En Hollywood. - Capítulo 7
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7: Capítulo 6 7: Capítulo 6 Capítulo 6: Tranquilidad y Decisiones (editado) Naomi y Elizabeth despertaron con una sonrisa en sus rostros.
Naomi parecía radiante, completamente satisfecha.
Elizabeth, en cambio, mostraba una timidez mezclada con satisfacción.
“Buenos días, chicas”, dije, sonriendo.
“Pueden usar cualquiera de los baños de la casa, como ayer.
Luego, bajen a la cocina.
Prepararé el desayuno”.
Me levanté de la cama y me dirigí al baño.
Después de una ducha rápida, me vestí y bajé a la cocina.
Las chicas aún no habían salido del baño.
Decidí preparar un desayuno sencillo pero nutritivo.
Hice tostadas, exprimí naranjas para hacer jugo, y saqué tocino y huevos del refrigerador.
En una sartén a fuego lento, freí el tocino hasta que quedó crujiente.
En otra sartén, preparé huevos revueltos.
El aroma del tocino y los huevos llenó la cocina.
Justo cuando estaba terminando de cocinar, Naomi y Elizabeth entraron al comedor.
Llevaban la ropa de ayer pero ahora su actitud había cambiado, se veían relajadas.
Salí de la cocina con dos platos de desayuno y los coloqué en la mesa.
Regresé a la cocina dos veces más para llevar la jarra de jugo, los vasos y mi desayuno.
Nos sentamos a la mesa y desayunamos juntos.
La conversación fue ligera y amena, pero sentía que debía abordar un tema importante.
“Chicas”, dije, dejando mi tenedor a un lado.
“Anoche, les ofrecí la posibilidad de mudarse aquí.
Quiero saber si lo decían en serio.
¿Quieren vivir conmigo?”.
Naomi me miró con una sonrisa radiante.
“Por supuesto, Michael”, dijo.
“Estoy aquí orqué así lo decidí y lo quiero hacer bien estando aquí para ti.
Elizabeth dudó un momento, luego asintió.
“Yo también quiero”, dijo, con una voz suave.
“Pero quiero que sepas que esto es nuevo para mí.
Necesito tiempo para adaptarme”.
“Entiendo”, dije, sonriendo a ambas.
“No hay prisa.
Quiero que se sientan cómodas aquí.
Ahora esta es su casa”.
“Quiero que nuestra relación sea clara”, continué.
“No quiero secretos ni malentendidos.
Quiero que sepan que las valoro a ambas, tanto como actrices como mujeres”.
“Gracias, Michael”, dijo Naomi, tomando mi mano.
“Aprecio tu honestidad”.
“Yo también”, dijo Elizabeth, sonriendo tímidamente.
“Perfecto”, dije, levantándome de la mesa.
“Tengo que ir a la productora.
Las veré más tarde”.
Salí de la casa, sintiéndome satisfecho con la conversación.
Sabía que había tomado una decisión arriesgada, pero confiaba en que todo saldría bien.
Llegué a la oficina y encontré a Susan esperándome.
“Buenos días, Susan”, dije.
“Buenos días, señor Relish”, respondió ella.
“Necesito que llames al productor de la empresa, el que se encargará de la edición de ‘The Scream'”, le dije.
“Quiero darle los detalles del corte final.
Tiene esta semana para mostrarme un borrador con las pautas que le daré”.
“Enseguida, señor”, dijo Susan, tomando el teléfono.
“También”, continué, “voy a escribir un resumen rápido de una nueva historia.
Dónde quiero que envíes a alguien a registrarlo, y necesito que contrates a alguien más para que ayude a Laura con los guiones, ya que tengo muchas ideas”.
Me senté en mi escritorio y comencé a escribir.
Tenía en mente que historia hacer para una película de suspense psicológico, algo que le daría a Naomi la oportunidad de brillar.
Mientras escribía, Susan llamó al productor y le dio mis instrucciones.
Luego, se acercó a mi escritorio.
“El productor estará aquí en media hora, señor Relish”, dijo.
“Perfecto”, respondí, terminando de escribir el resumen.
“Aquí tienes.
Regístralo a mi nombre se llama get out”.
Le entregué el resumen a Susan, quien lo leyó rápidamente.
“Suena interesante, señor Relish”, dijo.
“Me encargaré de registrarlo inmediatamente”.
“Gracias, Susan”, dije.
“Ahora, necesito que me traigas un café.
Y asegúrate de que nadie me moleste hasta que termine de hablar con el productor”.
“Por supuesto, señor”, respondió Susan, saliendo de la oficina.
El productor de edición, un hombre llamado Simons Lucas, llegó a mi oficina y se presentó.
Lo saludé y le expliqué mi visión para el corte final de “The Scream”.
Quería que la película fuera tensa y aterradora, pero también divertida y emocionante.
Le di algunos ejemplos de escenas y le expliqué cómo quería que se vieran y sintieran.
“Entiendo, señor Relish”, dijo George.
“Creo que podemos hacer un gran trabajo con esto”.
“Perfecto”, dije.
“Quiero que me muestres un borrador en tres semanas.
Pero me pasaré por el estudio de edición la semana que viene para ver cómo va todo”.
“Por supuesto, señor”, respondió George.
“Haremos lo mejor posible”.
Se despidió y salió de mi oficina.
Inmediatamente llamé a Susan.
“Susan, necesito una secretaria”, le dije.
“No quiero molestarte con todas las tareas pequeñas.
Tienes suficiente trabajo con la productora”.
“Tengo a alguien en mente, señor Relish, ya tenía pensado en decirle que la contraté”, dijo Susan.
“Está buscando trabajo y tiene experiencia como secretaria”.
“Excelente”, dije.
“Haz los arreglos para que empiece lo antes posible”.
Susan salió de mi oficina y me dirigí a un escritorio secundario.
Saqué mi máquina de escribir y comencé a trabajar en el resumen de mi nueva película de acción.
Miguel después de media hora escribiendo en la máquina, se puso a descansar y luego pensó en sus siguientes pasos.
Le quedan más o menos unos 13 millones de dólares aproximadamente.
La película a más tardar se demora en completarse la edición un máximo de 1 mes para que lo haga tranquilo y bien.
Listo para octubre, lo único es que tengo que enviar a Susan a negociar con las demás productoras para que la distribuyan.
Durante los siguientes dos días, pasé la mayor parte del tiempo en la oficina, escribiendo y reescribiendo el resumen ya que tenía que explicar bien la historia para que cuando llegue una historia similar la mía este como principal.
Quería que fuera perfecto, ya que el había visto la película muchas veces, se puso a capturar lo esencial de la historia y cambiando algunas cosas que a la gente que le gusta el genero de acción le hubiera gustado.
Finalmente, terminé el resumen.
Era una película de acción de alto octanaje, con escenas emocionantes y personajes memorables.
Si alguna persona de mi tiempo leyera el guión se daría cuenta que si es “Speed”.
La historia era la misma: un autobús lleno de pasajeros que no puede bajar de cierta velocidad sin explotar.
El resumen era detallado, con descripciones de las escenas y los personajes, pero sin diálogos.
Quería que el guion se desarrollara a partir de la acción y el suspense.
Salí de la productora y me dirigí al gremio de guionistas.
Sabía que tenía que actuar rápido.
“Aceleración” podría ser registrada en cualquier momento, y si no me apresuraba, me tacharían de copión y perdería una buena película con buena recaudación.
Al llegar al gremio, me encontré con la misma persona que había registrado “The Scream”.
Me saludó con una sonrisa, y le devolví el gesto.
“Tengo otro guion que registrar”, le dije.
“Claro, señor Relish”, respondió ella, profesional como siempre.
“¿Cuál es el título?”.
“Se llama ‘Aceleración'”, le dije.
“¿Está disponible?”.
La mujer buscó en la base de datos durante unos minutos.
“No encuentro nada con ese título”, dijo.
“Podemos registrarlo pero como siempre necesito un resumen detallado o el guión completo”.
Le entregué el resumen de la película.
“Necesito tiempo para escribir el guion completo”, le dije.
“Pero quiero registrar la idea esencial para evitar problemas”.
La mujer revisó el resumen durante unos 10 o 15 minutos.
“No encuentro nada malo en la historia, y hasta donde eh leído de los que están registrado no tiene nada comparable”, dijo.
“Gracias a Dios”, pensé.
“No han registrado ‘Speed'”.
“Perfecto”, dije, sonriendo.
“Regístrelo a mi nombre”.
“Claro, señor Relish”, dijo la mujer.
“Pero le recomiendo que escriba el guion lo antes posible.
Así estará más seguro”.
“Lo haré”, dije.
“Gracias”.
Salí del gremio, sintiéndome aliviado.
El registro había sido rápido y sencillo.
Ahora, tenía que ponerme a trabajar en el guion.
Regresé a mi casa, sintiendo el cansancio acumulado de los últimos días.
Necesitaba descansar y recargar energías antes de comenzar a escribir “Aceleración”.
Después de cinco días de escribir el guion de “Aceleración” en casa, decidí que era hora de visitar la productora.
Tenía que ver cómo avanzaba la edición de “Scream”.
Quería asegurarme de que todo estuviera perfecto.
Llegué a la sala de edición y encontré a George Lucas concentrado en su trabajo.
Me quedé en silencio durante unos 40 minutos, observándolo.
No quería interrumpirlo.
Después de una hora, George se dio cuenta de mi presencia.
“Señor Relish”, dijo, sorprendido.
“No lo había visto”.
“No te preocupes, George”, le dije.
“Solo quería ver cómo va todo”.
“Tenemos casi un tercio de la película editada”, dijo George, mostrando el monitor.
“Pero todavía hay algunas tomas que no me convencen”.
“Muéstrame lo que tienes”, dije.
George reprodujo la secuencia editada.
Había algunas tomas que no encajaban bien, otras que eran demasiado largas o demasiado cortas.
“Saca la toma del minuto 6:12”, le dije.
“Y déjame ver las otras de esa escena, para ver si encontramos una mejor.
También quiero que revisemos con los diferentes ángulos de cámara”.
Después de revisar varias tomas, encontramos una que funcionaba mejor.
Sin embargo, interrumpía la fluidez de la siguiente escena.
“¿Qué te parece si usamos ambas tomas?”, le dije a George.
“Pero cortamos la parte que no nos gusta de la primera y hacemos una transición con el fuego de la sartén”.
“Es una buena idea”, dijo George.
“Podemos probarlo”.
Pasamos las siguientes tres horas trabajando juntos, perfeccionando la edición.
George tenía una visión clara de la película, y nuestras ideas coincidían.
“Creo que tenemos un buen corte”, dije al final de la sesión.
“Pero quiero que sigas trabajando en él.
Quiero ver un borrador completo”.
“Por supuesto, señor Relish”, dijo George.
“Haremos lo mejor posible”.
Al llegar a la oficina, Susan me esperaba con una expresión de profesionalismo.
“Buenos días, señor Relish”, dijo, señalando tres carpetas sobre mi escritorio.
“Aquí están los currículums de las candidatas a secretaria”.
Me senté y comencé a revisar las carpetas.
Dos de las candidatas tenían una amplia experiencia laboral, pero la tercera, una joven de 26 años llamada Laura, solo tenía referencias de sus pasantías.
Sin embargo, algo en su currículum me llamó la atención: una pasión evidente por el cine y una disposición a aprender.
“Susan”, dije, entregándole la carpeta de Laura, “quiero que entrevistes a esta chica.
Quiero ver cómo se desenvuelve, cómo se expresa.
Si me gusta su actitud y su entusiasmo, la contratamos”.
“Entendido, señor Relish”, respondió Susan, tomando la carpeta.
“Me pondré en contacto con ella de inmediato”.
“Y Susan también necesito que comencemos las negociaciones con las diferentes productoras que tengan para poder distribuir la película.
Puedes llevar el plan detallado del presupuesto y el guión, para ver si están interesados.
Necesito que salga a finales de octubre.” Dijo Michael, y cuando vio que le asentía la cabeza Susan el salió.
Mientras regresaba a casa, el hambre me recordó que había olvidado almorzar.
Me detuve en una pizzería y compré dos pizzas pequeñas.
Sabía que me sumergiría en el guion y no quería interrupciones.
Al llegar a casa, me instalé en mi estudio y me sumergí de nuevo en “Aceleración”.
Las ideas fluían con facilidad, y las escenas cobraban vida en mi mente.
El tiempo pasó volando, y cuando uno hace lo que le gusta, ya era 16 de octubre y las 9 de la mañana.
Llegué a la oficina y saludé a Susan y a Eleonor, mi nueva secretaria.
Eleonor era una joven eficiente y discreta, perfecta para el trabajo.
El guion estaba casi terminado, solo necesitaba una última revisión para pulir los diálogos y asegurarme de que la trama fluyera sin problemas.
El tiempo pasó rápido.
A las 2 de la tarde, había terminado la revisión.
Llamé a Eleonor.
“Eleonor, necesito que lleves este guion al gremio de guionistas”, le dije, entregándole una carpeta con el guion completo.
“También lleva este papel dónde está mi registro del resumen de la historia.
El guion anterior era solo un resumen.
Este es el guion final”.
Le entregué las llaves de mi coche.
“Puedes usar mi coche”, le dije.
“Y cuando regreses, compra comida en el restaurante italiano que está a cinco cuadras de la productora.
Tienen una lasaña deliciosa”.
“Claro, señor Relish”, respondió Eleonor, tomando las llaves y los documentos.
“Estaré de vuelta en una hora, algo más antes que me valla”.
“Si, puedes llamar a Laura, necesito hablar con ella”.
Respondió Michael.
“Entiendo ya la llamo”.
Entonces Eleonor salió de la oficina.
Mientras Eleonor se marchaba, me senté en mi escritorio, sintiendo una mezcla de satisfacción y anticipación.
“Aceleración” estaba un paso más cerca de convertirse en realidad.
Se escuchó la puerta, Michael dijo que adelante.
Entonces llegó Laura dijo, “Dígame jefe que necesita”.
Michael pregunto, “¿Como vas con el guión, ya lo terminastes?”.
Ella respondió, “Si ya lo termine pero estoy revisando algunas cosas”.
Entonces ellas siguió hablando, “pero jefe, está escribiendo muchos guiones y todavía no sabemos si será un exito la película”.
Michael solo la quedó viendo, aunque ya sabía que había un poco de rumores que están preocupados por qué no sea rentable la película y hagan recortes.
Michael dijo, “no pasa nada, ya terminamos The Scream’, el guión de run lola run ya está terminado, si vos ya terminastes feliz día de tu muerte, mejor ya tenemos para seguir dos proyectos más y hace poco también termine una de acción que se llama Speed”.
Laura aunque un poco preocupada, se emociono sabiendo que la productora tenga muchas opciones.
Así alguna tendrá éxito.
Eso era lo que pensaba ella.
Y entonces dice, “Tiene algún nueva idea”.
Michael dijo que si y comenzó a dar el resumen de la película get out, ya sea de como sería por completo y que cambiara dos partes para que se vea mejor.
“Que fantástica historia nunca me había imaginado de esa forma de utilizar los cuerpos de las otras personas cuando estuviera mayor”.
Dijo Laura emocionada ya que ese tipo de historias con mucho suspenso le gustaba, aunque le era complicado escribirla era emocionante.
“Entiendo jefe yo lo haré”.
(Punto de vista de Naomí) Era el 12 de octubre, y ya llevaba casi dos semanas viviendo con Michael y Elizabeth.
Habíamos establecido una especie de rutina, alternando los días que pasábamos con Michael para no molestarnos.
Hoy me tocaba a mí, y estaba emocionada.
Sabía que Michael estaba escribiendo un guion para mí, y quería sorprenderlo con un regalo que había comprado.
Mientras pensaba en cómo sorprender a Michael, el teléfono que me había regalado sonó.
Era mi agente.
“Hola, ¿qué pasa?”, respondí.
“Naomi, te he conseguido un papel secundario”, dijo mi agente.
“La audición es en dos horas”.
Me quedé en silencio, pensando.
Sabía que debía aprovechar todas las oportunidades que se me presentaran, no podía depender solo de Michael.
Él tenía otros proyectos en mente, y yo tendría que esperar.
“¿Dónde es la audición?”, pregunté.
Mi agente me dio la dirección y la hora.
Colgué el teléfono, sintiéndome indecisa.
Quería sorprender a Michael, pero también sabía que tenía que trabajar.
Después de unos minutos de duda, tomé una decisión.
Iría a la audición.
No podía dejar pasar esta oportunidad.
Llegué al lugar de la audición, un edificio anodino en una calle poco transitada.
Al entrar, me encontré con Parker Posey, quien me lanzó una mirada de indiferencia antes de desaparecer por un pasillo.
No le presté atención y me dirigí a mi agente, que me esperaba con una sonrisa tensa.
“¿De qué se trata la película?”, pregunté, con un nudo en el estómago.
“Es una película…
peculiar”, respondió mi agente, evitando mi mirada.
“Trata sobre una prostituta que es contratada por unos niños para darles educación sexual”.
Me quedé en silencio, procesando la información.
No me importaba mostrar mi cuerpo, pero la idea de interpretar a una prostituta me resultaba repulsiva.
No quería que me encasillaran en ese tipo de papeles, no ahora que tenía la oportunidad de trabajar con Michael.
“No voy a hacer la audición”, dije, con voz firme.
Mi agente me miró con incredulidad.
“¡Naomi, he hecho mucho para conseguirte esta audición!”, exclamó, con la voz cargada de frustración.
“¡Es una gran oportunidad!”.
“No me importa”, respondí, sintiendo cómo la ira comenzaba a crecer en mi interior.
“No voy a hacer este tipo de películas”.
“¿Y qué vas a hacer?”, preguntó mi agente, con sarcasmo.
“¿Esperar a que Michael te dé otro papel?
¡Tienes que ser realista, Naomi!
¡No puedes depender de él para siempre!”.
“No necesito que me digas qué hacer”, dije, con voz fría.
“Sé lo que quiero”.
“¡Estás siendo una tonta!”, gritó mi agente, perdiendo la paciencia.
“¡Esta es tu oportunidad de brillar!
¡No la desperdicies!”.
“Ya te he dicho que no voy a hacer la audición”, repetí, con voz cansada.
“No quiero hablar más de esto”.
Me di la vuelta y me fui, sintiendo la mirada furiosa de mi agente clavada en mi espalda.
Salí del edificio y llamé a un taxi.
No quería volver a ver a mi agente, al menos no por ahora.
( Punto de vista de Parker) Cuando mi agente me describió lo que implicaba el papel, una mezcla de sorpresa y excitación me invadió.
Una película con un presupuesto de 30 millones de dólares.
Era una cifra astronómica, una señal de que el proyecto tenía un potencial enorme.
Miré a Naomi, que aún dudaba, y pensé: “Ingenua.
Esta es una oportunidad única”.
“¿Y si esto me cierra las puertas con Michael?”, pregunté a mi agente, aunque en el fondo ya sabía la respuesta.
“Parker, este director es un peso pesado en la industria”, me respondió mi agente, con un tono que mezclaba paciencia y urgencia.
“Y esta película…
podría catapultar tu carrera a otro nivel.
No puedes dejar pasar esto”.
La lógica de mi agente era irrefutable.
Un papel protagónico en una película de alto presupuesto, con un director de renombre.
Era el tipo de oportunidad que muchas actrices solo podían soñar.
“Michael es nuevo en esto”, pensé.
“Tal vez sea talentoso, pero aún no tiene la misma influencia”.
“Acepto”, dije, con una determinación que me sorprendió a mí misma.
“Pero Michael no debe enterarse”.
Sabía que estaba jugando con fuego.
Aunque había aceptado estar con Michael, nuestra relación era un tanto inexistente.
Había dicho que esperaría, que no me involucraría con él hasta que su película se estrenara.
Pero esta oportunidad era demasiado grande para dejarla pasar.
“Esto no cuenta”, me dije, intentando justificar mi decisión.
“Es trabajo, no es personal”.
Pero una pequeña voz en mi interior me susurró que estaba mintiéndome.
Sabía que estaba arriesgando algo importante, algo que tal vez nunca volvería a tener.
“Organiza la cita”, le dije a mi agente, con voz firme.
“Quiero ese papel”.
Mientras mi agente se alejaba para hacer la llamada, me quedé mirando el pasillo por donde había desaparecido Naomi.
“Lo siento, Naomi”, pensé.
“Pero en este juego, cada uno vela por sus propios intereses”.
📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.
Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.
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Está es una obra de ficción creada por un fan.
los personajes pertenecen a sus respectivos creadores y no tengo afiliación con ellos.
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Las historias, personajes y situaciones en esta obra son producto de la imaginación del autor.
Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, o eventos reales, es mera coincidencia.
está obra es un Fanfiction.
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