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En Hollywood. - Capítulo 9

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9: Capítulo 8 9: Capítulo 8 Capítulo 8: La Cifra de la Conquista Los Ángeles, 1 de noviembre de 1993 El aire en Malibú olía a neblina marina y al ozono que prometía otro día soleado.

Michael Relish se levantó el lunes por la mañana con una calma inusual, una paz tensa que solo el puede tenerla el ya esperaba con ansias el triunfo que podía generar.

El fin de semana de Halloween había terminado, y con él, el arreglo de las cien salas de cine.

Al llegar a Relish Productions, la quietud del lobby era desconcertante.

Era demasiado silencioso.

El esperaba que estuvieran inquietos o emocionado, Michael se puso a pensar había fracasado, calculo mal la película de Scream con adelantarla tres años antes, pensó Michael.

Se acercó al escritorio principal.

“Hola, Nicole,” saludó Michael, dándole una palamadita en el hombro de la secretaria central.

“Buenos días.

¿Está Susan?

¿O Eleanor, mi secretaria?” “Buenos días, Jefe.

Susan está en su oficina.

Ha estado aquí desde las 6:00 AM, esperando la validación final de las cifras.

La señorita Eleanor está con ella.

Me dijero que cuando llegue valla tranquilamente a su oficina y que cuando tengan la cifra impresa irá directo a su oficina,” indicó Nicole.

“Perfecto.

Diles que las espero en mi oficina apenas lo tengan,” dijo Michael.

En su oficina, Michael se sentó y dejó que su mente divagara.

Pensó en el futuro, en el verdadero premio que no era Scream, sino la estructura que ese éxito le permitiría comprar.

Para el futuro, Disney, Warner Bros, Universal, Sony Pictures y Paramount son las que serán las grandes productoras.

MGM y Fox, una quedó en quiebra y la otra fue comprada por disney.

Pero en estos momentos todas esas son demasiado grandes.

Si quería una de ellas era mejor esperar.

El verdadero juego del futuro estaba en las propiedades intelectuales.

Marvel, Transformers, John wick, Harry Potter, Fast and furious, películas de terror como la que ya comenzó Scream, Anabel, Purga… pero en estos momentos Marvel, ese es el verdadero premio.

Sabía que en este tiempo Spiderman estaba en un laberinto legal con dos compañías o tres no estaba seguro.

Los derechos estaban en el limbo, pidiendo un rescate.

El precio rumoreado era de seis a ocho millones de dólares por una licencia.

Un dineral que vaciaría las arcas de Relish Productions ahora mismo, pero si Scream lo catapultaba, como está previsto podría permitírselo.

Podría comenzar a negociar los derechos de Spiderman, X-Men y Los Cuatro Fantásticos por diez años.

Un riesgo enorme, pero valía la pena.

Si invierto la mitad de ‘The Scream’ en Marvel ahora… nos quedamos con poca liquidez.

Necesito que esta película nos traiga tanto dinero para comprar la mayoría de derechos autor de los personajes.

Llamaron a la puerta con un golpe rápido y firme.

“Adelante,” dijo Michael.

Entraron Susan y Eleanor.

Susan estaba radiante, su rostro agotado, pero sus ojos brillaban con una ambición recién descubierta.

“Jefe,” dijo Susan, sin aliento.

“Tenemos buenas noticias.

Excelentes noticias.

El informe oficial del fin de semana está aquí.” Michael se puso de pie, estrechó la mano de Susan y asintió a Eleanor.

“Díganme.

No me ahorren detalles, Susan.” “La película funcionó,” declaró Susan.

“Ya no somos la productora que una vez estuvo por quebrar.

Gracias a su compra y visión de su película es un éxito.

Para el viernes, la proyección única en las cien salas que se pudieron conseguir, estuvo al sesenta por ciento (60%) lleno.

El boca a boca fue instantáneo para los dos días siguientes.” “El sábado y el domingo, los cines como prometieron pusieron cuatro proyecciones por día,” continuó Eleanor, leyendo el informe.

“Las fluctuaciones del sábado fueron de 68%, 70%, 71% y 74%, cada una de ese porcentaje es de las proyecciones del sábado en promedio.

El domingo fue incluso mejor: 75%, 79%, 86% y 84%.” Susan le entregó el informe.

“Aquí están los datos consolidados.

Como usted dijo jefe nuestro objetivo era conseguir $120,000 o $150,000 para negociar con las distribuidoras grandes.

El viernes cerramos con aproximadamente 15,100 boletos.

Pero luego…” Michael tomó el papel y leyó los totales de boletos vendidos por día (resultado de las múltiples proyecciones) y la recaudación total.

La cifra era impresionante, un impacto devastador para una película indie en cien pantallas.

“Total de boletos vendidos durante el fin de semana: 166,750,” leyó Michael en voz baja, sintiendo el peso del poder que esa cifra le daba.

Luego miró la línea final, el número que reescribía su futuro.

“Con cada boleto a $4.15,” continuó Michael, sus ojos fijos en la cifra.

“La recaudación total del fin de semana de Halloween es de seiscientos noventa y dos mil, doce dólares y cincuenta centavos ($692,012.50).” Seiscientos noventa mil.

Era casi siete veces su objetivo.

Todo va como el pensaba, no me ha desfraudado mi apuesta.

Ahora solo pensar en lo que sigue.

Se puso serio.

“Susan, estos datos son irrefutables.

Necesito que con estos documentos irás de nuevo a las grandes productoras.

A Warner Bros., Fox y Disney.

Ya no pides una negociación.

Les exiges un contrato del sesenta y cinco por ciento (65%) de la recaudación total bruta, dónde intentemos que estén enojados pero que nos den un 60% como minimo.” Michael caminó hacia la ventana, su silueta recortada contra el cielo de Los Ángeles.

“Que sientan el dolor de habernos despreciado.

Les dirás que si no aceptan nuestros términos antes del miercoles, seguiremos como estamos, igual si todo va bien con la pelicula los cines nos llamarán, necesitamos que nos den un buen porcentaje internacional, si no tendremos que asociarnos con una distribuidora internacional con un porcentaje bajo pero nos conviene ya que la película tendrá secuelas.

Si ellos aceptan exige las 2,200 salas para este fin de semana.

Vuelve a la carga.

Diles que el mercado está pidiendo Scream, y vamos a dárselo…

bajo nuestros términos, y también agrega para que Naomi Watts, elizabeth y el resto de los protagonistas tengan entrevistas, yo como director no haré nada de eso, dale más visibilidad a los actores.

+—————————+ Punto de vista de Susan Los Ángeles, 1 de noviembre de 1993, 2:00 PM, Susan salió de la oficina de Michael Relish con una carpeta bajo el brazo que pesaba más que todo el mármol de toda su casa.

Estos datos de $692,012.50 no eran solo dinero; eran un arma de negociación.

Volvió a su despacho, encendió su máquina de fax y tomó el teléfono.

No iba a repetir el calvario de la semana pasada, pidiendo audiencias individuales.

Si quieren el pastel, que vengan a la mesa, pensó.

La secretaria de Michael, Eleanor, en estos momentos era una extensión de su voluntad.

En menos de dos hora, Susan había organizado una reunion a cuatro bandas.

No había tiempo para reuniones individuales.

Los ejecutivos, picados por la cifra de taquilla y el pánico de perder la sensación de la temporada, accedieron a la reunión.

Los participantes: Tom Pollok (Universal Pictures): Todavía furioso por su error inicial.

Mark Canton y Bob Daly (Warner Bros.

Pictures): Dos ejecutivo agresivo.

Sandra Lee con Joe Roth (20th Century Fox): Ella estaba más interesada en el potencial subversivo de la película y sus futuras secuelas y Joe Roth supervisando.

Frank Wells ( Disney): El más cauteloso, explorando una adquisición para su sello más maduro.

Frank Mancuso Jr.

(MGM), el estaba en un rincón.

Susan respiró hondo entro en el restaurante que se alquilo para las negociaciones.

Su voz sonó firme y fría.

“Gracias a todos por estar aquí en una reunión de emergencia,” comenzó Susan, sin perder tiempo en formalidades.

“Les ahorraremos el ‘pitch’ de la película, ya que la rechazaron la semana pasada.

Ahora, hablaremos de negocios.” Hizo una pausa dramática, dejando que el eco de su rechazo resonara.

“Relish Productions acaba de cerrar el fin de semana de Halloween con su primera película, con una recaudación de $692,012.50 en solo cien salas.

Esto no es una película de nicho; es un fenómeno.

El público joven está hablando de la pelicula, y la distribución limitada como va el boca a boca, causara un revuelo para el próximo fin de semana.

Tenemos una ventana de oportunidad de solo diez días antes de que este impulso se apague.” “Susan, todos tenemos esos números,” intervino Tom Pollok con su tono cortante.

“Es un número admirable para una película de terror, pero seamos realistas, esos números caen rápido.

¿Cuál es la oferta real?” “La oferta real, Tom, es simple: Relish Productions distribuirá Scream a nivel nacional e internacional con el estudio que nos dé las mejores condiciones.

Nuestro precio base para ceder los derechos es el sesenta y cinco por ciento (65%) de la recaudación total bruta.

Cero deducciones por costos de marketing o publicidad.

El distribuidor corre con ese riesgo.” Se produjo un silencio atronador en la línea.

Un 65% era una bofetada en la cara a las prácticas estándar de Hollywood, donde una película de terror, afortunado conseguía un 50% después de que el estudio recuperara todos sus costos.

Frank Wells (Disney): (Pensamiento interno: El 65% es demencial.

Pero Michael Eisner nos pidió expresamente ‘películas con nervio’ para competir con Miramax.

Si esto hace 40 millones, aún ganamos, y evitamos el ridículo de rechazar un éxito que todos quieren.) Mark Canton (Warner Bros.): “Susan, nadie en este negocio paga el 65% del gross a una productora que estuvo a punto de quebrar.

Solo por cambiarle el nombre con un nuevo jefe, estás cometiendo un error por avaricia.

Te ofrezco un cincuenta/cincuenta después de los primeros cinco millones de dólares de marketing.” “Gracias por la oferta, Mark,” replicó Susan con una sonrisa en la voz, aunque sus nudillos estaban blancos.

“Pero nuestro jefe es el director y tiene muchas ideas, y la película ya nos ha dado seiscientos noventa y dos mil dólares con un control total.

Nosotros queremos un distribución normal no muy larga con muy pocas salas, no estamos aquí vendiendo nuestra casa, estamos vendiendo la llave de la ciudad.

Si quieres competir con la sensación de Halloween, tienes que pagar por el pánico que sentiste al ver la taquilla de anoche.” Sandra Lee (Fox) miro a su acompañante y vio que asintió y comenzó hablar: “Susan, yo veo la oportunidad aquí.

Reconozco el fenómeno.

Pero el 65% hace imposible el despliegue de 2,000 salas.

El riesgo de impresión de copias y publicidad es enorme.

Si tienes control internacional, eso también tiene un costo.

Mi oferta es del 58% del bruto, pero te garantizo un mínimo de 2,200 salas y una campaña publicitaria que iguale el presupuesto.

Y podemos hablar de un backend escalonado si pasa los 100 millones.” Susan tomó nota.

58% garantizado era una oferta seria, aunque aún lejos del 65%.

“Sandra, su oferta es competitiva.

Pero recuerde, la competencia aquí no es solo financiera.

Es sobre quién quiere a la nueva actriz Naomi Watts y al nuevo director Michael Relish.

Quién está dispuesto a admitir su error,” dijo Susan, apuntando a Frank.

Frank Mancuso Jr.

(MGM): Se escuchó el golpe de un puño sobre un escritorio.

“¡Absoluto disparate, Susan!

Vamos a la verdad.

Tienes que mover esto antes del viernes.

Nadie tiene tiempo para negociar el 65%.

Global Pictures te ofrece el 60% del gross total.

Pero nuestro acuerdo incluye la distribución internacional y la retención de todos los derechos de secuelas y merchandising por un periodo de diez años.” El 60%.

Ahí estaba.

El número de Michael.

Pero la retención de secuelas y merchandising era un trato inaceptable.

Susan cerró su cuaderno, su decisión ya tomada.

“Caballeros.

Sandra.

Las ofertas están sobre la mesa.

Frank, tu 60% es interesante en lo financiero, pero los derechos de secuela son el corazón de Relish Productions; son innegociables.

La productora puede ser la primera opción para la futura distribución de la secuela de Scream tendrá que aceptar nuestros términos: el sesenta por ciento (60%) del gross nacional e internacional, y nosotros mantenemos un sesenta por ciento (40%) de los derechos de merchandising y secuelas.” “Les daré de plazo hasta el miércoles a las 10:00 AM para que hablen con sus juntas directivas y me traigan una propuesta final que incluya nuestro porcentaje y los derechos de secuela, mañana puede haber otra reunión si están listos.” Susan se levantó y se fue sin despedirse.

La oficina de Susan, antes un refugio, ahora se sentía como un búnker de guerra.

Se sirvió un vaso de agua, temblando de la tensión.

Había dictado los términos a las compañías más grandes del mundo.

Afuera, en sus respectivas oficinas de los estudios, los ejecutivos corrían.

Mark de Warner estaba gritándole a su asistente que preparara una presentación de emergencia.

Frank Wells de Disney llamaba a su jefe, tratando de justificar por qué Scream valía la pena.

Y Frank Jr., en MGM, estaba a punto de hacer una reunión de emergencia, quienes le habían dado el visto bueno para subir hasta el 60%, pero se sentirían humillados por la exigencia de las secuelas.

Susan se dejó caer en su silla.

Había logrado su objetivo exigir y había forzado una subasta.

Mañana o el miércoles, uno de ellos caería.

El destino de Scream y el futuro de Relish Productions se decidiría al amanecer.

+———————-+ Burbank, California, 1 de noviembre de 1993, 8:45 PM Era lunes, la resaca de Halloween aún se sentía en el ambiente, pero no en las cien salas de cine que exhibían Scream.

El boca a boca, amplificado por las páginas web rudimentarias, en las universidades y los bulletin board systems (BBS) que los trabajadores de Relish Productions había bombardeado, no se había desvanecido con el fin de semana.

Al contrario, se había solidificado.

Los $692,012 recaudados no mentían: la gente había salido aterrorizada y, más importante aún, había hablado.

El aire de la noche era fresco, un alivio para el calor californiano.

Afuera del cine The Royal 8 en Burbank (una de las cien salas de la “Operación Relish”), una cola inusual serpenteaba alrededor del vestíbulo.

Normalmente, un lunes por la noche de noviembre, esta sala estaría semivacía, ideal para parejas de ancianos o cinéfilos solitarios.

Hoy, la cola era mayoritariamente adolescente y veinteañera, cargada de chaquetas de cuero y el olor residual de cerveza de fin de semana.

Dentro, la taquilla para la función de las 9:00 PM (la segunda de las tres proyecciones nocturnas del lunes) marcaba una ocupación del 70%.

En todo las 100 salas, las cifras eran asombrosas: ninguna sala de las cien caía por debajo del 68% de ocupación en las funciones de la noche.

El pánico de los estudios en Los Ángeles no era exageración, era terror a perderse esta ola.

Marcos, Chris y Jen, tres estudiantes de cine de último año en UCLA, se sentaron en la fila G, sus asientos crujiendo bajo el peso de sus mochilas.

Habían pasado el día debatiendo la cinematografía de Kubrick y ahora estaban aquí, no solo para asustarse, sino para diseccionar el fenómeno.

“No me lo puedo creer,” murmuró Chris, ajustando sus gafas.

“¡Más del 50% de ocupación un lunes por la noche!

Es una locura.

Los estudios debieron pensar que la gente no entendería el meta-comentario.” “Es porque no es pedante, Chris,” replicó Jen, mordiendo una palomita de maíz.

“esa nueva productora Relish lo hace con una navaja, no con una tesis doctoral.

El asesino, no tiene miedo de decir ‘Sé que has visto la regla de que el asesino siempre regresa’.

Y luego… lo hace.

Pero lo hace mejor.” Margos, que había arrastrado a sus amigos, asintió vigorosamente.

“Y la chica, la australiana, Watts.

Ella es el ancla, me gusta mucho.

Si hubieran puesto a alguna actriz de Saved by the Bell, la película se habría caído a pedazos.

Watts no es como otras actrices de terror solo gritando antes de morir, hace que una siento vea su miedo.

Es una actuación seria en una película que se burla de las películas serias.

La escena del teléfono es la más tensa que he visto.” “Lo vi en uno de esos blogs, Mike,” dijo Jen.

“La productora, Relish Productions, se aferró a ella.

Los grandes la querían cambiar por alguien más conocido.

Qué error.

Si la película triunfa, esta Naomi Watts será una estrella de la noche a la mañana.

Es la única actriz que puede hacerme creer que está realmente aterrorizada y que, al mismo tiempo, está al tanto de las reglas que la van a matar.” La sala se oscureció.

Mike se reclinó, sintiendo la energía palpable de la multitud.

No era solo una película; era un evento social, un secreto compartido entre los jóvenes que el viejo Hollywood no había podido descifrar.

+————————+ La última proyección de la noche era a las 11:30 PM.

Las luces del vestíbulo estaban bajas.

Leo y Kim, ambos de diecisiete años, se acercaron a la puerta lateral.

Leo había fingido estar enfermo para librarse de la cena familiar y Kim había dicho que se quedaba a estudiar con una amiga.

“Mierda, hay demasiada gente,” susurró Kim, ajustando su gorra para ocultar su rostro.

“Pensé que un lunes por la noche sería la mitad de esto.” “Ese es el punto, Kim,” dijo Leo, señalando una columna de humo de cigarrillo cerca de la marquesina.

“Se ha vuelto viral.

¡Todos en el chat de la escuela han estado hablando de esa maldita máscara!

Dicen que no da miedo, que parece un fantasma de Halloween que te compras en la farmacia.” “Esa es la genialidad,” dijo Kim, pagando sus entradas con billetes arrugados.

“Mi prima fue el viernes y dijo que cuando el asesino se quita el cuchillo de la espalda, el contraste de esa cara de dibujo animado con el brutal realismo de la sangre te revuelve el estómago.

Es ridícula, y por eso funciona.

No es Jason, no es Freddy.

Es…

Ghostface, como lo llamaron en el blog.” Se colaron en la penumbra de la sala, que ya estaba casi llena, buscando dos asientos en la última fila.

Se sentaron justo cuando el logo de Prometheus Films aparecía en la pantalla.

“Apuesto a que el novio es el asesino,” comentó Leo, sacando un puñado de caramelos de gelatina.

“Apuesto a que es su amiga y el novio,” susurró Kim.

“Mi prima dijo que hay una escena en la que parecen estar en dos lugares a la vez.

Están jugando con nosotros, Leo.

Lo sé.” Su debate se vio interrumpido por el chirrido de un teléfono en la pantalla.

El suspenso era inmediato.

Para Leo y Kim, Scream era la película que, por fin, se sentía como si estuviera hecha para ellos, para la generación que creció con videos y sabía de cine de terror.

+———————-+ En la proyección de las 9:00 PM, que se acercaba a su final, el ambiente era de estallido controlado.

La gente gritaba, se reía a carcajadas de los chistes internos sobre películas de terror, y luego se quedaba en silencio total, completamente a merced del director.

Alex y Sarah, que habían sido arrastrados por dos amigos que se habían ido en el intermedio, se quedaron.

Alex era escéptico.

“De acuerdo, me trago mis palabras,” admitió Alex, mientras los créditos rodaban.

Se quedaron sentados hasta que la música se detuvo.

“El tipo que se supone que es el asesino… ¿cómo diablos es que lo ponen tan obvio y no lo es?

Luego sí lo es.

Luego hay dos.” Sarah se rió, el sonido de su risa vibrando con alivio.

“Es agotador, ¿verdad?

Y el final… la forma en que ella, Sidney (Naomi Watts), no es una víctima indefensa que solo corre.

Ella usa el conocimiento, usa el sarcasmo.

Es la primera chica de terror que siento que tiene un cerebro real y que es realmente lista.” “Y ese tipo, Michael Relish, el director.

Necesitamos recordar ese nombre.

Hizo que una simple película de cuchillos se sintiera nueva.

¿Dónde has visto algo de esto antes?

Nunca.” Mientras salían, se toparon con un grupo de chicos que acababan de salir de la penúltima proyección.

Los grupos se mezclaron en el vestíbulo, la conversación común era la misma: la sorpresa de los giros, la risa por los chistes y la tensión insoportable.

A las 1:00 AM del martes, el informe de taquilla del lunes, 1 de noviembre, fue enviado por fax.

Susan, que dormía a medias en su oficina, se despertó con el pitido.

Las tres proyecciones nocturnas del lunes habían mantenido la tendencia ascendente.

100 Salas de Cine, Lunes 1 de noviembre: Ocupación promedio total: 70.2% Boletos vendidos: 39,472 Recaudación del Día: $163,819.80 Solo un lunes había generado casi $164,000, lo que elevaba la taquilla acumulada de la película a $855,832.30 en solo cuatro días.

Susan lo leyó todo una vez más: los $855,832.30.

La película había costado solo $5 millones de dólares y, con los gastos de marketing de guerrilla, el total invertido rondaba los $6 millones.

En menos de una semana, ya habían recuperado casi $1 millón.

Michael tenía razón, pensó Susan, sintiendo una oleada de orgullo y alivio.

Su película es buena, y él la dirigió de maravilla.

Si esta tendencia de boca a boca se mantenía con un lanzamiento de 2,000 salas para el fine de semana, la proyección de $25 a $30 millones en la taquilla doméstica parecía perfectamente plausible.

No solo recuperarían el dinero, sino que Prometheus Films tendría una ganancia neta sustancial para financiar la próxima locura de Michael.

Susan sonrió en la oscuridad.

Tenía casi un millón de dólares en la mano.

Cuando la llamaran mañana por la mañana para la negociación final, su exigencia del 65% no parecería avaricia, sino un precio por la certeza de un éxito que seguía creciendo sin necesidad de un estudio.

El guante estaba lanzado.

Ahora, a esperar que uno de los gigantes se atreviera a recogerlo.

📝 +——————————–+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.

Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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