En Hollywood. - Capítulo 33
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Capítulo 33: Capítulo 32
Capítulo 32: Guerra de Tinta y Oro
Hollywood, California – 16 de Octubre de 1994
Han pasado tres meses desde que el mundo fue testigo del “Verano de los Prodigios”. Los cines de todo el globo siguen proyectando las mismas cintas, una y otra vez, mientras las máquinas de palomitas no dan abasto. Pero mientras el público disfruta, en las redacciones de los grandes periódicos y tabloides de entretenimiento, la guerra está en su punto más álgido.
1994 se ha convertido en el año donde los gigantes cayeron y los jóvenes dioses ascendieron. La taquilla es el marcador, pero la prensa es el árbitro corrupto que busca el conflicto a toda costa.
The Hollywood Reporter: “El Trono de Cristal”
En la edición matutina de The Hollywood Reporter, el tono es analítico pero cargado de veneno corporativo. El titular principal ocupa toda la portada: “LA MUERTE DE LOS DINOSAURIOS: ¿POR QUÉ ARNOLD NO PUEDE ALCANZAR AL CHICO RELISH?”
“…A estas alturas, los números no mienten, pero sí duelen. Mientras Forrest Gump (Paramount) sigue su marcha triunfal hacia la gloria con unos asombrosos $273 millones domésticos, la verdadera batalla se libra en el asfalto y el sudor. ‘Speed’ (20th Century Fox), la ópera prima de Michael Relish, ha logrado lo imposible: superar la barrera de los $200 millones nacionales y, lo que es más humillante para la vieja guardia, dominar el mercado internacional con $245 millones.
¿Dónde deja esto a James Cameron y Arnold Schwarzenegger? ‘True Lies’ (Mentiras Arriesgadas), con un presupuesto que triplica al de ‘Speed’, se arrastra por detrás con $135 millones nacionales. La pregunta en los pasillos de Century City es clara: ¿Ha perdido Cameron el toque? ¿Es Arnold demasiado viejo para las audiencias que ahora prefieren la tensión orgánica de Relish? La industria está girando. Mientras Relish construye el futuro, Arnold parece estar contando chistes del pasado en una película que se siente inflada y desconectada.”
Variety: “El Efecto Máscara y el Fenómeno Relish”
En las oficinas de Variety, el enfoque es más empresarial, pero no menos sensacionalista. Su artículo central compara el carisma de las nuevas estrellas: “SONRISAS DE DIAMANTE: CARREY Y RELISH, LOS NUEVOS DUEÑOS DE LAS LLAVES DE LA CIUDAD.”
“…Si alguien dudaba de que el star-system estaba cambiando, solo necesita mirar los $117 millones nacionales de ‘The Mask’. Jim Carrey ha demostrado que el público quiere frescura, y Michael Relish ha demostrado que el público quiere directores que entiendan la adrenalina. ‘Speed’ lleva un acumulado global de $452 millones de dólares. Es, libra por libra, la película más rentable de la década.
Lo que resulta vergonzoso es ver cómo ‘True Lies’ intenta justificar su existencia. Fuentes internas aseguran que James Cameron está furioso por las comparaciones constantes con el joven Relish. Y tiene razones para estarlo. Relish no necesitó $100 millones de presupuesto ni aviones Harrier para mantener a la audiencia al borde del asiento; solo necesitó un autobús y una visión. El ‘Efecto Relish’ ha dejado a las grandes producciones de acción de los 80 pareciendo reliquias de museo. Si Arnold quiere salvar su carrera, quizá debería pedirle un papel secundario al joven Michael en su próximo proyecto.”
The National Enquirer: “¡Escándalo en Malibú!”
Pero donde el sensacionalismo se vuelve sucio es en el National Enquirer. Aquí no importan los números de taquilla, sino la vida privada que Michael intenta proteger con tanto recelo. El titular es amarillista y busca la confrontación directa: “¿EL HARÉN DE MALIBÚ? LA VIDA SECRETA DEL DIRECTOR DE ORO.”
“…Mientras Michael Relish celebra sus $452 millones globales, los vecinos de su lujosa mansión en Malibú se preguntan: ¿Quién es realmente el dueño del corazón del director? Fuentes exclusivas confirman que la belleza australiana Naomi Watts y la joven promesa Elizabeth Banks comparten más que solo el techo del joven maravilla. ¿Es Michael Relish el nuevo Hugh Hefner de la generación X?
Pero no todo es romance. Se rumorea que la tensión entre Relish y James Cameron ha llegado a los golpes verbales en una fiesta privada en Beverly Hills. ‘Arnold es ayer, yo soy el mañana’, habría dicho Relish según nuestros informantes. La guerra está declarada. Arnold Schwarzenegger ha sido visto entrenando el doble de duro, supuestamente resentido por el éxito ‘fácil’ del chico de 22 años que le arrebató el verano. ¿Podrá el veterano de ‘Terminator’ soportar la humillación de ser superado por un joven que apenas tiene edad para comprar una cerveza?”
+—————————+
Michael dejó los periódicos sobre la mesa de la terraza. El sonido del mar golpeando las rocas de Malibú solía calmarlo, pero hoy el ambiente estaba cargado. Naomi estaba sentada frente a él, leyendo la misma nota del Enquirer con una ceja levantada. Elizabeth, más joven y menos acostumbrada al veneno de la prensa, parecía molesta.
—”El harén de Malibú” —leyó Naomi con un tono seco—. Al menos nos llaman “bellezas” y “promesas”. Podría ser peor, podrían haber dicho que somos tus secretarias.
—Es basura, Michael —dijo Elizabeth, lanzando el periódico a la papelera—. ¿Por qué permiten que escriban estas cosas? ¿Y qué es eso de que te peleaste con Arnold? ¡Si ni siquiera lo has visto este mes!
Michael suspiró, tomando un sorbo de café. —Se llama “generar conflicto”, Lizzy. Si no hay pelea entre Arnold y yo, la gente se aburre. Quieren una narrativa: el viejo rey contra el joven pretendiente. Y respecto a lo de nosotros tres… sabíamos que tarde o temprano intentarían ensuciarlo. En Hollywood, la felicidad doméstica no vende periódicos; el escándalo sí.
Michael miró de nuevo los números de taquilla en Variety. Sabía que estos datos eran su verdadero escudo.
Forrest Gump: $478M globales (Un monstruo que no puede ser detenido).
Speed: $452M globales (Su obra maestra financiera).
The Mask: $272M globales (Confirmando que su apuesta por Carrey fue oro puro).
True Lies: $287M globales (Un éxito, sí, pero un fracaso relativo dado su presupuesto colosal).
Michael sabía que James Cameron era un genio, pero también sabía que en este momento, James era vulnerable. El costo por minuto de True Lies era astronómico comparado con la eficiencia de Speed. La prensa estaba usando a Michael como un martillo para golpear a la vieja guardia, y aunque eso lo ponía en una posición de poder, también le creaba enemigos peligrosos.
—Dylan mi nuevo agente me llamó hace una hora —dijo Michael, rompiendo el silencio—. Dice que las ofertas están llegando y que si quiere, para mi próximo proyecto han subido un 20% más del salario para un director promesa, solo por el artículo de The Hollywood Reporter. El sensacionalismo me hace parecer más grande de lo que soy, lo cual es bueno para el negocio, pero malo para mi tranquilidad.
—¿Vas a decir algo sobre Arnold? —preguntó Naomi.
—No —respondió Michael con una sonrisa calculadora—. Dejaré que sigan escribiendo. Cuanto más hablen de una supuesta pelea, más gente irá a ver las películas para ver de qué se trata todo este ruido. Además, Arnold es un profesional; él sabe cómo funciona este juego. Probablemente esté usando esta prensa negativa para presionar a Fox por un contrato más grande en su próxima película.
Michael se levantó y caminó hacia su estudio. El éxito de Speed era solo el cimiento. Con casi $450 millones en el banco de la productora y del estudio, y sus inversiones apalancadas en el NASDAQ subiendo como la espuma, Michael estaba listo para el siguiente paso.
La prensa podía decir lo que quisiera. Podían llamarlo “Hefner”, podían decir que Arnold lo odiaba, podían compararlo con Dios o con el Diablo. Pero mientras los números siguieran subiendo y las colas en los cines dieran la vuelta a la manzana, Michael Relish era el dueño de la conversación.
“Dejen que se peleen por la tinta”, pensó Michael mientras abría los diseños de producción de The Shallows. “Yo me quedaré con el oro”.
Octubre avanzaba, y mientras las hojas caían, el imperio de Michael Relish solo se hacía más alto, cimentado en la envidia de sus rivales y la adoración de un público que no podía dejar de leer sobre el joven que había conquistado Hollywood antes de tener su primera cana.
Hollywood & Wall Street – 20 de Octubre de 1994
La mañana del 20 de octubre, un nuevo artículo de fondo en The Wall Street Journal, replicado instantáneamente por el LA Times, sacudió los cimientos de la industria. Ya no se trataba solo de chismes de alfombra roja o de quién dormía con quién en Malibú. Esta vez, el lenguaje era de números, adquisiciones y poder corporativo.
El titular de The Financial Hollywood era escalofriante para la competencia: “¿ESTÁ HOLLYWOOD EN VENTA? LOS GIGANTES PREPARAN CHEQUERAS PARA ABSORBER EL IMPERIO RELISH.”
El artículo comenzaba con una revelación que hizo que más de un ejecutivo de estudio se atragantara con su café:
“…Fuentes cercanas a Wall Street confirman que analistas de Goldman Sachs y Morgan Stanley han estado rastreando los movimientos financieros de Relish Productions. Lo que encontraron ha dejado a la industria en estado de shock. No es solo el flujo de caja de ‘Speed’, que sigue alimentando las arcas del joven director. Se rumorea que Michael Relish ha estado operando con un nivel de sofisticación financiera inaudito para su edad, con posiciones estratégicas y apalancadas en los índices tecnológicos que podrían haber duplicado su capital operativo en cuestión de meses.
Pero el verdadero interés de los tiburones corporativos —incluidos rumores de acercamientos por parte de Disney y Viacom— no es solo el efectivo, sino la Propiedad Intelectual. Investigaciones recientes han revelado que Relish no es solo un creativo a sueldo; es el dueño de facto de una participación cercana al 50% en una nueva y misteriosa editorial de cómics: Omniscience Universe. Lo que inicialmente se vio como un pasatiempo de un joven fanático, ha resultado ser el inicio de una mina de oro transmedia.”
Para entender por qué los estudios están desesperados, el periodista de investigación Mark Sullivan bajó a las calles, específicamente a la puerta de Meltdown Comics en Sunset Boulevard, donde la fila para el cuarto número de las series de Michael Relish daba la vuelta a la manzana.
Sullivan se acercó a un joven de unos 19 años, con una camiseta desteñida de Nirvana, que sostenía con cuidado una bolsa de plástico con dos ejemplares.
—Periodista: “Hola, soy del LA Times. Veo que acabas de comprar las novedades. ¿Eres de los que todavía prefiere a Spider-Man o a Batman?”
—Joven (Tyler): “¿Spider-Man? Amigo, eso es lo que lee mi hermano pequeño. Peter Parker lleva treinta años quejándose de lo mismo. No, yo vengo por el número cuatro de Omniscience. He hecho la precompra desde que salió el número tres porque si no llegas a las nueve de la mañana, vuelan.”
—Periodista: “¿Qué tiene ‘Omniscience’ que no tengan Marvel o DC?”
—Joven: “Realismo. Y no hablo de realismo aburrido. Hablo de que lo que Dexter encuentra en su laboratorio se siente como algo que el gobierno realmente nos ocultaría. Y Ben… Ben no es un boy-scout. Es un chico que tiene un arma nuclear en la muñeca y está aterrado. El universo está conectado. Si no has leído los tres primeros capítulos de cada uno, no entiendes la mitad de las pistas sobre la ‘Era Olvidada’. Es una historia para nosotros, no para vender loncheras a niños de cinco años. Michael Relish nos respeta la inteligencia, ojalá que salga en el cine para ver cómo se veria”
Este testimonio resumía el éxito: los primeros cuatro capítulos de El Laboratorio de Dexter y El Portador del Legado (Ben) han sido recibidos con críticas perfectas. El sistema de precompra, una estrategia que Michael impulsó para generar escasez, ha funcionado tan bien que los cómics se agotan antes de tocar los estantes.
El artículo continuaba analizando el monto de una posible compra:
“…Los expertos sugieren que Relish Productions, incluyendo su participación en Omniscience y sus derechos de producción, podría estar valorada en un rango de $550 a $700 millones de dólares. Una cifra astronómica para una empresa con menos de dos años de existencia. Sin embargo, hay un problema: Michael Relish no parece querer vender. Al contrario, parece estar usando su apalancamiento en Wall Street para fortalecer su posición de independencia.
Se informa que Walt Disney Company ha iniciado una ‘investigación de viabilidad’ para una posible OPA amistosa, pero la estructura de la empresa de Relish es un búnker. Su participación en los cómics es la llave maestra: si controlas la fuente de las historias, controlas las películas, los juguetes y el futuro de la animación. Michael Relish no está jugando a ser director; está jugando a ser el próximo Walt Disney, pero con un toque de Tony Stark.”
El impacto de este artículo fue inmediato. En las oficinas de Marvel y DC, el ambiente era de funeral. Ver a un joven de 21 años quitarles el mercado de los “Gen-X” con personajes que hace un año nadie conocía era una humillación pública. Mientras tanto, en los estudios, la envidia se mezclaba con la codicia.
—”Están intentando ponerme un precio” —dijo Michael esa tarde, mientras leía el periódico en su casa de Malibú frente a Naomi y Elizabeth—. Están investigando mis cuentas en Wall Street. Quieren saber cuánto oxígeno tengo antes de intentar asfixiarme con una oferta que no pueda rechazar.
—Dice aquí que Disney está interesado —comentó Naomi, señalando un párrafo—. Eso es un arma de doble filo, Michael. Si entras ahí, tus historias de Dexter y Ben se volverán ‘aptas para toda la familia’ en cinco minutos.
—No voy a vender los IP d cómics todavía está en pañales, podría vender la productora con la pequeña biblioteca que tengo y volver a empezar —respondió Michael con una calma gélida—. Lo que no entienden es que mi apalancamiento en el NASDAQ y el S&P 500 no es para comprarme un yate. Es mi ‘botón de pánico’. Si intentan una maniobra hostil, tengo liquidez suficiente para volver a empezar si vendo la Relish Productions o si tengo suerte iniciar una guerra de ofertas por una productora más grande. Además, la precompra de los cómics nos ha dado un flujo de caja mensual que ninguna otra editorial independiente tiene.
Elizabeth miraba el periódico con asombro. —Michael, aquí dice que los jóvenes están dejando de comprar DC por leer tus historias. Eres el hombre más odiado y amado de la industria al mismo tiempo.
—Es el mejor lugar donde se puede estar —concluyó Michael—. Si te odian, es porque te tienen miedo. Si te aman, es porque les das algo real. La prensa puede seguir especulando sobre montos y adquisiciones. Mientras tanto, yo seguiré construyendo el universo que ellos solo pueden soñar con poseer.
Para finales de octubre, el “Efecto Relish” había dejado de ser un fenómeno de taquilla para convertirse en una lección de macroeconomía. Michael no solo estaba dirigiendo películas; estaba dirigiendo el mercado. Y mientras los coleccionistas se peleaban por el número cuatro de Omniscience, los tiburones de Wall Street empezaban a darse cuenta de que el joven director de Malibú no era una presa, sino el depredador más inteligente del océano financiero.
California – 20 de Octubre de 1994
Un joven de la preparatoria había conseguido el número 3 del laboratorio de Dexter y el número tres de El legado, se dijo— estoy atrasado con los comics, lo bueno que mi vecino compro los dos comics, si no tendría que seguir buscando o esperar la otra tanda de venta.
El Portador del Legado “El Peso del Poder” (Número #3)
El amanecer en el desierto es frío. Ben ya está fuera del camper haciendo flexiones y sombras de combate. Su rostro ha perdido la redondez infantil; se ve más afilado, más serio.
* Gwen (Observando desde la ventana): Siempre ha sido la “niña perfecta”, pero ver la disciplina de Ben la hace sentir extraña. ¿Inferior? No, es algo más… es una presión en el pecho.
* Acción: Mientras Gwen aprieta los puños, un aura rosada tenue (Mana) comienza a rodar por sus dedos. Es inestable. Ella abre los ojos de par en par, pero en cuanto intenta enfocar su voluntad, la energía se desvanece.
* Gwen (Pensando): “¿Qué fue eso? ¿Acaso el reloj de Ben me está afectando a mí también?” Antes de que pueda preguntar, una ráfaga de viento anuncia la llegada de Tetrax.
Ben no corre a presionar el reloj esta vez. Analiza a su oponente.
* Ben (Monólogo interno): “Diamante es lento contra él. El pequeño gris (Materia Gris) es para pensar, no para esta arena. El ciego (Bestia) es puro instinto. Necesito potencia y alcance”.
* Acción: Ben selecciona a Cuatro Brazos. La pelea es brutal. Ben usa las llaves y proyecciones que Max le enseñó el día anterior, logrando bloquear los ataques de cristal de Tetrax.
Aunque Ben lucha con una madurez asombrosa, Tetrax sigue siendo un veterano de mil batallas. Con un movimiento maestro, Tetrax usa la propia inercia de Ben para derribarlo. Ben está en el suelo, pero esta vez, Tetrax no lo mira con desprecio, sino con respeto.
Tetrax ayuda a Ben a levantarse. Max se acerca, manteniéndose en guardia pero sin intervenir.
* Tetrax: “Has aprendido rápido. El reloj no te hace el guerrero, solo te da la armadura”.
Tetrax explica que el Vilgax que el abuelo Max enfrentó hace 35 años (el “Conquistador”) fue derrotado, pero que su linaje continúa. El nuevo Vilgax es más joven, más cruel y está obsesionado con recuperar lo que su padre perdió.
Tetrax lleva a Max a un lado. “Capturé a un hombre de Mandark. El gobierno tiene Sensores de Taquiones. No importa si Ben está transformado o cualquier alienígena con mucha energía entra a la tierra. Si se quedan en un solo lugar, los encontrarán, así me encontraron”.
El grupo regresa al camper. Gwen intenta procesar lo que vio en sus manos, pero la televisión del “Gatuno” se enciende con una señal de interferencia.
* Reportero de Noticias: “Estamos recibiendo imágenes en vivo de la frontera entre Utah y Colorado. Una explosión de origen desconocido ha nivelado una base industrial privada. Testigos informan de luces púrpuras y lo que parecen ser… restos de mucha energía alrededor”.
Max mira a Ben y Gwen con gravedad. Él sabe que esa zona es donde Mandark tenía un laboratorio eso es lo que me dijo tetrax, dónde es posible que estuvieran probando algún dispositivo con mucha energía como un Núcleo de Poder.
* Ben: “Abuelo… ¿eso fue un ataque o un accidente?”
* Max: “Sea lo que sea, el silencio del gobierno se acabó. Tenemos que movernos”.
El joven estaba emocionado, entonces abrió el comic de el laboratorio de Dexter número tres ya que su vecino dijo que había una sorpresa el esperaba que Ben y Dexter se pudieran ver pero el todavía lo duda y piensa ‘¿Que es lo que puede ser?’.
El Laboratorio de Dexter: “Frecuencias de Engaño” (Número #3)
El Cuartel Sombrío de la Resistencia
El comienzo es en un búnker subterráneo iluminado solo por pantallas de radar. Dee Dee está frente a una figura que permanece en las sombras. Un espía de la organización que da las misiones siempre está escondido.
Agente de Mayor Rango (Sombra): “Agente Dee Dee, la inteligencia de los antiguos Plomeros ha detectado un pico de energía inusual en la frontera de Utah y Colorado. Creemos que es una instalación satélite de Mandark. No es una oficina oficial, es un laboratorio de pruebas ‘sucio'”.
Dee Dee: “¿Qué están probando?”
Agente de Mayor Rango: “Un núcleo de energía inestable. Si ese núcleo llega a su capacidad máxima, ese científico puede intentar vender armas de energia o cualquier cosa mala ya que tendrá energía infinita. Debes infiltrarte, revisar si es algo malo entonces tienes como misión recuperar datos y, si es necesario, sabotearlo. Irás con una agente que está cerca en estos momentos, ella te estará esperando más tarde en ese lugar”.
Antes de partir, Dee Dee sabe que necesita una ventaja técnica que la agencia no tiene y ese sería su hermano. Entra al laboratorio de Dexter con un plano detalle de los sistemas de seguridad de Dexter: láseres, escáneres de retina y sensores de presión. Dee Dee los cruza todos con una facilidad aterradora mientras finge que baila con sus audífonos puestos.
* Pensamiento de Dee Dee: “Retina: lista. Huellas: listas. ADN: listo. Pobre Dexter, cree que su cortafuegos es impenetrable, pero él mismo me dio las llaves en cada cena familiar”.
Dexter está frustrado, trabajando en una pulsera de color naranja. Es un “Anulador de Frecuencias” (capaz de apagar cámaras y alarmas en un radio corto).
Dee Dee entra “tarareando” y arrebata la pulsera de la mesa.
Dexter (Gritando): “¡No es un juguete, Dee Dee! ¡Es un prototipo de interferencia cuántica!”
Dee Dee: “¡Oh, Dexter! ¡Es naranja! ¡Mi nuevo color favorito! Gracias, eres el mejor hermano del mundo”. Le da un beso en la frente y sale corriendo antes de que él pueda reaccionar.
Dexter (Solo, limpiándose la frente): “¡Mujeres! Ayer amaba el rosado y hoy el naranja. Necesito una IA que proteja este lugar… y para eso se necesito dinero”.
Dee Dee llega a un punto de encuentro en un hangar abandonado. Allí conoce a su nueva compañera: Kuki (Agente 3). Kuki parece distraída y alegre, pero lleva un arsenal de tecnología “2×4” oculta.
* Kuki: “¡Hola! Me dijeron que eres la mejor en sigilo. Yo soy Kuki, ¡y me encantan los colores brillantes! ¿Esa pulsera es nueva?”
* Dee Dee: “Es de un ‘proveedor’ privado. Vamos, el laboratorio de la frontera no se va a investigar solo”.
Usando la pulsera de Dexter, las dos agentes entran al complejo de Utah-Colorado como si fueran fantasmas. Las cámaras simplemente se apagan a su paso.
* El Hallazgo: El lugar está vacío, pero el rastro es evidente. Encuentran el Núcleo Tosco de Mandark. Dee Dee lo reconoce al instante por los planos que vio en el servidor de su hermano.
* Prueba Crucial: Kuki encuentra archivos en la oficina principal. El nombre del jefe es un subordinado directo de Mandark.
* Dee Dee pensó: “Es él. Está intentando replicar la tecnología de Dexter pero a una escala militar… y falló”.
Un pitido rojo comienza a sonar. El gobierno no dejó el laboratorio vacío por error; es una limpieza de evidencias.
Dee Dee y Kuki corren por los pasillos mientras el contador de la bomba llega a cero. Gracias a la agilidad de Dee Dee y un gadget de Kuki, saltan por un ducto de ventilación justo antes de que el complejo desaparezca en una bola de fuego púrpura.
* Acción: A lo lejos, ven cómo los helicópteros de las noticias ya están en posición.
* Dee Dee (Mirando el fuego): “Llegaron demasiado rápido. El noticiero no está cubriendo una noticia… está siguiendo un guion del gobierno”.
* La Resistencia: Dee Dee entrega su informe a través de un canal encriptado. “Mandark está borrando sus huellas. Necesitamos pruebas más sólidas”.
* La Preparatoria: Vemos a Dexter apoyado en su casillero, mirando a la chica que le gusta. Ella está hablando de un concierto caro. Dexter suspira y anota en su libreta: “Proyecto: Monetización de Patentes”. No tiene idea de que su pulsera naranja acaba de salvar la vida de su hermana en una explosión nacional.
El joven señala con el dedo una coordenada que aparece en el radar de la pulsera de Dee Dee y la compara con el mapa que el Abuelo Max tenía sobre la mesa en su cómic. Son idénticas.
Cuadro de texto del joven:
— “¡Lo sabía! No son solo historias parecidas… ¡Es la misma explosión! Si Dee Dee estaba allí cuando ocurrió, eso significa que el Abuelo de Ben y el laboratorio de Dexter están en el mismo mapa ahora mismo”.
El joven corre hacia el teléfono de su casa para llamar a su amigo.
— “¡Oye, ya tengo los cómics del número 3 ahora mismo! ¡Acabo de confirmar que Dexter y Ben están viviendo en el mismo mundo! ¡Mandark puede estar con el gobierno es el mismo que está persiguiendo a los alienígenas que aparece en ben!”
Burbank y Century City, California – 25 de Octubre de 1994
En el tablero de ajedrez de Hollywood, Michael Relish se ha convertido en la pieza que todos quieren capturar. Pero el problema de los reyes es que siempre subestiman la velocidad a la que crecen los nuevos imperios. Para los ejecutivos que llevan décadas en el poder, Michael es solo un joven con suerte al que hay que “poner en su sitio” mediante una absorción corporativa.
En el Team Disney Building de Burbank, la atmósfera en la sala de juntas del sexto piso era gélida. Michael Eisner, el CEO de la compañía, presidía la mesa con una expresión de impaciencia. Frente a él, los analistas financieros habían proyectado diapositivas con los logos de Relish Productions y Omniscience Universe.
—Señores, no me gusta que un chico de veinti tantos años sea el dueño de la conversación en los recreos de las preparatorias —dijo Eisner, golpeando la mesa con un bolígrafo de oro—. Ese universo de “Omniscience” está robando cuota de mercado a nuestras licencias ya sea camisas y es posible que se sumen muñecos más adelante. Si los jóvenes prefieren a un joven genio y a un chico con un reloj alienígena sobre nuestros clásicos, entonces esos personajes deben ser de Disney.
—Michael, hemos hablado con nuestros contactos en Wall Street —intervino un ejecutivo de finanzas—. Los analistas de Morgan Stanley están valorando la empresa de Relish en un rango de $700 a $800 millones de dólares. Dicen que sus posiciones apalancadas en el mercado tecnológico le dan una solvencia que no habíamos previsto.
Eisner soltó una carcajada seca, llena de arrogancia.
—¿Ochocientos millones? Wall Street se ha vuelto loco por el humo de Hollywood. Ese chico tiene apenas dos éxito real bajo el brazo y una editorial de cómics que apenas lleva cuatro números. El mercado está inflado. Mi oferta final será de $600 millones de dólares. Ni un centavo más. Es una cifra insultante para cualquiera de su edad. Se sentirá como si hubiera ganado la lotería. Le daremos un despacho bonito, le dejaremos dirigir un par de secuelas y absorberemos sus IPs para nuestro canal de cable y hacer serie animadas para toda la familia.
—Pero Eisner, si los números de Wall Street son ciertos, él podría rechazarlo —advirtió otro ejecutivo.
—Nadie rechaza seiscientos millones cuando tienes 22 años —sentenció Eisner con la prepotencia de quien se siente el dueño del mundo—. Él cree que es un magnate, pero nosotros somos Disney. Somos el estándar. Hagan los preparativos para la OPA amistosa. Si no acepta, empezaremos a presionar a sus distribuidores.
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Mientras tanto, en las oficinas de 20th Century Fox en Century City, la reunión era mucho más frenética. Peter Chernin, jefe de Fox, caminaba de un lado a otro frente a sus abogados. La noticia de que Disney estaba husmeando en el patio trasero de Fox les había caído como una bomba.
—¡Si Disney compra a Relish, perdemos nuestra mayor gallina de los huevos de oro! —gritó Chernin—. Michael tiene un contrato de prioridad con nosotros. Si Eisner le pone las manos encima, se llevará The Shallows, se llevará las secuelas de Scream y nos dejará con las migajas de Speed 2 sin su director original. ¡No podemos permitirlo!
—Señor Chernin, nuestros informantes dicen que Disney planea ofrecer 600 millones —dijo una abogada—. Pero hay un rumor persistente en Wall Street de que el valor real, sumando el potencial de las franquicias de Omniscience y el capital propio de Michael, supera ya los 750 millones.
Chernin se detuvo y miró por el ventanal hacia el horizonte de Los Ángeles.
—Eisner siempre ha sido un tacaño —gruñó Chernin—. Cree que el nombre “Disney” vale 200 millones de descuento. Pero nosotros conocemos a Michael. Él no es un empleado, es un tiburón. Si queremos mantenerlo, tenemos que ser más astutos. Investiguen cada movimiento de sus cuentas. Quiero un informe detallado de sus posiciones en el NASDAQ para mañana. Si Wall Street dice que vale 800, nosotros investigaremos cómo llegar a esa cifra antes que Disney.
—¿Está sugiriendo una contraoferta de compra, señor? —preguntó un analista.
—Si es necesario, compraremos Relish Productions para fusionarla como una división autónoma dentro de Fox —respondió Chernin—. Pero Michael es difícil. Él no quiere jefes. El problema es que para nosotros, él es solo un director talentoso que necesita estructura. Para él, él es el centro del universo. Tenemos que encontrar su punto débil… o su precio real. Si Disney ofrece 600, nosotros tenemos que estar preparados para ofrecer 750, pero solo si logramos demostrar que su participación en los cómics es tan sólida como dicen los informes.
Ambas reuniones terminaron con la misma conclusión errónea: los “mayores” de la industria creían que podían controlar el destino de Michael Relish simplemente moviendo piezas de dinero en un tablero. Disney, desde su pedestal de 600 millones, creía que Michael caería de rodillas ante la oportunidad de ser parte del ratón. Fox, más realista pero igual de posesiva, quería “atarlo” para que no se fuera con la competencia.
Lo que ninguno de los dos grupos entendía era que Michael no estaba buscando un comprador. Estaba buscando ser el competidor que terminara por comprarlos a ellos en el futuro.
—Estos chicos creen que porque tienen un poco de éxito pueden sentarse en nuestra mesa —comentó Eisner al final de su reunión en Burbank—. Relish aprenderá que en Hollywood, o eres el que compra, o eres la mercancía. Y él, por ahora, es una mercancía muy cara que voy a adquirir a precio de saldo.
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Mientras tanto, en Malibú, Michael recibía un informe de sus propios analistas gracias a WMA. Sabía que los gigantes estaban moviéndose. Sabía que Disney subestimaría su valor y que Fox entraría en pánico.
—Eisner cree que valgo 600 —dijo Michael para sí mismo, viendo la puesta de sol con una sonrisa depredadora—. Chernin cree que valgo 800. Lo que no saben es que para cuando terminen de redactar sus ofertas, mis posiciones en el NASDAQ habrán hecho que el valor de mi empresa sea de mil millones. Dejen que se peleen. Cuanto más discutan sobre mi precio, más tiempo tengo para volverme inalcanzable.
La guerra de las ofertas había comenzado oficialmente, pero Michael Relish no era el trofeo; era el cazador que estaba esperando a que los gigantes se agotaran entre ellos para dar el golpe definitivo que cambiaría la estructura de poder de Hollywood para siempre.
Burbank y Beverly Hills, California – 1 Octubre de 1994
La temperatura en Hollywood no solo subía por el sol de otoño, sino por el calor de las chequeras abiertas. Si Disney y Fox ya estaban afilando sus garras, el tercer gigante no iba a quedarse mirando desde la barrera. En Warner Bros., el concepto de “Propiedad Intelectual” era una religión, y Michael Relish acababa de fundar una nueva iglesia.
En el icónico edificio de Warner en Burbank, los ejecutivos se reunieron con una urgencia casi militar. Para ellos, la situación era más crítica que para Disney. Warner poseía DC Comics, y ver cómo un joven director independiente les arrebataba el mercado juvenil con “Omniscience” era una afrenta personal.
—No me importa el costo de producción de sus películas —dijo Bob Daly, co-presidente de Warner—. Lo que me importa es que ese chico ha construido un universo compartido más coherente que el nuestro en solo par de meses con dos personajes. Si dejamos que Disney se lleve a Relish, se llevarán el futuro de las franquicias transmedia.
—Nuestros analistas dicen que el valor de las IP de Dexter y Ben podría superar los cientos de millones en una década si se manejan bien —añadió Terry Semel—. Disney va a ofrecer 600 millones porque Eisner es un avaro. Fox está desesperada. Nosotros tenemos que ofrecer algo que Michael Relish valore: legado.
—Propongan una fusión —sentenció Daly—. No solo queremos comprarlo; queremos que Relish Productions sea el motor que revitalice nuestras franquicias de DC. Pero preparen una oferta agresiva. Si el mercado dice 800 millones, nosotros empezaremos a hablar en ese rango. No podemos permitir que el “Universo Omniscience” crezca fuera de nuestro control. Si no podemos vencer a Relish Comics, los compraremos.
Mientras los edificios corporativos de Burbank temblaban, en las oficinas de Relish Productions en Beverly Hills reinaba un silencio productivo. Michael estaba sentado en su escritorio, rodeado de maquetas de tiburones y guiones, mientras Susan Davies entraba con una carpeta llena de recortes de prensa y memorandos internos filtrados.
—Es oficial, Michael —dijo Susan, dejando los periódicos sobre la mesa—. Disney, Fox y ahora Warner están en una carrera armamentista para ver quién te compra primero. Los rumores de Wall Street están inflando nuestro valor cada hora. Están hablando de cifras que harían que cualquier otro director se retirara mañana mismo.
Michael tomó un ejemplar de Variety y leyó el titular sobre la oferta de Disney con una sonrisa ladeada.
—Susan, escucha bien —dijo Michael, recostándose en su silla—. Cuando te llamen, y lo harán hoy mismo si son rápidos, no rechaces nada, pero tampoco aceptes. Diles que estoy en un “momento creativo intenso”. Diles que mi mente está volcada totalmente en mi siguiente película y que no tengo tiempo para revisar balances financieros.
—¿Quieres que los deje en espera? —preguntó Susan, sorprendida.
—Exacto. Diles que esperen al próximo año. Mi plan es simple: tenemos que comprar el 49% restante de la empresa de cómics antes de que estos buitres intenten negociar directamente con nuestros socios. “Omniscience” tiene que ser 100% nuestra. Además, una sola película exitosa como Scream es un golpe de suerte pero ahora con Speed siendo la segunda es un golpe en su ego; tres películas consecutivas rompiendo la taquilla es una garantía. Cuando The Shallows sea un éxito, el precio de Relish Productions no será de 600 ni de 800 millones. Será de más de mil millones.
Michael se levantó y caminó hacia el ventanal, mirando hacia el horizonte de la ciudad. Originalmente, su plan era descansar tras el torbellino de Speed y comenzar la producción de su película de tiburones en enero de 1995. Pero la presión corporativa había cambiado el tablero.
—No podemos esperar a enero, Susan —dijo Michael con firmeza—. Si nos quedamos quietos, estos estudios encontrarán la forma de sabotearnos o de forzar una OPA hostil. Necesitamos estar en movimiento. En cuanto terminen las funciones principales de Speed a mediados de octubre, entraremos en pre-producción activa.
—¿Quieres adelantar el rodaje de The Shallows? —preguntó Susan, tomando notas rápidamente.
—Sí. Quiero que los preparativos comiencen ya. Si los estudios ven que estoy gastando dinero en una producción masiva, entenderán que no tengo miedo de quedarme sin liquidez. Mi apalancamiento en el NASDAQ me está dando el respaldo que necesito, pero la acción en el set es lo que mantiene mi nombre en los titulares. Vamos a demostrarles que mientras ellos discuten sobre contratos, yo estoy construyendo el siguiente gran evento cinematográfico.
Michael se volvió hacia Susan con una mirada depredadora.
—Diles que si quieren hablar de negocios, que esperen a que el tiburón salga del agua. Mi precio sube con cada entrada que vendo y con cada cómic que se agota. Si quieren a Michael Relish, van a tener que pagar el precio de un imperio, no el de una productora de paso.
La estrategia estaba clara: Michael usaría su “momento creativo” como un escudo para ganar tiempo, mientras consolidaba la propiedad total de sus cómics y aceleraba la producción de su próxima película para inflar su valor hasta niveles prohibitivos. La guerra por Relish Productions apenas comenzaba, pero Michael ya estaba tres jugadas por delante de los CEOs más poderosos de Hollywood.
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Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir. Intentaré subir tres capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso. Like si te gusta y like si no 😂
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