ahora que el Festival de Sundance estaba oficialmente en marcha, era el momento de esperar que la crítica hiciera su trabajo.

A la mañana siguiente, Michael se despertó sintiéndose renovado.

Bajó al comedor del hotel con Naomi y Elizabeth.

El ambiente era más bullicioso que el día anterior; otros cineastas y ejecutivos comenzaban a circular.

Mientras el trío desayunaba tranquilamente, Susan Davis entró en el comedor, con una pila de periódicos doblados bajo el brazo.

Su rostro irradiaba una emoción apenas contenida.

Se acercó a la mesa de Michael, dejando caer los periódicos con un suave golpe.

—¡Llegaron las críticas!

—exclamó Susan, sentándose sin aliento.

—Esto es mejor de lo que esperábamos.

Michael le sonrió.

—Danos las buenas noticias, Susan.

Susan abrió el The Hollywood Reporter y comenzó a leer en voz alta, con un entusiasmo creciente: (The Hollywood Reporter): “Tras el éxito de Scream, Michael Relish demuestra que no fue un accidente ni un golpe de suerte.

Lola en la Velocidad es un tour de force cinético.

Es la película más estimulante y visualmente audaz que hemos visto en Sundance.

El control de Relish sobre la narrativa de las tres vidas es impecable.

Un nuevo maestro ha llegado.” Naomi levantó las cejas en señal de aprobación.

Elizabeth, la protagonista, se inclinó, atenta.

Susan pasó a la siguiente, del Variety: (Variety): “Una explosión de energía pura.

El filme utiliza su presupuesto de $450.000 como una ventaja, convirtiendo la restricción en ingenio.

Relish ha hecho una película que funciona con la lógica de un videojuego y el alma de un thriller existencial.

El tic-tac del reloj será la banda sonora de este festival.

Relish Productions acaba de demostrar que sabe hacer arte además de taquilla.” —Eso le encantará a Evans —murmuró Michael, refiriéndose al ejecutivo de MGM.

Susan rió y leyó una más, de un crítico independiente de renombre: (Cine Hoy): “Si el cine independiente tiene un futuro, se parece al pelo rojo de Lola.

La película es una patada en la boca del cine predecible.

Es fascinante, original y, a pesar de su premisa repetitiva, nunca aburre.

Un triunfo del concepto sobre el costo.

Michael Relish es el director más emocionante que ha surgido en años.” Elizabeth, visiblemente aliviada y feliz, extendió la mano y tomó un periódico de la pila.

Estaba buscando su propio nombre y el análisis de su actuación.

—Déjame ver esto…

—dijo Elizabeth, hojeando rápidamente y leyendo en voz baja antes de compartir: (Screen International): “Elizabeth Banks es la fuerza de la naturaleza que ancla este experimento.

Su carrera incesante no es solo física, sino emocional.

Ella encarna la desesperación con una intensidad que te obliga a sentir la urgencia del reloj.

Es una estrella.” (IndieWire): “La cinematografía y la edición son revolucionarias.

El uso de los colores saturados y las animaciones es un golpe de genialidad que complementa la actuación magnética de Banks.

El joven director Michael Relish ha dado una clase magistral sobre cómo contar tres historias a la vez.” (Daily News): “Una película tan emocionante y diferente que te hace sentir inteligente por verla.

La trama del ‘efecto mariposa’ en un formato de thriller de acción es refrescante.

Relish es un narrador audaz; sus riesgos valen el precio de la entrada.

Diez de diez.” Naomi, que había estado escuchando toda la efusividad, sonrió con malicia y recogió el último periódico, fingiendo buscar algo.

—A ver, a ver… no todas las flores pueden ser rojas —dijo Naomi, hojeando hasta encontrar una crítica menos favorable.

—Aquí tenemos una.

Es del Boston Globe —dijo Naomi, con tono teatral: (Boston Globe): “La película es un ejercicio estilístico agotador.

El director se enamoró tanto de su propia técnica que sacrificó la profundidad del personaje.

El tic-tac constante me dio dolor de cabeza.

Es una pieza pretenciosa que se cree más inteligente de lo que realmente es.” Naomi levantó las cejas hacia Elizabeth, que puso los ojos en blanco, pero se rio.

—Y mira, aquí hay otra, del Chicago Reader —continuó Naomi, leyendo la segunda: (Chicago Reader): “Es un largometraje glorificado de MTV.

Es demasiado rápido.

Los flash-forwards son confusos, y la repetición de la trama, aunque intencional, se siente como una mala broma.

El joven Relish debería volver a lo que sabe hacer: el terror, que al menos tiene una lógica clara.” Michael tomó una servilleta, sin alterarse, y se limpió las manos.

Miró a Naomi con una sonrisa suave pero firme.

—Naomi, cualquier película que se considere grande o significativa tendrá malas críticas, especialmente si desafía las convenciones.

Si no tienes a nadie que te odie, es que no estás haciendo nada interesante.

Así que tranquila, y no molestes a Elizabeth.

El consenso es claro.

Susan, volviendo a guardar los periódicos, resumió el sentir de la mesa.

—Exacto.

Ahora, con este nivel de aclamación, el trato de MGM de $3 millones es una broma.

Nuestra estrategia de esperar a Sundance funcionó a la perfección.

Park City, Utah, Domingo 30 de enero de 1994 Era el día final del Festival de Cine de Sundance.

El Teatro Egipcio estaba abarrotado para la ceremonia de premiación.

Michael, Susan, Eleanor, Elizabeth y Naomi estaban sentados juntos, ansiosos.

Aunque Michael estaba tranquilo por la estrategia de distribución, la tensión de los premios era inevitable.

La ceremonia avanzó con la presentación de los premios de documental.

Tal como Michael había anticipado, “Freedom on My Mind” y “Dialogues with Madwomen” se llevaron los premios mayores en sus respectivas categorías, un reflejo de la sensibilidad social y artística del festival.

Luego, el presentador llegó a una de las categorías más codiciadas: el Premio del Público, el cual representa la conexión más pura entre una película y su audiencia.

—Y ahora, el premio que honra a la película que más resonó en el corazón del público.

Los votos se han contado y verificado.

El Premio del Público al Mejor Largometraje Dramático es para… El presentador hizo una pausa dramática, abriendo el sobre.

—… ¡Corre Lola Corre!

La sala estalló en aplausos ensordecedores.

Michael se quedó momentáneamente paralizado.

Había esperado aclamación de la crítica, quizás una mención especial, pero el Premio del Público era un respaldo a la comercialidad y al impacto emocional de la película.

Junto a él, Elizabeth Banks rompió en llanto al instante.

Lágrimas de alivio y validación rodaron por sus mejillas.

Aunque Sundance no ofrecía premios individuales de actuación, el premio a la película era el reconocimiento a su talento y a todo el esfuerzo invertido en esas tres frenéticas carreras.

Naomi y Susan se levantaron inmediatamente, aplaudiendo fervientemente.

Susan se inclinó sobre Michael y lo abrazó con fuerza.

—¡Lo logramos, Michael!

¡El Premio del Público!

¡Esto cambia las reglas del juego!

Michael se levantó, sonriendo, y junto con Susan, Naomi y Eleanor, abrazaron a Elizabeth y subieron al escenario.

Robert Redford estrechó la mano de Michael.

El joven director tomó el micrófono, con la estatuilla en la mano.

—Gracias.

Muchas gracias.

Es un honor increíble estar aquí, rodeado de tanto talento —comenzó Michael, mirando a Elizabeth—.

Pero este premio… este premio pertenece a la persona que corrió, que sudó, que dio su corazón y su alma a cada toma.

Michael, en un gesto inesperado, tomó la estatuilla y se la entregó a Elizabeth, que seguía con los ojos vidriosos.

—Yo solo quiero decir algo muy simple a todos los cineastas aquí: hagan lo que quieran, hagan lo que amen.

Sigan su propia velocidad y su propia visión, sin importar el presupuesto.

Gracias al festival y gracias al público por entender esta película.

Michael le dio el micrófono a Elizabeth Banks.

La actriz se secó rápidamente las lágrimas y respiró hondo, con la voz temblorosa de emoción.

—Yo… yo solo quiero decir que cuando Michael me habló por primera vez de esta película, sonaba a locura.

Tres vidas, como un videojuego, y solo pocos días para rodar.

Pero él creyó en mí.

Creó este mundo y confió en mí para ser su Lola.

Este premio… es la prueba de que su visión y su fe funcionan.

Gracias, Michael.

Gracias por darnos este sueño.

Es la mayor validación que podía pedir.

La sala se puso de pie una vez más para ovacionar a la joven actriz y al director, cuya reputación de genio de la taquilla y ahora de cineasta de prestigio estaba completamente cimentada.

La victoria en Sundance era la prueba final que Michael necesitaba para dictar los términos de distribución en Hollywood.

📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.

Intentaré subir tres capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.

Like si te gusta y like si no 😂

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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