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En Hollywood. - Capítulo 36

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Capítulo 36: Capítulo 35

Capítulo 35: El Debate en la Habitación 104

La tarde en los suburbios caía con un tono anaranjado que se filtraba por las persianas de madera. Dentro de la habitación de Joshua, el aire olía a pizza fría, pegamento de maquetas y papel recién impreso. Joshua y Marlon estaban sentados en el suelo, rodeados de pósters de bandas de rock alternativo y una televisión de tubo que emitía estática en silencio. Pero su atención no estaba en la música ni en la TV; en el centro del círculo que formaban sus piernas, descansaban los cinco números de “Ben: El Legado del Portador”.

— No puedo creer que tengamos que esperar todavía una semana más para el número seis —suspiró Marlon, ajustándose las gafas y tocando con reverencia la portada del número cinco—. El cliffhanger de la explosión me está matando, Josh. Literalmente me está matando.

Joshua asintió, cruzando los brazos sobre su camiseta de Nirvana.

— Es que el nivel subió demasiado en los últimos dos números. Del uno al tres era una historia de misterio y carretera, pero el cuatro y el cinco… hombre, eso fue cine puro. Hagamos un repaso, necesito procesarlo antes de que nos volvamos locos.

Marlon abrió el cuarto número. La primera página era oscura, con un dibujo mucho más crudo que los anteriores.

— Para mí, lo mejor fue el origen de Kevin. Olvida a los villanos espaciales por un momento; lo de su padre fue retorcido.

— Totalmente —coincidió Joshua—. Ver a ese científico volverse loco tras la muerte de la madre de Kevin le dio una motivación real. No era solo “malo porque sí”. El tipo era un genio de la NASA que sabía que el gobierno estaba ocultando naves en bases aéreas abandonadas. Robar esos especímenes de sangre alienígena para inyectárselos a su propio hijo… eso es de locos.

— ¿Te diste cuenta de la viñeta donde Kevin cumple 18 años? —preguntó Marlon emocionado—. El dibujo de las venas de Kevin volviéndose de colores extraños por toda la sangre alienígena mezclada. Cuando despertó su habilidad de absorción, no fue un momento heroico. Fue un grito de agonía. El tipo mutó en algo que ni él mismo entendía.

— Y luego mató a su padre —susurró Joshua—. Fue en defensa propia, pero eso rompió su mente. Esa escena en la autopista de Nevada, con Kevin escondido entre los arbustos, agarrándose la cabeza mientras intentaba contener a más de 10 razas alienígenas gritando en su torrente sanguíneo… es mi parte favorita. Kevin no es un villano, Marlon. Es una víctima. Es el mejor personaje de la serie.

Marlon negó con la cabeza, aunque con una sonrisa.

— Sí, es un gran personaje, pero Ben es el que lleva el peso. Ben está aprendiendo a ser un hombre. Kevin es lo que sucede cuando el poder te consume por el dolor; Ben es lo que sucede cuando el poder te obliga a madurar.

Pasaron a la portada del número cinco. En ella, Ben en su forma de Cuatro Brazos forcejeaba con una figura borrosa y mutante.

— Aquí es donde se puso serio —dijo Marlon—. Kevin estaba allí, en Nevada, viendo a Ben pelear con Tetrax. Ver a alguien usar un reloj para controlar lo que a él le estaba causando agonía lo hizo estallar. La envidia y la locura lo controlaron.

— ¡La pelea fue increíble! —gritó Joshua, gesticulando con las manos—. Ben ya no es el chico que solo golpea. Gracias a lo que el Abuelo Max le enseñó en el número tres, ahora usa llaves de artes marciales. Ver a un Cuatro Brazos usando técnicas de defensa personal contra la flexibilidad errática de Kevin fue una locura. Estaban igualados. Kevin tenía el instinto asesino y la sangre mutante, pero Ben tenía la disciplina que le dio Max.

— Mientras tanto —añadió Marlon, señalando una viñeta lateral—, el pobre Abuelo Max estaba teniendo su propia guerra. Me encanta que Max no es solo un viejo que conduce un camper. Verlo pelear contra ese robot gigante enviado por los sicarios de Vilgax… el tipo tiene movimientos de fuerzas especiales. Se nota que escondió su pasado de Plomero por una buena razón. El gobierno no solo borró la historia de los héroes, borró a los hombres como Max.

Joshua pasó las páginas hasta llegar a los paneles donde aparecía Gwen.

— Y no te olvides de ella. Cada vez que Ben está en peligro, ese aura rosada aparece. En este número estuvo a punto de estallar. Estaba escondida detrás de una roca, viendo cómo Kevin casi asfixiaba a Ben, y sus ojos empezaron a brillar.

Marlon suspiró, mirando el dibujo de Gwen con detenimiento.

— Tío, si Gwen fuera una persona real… sería la chica más hermosa de la escuela. No solo por el pelo o esa sonrisa que tiene cuando se burla de Ben, sino porque se nota que es la más inteligente del grupo. Es valiente, aunque no tenga un reloj.

— Tienes razón —dijo Joshua con un tono un poco más serio—. Si fuera real, yo me habría enamorado de ella en un segundo. Tiene esa mirada de alguien que sabe que algo grande va a pasar. Pero lo que me frustra es que el poder desaparece en cuanto ella intenta entenderlo. Es como si el universo no quisiera que ella supiera quién es todavía.

Llegaron a la última página del número cinco. La imagen ocupaba las dos carillas: Ben (Cuatro Brazos) y Kevin chocando puños. Kevin había logrado tocar el símbolo del reloj en el pecho de Ben.

— Esta parte —Marlon señaló el centro del choque—. Cuando Kevin absorbió la energía del Omnitrix directamente desde el pecho de Ben. Ese destello verde esmeralda que cubrió todo el panel… y luego la onomatopeya gigante: ¡KABOOM!

— Se quedaron ahí —dijo Joshua con frustración—. En medio de una explosión de energía que probablemente niveló medio kilómetro de desierto. ¿Qué le pasó a Kevin? ¿Absorbió el reloj? ¿Ben volvió a ser humano en medio de la onda expansiva?

Marlon cerró el cómic con cuidado y lo guardó en una funda de plástico transparente.

— No lo sabremos hasta la próxima semana, es difícil esperar dos semanas por un buen comics. Pero te digo algo: si Kevin sobrevive a esa explosión con la energía del reloj en su sangre, Ben va a necesitar más que artes marciales para detenerlo. Va a necesitar la ayuda de alguien como el chico del otro cómic… ya sabes, el genio del laboratorio.

Joshua miró hacia la estantería donde guardaba los cómics de Dexter.

— Si el gobierno de Mandark está rastreando estas explosiones, y Ben está en el epicentro… es cuestión de tiempo para que los dos mundos choquen de frente.

Los dos amigos se quedaron en silencio por un momento, imaginando las posibilidades. El sol terminó de ocultarse, dejando la habitación en penumbras, iluminada solo por el brillo verde y púrpura de las portadas sobre la alfombra.

— ¿Sabes qué es lo peor, Josh? —preguntó Marlon mientras se levantaba para irse.

— ¿Qué?

— Que si Gwen es tan hermosa en el dibujo, no puedo imaginarme cómo se verá en el número seis si finalmente despierta su poder. Va a ser épico.

Joshua sonrió, guardando sus tesoros en la caja de cartón.

— El número seis va a cambiarlo todo, Marlon. Lo presiento. 1994 es el mejor año para estar vivo.

+————————-+

El sótano de Alex olía a una mezcla de papel viejo, fundas de polipropileno y la anticipación de cinco adolescentes que sentían que tenían en sus manos el secreto mejor guardado de la industria del cómic. En 1994, sin internet para filtrar teorías, la única forma de descifrar el misterio era el debate cara a cara. Sobre la mesa, bajo la luz mortecina de un flexo, descansaban los números 4 y 5 de “El Laboratorio de Dexter: Código Silencio”.

— Es que no lo entienden —dijo Alex, rompiendo el silencio mientras golpeaba con el nudillo la portada del número 5—. Este no es un cómic de superhéroes al uso. Esto es cyberpunk puro metido en los suburbios. Dexter no es un niño, es un arma viviente de intelecto.

Maya, la más observadora, acomodó sus gafas y abrió el número 4.

— Empecemos por el principio. El número 4 cambió las reglas del juego. Hasta ahora, Dexter era un genio aislado, pero cuando Dee Dee informa al Agente de Mayor Rango sobre la conexión entre Mandark y el Gobierno, la escala de la historia se vuelve global. El Gobierno no solo quiere energía; quiere control total, y lo más aterrador es que Mandark, a pesar de su presupuesto millonario, no tiene ni idea de cómo estabilizar un núcleo. ¡Están robando las migajas del cerebro de Dexter!

— ¡Y hablemos de Kuki! —exclamó Chris, señalando las viñetas donde aparece la Agente 3—. Presentar a más jóvenes espias en esa Casa del Árbol fortificada fue genial. Ver a los agentes 1, 2, 4 y 5, como una unidad táctica que apoya a Dee Dee, le da un peso enorme. Kuki parece alegre, pero cuando Dee Dee entra, la tensión en el ambiente se siente en el dibujo. Es una guerra silenciosa.

Leo, el “ingeniero” del grupo, estaba fascinado con la parte económica.

— Lo que yo valoro es cómo el autor maneja el dinero. Dexter necesita piezas, necesita servidores para esa IA que quiere construir. El “Detector de Respuesta Nerviosa” es el invento más práctico que he visto en un cómic. Ayudar a los vecinos a buscar sus llaves o joyas perdidas en un radio de tres horas basándose en micro-reacciones corporales… ¡Es brillante! Ganó mil dólares en una tarde. Eso lo aleja de la fantasía y lo pone en la realidad. Dexter sabe que para ganarle al Gobierno, necesita capital independiente.

— Pero no olviden la escena de la chica —intervino Sam, con un tono más suave—. Dexter es un genio, pero cuando su compañera le sonríe porque encontró la pulsera de su abuela, el tipo se derrite. Ese beso en la mejilla… fue la primera vez que vimos a Dexter sin su armadura de arrogancia. Y Dee Dee viéndolo desde las sombras, riéndose pero con esa mirada de “mi hermano finalmente está viviendo algo normal”. Fue un respiro antes de que todo se fuera al infierno.

Alex pasó las páginas hacia el número 5, donde el arte se volvía notablemente más oscuro, con más uso de tintas negras y sombras pesadas.

— Aquí es donde el científico de Mandark comete el error de su vida. Invitó a Dexter a una conferencia pensando que podría robarle ideas. ¡Pobre iluso! Dee Dee interceptó la carta, pero igual le llegó a Dexter, el que ya desconfiaba desde su primer encuentro que le dijeron que sus ideas eran puras fantasias, fue de todos modos pero iba con mucha desconfianza.

— ¡La tecnología de anulación! —gritó Leo—. La pulsera azul es una mejora increíble de la naranja que Dee Dee se llevo. El científico de Mandark puso micrófonos y cámaras por todos lados, y Dexter simplemente caminó por el lugar dejando un rastro de estática. ¡Nadie escuchó nada! Y cuando intentaron llevárselo por la fuerza, la pluma-tranquilizadora entró en acción. Fue como ver a un James Bond de 15 años.

— Pero lo que Dexter hizo al volver a casa fue lo que me voló la cabeza —dijo Maya con entusiasmo—. Usar su laboratorio para exponer la corrupción de ese científico y sus vínculos con el ala podrida del Gobierno. No usó bombas, usó información. Filtrar esos archivos en sitios web y dejar que la opinión pública y la policía hicieran el trabajo sucio fue una jugada de ajedrez.

— Y eso le dio vía libre a Dee Dee —añadió Chris—. Ver a los agentes de la resistencia robando los activos de esos corruptos para fundar orfanatos y abaratar medicinas… ¡Eso es lo que hace que este cómic sea especial! No es solo pelear, es cambiar el sistema desde las sombras.

El sótano quedó en silencio cuando Alex llegó a la última página. La imagen del científico de mandark inyectándole el suero de emergencia ocupaba todo el panel.

— No es como nada que haya visto antes —susurró Sam, mirando la abominación—. No es un monstruo de película de terror clásica. Es una masa de carne con ojos que brotan por todos lados, brazos que se estiran como tentáculos óseos… es una mutación fallida de la tecnología de Mandark. El tipo se convirtió en algo que ya no es humano.

— Muy bien —dijo Alex, cruzándose de brazos—. Tenemos 7 días para que salga el número 6. ¿Qué va a pasar? Yo digo que la Abominación no se va a quedar en la ciudad. El Gobierno va a intentar ocultarlo enviándolo a la zona de pruebas en el desierto… exactamente donde están Ben y el Abuelo Max.

— Yo voy más allá —propuso Maya—. Recuerden que en el cómic de Ben 10, el número 5 terminó con una explosión masiva entre Ben y Kevin. Yo creo que esa explosión de energía verde fue lo que el científico mutante detectó antes de transformarse. Esa criatura tiene hambre de energía estable, y el Omnitrix es la fuente más pura que existe. ¡La Abominación va a cazar a Ben mientras Ben está débil por la pelea con Kevin!

Leo asintió vigorosamente.

— Y ahí es donde entra Dexter. Él está monitoreando cualquier energía. Si la Abominación viaja a Nevada, Dexter también irá por la energía a través de su satélite. ¡Es el momento del primer encuentro! Imaginen a Dexter viendo a través de su pantalla a un chico de su edad transformándose en alienígenas para pelear contra el monstruo que él mismo ayudó a crear indirectamente al exponer al científico.

— ¡Oh, hombre! —exclamó Chris—. ¿Y qué pasa con la IA? Dexter dijo que iba a usar el dinero para crearla. Mi teoría es que la IA de Dexter va a hackear la señal del reloj de Ben para ayudarlo. Ben no sabe usar el reloj al cien por cien, pero Dexter podría entender el código del Omnitrix en segundos. ¡Serían el equipo perfecto! El músculo alienígena y el cerebro digital.

— Yo tengo una teoría sobre Gwen y Dee Dee —dijo Sam, ajustándose la gorra—. Creo que ellas se conocen de antes. Si Dee Dee trabaja para una agencia que fundó un héroe retirado, y el Abuelo Max es un Plomero… ¡tienen que estar en la misma red! Quizás Dee Dee es la que salva a Gwen cuando la Abominación ataque el camper.

Alex miró a sus amigos con los ojos brillantes.

— Chicos, piensen en esto: ¿Y si el científico mutante no es el villano final? ¿Y si solo es el cebo para que Vilgax localice la Tierra? Si esa cosa estalla en el desierto, la señal va a llegar al espacio profundo.

— Eso sería demasiado épico para un solo número —comentó Maya—. Pero lo que es seguro es que el número 6 va a cambiar la historia de los cómics. Ya no podremos decir que son dos series diferentes. A partir de la próxima semana, por fin será un solo universo colisionando.

Leo miró el calendario en la pared y tachó un día más.

— Solo nos faltan 6 días y 12 horas.

— ¿Creen que Dexter use su traje de combate? —preguntó Chris—. En el número 3 se vio un boceto de un exoesqueleto en su computadora.

— Si pelea contra esa abominación de mil ojos, va a necesitar más que una pulsera azul —concluyó Alex—. Va a necesitar fuego pesado.

La tarde terminó con los cinco amigos compartiendo una última pizza, imaginando las viñetas del número 6. En el mundo de 1994, donde la tecnología apenas empezaba a conectar a la gente, ellos se sentían parte de algo más grande. Sabían que, en algún lugar de ese desierto de papel y tinta, un chico con un reloj y un genio en un sótano estaban a punto de salvar el mundo.

+————————+

Relish Productions, Beverly Hills – 9 de Noviembre de 1994

Michael se reclinó en su silla de cuero, Sobre su escritorio descansaba el primer borrador del cómic de “Las Jóvenes Superpoderosas”. Michael sabía que, si jugaba bien sus cartas, esta trilogía de cómics (Ben 10, Dexter y las Chicas) se convertiría en la franquicia de cómics más grande antes de que terminara la década.

​Abrió el borrador. Los dibujos, realizados por artistas que él mismo había instruido para que usaran sombras tipo noir, eran perfectos.

Abrió el borrador. Los dibujos, realizados por artistas que él mismo había instruido para que usaran sombras tipo noir, eran perfectos.

Páginas 1-10: El trauma del origen. Michael leyó la escena de las chicas volviendo de la preparatoria el día de su 16º cumpleaños. Sonrió al ver que el guionista siguió sus instrucciones: nada de vestidos rosas ni flores. Eran adolescentes reales, con jeans gastados y chaquetas de cuero, enfrentando el abandono de su padre.

Nota mental de Michael: “El realismo biológico es la clave. Si el público cree que esto podría pasar en un laboratorio real de Utah, las películas serán un éxito total”.

El Laboratorio y la Verdad: Michael llegó a la parte donde el video del Profesor Utonio revela que usó la Sustancia X para salvarlas de una muerte genética.

— Bien —dijo Michael—. El dolor es el mejor motor para un héroe. En el futuro, a la gente le encanta cuestionar la moralidad de sus creadores. Esto las aleja de ser “niñas dulces” y las convierte en sobrevivientes.

Michael se detuvo en la aparición de Mojo. En sus recuerdos del futuro, Mojo era un villano a veces cómico. Pero aquí, en su borrador, era un sociópata con inteligencia alienígena.

Vio el panel donde Mojo sale de la celda y agradece a Burbuja con esa voz gélida, llevándose los planos.

— Perfecto. No es una mascota resentida, es un error de la ciencia que ahora tiene los planos de la mayoría de proyectos de Utonio. Esto prepara el camino para que él sea el proveedor de tecnología para el mercado negro.

Al llegar al final, donde las chicas quedan atrapadas en la celda de gravedad al 400%, Michael se fijó en el despertar de los poderes. No fue un momento de gloria; fue un momento de agonía. Bridget quemando la puerta con visión térmica por desesperación, y Blanche hundiendo sus dedos en el acero para no ser aplastada.

— El nacimiento del poder a través del trauma —asintió Michael—. Es lo que vende.

Michael cerró el borrador. Sabía que este era el eslabón que faltaba. Ben 10 era la acción, Dexter era el cerebro, y las Chicas serían el poder bruto y el drama humano, los nombres los dejo con la serie B, Blanche, Beatrix y Bridge.

Tomó su teléfono.

— ¿Avery? Soy Michael. He terminado de revisar el borrador de Las jóvenes Superpoderosas, me gustó el cambio de nombre con las tres B. Está impecable. Solo ajusta el diálogo de Mojo; haz que suene menos como un villano de dibujos y más como un filósofo nihilista. Y asegúrate de que el monitor al final muestre claramente la firma de energía de la explosión de Nevada del cómic de Ben, es solo un guiño ya que ellas no lo verán.

Se levantó y miró su pizarra, donde tenía conectadas las tres series con hilos rojos.

— El primer capítulo llegará para cuando esté el capítulo 7 de la serie de Ben y Dexter. El crossover sería para el capítulo 6 que es el final y el 12 de las otras dos series va a ser el evento del año nuevo. Todo eso será para el 6 de febrero, la gente no sabe lo que le espera.

La oficina de Michael Relish estaba sumida en un silencio sepulcral cuando Susan, Eleonor y Dylan entraron. El aire acondicionado apenas lograba disipar la tensión que flotaba en el ambiente. Al acercarse al escritorio de caoba, los tres notaron algo inusual: Michael no estaba revisando guiones ni presupuestos. Frente a él, extendido como si fuera un mapa sagrado, descansaba un ejemplar de Omniscience Comics.

Era un arte conceptual de las Jovenes Superpoderosas —Blanche, Beatrix y Bridget— bajo una luz mucho más cinematográfica y sombría de lo habitual. Michael pasaba las yemas de los dedos sobre la tinta como si pudiera sentir la textura de un futuro que solo él veía. Susan, Eleonor y Dylan intercambiaron miradas. Sabían que ese cómic representaba el corazón del imperio de Michael, el activo que Warner quería devorar y que Michael protegería con su vida. Decidieron no preguntar; en ese despacho, los silencios de Michael eran tan informativos como sus palabras.

—Siéntense —dijo Michael sin levantar la vista del cómic—. Cuéntenme cómo les fue en las trincheras.

Susan tomó la palabra, resumiendo el panorama con la precisión que la caracterizaba.

—Disney es un muro, Michael. Eleonor ya lo reportó: punto muerto. No aceptan ni el reembolso ni tu renuncia. Creen que el privilegio de ser parte de Disney es pago suficiente. Warner, por otro lado, está dispuesta a pagar los 850 millones y el reembolso, pero quieren ser dueños de tu vida: cuatro películas y el 51% de Omniscience por 150 millones. Y Fox… Fox es el más realista con los 800 millones, pero quieren que supervises su biblioteca y hagas otra película original antes de dejarte ir.

Michael cerró el cómic con un golpe seco y levantó la mirada. Sus ojos azules brillaban con una intensidad fría.

—Disney no me interesa —sentenció Michael—. Su arrogancia será su propia tumba en la próxima década. Si no quieren negociar, que sigan en su castillo de cristal. Pero Warner y Fox están mordiendo el anzuelo, aunque creen que ellos tienen el sedal.

Michael se reclinó en su silla, analizando el tablero.

—Vamos a volver al ataque. No vamos a aceptar sus cadenas, pero les daremos la ilusión de que están ganando algo.

Michael señaló a Eleonor.

—Eleonor, tú irás a Warner esta vez. Diles que aceptamos los 850 millones y el reembolso íntegro de The Shallows. Sobre la permanencia, diles esto: haré una película más aparte de los tiburones. Además, les daré una película de superhéroes de su catálogo, pero con una condición innegociable: yo elijo cuál y yo elijo cuándo. No habrá contratos de cinco películas. Si no aceptan, deja la negociación en punto muerto. Entre más tiempo pase sin que digan que sí, más nerviosos se pondrán al ver que Fox sigue en la mesa.

Luego se volvió hacia Susan, cuya expresión denotaba la fatiga de las últimas reuniones.

—Susan, tú vuelves a Fox. No aceptamos los 800 millones; el precio vuelve a ser 850 millones. Exígeles el dinero que falta de la recaudación de Speed inmediatamente. Sobre los proyectos, diles que acepto hacer un proyecto aparte de The Shallows, una película más como director y una como productor ejecutivo, pero yo elijo los guiones de su biblioteca que ellos ya estén en proyectos con luz verde. No voy a limpiarles el catálogo de basura.

Susan anotó las cifras, sintiendo cómo la presión aumentaba. —Michael, estás siendo muy agresivo. Si ambos se retiran, nos quedamos solos con una producción de 50 millones en marcha.

—No importa igual si no se vende seguimos igual, pero no se retirarán, Susan —respondió Michael con una seguridad inquietante—. Saben que si no me compran ellos, lo hará el de al lado. En Hollywood, el miedo a que tu competencia tenga el próximo éxito es más fuerte que el deseo de ahorrar dinero.

Finalmente, Michael fijó su vista en Dylan, quien esperaba pacientemente.

—Dylan, olvida los contratos de los estudios por un momento. Necesito que te sumerjas en las finanzas de Orion Pictures. O de cualquier otra productora que tenga lo que necesito. Repito los requisitos: red de distribución nacional propia con un mínimo de 1000 salas de cine.

Dylan asintió, sacando su propia libreta. —He empezado a investigar, Michael. El saldo de deuda de Orion es el gran problema. MGM cree que puede absorberlos por unos 200 millones, pero los acreedores están nerviosos. Si aparecemos con una oferta de compra de deuda o una inyección de capital superior, podríamos ganarles.

—Quiero cifras exactas —ordenó Michael—. ¿Cuánto se necesita para liquidar a los acreedores más agresivos? ¿Cuánto cuesta comprar el control operativo? Si logro vender Relish Productions por los 850 millones, después de los impuestos en California, tendremos el músculo financiero para rescatar a Orion y convertirla en la casa de Omniscience. No quiero solo producir; quiero que cada cartelera del país tenga mi sello sin pasar por el filtro de los grandes estudios.

Dylan ajustó su postura, reconociendo la magnitud del encargo. —Me pondré en contacto con los bancos que gestionan la quiebra de Orion. También revisaré el estado de Island Pictures y Savoy, aunque Orion sigue siendo la pieza más valiosa por su catálogo de clásicos.

Michael se puso de pie, dando por terminada la reunión.

—Vayan. Cada uno a su puesto. Susan a Fox, Eleonor a Warner, Dylan a las sombras de las finanzas. No tengan miedo de dejar las conversaciones en punto muerto. El tiempo trabaja para nosotros. Cada día que pasa sin que cerremos el trato, mi valor en el mercado sube, porque sigo siendo el director de la película más esperada para los jóvenes.

Susan se detuvo en la puerta y miró a Michael una última vez. Él ya había vuelto a abrir el cómic de las Chicas Superpoderosas. Ella sentía un vértigo constante, una mezcla de terror y admiración. Michael estaba apostando no solo su dinero, sino su reputación completa en un movimiento que podría convertirlo en el hombre más poderoso de la industria o en el fracaso más caro de la década.

—Michael —dijo Susan antes de salir—, ¿de verdad crees que alguna aceptará que tú elijas “cuándo” hacer la película de superhéroes?

Michael levantó la vista y sonrió levemente. —No importa si lo aceptan hoy, Susan. Lo aceptarán cuando vean que soy el único que puede hacer que esos personajes generen millones de dólares. Ahora ve, diles que el reloj está corriendo.

Los tres salieron de la oficina y se dividieron. Eleonor hacia la “correa de oro” de Warner, Susan hacia el pragmatismo feroz de Fox y Dylan hacia los pasillos polvorientos de los bancos de inversión.

+——————————-+

Century City, Los Ángeles – 15 de Noviembre de 1994

La semana del 7 al 14 de noviembre de 1994 pasará a los libros de historia de Hollywood como “La Semana de los Puntos Muertos”. Mientras en las tiendas de cómics de todo el país las filas daban la vuelta a la manzana para adquirir el capítulo 6 de las series de Ben y Dexter, en las salas de juntas de los grandes estudios se libraba una guerra de desgaste. Warner Bros. se había enrocado en su exigencia de poseer a los personajes de Omniscience, una línea roja que Michael Relish no estaba dispuesto a cruzar ni por todo el oro de California.

Sin embargo, el 14 de noviembre, el tablero se movió. Fox, bajo la dirección de Peter Chernin y la presión constante de Susan Davies, decidió que no podía permitirse perder al director que había redefinido el cine de acción con Speed. No querían que Michael terminara en Warner o, peor aún, que se convirtiera en un competidor totalmente independiente sin ningún vínculo con ellos.

Susan entró en la oficina de Michael con una carpeta azul que contenía el borrador final. Michael estaba sentado frente a su escritorio, observando las cifras de ventas de los cómics, que volvían a romper récords.

—Fox ha cedido, Michael —dijo Susan, con una mezcla de alivio y agotamiento—. Aceptan los 850 millones de dólares. Aceptan tu renuncia. Pero hay condiciones estructurales que debes revisar antes de que vayamos a Century City a firmar.

Michael leyó el documento con atención. Fox había sido astuto:

Precio de Venta: $850 millones de dólares por Relish Productions.

Reembolso de The Shallows: Fox reembolsará de inmediato el 50% del presupuesto utilizado ($25 millones). El otro 50% se mantendrá como estaba como una presupuesto compartido; si la película es un éxito, Fox tendrá que darle el 40% de su dinero de la recaudación total, todo eso una semana después de que la cinta salga de cartelera. Es un seguro contra el riesgo que implica una película de un solo actor en el agua.

Proyectos Pendientes: Michael se compromete a dirigir una película original más para Fox tras The Shallows. Fox financiará el 100% del presupuesto, y Michael recibirá el 10% neto de la recaudación total.

Rol de Productor: Michael elegirá dos guiones de la biblioteca de Fox que ya tengan “luz verde”. Actuará como productor ejecutivo y recibirá el 5% neto de la recaudación.

Distribución Futura: Fox acepta la renuncia de Michael y su libertad para fundar su propia empresa si así quiere, con la condición de que su primera película independiente sea cofinanciada con la mitad del presupuesto y distribuida por Fox a cambio de que Michael reciba un 30% neto de la recaudación total.

Michael dejó el papel sobre la mesa y miró a Susan. —Es justo. Me dan el capital que necesito para Orion y mantienen un vínculo conmigo para sus informes anuales. Acepto.

El 15 de noviembre, una caravana de coches negros llegó a la sede de la 20th Century Fox. Michael, vestido con un traje oscuro que lo hacía parecer mayor de sus veinte años, caminaba junto a Susan, Eleonor y Dylan. En la sala de juntas, Peter Chernin y el equipo legal de Fox esperaban con los contratos definitivos.

La atmósfera era eléctrica. No se sentía como una venta común, sino como un tratado de paz entre un joven rey y un imperio establecido. Michael tomó la pluma estilográfica y, tras una revisión final de Eleonor, estampó su firma en las más de doscientas páginas.

—Felicidades, Michael —dijo Chernin, estrechando su mano—. Acabas de convertirte en el joven más rico y poderoso de esta industria. Espero que no nos hagas arrepentirnos de dejarte ir.

—No lo harán, Peter —respondió Michael con una sonrisa gélida—. Porque mientras yo gane, ustedes también ganarán.

Eleonor se encargó de desglosar el complejo esquema de pagos que Michael había exigido para garantizar la liquidez necesaria para su asalto a Orion Pictures:

20 de Noviembre de 1994: Fox transferirá la totalidad del dinero restante de la recaudación de Speed que aún se encuentra en cuentas de garantía. Esto supone una inyección inmediata de capital para los gastos operativos de Michael.

1 de Diciembre de 1994: Se realizará el reembolso de los primeros 25 millones de dólares (el 50% del presupuesto de The Shallows). Este dinero irá directamente a la cuenta personal de Michael, libre de las estructuras de la productora vendida.

Finales de Abril de 1995: Coincidiendo con el estreno mundial de The Shallows, Fox transferirá la primera mitad de los 850 millones de dólares ($425 millones). Este pago está cronometrado para que Michael pueda ejecutar la compra de cualquier productora que se decida.

Agosto de 1995: Una vez que The Shallows cierre su ciclo en cines, Fox pagará los $425 millones restantes del precio de venta, y se esperara una semana después para pagar el 40% de la recaudación total, si la película cumple con los márgenes de beneficio acordados.

Al salir del edificio de Fox, Susan se detuvo un momento para respirar el aire de la tarde. Miró a Michael, que ya estaba hablando con Dylan sobre los siguientes pasos para contactar a los acreedores de Orion.

Se acabó, pensó Susan. Relish Productions ya no es nuestra. Es de ellos.

Sintió una extraña mezcla de alivio y vértigo. Por un lado, tenían garantizada una fortuna que aseguraba el futuro de todos. Por otro, ya no eran los “rebeldes” que operaban desde una pequeña oficina; ahora formaban parte de un engranaje mucho más grande, aunque fuera de forma temporal.

—Susan —la llamó Michael desde el coche—, deja de mirar el edificio. Ese lugar ya es pasado. Mañana tenemos que revisar el tanque de agua. Quiero que el inicio del rodaje sea perfecto. Fox acaba de darnos el dinero, ahora nosotros tenemos que darles una obra maestra.

Susan subió al coche. —Michael, ¿te das cuenta de lo que acabamos de hacer? Has vendido tu nombre por casi mil millones de dólares antes de los 23 años.

—No he vendido mi nombre, Susan —corrigió Michael mientras el coche arrancaba—. He vendido mi pasado para poder comprar mi futuro. Relish Productions era un campo de entrenamiento. Orion será el campo de batalla.

Mientras el coche se alejaba de Century City, Michael sacó de su maletín un dossier que Dylan le había entregado esa mañana. No contenía nada sobre cine. Eran los estados financieros de los bancos que poseían la deuda de Orion Pictures.

Michael sabía que Warner Bros. se sentiría traicionada y que Disney lo vería con envidia, pero no le importaba. Había logrado el trato perfecto: Fox asumía el riesgo de la infraestructura de su antigua empresa, le pagaba una fortuna y le permitía marcharse con sus cómics intactos.

Para diciembre, cuando la primera claqueta de The Shallows sonara, Michael ya no sería solo un director. Sería un hombre con la liquidez suficiente para poner de rodillas a cualquier estudio mediano de la ciudad. La industria pensaba que lo habían “contratado” para unas cuantas películas más, pero Michael ya estaba diseñando los planos de su propio estudio, uno donde no habría jefes, ni juntas directivas, ni compromisos creativos.

El joven que empezó con un guion de un autobús a toda velocidad acababa de comprar el boleto para el viaje más ambicioso de la historia de Hollywood. Y Susan, a pesar de sus miedos, sabía que no querría estar en ningún otro lugar que no fuera al lado de Michael en ese viaje.

📝 +——————————–+

Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir. Intentaré subir tres capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso. Like si te gusta y like si no 😂

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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