En Hollywood. - Capítulo 2
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2: Capítulo 1 2: Capítulo 1 Capítulo 1: Despertar (editado) La puerta se abrió, Michael se guío por el sonido y vio a una enfermera entrar, con una sonrisa de alivio.
“¡Joven Michael!
¡Qué bueno que estás despierto!
Estábamos muy preocupados.
El accidente fue muy grave”.
Me explicó los detalles del choque: el taxi había sido impactado por un camión, la gravedad de las heridas, los días que había pasado en coma.
Mientras hablaba, noté su mirada de sorpresa, como si esperara ver a un paciente mucho más debilitado.
“La verdad no sé cómo, pero me siento bien como si no me hubiera pasado nada”, le dije, “aunque quiero saber.
¿Cómo están mis padres?” La sonrisa de la enfermera se desvaneció.
Bajó la mirada y después de unos minutos suspiró.
“Lo siento mucho, joven Michael.
Ellos…
no sobrevivieron al accidente, se hizo todo lo posible pero ya habían perdido mucha sangre y recibieron lesiones graves”.
Un silencio pesado llenó la habitación.
Todos recuerdos de Michael ya los había visto, sus padres, sus risas, sus sueños, se agolparon en mi mente nuevamente.
De repente, una profunda tristeza me invadió.
No era mi tristeza, sino la tristeza del Michael original.
Sentí como las lágrimas brotaban, un dolor desgarrador en el pecho, me agarre el pecho, sentía que el corazón se me apretaba, era como si el alma de Michael original todavía estuviera dentro en mi cuerpo, todo ese sentimiento me lo daba.
La enfermera, conmovida, me ofreció un pañuelo y se disculpó por la noticia.
“Te dejaré descansar”, dijo, “Si necesitas algo, no dudes en llamarme”.
Dándose la vuelta para salir del cuarto.
Cuando se fue, las lágrimas todavía no paraba de salir.
Cuando iba a utilizar el pañuelo que me dió la enfermera, en mi mente escuché una voz, era la misma voz que escuche en los recuerdos antes de despertar, la voz era débil pero clara con un tono triste.
“(Michael, me gustaría seguir viviendo, pero en este momento me enteré que ya mi familia se fue, el destino te ha elegido que ocupes mi cuerpo, yo no quiero molestarte me iré junto a mi familia, así que solo puedo decirte que aproveches esta nueva oportunidad que te dieron.
No sé que te gusta, si quieres seguir mis pasos y utilizar mi talento y lo que he aprendido, Hazlo.
Busca un buen final para mi historia, o mejor dicho tu futura historia.
Haz lo que tú corazón quiere)”.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo.
¿Qué significaba todo esto?
¿Era posible que Michael, su conciencia, estuviera dentro de mí?
Limpié mis lágrimas con el pañuelo y miré al techo.
“gracias, escucharé a mi corazon”, me dije a mí mismo, “Usaré tus conocimientos, todo tu talento, para construir un futuro mejor para mí y dejar en alto el nombre Michael Relish.
Si este mundo es igual al mío conozco lo que vendrá en el futuro, ya sea películas, series, fútbol y futuras acciones de empresas millonarias, tengo esa ventaja.
Con tu talento para dirigir y escribir guiones, más mis conocimientos futuros, haré que nuestro nombre sea reconocido como el mejor director de todos los tiempos.
Tendré el dinero y la fama que siempre quise”.
La ambición ardía en mi interior.
Michael Relish había muerto, pero su vida, sus recuerdos, su talento, ahora eran completamente míos.
Y yo, Miguel o mejor dicho Michael Relish, los usaría para alcanzar la grandeza.
+——————+ Haci pasaron tres días, aunque Michael se sentía bien, todas sus heridas ya estaban curadas, el espero estos tres días para repasar los conocimientos que tenía en su memoria.
Presioné el botón de llamada y esperó un par de minutos.
La enfermera, la misma que me había dado la noticia hace tres dias, entró con una sonrisa profesional.
“Necesito hacerme un chequeo completo”, le dije con firmeza.
“Me siento bien, pero quiero asegurarme de que no haya secuelas del accidente.
Y si estoy bien, necesito el alta, quiero sepultar a mi familia, ¿es posible?”.
La enfermera asintió me miró un momento y respondió, “Es posible y te entiendo quieres enterrar a tu familia tu mismo”.
Luego ella salió y regreso media hora después con un doctor, el doctor procedió a realizar una serie de pruebas: presión arterial, reflejos, revisión de heridas.
Me hicieron radiografías y una tomografía computarizada para descartar lesiones internas.
Mientras esperaba los resultados, me explicó el proceso de alta: “Necesitamos la autorización del médico jefe, y tendremos que revisar todo minuciosamente.
Por el accidente, es probable que te hubiera recomiendado terapia física, pero te veo bien para alguien que solo hace cuatro días que tuvo un accidente y que estuvo en coma un día entero”.
Después de un par de horas, el médico llegó con una expresión de sorpresa.
“He revisado todo y me sorprende decirte que tus exámenes son una locura”, dijo, “Tus resultados son excelentes.
No hay señales de lesiones, ni siquiera las más leves que tendrían que haberte dado complicaciones han desaparecido.
Es como si tú cuerpo nunca hubieras tenido un accidente, estas muy sano, cualquier otro doctor que viera este documento y el que se hizo cuando te trajeron, gritarían milagro”.
Con el alta en mano, me vestí con la ropa que le había pedido a la enfermera, antes de salir del hospital recogí mis pertenencias, y si encontré el cheque, aunque la mitad estaba inutilizable con algunas gotas de sangre o dañadas, hizo un cheque de $1200 por todo lo que cobraron ya sea lo de mis padres y mi cuidado.
Salí lentamente del hospital.
Camine a la parada de taxis, me acerque a un taxita y le pregunté cuánto me costaría llegar a mi casa, me llevó a la casa de mis padres ya que estaba a unos 4.5 km, le pagué.
Camine a la casa, abrí la puerta y entré, el silencio era ensordecedor.
Toda la historia que ví en tercera persona ocurrieron en esta casa, las risas, las cenas familiares, las conversaciones nocturnas, su primero guión.
Camine hasta el que es mi cuarto y recogí un cuaderno y regresé a la sala para escribir lo que sigue, pero tocaron a la puerta.
Fue abrir la puerta y vi dos uniformardos, que era la policía, con expresiones serias pero amables.
“Señor Relish”, dijo uno de ellos, “lamentamos mucho su pérdida.
Nos hablaron del hospital nos informaron que le dieron de alta.
Necesitamos que nos acompañe a la comisaría para realizar los trámites que necesita, la enfermera dijo que quería hacer un entierro de sus padres.
Tenemos que firmar los documentos del seguro, el certificado de defunción de sus padres y transferir todo, ya sean propiedad de sus padres como el auto, casa y cuentas bancarias, todo sería transferido a su nombre”.
+———————–+ En la comisaría, el proceso fue largo y tedioso.
Leí y firmé una pila de documentos, cada uno recordándome la ausencia de mis padres.
Los policías fueron pacientes y comprensivos, respondiendo a mis preguntas y explicándome cada detalle.
“¿Qué pasará con la casa?”, pregunté.
“Legalmente, ahora es suya”, respondió uno de los policías.
“Pero si lo desea, podemos ayudarle consiguiendo una empresa especializada en compra y venta de vivienda”.
“Gracias”, dije, “Por ahora, me la quedaré para mi”.
+————————+ De regreso en casa, me senté en el sofá, agotado física y emocionalmente.
La vida de Michael Relish, con sus recuerdos y sus sueños, ahora era mi responsabilidad.
Y yo, estaba decidido a honrar su memoria y a construir un futuro mejor, pero estaba demasiado cansado se fue directo a su cuarto para domrir.
Llegó el día siguiente y desde que me levante me di cuenta que en esta vida no llevo ni una semana y estoy solo, en mi vida pasada ya vivía no por mi elección, pero en esta vida no tengo otra elección.
Me moví por las habitaciones, sintiendo la extraña familiaridad de un lugar que ya no era el mismo.
Al sentarme en el sofá, la luz del sol se filtraba por la ventana, iluminando el polvo en el aire.
“Ya era 1 de julio de 1993”.
La fecha era un punto de partida, era un punto de inflexión para su nueva vida.
“Tengo que actuar rápido”, murmuré.
“No puedo dejar ninguna oportunidad se me escape”.
Me levanté y fui a la mesa donde había dejado el cuaderno, se puso a pensar para comenzar hacer un plan detallado para mejorar mi vida futura.
Comencé a repasar mis recuerdos y hasta ahora todas las películas que tenían que salir han salido, los actores y directores siguen ahí, los equipos de fútbol están iguales, futbolista los mismos, entonces comenzó a escribir varios titulos de diferentes géneros y que fueron un éxito en recaudación con poco presupuesto.
Michael escribió en orden los nombres que recordaba ” Paranormal Activity, Juno, Napoleon Dynamite, Little mis Sunshine…” Los nombres resonaban en mi mente, cada uno como una llave para desbloquear un tesoro de posibilidades y lo escribia.
“Películas de bajo presupuesto que recaudaron millones”, pensé, “Historias simples, contadas de manera innovadora.
Eso es lo que necesito para hacerme un nombre”.
Mientras hojeaba el cuaderno y pensaba en la forma de ganar dinero rápido aparte de apuestas deportivas, con su nueva memoria le llegó un recuerdo emergió con claridad, como una película proyectada en mi mente.
Recordó como su tío en su vida pasada, cada que tomaba contanba sus frustraciones de como por un solo número su vida hubiera cambiado totalmente, contando una y otra vez la misma historia de siempre.
“¡El Powerball!
¡El tres de julio de 1993!
¡Tenía los cinco números blancos!
¡Pero el último número en rojo me falló!
¡Eran más de setenta millones de dólares!
¡Podría haber tenido la mitad!
Donde todos nos hubiéramos ido a vivir a Estados unidos tranquilamente”.
Los números danzaban en mi mente, grabados a fuego en mi memoria: 9, 14, 15, 30, 40…
y el número rojo, 4.
“Tres de julio”, pensé, la adrenalina corriendo por mis venas.
“Tengo que comprar ese boleto.
No puedo dejar que esta oportunidad se escape”.
La idea de tener acceso a una fortuna me llenó de una mezcla de emoción y ansiedad.
Con el dinero de la lotería, podría financiar mis propias películas, comprar mi propia productora, convertirme en el magnate del cine que siempre había soñado ser.
Pero también estaba el miedo, la incertidumbre de si el destino me permitiría cambiar el curso de los acontecimientos.
Regrese al sofá con el cuaderno, y escribí los números para la lotería.
” Tendría que comprar varios boletos donde cambien el número inicial y el número final por si ahí algún cambio en este mundo, ya que yo ya soy un cambio para los acontecimientos futuros”.
La tarde se desvaneció en una noche estrellada, y Michael se encontraba inmerso en un torbellino de ideas y palabras.
Había pasado horas fuera de casa, comprando una nueva máquina de escribir y una pila de papel, decidido a plasmar los diferentes guiones, comenzando con la historia de terror que más adelante sería un éxito.
“Scream”, una de las franquicia que revolucionaría el género de terror, no podía escapar de sus manos.
Además, había comprado varios boletos de lotería, incluyendo el que contenía los números ganadores del Powerball del 3 de julio.
“Ya compré más de diez boletos, si todo va como en su vida pasada seré el ganador del premio mayor.
No puedo dejar nada al azar”, pensó, “Un pequeño efecto mariposa mas y todo ese dinero no me llegara”.
Con la adrenalina fluyendo, Michael pago para enviar todas sus compras a su casa, caminando por las calles iluminadas por la luz de la luna.
Al pasar frente a un pequeño restaurante, escuchó una discusión acalorada.
Una voz femenina, llena de frustración, resonó en el aire.
“¡No puedo creer que me estés diciendo esto!”, exclamó la voz.
“He trabajado duro, he hecho audiciones, he aceptado papeles como extra…
¡y aún no consigo nada para mí futuro como estrella de Hollywood!”.
Michael se detuvo, intrigado.
Mientras caminaba hacia la voz, la voz se escuchaba más muerte mientras me acercaba, vio a una joven mujer era muy guapa, rubia y de ojos azules, pero tenía una expresión de furia en su rostro.
Michael le vio un parentesco con una futura actriz bien conocida de Hollywood que se llama Naomi Watts, la joven tenía alrededor de unos 22 @ 25 años no más de esa edad, por como hablaba era actriz que tenía mucho trabajo por delante para poder alcanzar la fama.
“Naomi, cariño”, respondió una voz masculina, que intentaba que se calmará, “Entiendo tu frustración, pero el mercado es competitivo.
Tienes talento, pero no eres la única actriz, ahí muchas chicas interesada, ahora tienes una oportunidad, solo necesitas tener una conversación con el director sobre el guión en su residencia”.
“¡Una conversación!”, gritó Naomi.
“¡Eso es todo lo que me pides!
No estoy de acuerdo, ¿Por qué otros actores australianos como Nicole Kidman y Russell Crowe están teniendo éxito y no tuvieron esa conversación?”.
“No lo sé, Naomi”, respondió el agente, visiblemente incómodo.
“Tal vez necesites…
un cambio de imagen.
O tal vez deberías considerar tomarte un descanso y practicar mas.
Los Ángeles tiene mucha competencia”.
Naomi lo miró con desprecio.
“No me iré”, dijo con determinación.
“Voy a triunfar aquí, aunque sea lo último que haga”.
Michael observó la escena, sintiendo una punzada de empatía.
Conoció a Naomi Watts, una actriz talentosa y ambiciosa, y esta luchando por abrirse camino en un mundo despiadado.
Conocía su futuro, sabía que se convertiría en una estrella, pero en ese momento, era solo una mujer joven con un sueño.
Sabía que ella no tendría un buen comienzo, ya había trabajado en australia pero, aquí en estados unidos su primera película si no me equivoco tendría que esperar un años más para tener una oportunidad, pero solo sería un papel secundarios para la película tank girl.
“Puede que yo también necesite esa conversación” murmura Michael.
Cuando Naomi, con la mirada llena de determinación, se dispuso a marcharse y su agente, con un suspiro de resignación, también se comenzó alejarse en sentido contrsrio, Michael sintió un impulso repentino.
No podía dejar pasar esta oportunidad.
“¡Señorita Naomi!”, la llamó, acercándose con paso firme.
Ella se giró, sorprendida, con una mezcla de curiosidad y desconfianza en sus ojos.
“Soy Michael Relish”, dijo él, extendiendo la mano.
“Soy un director, eh trabajado en muchas películas como director asistente, y solo eh hecho un cortometraje que se vendió por casi el triple de lo que gaste, tengo pensado hacer un largometraje.
Y creo que puedes ser mi actriz principal y con eso puedo ayudarte en tu carrera”.
Naomi parpadeó, sorprendida por la repentina aparición de Michael.
Era joven, atractivo, con una mirada intensa que contrastaba con la imagen estereotipada de los directores que había conocido.
Dónde eran gordos o viejos, más parecía un aspirante a actor que un cineasta.
“¿Director?”, preguntó Naomi, con una ceja levantada.
“No pareces uno”.
“Lo sé, no eres la primera persona que me lo dice”, respondió Michael con una sonrisa.
“Pero las apariencias engañan.
Soy Michael Relish, me gradué en la mejor universidad de arte de aquí de los Ángeles, y desde que te vi con ese carácter y decisión, eres la protagonista que buscaba, la historia te puede interesar”.
Naomi cruzó los brazos, expectante pero cautelosa.
“Adelante”, dijo.
“Se llama ‘Scream'”, comenzó Michael, “Es una película de terror, pero no como las que has visto antes.
Es inteligente, autoconsciente, juega con los clichés del género.
Y tú…
tú serías la protagonista”.
Los ojos de Naomi se iluminaron.
Había escuchado rumores que los guiones de terror estaban causando revuelo en la industria.
“¿Y quién la dirigiría?”, preguntó.
“Yo, como te digo soy director y el guionista, solo que todavía no está terminado por completo”, respondió Michael con confianza.
“Si me das la oportunidad, te demostraré que puedo hacerlo.
Tengo la visión, la pasión y…
la financiación”.
Michael termino sus palabras con un poco de vacilación .
Naomi frunció el ceño.
“No lo has terminado y sin financiación”, repitió, con un tono escéptico.
“Eres muy joven.
¿Cómo puedes estar seguro de que tendrás el dinero para hacer esta película?”.
“Digamos que tengo mis fuentes”, respondió Michael con una sonrisa enigmática.
“Y tengo mucha confianza en que esta película será un éxito.
Tu necesitas una oportunidad y yo necesito a una actriz con confianza y talento.
Y con todo lo que ví y escuché, supe que eras perfecta para el papel”.
Naomi sintió un escalofrío recorrer su espalda.
La forma en que Michael la miraba, con esa mezcla de admiración y seguridad, la hacía sentir especial.
Pero aún tenía dudas.
“No te conozco”, dijo.
“No sé si puedo confiar en ti”.
“Lo sé”, respondió Michael.
“Pero te ofrezco una oportunidad única.
Un papel que podría cambiar tu carrera.
Y te prometo que no te decepcionaré”.
Naomi lo miró a los ojos, buscando alguna señal de engaño.
No encontró nada.
Solo vio sinceridad y determinación.
“¿Qué tienes que perder?”, preguntó Michael.
“Si no te gusta el guion que te daré, puedes decir que no.
Pero si te gusta…
podríamos hacer esa historia juntos”.
Naomi mordió su labio inferior, indecisa.
La oferta era tentadora, pero arriesgada.
“Cuando tengas el guion”, dijo finalmente.
“Lo leeré.
Pero te daré dos semana.
Si no tengo noticias tuyas para entonces, seguiré adelante”.
“Excelente”, dijo Michael, con una sonrisa triunfante.
“Como mucho dame una semana y te lo entregare.
Te prometo que la historia no te decepcionará”.
📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.
Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.
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Está es una obra de ficción creada por un fan.
los personajes pertenecen a sus respectivos creadores y no tengo afiliación con ellos.
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Las historias, personajes y situaciones en esta obra son producto de la imaginación del autor.
Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, o eventos reales, es mera coincidencia.
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