En Hollywood. - Capítulo 40
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Capítulo 40: Capítulo 39
Capítulo 39: La Arquitectura del Éxito y el Tesoro de Omnisciente
Nueva York – 26 de Diciembre de 1994
El frío de Manhattan cortaba como una cuchilla, pero dentro de las oficinas de Omnisciente Comics, el calor era sofocante.
No provenía de la calefacción, sino del zumbido constante de las máquinas de fax, las computadoras operando a máxima capacidad y el movimiento frenético de un equipo que sabía que estaba haciendo historia. Michael Relish, desde su retiro navideño en Malibú, había dado una orden clara: “El 26 de diciembre quiero el informe de cierre del tercer ciclo sobre mi escritorio. No quiero estimaciones, quiero números reales”.
Arthur, el director editorial, y Sarah, la jefa de finanzas, se encerraron en la “Sala de Guerra”. Sobre la mesa, tres carpetas de colores distintos representaban las tres columnas que sostenían el imperio: Verde para Ben, Azul para Dexter y Rosa para Las Jóvenes Superpoderosas.
Hoy era un día clave. Mientras las tiendas de juguetes liquidaban saldos, las librerías de cómics recibían los nuevos cargamentos.
Ben #9 (El final del arco de “La invasión de los diez”).
Dexter #9 (El clímax de “El experimento fallido”).
Las Jóvenes Superpoderosas #3 (La consolidación del fenómeno femenino).
—Empecemos por el principio —dijo Arthur, ajustándose la corbata—. Michael dividió la estrategia en dos fases: “Expansión Masiva” (Números 1 al 6) y “Escasez Estratégica” (Números 7 al 9). Necesitamos que Michael vea cuánto dinero ha generado cada una.
1. La Serie “Ben” (Números 1 al 9)
Es el buque insignia. La historia del chico con el reloj alienígena capturó la imaginación de los adolescentes varones de forma instantánea.
Fase 1 (Nº 1 al 6): Se imprimieron 1.2 millones de copias de cada número. Un total de 7.2 millones de ejemplares. Vendidos al 100% gracias a la agresiva campaña de marketing de Michael.
Fase 2 (Nº 7 y 8): Siguiendo la nueva orden, la tirada inicial bajó a 800,000, pero la demanda obligó a ejecutar 3 reimpresiones de 100,000 ejemplares por cada número.
Total Ben #7: 1.1 millones de copias.
Total Ben #8: 1.1 millones de copias.
Hoy (Nº 9): Salió con una tirada de 1 millón. A las 11:00 AM, el 85% ya ha sido reportado como vendido por los distribuidores.
2. La Serie “Dexter” (Números 1 al 9)
El niño genio se convirtió en el favorito de los jóvenes más intelectuales y de los universitarios, creando un nicho de culto.
Fase 1 (Nº 1 al 6): Al igual que Ben, se lanzaron 1.2 millones de copias por número. Total: 7.2 millones.
Fase 2 (Nº 7 y 8): La misma estrategia de escasez. 800,000 iniciales + 3 reimpresiones de 100,000.
Total Dexter #7: 1.1 millones.
Total Dexter #8: 1.1 millones.
Hoy (Nº 9): 1 millón de copias en la calle. Reportan agotado en Chicago y Nueva York antes del mediodía.
3. La Serie “Las Jóvenes Superpoderosas” (Números 1 al 3)
Aunque es la más joven, es la que tiene el crecimiento más explosivo por número de ejemplar. Michael detectó un mercado femenino desatendido y lo golpeó con fuerza.
Nº 1 y Nº 2: Se lanzaron con 1.2 millones de copias cada uno para asegurar que todas las niñas del país vieran el cómic en las estanterías.
Hoy (Nº 3): Siguiendo la tónica del día, salió con 1 millón de copias, pero las peticiones de reimpresión ya han llegado antes de que las tiendas abrieran en la Costa Oeste.
Sarah sacó su calculadora y empezó a desglosar los costos para el informe final de Michael. En 1994, el papel era barato si comprabas por millones, y Michael había firmado contratos de exclusividad con las rotativas.
—Cada cómic nos cuesta producirlo, imprimirlo y transportarlo exactamente 0.35 dólares —explicó Sarah—. Lo vendemos a los distribuidores mayoristas por 1.35 dólares. El beneficio neto por ejemplar es de 1.00 dólar exacto.
Cálculo de Volumen Total:
Primeros 6 números (Ben y Dexter): 1.2M x 6 números x 2 series = 14.4 millones de copias.
Primeros 2 números (Superpoderosas): 1.2M x 2 números = 2.4 millones de copias.
Números 7 y 8 (Ben y Dexter con 3 reimpresiones): 1.1M x 2 números x 2 series = 4.4 millones de copias.
Número 9 (Ben y Dexter) + Número 3 (Superpoderosas) hoy: 3 millones de copias (estimadas vendidas para el cierre del día).
Total de ejemplares en el mercado bajo la era Michael: 24.2 millones de cómics.
—Si el beneficio es de 1 dólar por cómic —dijo Arthur, con los ojos muy abiertos—, estamos hablando de que la empresa ha generado 24.3 millones de dólares en ganancias netas en menos de cuatro meses.
Sarah señaló un punto crítico en el informe. —Arthur, las reimpresiones del número 7 y 8 de Ben y Dexter fueron una locura. Cada vez que sacábamos las 100,000 unidades de una reimpresión, las tiendas se las llevaban en menos de 48 horas. Hicimos tres tandas de 100,000 por cada número (300,000 extras por serie).
—El costo de esas reimpresiones es incluso menor porque las planchas de impresión ya están hechas —añadió Arthur—. Michael nos prohibió hacer una cuarta. Dijo que si la gente se queda sin su número 8, valorarán más el número 9. Y tiene razón. El mercado secundario está hirviendo. Hay niños cambiando cromos de béisbol por el número 1 de Ben.
La decisión de detener las máquinas después de la tercera reimpresión (600,000 unidades adicionales) fue lo que salvó a la empresa de morir de éxito. Si hubieran seguido imprimiendo, se habrían quedado sin papel de alta calidad, que Michael insiste en traer de Finlandia para que los colores sean más vibrantes que los de la competencia.
Sarah redactó el párrafo final del informe, el que Michael leería con más interés.
“Estimado Michael, tras cubrir todos los costos operativos, salarios, bonos de Navidad de 5,000 dólares para cada empleado y el mantenimiento de las oficinas de Manhattan, la cuenta de beneficios retenidos de Omnisciente Comics asciende a 24.2 millones de dólares.”
—Michael posee el 51% —calculó Sarah—. Su parte personal de los beneficios de estos tres meses es de 12,100,000 dólares. Dinero líquido, en efectivo, listo para ser reinvertido.
Arthur se sentó en su silla, exhausto pero feliz. —Es absurdo. Michael ha ganado 12 millones de dólares con dibujos en papel mientras está rodando una película de 50 millones en California. Ese chico no está jugando a los negocios; está jugando al ajedrez con el mundo entero.
En una tienda de cómics mediana en Brooklyn, la fila de clientes llegaba hasta la esquina. El dueño, un hombre llamado Stan, no paraba de cobrar.
—¡Stan! ¡Dime que tienes el número 3 de las Superpoderosas! —gritó una madre desesperada.
—¡Me quedan diez copias, señora! ¡Y no habrá más! —gritó Stan—. La editorial ha dicho que no habrá cuarta reimpresión. Lo que hay es lo que ven.
Los niños examinaban las portadas. El número 9 de Ben mostraba una batalla épica. El arte era superior a cualquier cosa que Marvel estuviera haciendo en ese momento. Michael había contratado a jóvenes talentos hambrientos y les pagaba por encima de la media, exigiéndoles un estilo cinematográfico.
—Es el ‘Efecto Relish’ —comentó un coleccionista en la fila—. El tipo sabe lo que hace. Crea una historia increíble, te da un producto de calidad física superior y luego cierra el grifo para que te mueras por el siguiente número. Es un genio o un demonio.
A las 4:00 PM, el informe salió por fax hacia Malibú. Omnisciente Comics no solo era una empresa rentable; era el motor financiero silencioso que estaba a punto de permitirle a Michael Relish dar el siguiente gran paso en Hollywood. Con 12 millones de dólares frescos en su cuenta personal y una empresa que valía ahora más de 100 millones de dólares en valor de mercado, Michael ya no era solo un director prometedor. Era una potencia económica que nadie podía ignorar.
Mañana, 27 de diciembre, Michael recibiría ese papel. Y en Nueva York, todos sabían que la respuesta no sería un “gracias”, sino un: “¿Cuándo empezamos con la serie de televisión?”.
26 de Diciembre de 1994 – 12:00 PM
Mientras el rocío aún no se evaporaba en las calles de Los Ángeles y el viento gélido soplaba entre los rascacielos de Manhattan, dos establecimientos comerciales se convertían en los epicentros de una revolución. Michael Relish no solo había invertido en papel y tinta; había invertido en la impaciencia juvenil. Y hoy, esa impaciencia estaba dando sus frutos más dulces.
“Golden Apple Comics”, Melrose Avenue, Los Ángeles
Bill Liebowitz, el legendario dueño de la tienda, ajustaba el cartel de “Abierto” mientras observaba con asombro la fila que doblaba la esquina. No eran solo los coleccionistas habituales con sus carpetas de plástico y guantes de algodón. Había niños en patinetas, adolescentes con chaquetas de cuero y, lo más sorprendente para Bill, un grupo masivo de chicas jóvenes que charlaban animadamente.
—¡Ya vienen! —gritó un chico al frente de la fila cuando Bill abrió la puerta.
—¡Orden, por favor! —exclamó Bill, aunque con una sonrisa de oreja a oreja—. Hay suficientes para todos… por ahora.
Dos jóvenes, Kevin y Mark, entraron corriendo y se dirigieron directamente a la sección de “Novedades de la Semana”. Sus ojos se iluminaron al ver el arte de la portada de Ben #9.
—¡Mira eso, Mark! —dijo Kevin, señalando la ilustración donde Ben se transformaba en una criatura alienígena gigante bajo un cielo rojo—. Michael realmente no escatima en el color. Parece una celda de animación de una película de gran presupuesto.
—Yo voy por Dexter #9 —respondió Mark, agarrando dos copias—. He estado esperando este número desde que terminó el anterior con el suspenso de la señal. ¿Crees que Dee Dee ira?
—Con Michael escribiendo, nunca es lo que parece —comentó Kevin—. Mi hermano dice que estas historias tienen más capas que los cómics de Batman de este año.
Mientras los chicos debatían sobre la tecnología del Omnitrix, a pocos metros de ellos, un grupo de cuatro chicas, lideradas por una joven llamada Chloe, rodeaba el stand de Las Jóvenes Superpoderosas #3.
—¡Oh, por Dios, miren a Bridge en esta portada! —exclamó Chloe, sosteniendo el cómic con cuidado—. Se ve tan ruda. Finalmente, un cómic donde las chicas no son solo el interés romántico o alguien a quien rescatar.
—A mí me encanta Beatrix —dijo su amiga, Sarah—. Michael le dio una personalidad que no es solo “la tierna”. En el número 2 demostró que puede ser la más fuerte del grupo si se meten con sus hermanas. ¿Viste que esta edición tiene un acabado brillante en el logo?
—Es porque es el número 3, el cierre del primer mini-arco —explicó otra de las chicas—. Mi novio lee Ben, y aunque me gusta el concepto, estas tres son mucho más divertidas. Tienen ese estilo “Pop Art” que Michael impuso. Es… moderno. Es nuestro.
Bill, desde la caja registradora, no paraba de pasar los códigos de barras. —Es increíble, ¿verdad? —le dijo a un padre que compraba los tres números para sus hijos—. Nunca había visto a tantas chicas entrar por iniciativa propia a comprar cómics. Michael Relish ha descifrado el código: dales personajes femeninos con poder real y estilo, y ellas vendrán.
“Midtown Comics”, Times Square, Nueva York
En la Gran Manzana, el ambiente era más frenético. El frío obligaba a la gente a amontonarse dentro del local, creando una atmósfera de excitación colectiva. Arthur, el gerente de la tienda, tenía a cuatro empleados dedicados exclusivamente a reponer las estanterías de Omnisciente Comics.
—¡Se están acabando las reimpresiones del número 8 de Ben! —gritó un empleado desde el pasillo 4.
—¡Saca la última caja de la bodega! —respondió Arthur—. Y avisa que después de eso, solo queda el número 9 que llegó hoy.
Un grupo de universitarios de la NYU estaba analizando los cómics cerca de la ventana. —Miren la narrativa visual —decía uno de ellos, señalando las viñetas de Dexter #9—. Michael usa ángulos de cámara cinematográficos. No es el típico estilo plano de los 80. Esto es cine en papel. No me extraña que el tipo sea director de cine; está dirigiendo a los dibujantes como si fueran actores.
En la sección de Las Jóvenes Superpoderosas, una niña de unos diez años llamada Maya tiraba de la manga de su hermano mayor.
—¡Dijiste que me comprarías el número 3! —decía Maya con impaciencia.
—Ya lo tengo, enana, relájate —respondió el hermano, que llevaba bajo el brazo el número 9 de Ben y el de Dexter—. También voy a llevar uno de las Superpoderosas para mí. No le digas a mis amigos, pero la trama de la “Sustancia X” es mejor que la mitad de lo que publica cualquier otra empresa de cómics.
—¡Es que son geniales! —gritó Maya, abrazando su cómic—. Son como nosotras, pero pueden volar y golpear fuerte. Michael Relish es mi persona favorita.
Arthur, el gerente, observaba la escena con una mezcla de cansancio y triunfo. El teléfono de la tienda no paraba de sonar con clientes de otras ciudades preguntando si hacían envíos por correo.
—Escuchen todos —anunció Arthur en voz alta para que lo oyeran sobre el murmullo de la tienda—. La editorial nos ha confirmado que no habrá una cuarta reimpresión de los números anteriores. Lo que ven en las estanterías es lo último que recibiremos de los números 7 y 8. ¡Si quieren completar su colección, es ahora o nunca!
Esa declaración provocó una pequeña estampida hacia los estantes de atrasados. La estrategia de Michael sobre la “escasez” estaba funcionando perfectamente en tiempo real. La gente no solo compraba el número nuevo por curiosidad; compraban los anteriores por miedo a quedarse sin una parte de la historia que ya se estaba convirtiendo en leyenda urbana.
Lo que más destacaba en ambas tiendas era la diversidad. En Nueva York, un ejecutivo de Wall Street con abrigo largo compraba el número 9 de Dexter “para su hijo”, aunque lo hojeaba con evidente interés personal. En California, un grupo de chicas skaters salía de la tienda con los números de las Superpoderosas asomando por sus mochilas.
—¿Sabes qué es lo más loco? —le dijo un cliente a Bill en Los Ángeles—. Que Michael tiene solo veinte años. El tipo que creó todo este caos tiene la misma edad que nosotros.
—Eso es lo que lo hace funcionar —respondió Bill mientras le entregaba el cambio—. Él no nos mira desde arriba como un ejecutivo aburrido de cincuenta años. Él es uno de nosotros, pero con el cerebro de un genio y el dinero de un banco. Ha convertido el 26 de diciembre en el ‘Día de Michael Relish’, y honestamente, el negocio del cómic necesitaba este terremoto.
A las 12:00 PM, en ambas costas, las ventas habían batido todos los récords históricos para un día post-navideño. Las cifras que Sarah y Arthur estaban calculando en la oficina central de Nueva York se confirmaban en la calle:
Los chicos agotaban Ben y Dexter por la acción y la tecnología.
Las chicas habían adoptado a las Jóvenes Superpoderosas como su estandarte, agotando el número 3 en tiempo récord.
Los coleccionistas arrasaban con las terceras reimpresiones, sabiendo que Michael cerraría el grifo definitivamente esa misma tarde.
El sentimiento en la calle era de victoria. Michael Relish había logrado que leer cómics volviera a ser “cool”, borrando la línea entre los géneros y creando una comunidad que esperaba con ansias no solo el próximo número, sino el próximo movimiento de este joven emperador de la cultura pop.
En Malibú, Michael pronto recibiría el reporte de que su visión de “igualdad en el entretenimiento” estaba funcionando. Las chicas estaban en las tiendas, los chicos estaban emocionados, y sus bolsillos estaban más llenos que nunca. La revolución de Omnisciente Comics era total.
Joshua y Marlon no podían quedarse quietos. Habían corrido desde la tienda de cómics hasta la habitación de Joshua, esquivando charcos de lluvia, con el Número #9 protegido en una bolsa de plástico. La portada era impactante: mostraba a una mujer anciana rodeada de un aura rosada brillante, mientras Ben y Kevin caían derrotados al fondo.
— ¡Ábrelo ya! —gritó Marlon, sentándose en la alfombra—. Necesito saber si el mago del número 8 sigue vivo.
El Refugio de la Abuela Verdona
El cómic comienza con una calma tensa. El grupo llega a una base oculta bajo una granja rústica. Allí los recibe la Abuela Verdona. Pero no es una abuela normal; el dibujo la muestra con una elegancia sobrenatural.
— ¡No puede ser! —dijo Joshua mientras leía—. La abuela dice que no es humana. Es una Anodite, un ser de pura energía vital. Explica que Max la conoció en una misión de los Plomeros y se enamoraron.
— Mira lo que le dice a Gwen —señaló Marlon—. Dice que lo que Gwen siente no es solo “suerte” o “instinto”, es Magia del Universo (Mana). Solo su raza puede manipularla. La abuela empieza a enseñarle lo esencial: cómo sentir el flujo de la vida en sus manos.
La Emboscada de las Sombras
Mientras Max se ausenta para buscar archivos en una sub-base de los Plomeros, el peligro llega. El Hechicero (del cap. 8) y un cazarrecompensas Sifón (del cap. 7) aparecen de la nada.
Ben intenta usar a Fuego, y Kevin intenta absorber el metal, pero los dos son superados. El Hechicero usa runas de energía que anulan la fuerza física de Kevin, y el Cazarrecompensa de Vilgax usa un arma que desestabiliza la forma alienígena de Ben.
— Están acabados —comentó Marlon—. Kevin está sangrando y Ben no puede mantener su transformación. ¡Mira esa viñeta, el Hechicero está a punto de lanzar el hechizo final!
De repente, Gwen sale de la granja. Sus ojos brillan con un rosa intenso. Intenta recitar un encantamiento de sueño que le enseñó su abuela para detener la pelea.
En lugar de dormirlos, Gwen canaliza demasiada energía por accidente. ¡BOOM! Un portal de teletransporte se traga al Científico y al Hechicero.
— ¡Los mandó al otro lado del estado! —rio Joshua—. La cara de frustración de Gwen es increíble. Ella quería ser sutil y terminó disparándolos como si fueran cohetes. Ben se queda con la boca abierta.
Ben, sintiéndose un poco celoso de los nuevos poderes de su prima, le pregunta a su abuela si él también puede hacer eso.
Verdona le dice que el gen saltó una generación en él; él no tiene la chispa mágica.
Justo en ese momento, Max llega con un informe de inteligencia de los Plomeros traído de una galaxia a 500 mil millones de años luz.
* Max: “Ben, el Omnitrix no es solo un arma de transformación. Es una biblioteca genética. Según los archivos, el reloj tiene una función de Muestreo Activo. Si escaneas el gen de tu abuela, el Omnitrix creará una transformación Anodite para ti. Tendrás sus poderes, pero controlados por la tecnología del reloj”.
El Regreso de la Abominación
El cómic termina con un cambio de escena radical. Estamos en el espacio, dentro de una nave orgánica y oscura.
Se ve al Científico Mutante (la abominación del capítulo 5) flotando en un líquido amarillo claro. Sus heridas se están cerrando.
El mutante abre uno de sus muchos ojos y mira hacia una sombra gigante que se proyecta en la pared: la silueta de Vilgax.
“Señor Vilgax… el dolor que ese humano me causó solo ha fortalecido mi resolución. Yo mismo regresaré a la Tierra, destruiré a Ben Tennyson y le entregaré el Omnitrix en bandeja de plata”.
Joshua cerró el cómic con las manos temblorosas.
— ¡Marlon, esto lo cambia todo! Ahora Ben va a tener una forma de energía pura. ¡Va a ser invencible!
— No lo sé, Josh —respondió Marlon preocupado—. ¿Viste el tamaño de esa nave de Vilgax al final? Y ese científico mutante está loco. Si Ben absorbe el ADN de su abuela, quizás el Omnitrix se sobrecargue.
— ¿Te diste cuenta de lo que dijo la abuela sobre la magia? —preguntó Joshua—. Dijo que el Gobierno (Mandark) está intentando “medir” la magia con máquinas, y que eso es lo que causó la explosión en los números anteriores. Todo está conectado.
— Necesitamos el número 10 —concluyó Marlon—. Necesitamos ver a Ben transformándose en esa cosa de energía rosa y enfrentando al mutante de nuevo.
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El sótano de Alex estaba más concurrido que de costumbre. A los cinco habituales —Alex, Maya, Chris, Leo y Sam— se les habían unido dos nuevos integrantes del club de cómics: Elena, una experta en diseño de personajes, y Javi, un fanático de la tecnología y los radares. Sobre la mesa, el Número #9 de “El Laboratorio de Dexter: Código Silencio” brillaba bajo la luz, pero nadie se atrevía a abrirlo todavía.
— Antes de ver el 9, tenemos que poner a Elena y Javi al tanto —dijo Alex con tono serio—. Los números 6, 7 y 8 han cambiado todo lo que creíamos sobre este universo.
El Análisis del Número 6: Ojos en el Cielo
— Lo que me voló la cabeza del número 6 —empezó Maya— es que por fin se confirmó la conexión total. Dexter estaba en su laboratorio, usando su satélite privado para monitorear la zona de Nevada. Vimos en las pantallas, dibujado con ese estilo de radar digital verde, la pelea de Ben y Kevin contra la abominación mutante.
— ¡Exacto! —añadió Javi—. La cara de Dexter fue impagable. Él es un escéptico, cree en la ciencia, pero ver a un chico transformarse en alienígenas frente a sus cámaras lo dejó en shock. Fue el momento en que Dexter aceptó que no es el único genio, ni el único peligro. Por eso empezó a construir el Exoesqueleto.
El Análisis del Número 7: Armaduras y Química Prohibida
Leo tomó el cómic número 7 para mostrar las ilustraciones técnicas.
— Aquí Dexter se vuelve un preparacionista. Diseñó cuatro trajes: uno para él, uno para Dee Dee (aunque no confíe en ella) y dos para sus padres, camuflados como “unidades de emergencia”. Pero lo más importante fue el hackeo al laboratorio del ejército.
— El Líquido X —susurró Elena—. Dexter encontró los restos de una fórmula que el gobierno intentó borrar. Lo que nadie esperaba es que lograra replicarla. Pero como Dexter es cauteloso, no se la inyectó. Salió a la calle a seguir ganando dinero con su detector de objetos para financiar el equipo médico.
Chris se rio, señalando una viñeta.
— Mientras Dexter estaba fuera, Dee Dee hizo la jugada del siglo. Entró al laboratorio y, usando sus habilidades de espía, burló a la IA de Dexter. Se llevó su traje de exoesqueleto y dejó una imagen holográfica en bucle hecha por la propia IA para que Dexter pensara que ella seguía en su habitación. ¡Dee Dee es mucho más lista de lo que Dexter cree!
El Análisis del Número 8: La Ardilla y el Gen de la Sombra
Aquí la conversación se volvió intensa. Sam describió las escenas más crudas del número 8.
— Dexter encontró a una ardilla moribunda, maltratada por unos tipos en un callejón. La usó como sujeto para la Fórmula X replicada. Al principio no pasó nada, y Dexter se frustró, pensó que la fórmula era agua sucia.
— Pero la ardilla cambió —continuó Javi—. Desarrolló una inteligencia humana y una fuerza descomunal. La escena donde sale del laboratorio, llega al callejón de los maltratadores de animales y los derrota uno por uno para salvar a los perros callejeros… ¡fue puro cine de acción! Lo mejor es que la ardilla regresó a su jaula voluntariamente. Dexter cree que tiene una mascota, pero en realidad tiene un aliado táctico.
— Pero el verdadero cliffhanger fue Dee Dee —dijo Elena con los ojos brillantes—. Por error, se tomó una muestra de la Fórmula X pensando que era una bebida energética de Dexter. No mutó como la ardilla o la abominación. La fórmula actuó como una llave: despertó un gen de superpoder dormido que ella ya tenía.
— La Sombra —confirmó Maya—. Ahora Dee Dee puede fundirse con la oscuridad. Para una espía, es el poder definitivo. Ya no necesita la pulsera de Dexter para ser invisible.
Alex cerró el repaso mencionando la situación política del cómic.
— Y mientras todo esto pasa, Mandark está contra las cuerdas. El gobierno le está reclamando por los laboratorios secretos que Dexter ha estado exponiendo. La gente está empezando a hacer preguntas incómodas sobre qué está pasando en Nevada y Utah.
— Miren la primera página del número 9—dijo Javi—. Dexter está analizando la sangre de la ardilla. Se dio cuenta de que algo cambió en ella, pero no sabe qué. Mientras tanto, su satélite captó una energía muy fuerte que apareció en una granja… ¡Es la abuela de Ben!
— Mi teoría para este número —propuso Maya— es que Dexter va a intentar rastrear a la familia de Ben ahora que sabe que hay “magia” involucrada. Si Dexter combina su tecnología con el poder de la Sombra de Dee Dee, podrían entrar en la base de Mandark y terminar esto de una vez.
— No lo sé —objetó Leo—. El científico mutante de Vilgax sigue ahí fuera. Y si Mandark está desesperado, va a lanzar algo mucho peor que robots. Quizás use una versión perfeccionada del Químico X en sí mismo.
Elena señaló un pequeño detalle en el fondo de una viñeta del laboratorio de Dexter.
— ¿Ven ese plano en la esquina? Dice “Proyecto Chimera”. Es el nombre del archivo que Dexter robó del ejército. Creo que el número 9 nos va a mostrar que Dexter, Ben y las Chicas Superpoderosas (que apenas han salido en las noticias del cómic) que esa sustancia X, fue creada en los 70′.
— ¡Eso tendría sentido! —exclamó Chris. Por eso el Abuelo Max y el Profesor Utonio puede que se conozcan. Por eso la Fórmula X y el Químico X son casi lo mismo.
Alex pasó la página, revelando a un Dexter poniéndose su armadura, listo para salir de casa por primera vez en una misión de combate real.
— Chicos —dijo Alex con una sonrisa de emoción—, en 1994 no hay nada más épico que esto. Michael R. y su productora están creando un universo que va a durar para siempre. ¡Miren a Dexter! ¡Se ve como un mini Iron Man de combate!
El grupo pasó el resto de la noche analizando cada diálogo del número 9, debatiendo si la ardilla superinteligente se encontraría con Mojo Jojo o si Dee Dee usaría su poder de sombra para salvar a Ben en el último segundo. El sentimiento era unánime: el mundo de los cómics nunca volvería a ser el mismo.
El sótano de Alex estaba en silencio absoluto. Los siete amigos —Alex, Maya, Chris, Leo, Sam, Elena y Javi— formaban un círculo perfecto alrededor del cómic. La portada del Número #9 de “El Laboratorio de Dexter: Código Silencio” era una obra de arte: El exoesqueleto metálico de Dexter chocando un puño contra la forma de energía pura y rosada de un Ben Tennyson transformado en Anodita.
— No puedo respirar —susurró Javi, rompiendo el hielo—. Ábrelo, Alex. Ábrelo ya.
El cómic comienza con una vista satelital desde el casco de Dexter. Los sensores parpadean en rojo.
Dexter aterriza en el jardín de la abuela Verdona. El suelo se resquebraja bajo el peso del exoesqueleto. Frente a él, Ben está rodeado de un aura rosada masiva tras haber escaneado el ADN de su abuela.
Dexter, analizando las fluctuaciones de energía, asume que Ben es una entidad de energía hostil que ha consumido al “niño del reloj”. Sin mediar palabra, activa sus propulsores y lanza un misil de pulso sónico.
¡Miren ese dibujo! —exclamó Leo—. Ben Anodita esquiva el misil con una fluidez que parece agua, y le devuelve un latigazo de energía que abolla el brazo del traje de Dexter. Es tecnología contra magia pura.
Tras varios intercambios de golpes que destruyen parte del granero de la abuela, Ben vuelve a su forma humana, agotado, y Dexter abre su casco, revelando su rostro de niño genio empapado en sudor.
— “Pensé que eras uno de ellos”, dice Dexter —leyó Maya—. Y Ben le responde: “¿Uno de quiénes? Casi me vuelas la cabeza con esa cafetera voladora”. Es genial, tienen una química de rivales instantánea.
La Gran Revelación de los 35 Años
El grupo se detiene en una secuencia de páginas con tonos sepia. Dexter, Ben, Gwen, Kevin y la abuela Verdona se reúnen en la base bajo la granja.
Dexter comparte los archivos que robó del ejército. Se explica que hace 35 años, la Tierra era un centro de comercio intergaláctico secreto. Los superhéroes de esa época (como los que fundaron la agencia de Dee Dee) no solo peleaban contra alienígenas, sino que vivían con ellos.
— ¡Aquí lo dice! —dijo Elena señalando el texto—. Algunos héroes y alienígenas tuvieron hijos. Por eso Dee Dee tiene ese ADN dormido y por eso el Químico X reacciona así en humanos. No somos especies separadas, somos un experimento de hibridación que el Gobierno intentó borrar de la historia para que no supiéramos nuestro verdadero potencial.
La escena cambia al rascacielos de Mandark.
Mandark no está solo. Junto a él está su “Mano Derecha”, un científico que no es una masa deforme como la abominación anterior. Este tipo se ha inyectado sangre alienígena purificada. Es elegante, frío y tiene el control total de sus habilidades.
Mientras Ben y Dexter conversan, el techo de la base es arrancado. El científico de Mandark desciende junto a un grupo de cazarrecompensas de élite armados con tecnología de Vilgax.
— ¡Miren esta batalla de doble página! —gritó Chris emocionado—. Tenemos a Dexter disparando láseres, a Ben alternando entre alienígenas, a Kevin absorbiendo el metal del exoesqueleto de Dexter para blindarse, y a Gwen lanzando hechizos de sombra. ¡Es el equipo definitivo!
Mientras la batalla ruge, vemos dos pantallas divididas:
* Mandark: Observa todo desde su oficina. Se da cuenta de que el Gobierno (sus aliados actuales) son unos inútiles que solo le estorban.
* Dee Dee: Está en el laboratorio de Dexter, viendo las cámaras oculta en las sombras. Sus ojos brillan. Está lista para intervenir si su hermano cae.
— Mandark se está volviendo loco —comentó Alex—. Dice que el Gobierno no le dará la victoria. Agarra un teléfono encriptado y llama a un “viejo amigo”.
La última página dejó al grupo en shock. Un hombre con anteojos extraños y una mirada de lunático aparece en las sombras de un laboratorio lleno de animales mutantes.
* El Diálogo Final: “Mandark… ha pasado mucho tiempo desde que nos expulsaron de la academia por nuestras ‘curiosidades biológicas’. Si quieres capturar a esos especímenes, necesitaremos algo más que soldados. Necesitaremos evolución forzada”.
* Texto final: “PRÓXIMO NÚMERO: EL DESPERTAR DE LAS BESTIAS”.
— ¡El Doctor Ánimo! —exclamó Sam—. Si Mandark y ese tal Ánimo se unen, van a crear un ejército de animales mutantes con sangre alienígena. Dexter y Ben no van a poder con miles de monstruos a la vez.
— ¿Vieron lo que dijo Dexter al final? —preguntó Javi—. Le dijo a Ben que sus trajes de exoesqueleto podrían conectarse al Omnitrix para estabilizar las transformaciones. ¡Eso sería una locura! Ben con armadura de Dexter.
— Pero lo más importante es lo de Dee Dee —añadió Elena—. Ella está viendo todo. Sabe que Mandark no ha aparecido en público últimamente. Ella es la única que puede avisar a la Resistencia antes de que el ataque comience. En este universo, Dee Dee es como la red de inteligencia que une a todos.
Alex cerró el cómic con una mano temblorosa y miró a sus amigos.
— Chicos, Michael R. lo ha vuelto a hacer. Ha unido tres décadas de misterios en un solo número. Estamos viendo el nacimiento de una leyenda. Ben aporta el poder, Dexter la tecnología, y ahora con Ánimo en el juego, la ciencia se va a volver una pesadilla.
— ¿Creen que las Chicas Superpoderosas aparezcan en el número 10? —preguntó Leo.
— Tienen que hacerlo —respondió Maya—.
El grupo se quedó hablando hasta la madrugada. En 1994, la idea de un universo compartido era rara, pero ver a Dexter y Ben peleando codo a codo contra el legado de Mandark y Vilgax les hacía sentir que estaban en la cúspide de algo que cambiaría el entretenimiento para siempre.
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Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir. Intentaré subir tres capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso. Like si te gusta y like si no 😂
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com