En Hollywood. - Capítulo 6
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6: Capítulo 5 6: Capítulo 5 Capítulo 5: Celebración, Advertencias y oportunidades.
(Editado) Era el 29 de septiembre, y la discoteca estaba a rebosar.
El aire vibraba con la música y la energía del equipo celebrando el fin del rodaje.
Aunque no sabía cómo reaccionaría este cuerpo al alcohol, me permití una copa de vino tinto.
Me senté en un rincón apartado, observando la celebración.
La visión de todo el equipo disfrutando de la noche me llenó de una profunda satisfacción.
Mientras movía lentamente la copa de vino, Elizabeth Banks se acercó a mí, con una sonrisa que irradiaba confianza.
“Hola, Michael”, dijo, con una voz suave.
“¿Puedo sentarme a tu lado?”.
“Por supuesto”, respondí, ofreciéndole una sonrisa igualmente cálida.
Elizabeth se sentó a mi lado, cruzando las piernas y dejando al descubierto una pizca de piel.
“Gracias por la oportunidad de trabajar en ‘The Scream'”, dijo, acercándose un poco más.
“Si necesitas algo más, no dudes en pedírmelo”.
Entendí sus intenciones, y sin que Michael se diera cuenta tenía una sonrisa en sus labios.
“Gracias, Elizabeth”, respondí, tomando un sorbo de vino.
“Pero si necesitaría ayuda buscaría a alguien que solo fuera para mí.
Soy de esos hombres posesivo, solo eso necesitas saber”.
La declaración flotó en el aire, cargada de insinuaciones.
Quería ver su reacción, medir su interés.
La idea de tener a Elizabeth y si más adelante se suma alguna actriz, ya sea que fuera una de las actrices que conocía que iban a destacar por su talento y si es de mi interés mejor, si en esta vida tienen interés en mí, tendria que aprovecharlo.
“Si un transmigrado como yo tiene la oportunidad, el talento, conocimiento y sobre todo el dinero, no creo que no intentaría algo con alguna actriz pero claro sin obligar a nadie, yo doy la ramita ellas son las que deciden, igual todo los rumores que circulaban de Hollywood en mi tiempo,”, se dijo Michael en su mente.
Antes de que Elizabeth pudiera responder, Naomi Watts se acercó a nosotros, con una sonrisa forzada.
“Perdón por interrumpir director Michael”, dijo, con una voz que intentaba sonar casual, pero que delataba un ligero nerviosismo.
“Escuché lo que decías.
Yo escuché todo, no tengo problema ya que llevo varios años en esta industria se como se comporta, ya sea que seas o no posesivo, me gustaría pensarlo, ya que eres un joven y guapo director y tienes mucho talento, ya trabaje contigo, lo que yo necesito es una trayectoria que me haga a conocer en Hollywood, si eso es estar contigo me apunto ya que es mejor estar contigo que con un gordo de mediana edad”.
Naomi hizo una pausa, esperando mi respuesta.
La tensión en el aire era palpable.
Sabía que tenía que ser claro, establecer las reglas desde el principio.
“Naomi”, dije, mirándola directamente a los ojos, “tengo muchas historias en mi cabeza, ya tengo una historia registrada y a uno de mis guionistas de la productora escribiendo un nuevo guión, dónde la protagonista es la mujer, puedo hacerte famosa.” Michael tomó respondo y dejo un momento de silencio antes de continuar.
“Pero como dije soy posesivo, puedes negarte y no pasa nada, es como si nunca hubiera dicho nada, pero si aceptas lo esencial sería que no hagas nada a mí espaldas y no estés con otros hombres, ya que aquí en Hollywood todo sale a la luz tarde o temprano, me entero de que estás con alguien más mientras estás conmigo, no me enojare ni haré ningún papelón, solo estaré como te estoy hablando en este momento muy tranquilo con una sonrisa como si nada hubiera pasado, pero yo te vetaré por completo de mi productora.
No volverás a trabajar en ninguna de mis películas ni como persona de fondo”.
La advertencia resonó en la habitación, silenciosa pero amenazante.
Quería que ambas supieran que hablaba en serio, que no toleraría juegos ni traiciones.
La lealtad era primordial para mí, tanto en el trabajo como en las relaciones personales.
Elizabeth y Naomi se quedaron en silencio, procesando mis palabras.
Sus rostros mostraban una mezcla de sorpresa y preocupación.
Sabían que si cruzaban esa una línea, las consecuencias podrían ser graves, si hacían algún mal movimiento.
Después de mi advertencia, un silencio incómodo se apoderó de la mesa.
No le di mucha importancia.
Continué observando a la multitud, disfrutando del ambiente festivo.
Llené mi copa de vino, como si nada hubiera pasado.
En un rincón cercano, Parker Posey también había escuchado la conversación.
Al parecer, había llegado justo cuando Naomi se acercaba, pero no tuvo tiempo de intervenir.
Tras unos momentos de silencio, Elizabeth fue la primera en hablar.
“Lo pensaré”, dijo, con una sonrisa tensa.
Se levantó y salió de la discoteca.
Supuse que necesitaba aire fresco para reflexionar sobre mi propuesta.
Naomi se quedó sentada, mirándome fijamente.
No estaba acostumbrado a que me miraran así, con tanta intensidad.
Llamé a un camarero y le pedí otra copa.
Se la entregué a Naomi.
“¿Por qué me miras así?”, le pregunté.
Naomi parpadeó un par de veces, como si saliera de un trance.
“Estoy pensando”, respondió, con una voz suave.
“Evaluando todas las palabras que dijistes”.
Asentí, tomando un sorbo de vino.
“Entiendo”, dije.
“Es una decisión importante”.
Le ofrecí la copa de vino, y ella la aceptó.
Nos quedamos en silencio, observando a la gente bailar y reír.
La música resonaba en nuestros oídos, pero ninguno de los dos parecía prestarle atención.
Estábamos inmersos en nuestros propios pensamientos, sopesando las implicaciones de mis palabras.
(Punto de vista de Elizabeth) Salí de la discoteca, sintiendo el aire fresco de la noche golpear mi rostro.
Necesitaba pensar, alejarme del ambiente cargado de la fiesta.
Caminé unas cuadras hasta encontrar una cabina telefónica.
Saqué unas monedas del bolso y marqué el número de mi agente.
Después de unos momentos, escuché su voz al otro lado de la línea.
“¿Hola?
¿Quién habla?”, preguntó mi agente, con voz adormilada.
“Hola, soy yo, Elizabeth”, respondí.
“Necesito que me aconsejes”.
“Claro, dime qué pasa”, dijo mi agente, con un tono más alerta.
Le conté en detalle la conversación que había tenido con Michael y Naomi.
Mi agente soltó una carcajada.
“¿En serio estás dudando?”, preguntó mi agente, entre risas.
“¡Tienes la oportunidad que estabas esperando!
Michael es dueño de su propia productora, tiene dinero y sobre todo por lo que me comentaste es un buen director y sabe lo que quiere cuando graba, tiene un gran futuro por delante”.
“Lo sé”, respondí, mordiéndome el labio.
“Pero no sé si quiero involucrarme en algo así”.
“Elizabeth, esto es Hollywood cariño”, dijo mi agente, con un tono más serio.
“Aquí, la gente poderosa hace este tipo de cosas todo el tiempo, solo que lo hacen a escondidas.
Michael, al menos, es honesto al respecto y te dejo decidir no te está amenazando con nada malo, tienes la oportunidad pero puedes decir que no y seguirás igual nada cambia, pero puedes decir que si y tener un papel protagónico después de esta noche”.
“Como tu agente, te diría que aceptes”, continuó mi agente.
“Cuando ví a Michael me sorprendi ya que es muy joven, pensé que era un joven de segunda generación que solo quería estar con mujeres, que la historia y las grabaciones iba hacer alguien profesional.
Pero ahora se por ti que es talentoso, si no aceptas, seguirás siendo una buena actriz, pero te costará más tiempo llegar a la cima o mejor dicho seguiremos como hemos estado hasta antes de esta película buscando oportunidades”.
“Pero como amiga, te diría que es tu decisión”, concluyó mi agente.
“Esto es algo personal.
Tú decides qué quieres hacer así como la última vez que decidiste no ir a revisar el guión con ese productor mayor”.
Colgué el teléfono, sintiendo una mezcla de confusión y excitación.
Mi agente tenía razón.
Era una oportunidad única.
Pero, ¿estaba dispuesta a aceptarla?
Mientras caminaba, los pensamientos daban vueltas en mi cabeza.
Mi agente tenía razón, pero también lo tenían mis dudas.
¿Estaba dispuesta a pagar el precio de la fama?
Me detuve frente a la entrada de la discoteca, indecisa.
Antes de entrar, escuché una conversación que me hizo detenerme en seco.
“Necesitamos solo una chance para acercarnos al director Michael”, dijo una voz femenina.
“Es guapo y tiene su propia productora, sobre todo eh averiguado que tiene mucho dinero.
Podríamos catapultar nuestras carreras”.
“Es verdad”, respondió otra voz.
“Pero ahora está con Naomi la que fue la protagonista en la pelicula.
Es difícil acercarse”.
“Si ella se va, tenemos que aprovechar”, dijo la primera voz.
“Lo que quiero es solo una oportunidad para ser protagonistas, no me importa si me utiliza y me desecha, siempre y cuando me dé el papel protagónico ya con eso se que me llegarán muchos papeles”.
“Yo también voy”, dijo la segunda voz.
“Si tú vas, yo voy.
No voy a dejar que te aproveches de él sola.
Y si no me llevas, le contaré que tienes novio, lo bueno que no tengo novio”.
Escuchar esa conversación me aclaró las cosas.
Si no aprovechaba la oportunidad, alguien más lo haría.
No quería convertirme en una espectadora más, viendo cómo otras mujeres conseguían lo que yo deseaba.
Recordé las palabras de Michael: “Si me entero de que estás con alguien más mientras estás conmigo, te vetaré por completo”.
Era una advertencia clara.
Si quería estar con él, tenía que ser leal.
Con una nueva determinación, regresé a la discoteca.
Michael seguía en el mismo lugar, tomando vino y observando a la gente.
Me acerqué a él, sintiendo una mezcla de nerviosismo y excitación.
Regresé a la mesa donde estaban Michael y Naomi.
Me senté junto a Michael y pedí una copa de vino, imitando a Naomi.
Quería estar a su altura, mostrarle que yo también podía jugar su juego.
“Yo también quiero una copa de vino”, le dije a Michael, con una sonrisa.
Michael me miró y asintió.
Llamó a un camarero y le pidió otra copa.
Me la entregó con una sonrisa, y le devolví el gesto.
Justo cuando iba a responder a la propuesta de Michael, Parker Posey se acercó a nosotros.
“Yo acepto”, dijo, con una voz segura.
Michael la ve y le pregunta, “¿Que acepta?”.
“Seré una de tus mujeres, pero mi condición es que es solo por un año.
A cambio, quiero un papel protagónico en tu próxima película.
Si la película no es buena, me iré y hacemos como que nunca paso nada”.
Michael, Naomi y yo la miramos sorprendidos.
No esperaba tener otra competidora.
Michael sonrió, mostrando sus dientes blancos.
“Está bien”, dijo.
“Mi próxima película será tuya te avisaré cuando comience el proyecto”.
Al escuchar esas palabras, apreté los puños con fuerza.
Sentí una punzada de celos y frustración.
Parker Posey había conseguido lo que yo quería, fue un paso más rápido en tomar la decisión que yo.
Naomi me miró con una sonrisa de complicidad.
Sabía que yo también quería el papel protagónico.
La competencia entre nosotras acababa de intensificarse.
(Punto de vista de Michael) La aceptación de Parker Posey me llenó de satisfacción.
Sonreí, sabiendo que tenía el control de la situación.
“Perfecto, Parker”, dije.
“Tu próxima película será tuya.
Empezaremos a trabajar en ella después de la postproducción de ‘The Scream’ y su estreno en cines”.
Noté que Elizabeth apretaba los puños, celosa de la atención que Parker recibía.
Me gustó ver su reacción, su deseo de competir.
Ahora, era el momento de poner a prueba a Naomi y Elizabeth.
“¿Y ustedes dos?”, pregunté, mirándolas a ambas.
“¿También aceptan, o necesitan más tiempo para pensarlo?
Tengo todo el tiempo para esperar”.
Elizabeth respondió rápidamente, con una mirada desafiante.
“Yo también acepto, Michael”, dijo.
“Confío en tu promesa.
Y estuve al principio de las grabaciones, dónde ví la primera tomas que hicistes, sé que tienes una buena visión y talento para dirigir ya que eh trabajado en varios proyectos antes”.
Naomi esperó a que Elizabeth terminara de hablar, luego asintió con una sonrisa.
“Yo también acepto, Michael”, dijo.
“Me diste una oportunidad en ‘The Scream’, cuando nadie me daba la oportunidad de enseñar mis dotes de actuación, y como dice Elizabeth creo en tu visión, sé que serás uno de los mejores directores de esta generación”.
Sonreí, complacido con sus respuestas.
“Gracias por su confianza”, dije.
“Pero recuerden, ‘The Scream’ fue una oportunidad para enseñar al mundo sus actuaciones.
Y sobre todo darme a conocer.
Tengo grandes planes pero tendré que pensar en historias para representar sus dotes, pero primero tengo que cumplir mis promesas a Parker y Elizabeth”.
Levanté mi copa de vino.
“Brindemos por un futuro lleno de éxitos”, dije.
Paso dos horas y media mientras disfrutaban del vino y de conversar mientras iba viendo a todos los trabajadores, actores y actrices que salieron en la película irse uno por uno.
“Perfecto, entonces”, dije, sonriendo a Naomi, Parker y Elizabeth.
“No diré mucho ya aceptaron igual es su decisión les gustaría acompañarme para conocer mi casa.
Podemos celebrar el fin del rodaje como se debe”.
Parker Posey intervino antes de que pudieran responder.
“Yo esperaré”, dijo, con una mirada intensa.
“No quiero mezclar negocios con placer.
Me uniré a ti cuando la película ‘The Scream’ esté en los cines y sea un éxito, y no antes”.
Asentí, respetando su decisión.
“Entiendo”, dije.
“Te esperaré entonces”.
Me volví hacia Naomi y Elizabeth, esperando su respuesta.
Elizabeth parecía indecisa, pero Naomi me miró a los ojos y asintió.
“Yo ya eh aceptado, se que la película será un exito igual me gustaría ver el hogar de michael”, dijo Naomi, con una sonrisa pícara.
Me levanté y le ofrecí la mano.
Naomi la tomó y se levantó, siguiéndome hacia la salida de la discoteca.
Parker nos observó partir, con una mirada de indiferencia en sus ojos.
Elizabeth también nos miró, con una expresión de incertidumbre.
Cuando estábamos a punto de subir al coche, Elizabeth nos alcanzó.
“¡Espera!”, gritó.
“Yo también voy”.
“Ya acepté tus condiciones, Michael”, dijo, con determinación.
“Voy contigo”.
Sonreí, complacido con su decisión.
“Perfecto”, dije.
“Suban al coche”.
Michael condujo su auto hacia su casa, con Naomi y Elizabeth sentadas en el asiento del pasajero.
La tensión en el aire era palpable, pero no era una tensión negativa.
Más bien, era una anticipación emocionada de lo que podría suceder cuando llegaran a su destino.
Finalmente, llegaron a la casa de Michael y él apagó el motor.
Las tres personas se miraron entre sí, y Michael vio como Elizabeth movía mucho los dedos de la mano, entonces preguntó: “¿Están seguras de que quieren hacer esto?
No hay presión, pueden cambiar de opinión en cualquier momento”.
Naomi y Elizabeth se miraron entre sí, y luego asintieron al unísono.
“Sí, estamos seguras”, dijo Naomi.
“Queremos estar juntos contigo”.
Elizabeth asintió de nuevo, y Michael sonrió.
“Bien, entonces.
Vamos adentro”.
Una vez dentro de la casa, Michael les sugirió que se bañaran antes de hacer cualquier cosa más.
“Tengo batas de baño para cada una de ustedes”, dijo.
“Pueden usarlas después de bañarse”.
Naomi y Elizabeth asintieron, y Michael les mostró el camino al baño.
Una por una, se fueron al baño a bañarse.
Michael les dio una bata de baño a cada una, y ellas se la pusieron después de salir del baño.
Finalmente, las tres personas se sentaron en la cama del cuarto principal de la casa de Michael, con las batas de baño puestas.
Naomi se acercó a Michael y lo abrazó, besándolo suavemente en los labios.
Elizabeth se sentó a un lado, observando la escena con una mezcla de celos y curiosidad.
Pero entonces, Elizabeth se decidió a actuar.
Cogió la mano de Michael y se la llevó a sus pechos, mirándolo a los ojos con una sonrisa seductora.
Michael se emocionó, ya que no esperaba que ellas fueran tan proactivas.
Naomi dejó de besarlo y se recostó un poco, mirando a Elizabeth con una sonrisa.
“Aunque ya acepté tus condiciones, Michael”, dijo, “también quiero decir que me gustas.
Eres guapo y muy talentoso”.
Elizabeth no esperaba que Naomi respondiera de esa manera, y se sintió un poco celosa.
Pero en lugar de retirarse, se acercó a Michael y se le sentó ensimo donde lo cogiendo su cara con las manos y le dió un beso apasionado.
Michael se sintió abrumado por la pasión y la emoción que emanaba de las dos mujeres.
No sabía qué hacer, pero sabía que no quería detenerse.
Quería seguir explorando esta nueva conexión con Naomi y Elizabeth, y ver adónde los llevaba.
Michael se levantó y las dejo a las dos acostadas en la cama, dónde se quito la bata de baño y les dijo que se quitarán las batas.
Entonces Michael las vio como vinieron al mundo.
************ Desperté con una sonrisa en el rostro.
A mi lado derecho estaba Naomi y en el lado izquierdo estaba Elizabeth, las dos dormían plácidamente.
La noche anterior había sido un torbellino de emociones, y me sentía eufórico.
¿Era su primer trío en sus dos vidas?
¿estaba soñando?
Me quedé acostado, observando a las dos mujeres.
Eran hermosas, talentosas, y ahora, parte de mi vida.
No podía pedir más.
“Espero que esto no sea un sueño”, pensé.
“Quiero que esto dure”.
Mi mente comenzó a trabajar, planeando el futuro.
El guión de “Run Lola Run” ya está registrado, si no pasa nada después de distribuir la película, sería la oportunidad perfecta para Parker.
Elizabeth sería la protagonista de “Happy Death Day”.
Pero, ¿qué película le daría a Naomi?
“Tengo que pensar en algo para ella”, me dije.
“Ella confió en mí desde el principio.
Y ahora es mi mujer tengo que darle más oportunidades para mostrar su talento.
Ya sea que ella piense que lo hago por su aceptación o algo así, igual para mí en estos momentos necesito darme a conocer a las productoras grandes”.
Recordé las palabras de Naomi: “Ya me ayudaste en esta película y sé que serás uno de los mejores directores”.
No podía defraudarla.
Tenía que encontrar un proyecto que le permitiera brillar.
Recordé que no puedo simplemente tomar cualquier película del futuro y adaptarla, ya que la mayoría tienen derechos de autor escritas hace mucho tiempo y otras son de libros viejos, y todas estás estan en manos de las grandes productoras.
Debo considerar los derechos de autor y las limitaciones, tengo que pensarlo muy bien.
“Necesito algo original”, pensé.
“Algo que se adapte al talento de Naomi y que no requiera un presupuesto enorme”.
Recordé algunas películas independientes con protagonistas femeninas que habían tenido éxito en el pasado.
“Podría hacer un thriller psicológico”, pensé.
“Naomi tiene una mirada intensa y una presencia misteriosa.
Podría ser una mujer atormentada por su pasado o una detective persiguiendo a un asesino en serie”.
“Podría hacer un drama independiente”, pensé.
“Naomi tiene una sensibilidad y una vulnerabilidad que la hacen perfecta para un papel dramático.
Podría ser una mujer luchando por sus sueños o enfrentando una situación difícil”.
“Tengo que pensar en algo que sea original y que se adapte a nuestras posibilidades”, me dije.
“Algo que le permita a Naomi brillar”.
La mañana avanzaba, y la luz del sol comenzaba a llenar la habitación.
Naomi y Elizabeth dormían plácidamente, ajenas a mis pensamientos.
Necesitaba trazar un plan a medio plazo, considerando las limitaciones temporales y los talentos de cada actriz.
“Tengo que ser estratégico”, pensé.
“Parker y Elizabeth tendrán sus películas a más tardar en 1994.
Si no me equivoco todavía no está escrito ni grabando speed”.
“Cuando me levanté, tendré que ir al gremio de guionista y si Speed todavía no está registrado, lo registrarse ahí mismo para cuando quieran hacer la película, y vean un guión parecido, puede haber dos opciones una que me conmpren el guión, dónde puedo utilizar la condición de utilizar a Naomi como protagonista femenina, o segunda yo mismo hacerlo la película igual si todo va bien será fácil”.
Pensó en una alternativa si no estaba registrado Siguió acostado, viendo por la ventana pensando en posibles historias.
“Jackie Brown”, pensé.
“Una historia de crimen y supervivencia, con una protagonista femenina fuerte y decidida.
Naomi encajaría perfectamente en ese papel”.
Recordé que la película se estrenaría en 1997.
“Puedo adelantarla”, pensé.
“Registrarla y adaptarla para comenzar a grabar en 1995 o 1996.
Eso me daría tiempo para trabajar tranquilo en el guion y la producción”.
“Habitación del pánico” también era una opción atractiva.
Un thriller de suspense con una madre y su hija luchando contra intrusos peligrosos.
Naomi podría interpretar a la madre, mostrando su fuerza y su vulnerabilidad.
“Esta película se estrenaría en 2002, Naomi tiene 25, y en 5 años se la puede hacer, claro si ella quiere ya que en ese tiempo ya puede ser una estrella”, pensé.
“Tengo dos opciones viables”, murmure.
“Ambas películas le darían a Naomi la oportunidad de brillar.
Ahora, tengo que decidir cuál se adapta mejor a sus talentos y a mis planes”.
“Lo primero es lo primero”, pensé.
“Tengo que escribir los guiones de las tres películas y registrarlos, pero comenzando con speed lo más rápido posible.
Así, tendré los derechos y podré empezar a trabajar en la preproducción”.
📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.
Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.
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Está es una obra de ficción creada por un fan.
los personajes pertenecen a sus respectivos creadores y no tengo afiliación con ellos.
Este Fanfiction es solo para el disfrute de fans.
Las historias, personajes y situaciones en esta obra son producto de la imaginación del autor.
Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, o eventos reales, es mera coincidencia.
está obra es un Fanfiction.
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