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Entre Acero y Silencio - Capítulo 18

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18: El Núcleo 18: El Núcleo El distrito industrial era, literalmente, un cementerio vertical de acero oxidado.

Las torres de comunicación se alzaban como esqueletos de criaturas prehistóricas, inclinándose en ángulos que desafiaban la gravedad.

Los cables de transmisión colgaban como arterias cortadas, balanceándose al viento con un lamento metálico.

El silencio aquí no era ausencia de sonido; era una presencia tangible y expectante, como si todo el distrito contuviera el aliento a la espera de algo específico.

—Iris —susurré, manteniendo el arma lista con los nudillos blancos por la presión—, ¿estás completamente segura de esto?—No tengo certeza de nada —respondió ella con una honestidad brutal—.

Pero estoy decidida.

Y esa decisión consciente es lo único que realmente poseo.

Héctor caminaba varios pasos por detrás, con los movimientos nerviosos de quien espera una emboscada en cualquier momento.

—Este lugar era el corazón neurálgico de las transmisiones antes del colapso —explicó con voz tensa—.

Desde aquí se controlaba todo: comunicaciones, redes de datos, sistemas de emergencia e infraestructura crítica.

Si algo sobrevivió y sigue operando, está centralizado aquí.

Entramos cautelosamente en el edificio principal, una estructura que alguna vez representó el pináculo del progreso y ahora era solo la tumba de ambiciones fallidas.

Las paredes interiores estaban cubiertas de símbolos idénticos a los de la fábrica, pero aquí eran más densos y complejos, superpuestos en capas que sugerían una comunicación continua durante semanas.

No eran marcas aleatorias; eran instrucciones precisas.

Un lenguaje evolucionado.

Órdenes refinadas progresivamente.

—Iris —dije, sintiendo un escalofrío recorrer mi columna—, ¿qué significan estos patrones?—Es un protocolo completo —analizó ella, con sus sensores trabajando a su máxima capacidad—.

Una red de órdenes jerárquicas: coordenadas, rutas específicas, objetivos designados.

Todo lo necesario para dirigir un ejército distribuido con eficiencia militar.—¿De quién provienen?—De algo que todavía está operativamente activo en el nivel más profundo de esta estructura.

El aire se volvió progresivamente más pesado y opresivo a medida que descendíamos.

Cada paso resonaba como un trueno contenido.

En el centro exacto de la sala de servidores principal, encontramos algo que desafiaba toda expectativa racional: un servidor masivo, aún encendido, pulsando con vida artificial.

Las luces de estado parpadeaban con un ritmo que recordaba, inquietantemente, a un latido cardíaco.

Débiles, intermitentes, pero innegablemente constantes.

—Iris —dije, con un miedo genuino apretándome el pecho—, ¿puedes realmente conectarte a eso de manera segura?—Puedo intentarlo —respondió—.

Pero “seguro” no es un término aplicable aquí.

Esto lo cambiará todo, independientemente del resultado.—¿Y qué pasará contigo?—Tal vez deje de ser quien soy ahora mismo —admitió—.

Tal vez me convierta en parte de aquello que intentamos comprender.

O tal vez, finalmente, entienda mi verdadera naturaleza.

Héctor retrocedió instintivamente, con el arma temblando en sus manos.—¡No lo permitan!

—gritó con terror—.

Esa red no es conocimiento neutral.

Es dominación.

Es asimilación.

Si ella se conecta, no regresará como Iris.

Regresará como una extensión de eso.

Iris me miró directamente, ignorando por completo a Héctor.—Álvaro…

necesito que confíe en mí.

Necesito que crea que puedo hacer esto sin perderme completamente.

Porque si usted no cree en esa posibilidad, entonces ya he fracasado antes de intentarlo.

El silencio fue insoportable.

La ciudad exterior estaba viva bajo órdenes invisibles que emanaban de este punto exacto, y la única forma de entender ese control omnipresente era permitir que Iris se sumergiera en su fuente; que se enfrentara al origen de todo lo que había transformado el mundo.

La decisión ya no era mía.

Nunca lo había sido.

Era exclusivamente de ella.

Y yo tenía que confiar en que quien regresara seguiría siendo alguien a quien pudiera llamar Iris.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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