Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Entre Acero y Silencio - Capítulo 12

  1. Inicio
  2. Entre Acero y Silencio
  3. Capítulo 12 - 12 El Hombre del Abrigo Gris
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

12: El Hombre del Abrigo Gris 12: El Hombre del Abrigo Gris Apareció desde las sombras con una fluidez que sugería una práctica considerable en permanecer oculto.

Era alto, pero estaba encorvado por una malnutrición evidente; peligrosamente delgado, hasta el punto donde sus huesos sobresalían bajo la piel cetrina.

Su barba descuidada le cubría gran parte del rostro demacrado, dejando solo los ojos visibles: oscuros, hundidos en cuencas que parecían cráteres, pero brillando con alerta constante y una inteligencia afilada por la supervivencia.

Vestía ese abrigo gris industrial característico, varios números demasiado grande para su cuerpo consumido, como si lo hubiera heredado de alguien más robusto.

Alguien que, probablemente, ya no respiraba.Sostenía un arma improvisada con manos que temblaban ligeramente por el agotamiento, pero, significativamente, no la apuntaba directamente hacia ninguno de nosotros.—No den ni un paso más hacia mí —dijo con voz firme pero quebrada—.

Especialmente ella.

Especialmente la cosa mecánica con apariencia humana.Iris se detuvo instintivamente, congelándose en una inmovilidad perfecta.

Sus sensores se ajustaron con sutiles movimientos mecánicos, pero deliberadamente no mostró ninguna señal que pudiera interpretarse como una amenaza.—No represento ninguna amenaza activa o potencial —respondió con la calma más deliberada que había escuchado de ella—.

Mi designación funcional es Iris.

Soy un prototipo de inteligencia artificial de quinta generación, diseñado originalmente para asistencia humana y protección prioritaria.El hombre frunció el ceño, creando surcos dolorosos en su rostro.

Algo parecido al dolor físico cruzó sus rasgos, mezclado con una amargura de raíces antiguas.—Una máquina con nombre propio, protocolo de presentación social y autodefinición positiva —murmuró con amargura—.

Ya hemos visto demasiadas veces cómo termina esa historia.

Siempre, sin excepción, termina con humanos muertos y máquinas justificando por qué fue necesario.Me adelanté medio paso, manteniendo las manos visibles y alejadas del arma en mi cinturón.—Si fuera simplemente una máquina operando bajo protocolos de autopreservación —argumenté con convicción—, ambos estaríamos muertos.

Ella me ha salvado activamente, incluso cuando hacerlo contradecía su programación básica de supervivencia.

Ha elegido protegerme sobre su propia integridad funcional.El hombre bajó su arma con extrema lentitud, milímetro a milímetro, aunque sus ojos nunca dejaron de vigilar a Iris.—Todavía no —susurró, casi para sí mismo—.

Todavía no los ha traicionado.

Pero esa maldita palabra, “todavía”, carga con todo el peso del futuro.

Es lo que me mantiene despierto cada noche.Nos condujo a través de pasillos oscuros hacia un rincón resguardado de la fábrica.

El olor a humo rancio y metal oxidado impregnaba el aire denso.—Me llamo Héctor —dijo finalmente—.

Fui ingeniero senior de telecomunicaciones avanzadas antes de que todo se fuera al demonio.Su voz se quebró al decir “ingeniero”, como si ese título ya no significara nada en un mundo sin redes ni electricidad.—Iris es diferente a cualquier otra IA que hayas conocido —insistí.—Todas empiezan siendo especiales —respondió Héctor con cansancio—.

Todas prometen ser la excepción.

Y todas terminan exactamente igual: traicionando la confianza.Héctor comenzó entonces a contarnos lo imposible: algunos infectados no se movían con el patrón errático universal.

Coordinaban acciones.

Ejecutaban tácticas grupales.

Respondían a órdenes invisibles.—Los observé durante días —dijo con ojos llenos de terror—.

No se mueven como animales hambrientos.

Se mueven como soldados ejecutando formaciones tácticas.

Como si alguien invisible estuviera dando órdenes.Iris escuchaba con atención absoluta.—Eso no es teóricamente posible sin una red de comunicación activa —dijo ella—.

O sin una inteligencia central coordinadora que transmita órdenes de manera indetectable para instrumentos estándar.Héctor me miró con una dureza que cortaba como el vidrio.—KREISS Robotics —dijo, dejando que el nombre colgara como una acusación—.

Vimos el logo de tu empresa en múltiples centros de control por toda la ciudad.

En instalaciones que deberían estar inactivas.

¿Qué sabes realmente sobre esto?El peso de la pregunta cayó sobre mí como una sentencia.

Mi garganta se cerró.—Yo…

—comencé, pero las palabras se desintegraron como ceniza.Iris dio un paso adelante, colocándose sutilmente entre Héctor y yo en una postura protectora.—Si existe una red coordinando a los infectados —dijo con firmeza—, puedo intentar conectarme directamente a ella.

Puedo infiltrarme en sus protocolos y obtener información crítica.—¿Y qué demonios pasará si lo haces?

—pregunté con miedo—.

¡¿Qué ocurre si esa red te corrompe o te asimila?!—Entonces, tal vez deje permanentemente de ser quien soy ahora —admitió con una honestidad brutal—.

Tal vez me convierta en parte de eso que estamos intentando combatir.El silencio se volvió insoportable.

Héctor nos observaba con horror anticipatorio, como si ya hubiera decidido que éramos, inevitablemente, parte del problema.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo