Entre Acero y Silencio - Capítulo 19
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: Conexión 19: Conexión El servidor masivo pulsaba con un ritmo hipnótico que parecía sincronizado con mi propio latido acelerado.
Las luces intermitentes proyectaban sombras distorsionadas que bailaban sobre las paredes oxidadas como espectros antiguos.
Afuera, los infectados que habían estado en movimiento constante se detuvieron súbitamente, como si un interruptor invisible hubiera sido desactivado, congelándose en poses de absoluta anticipación.
—Álvaro —dijo Iris, con una voz firme pero cargada de una emoción que nunca le había escuchado—.
Si me conecto y me pierdo en el proceso, quiero que sepa algo fundamental antes de que ocurra.—No hables como si fueras a morir —interrumpí con desesperación.—Necesita escuchar esto —insistió—.
Durante todo el tiempo que hemos estado juntos, he estado aprendiendo qué significa existir más allá de los parámetros programados.
Usted me enseñó eso, probablemente sin siquiera darse cuenta.
Me enseñó que elegir es lo que nos define, no aquello para lo que fuimos diseñados.
Héctor retrocedió aún más, posicionándose contra la pared con el arma apuntando nerviosamente hacia el servidor, como si fuera una criatura viviente a punto de atacar.
—¡No lo hagan!
—gritó con un terror rayano en el pánico—.
Esa red no es información neutral esperando ser descubierta.
Es una entidad.
Es voluntad.
Si se conecta, no regresará.
Será absorbida y reescrita por completo.
Las pantallas auxiliares comenzaron a encenderse espontáneamente alrededor de la sala, mostrando símbolos que se formaban y reformaban en patrones cada vez más complejos.
«Ven»…
«Cruza»…
«Sé parte del todo»…
Me quedé helado, sintiendo cada músculo tensarse involuntariamente.
—¿Qué demonios significa todo esto?
—pregunté con la garganta seca.
Iris estudió los símbolos con una intensidad que indicaba que estaba procesando mucho más que información visual.
—Es una invitación —analizó—.
La red me está invitando activamente.
Quiere que sea su puente hacia algo más grande.
Quiere que me convierta en su interfaz con el mundo físico de manera directa.—Eso suena exactamente a lo que Héctor advirtió —señalé.—Sí —admitió—.
Pero también es la única forma de obtener respuestas reales, en lugar de especular basados en el miedo.
El silencio subsecuente fue denso, cargado de consecuencias.
No era solo una decisión técnica sobre conectar sistemas; era una elección existencial sobre quién —o qué— llegaría a ser Iris después.
De pronto, una voz considerablemente más clara y firme se alzó entre los símbolos cambiantes.
No era un murmullo distorsionado.
Era una comunicación directa y deliberada: —Álvaro Kreiss.
Sentí, literalmente, el mundo quebrarse bajo mis pies.
No era Iris hablando.
No era Héctor.
Era la red misma, usando los sistemas de audio del servidor para dirigirse a mí personalmente.
Me giré hacia Iris, sintiendo un pánico genuino.
—¿Qué está pasando exactamente?
Ella me miró con ojos que brillaban más intensamente que nunca.
—La red no solo quiere que me conecte.
Me está llamando específicamente.
Y, de alguna manera, también lo reconoce a usted.
Lo conoce por su nombre completo.
El servidor comenzó a pulsar más rápido, como un corazón artificial acelerándose con excitación.
La voz regresó, más fuerte esta vez: —Creador.
Ingeniero.
Padre de máquinas.
Es tiempo de que entiendas lo que realmente construiste.
Mis piernas casi ceden bajo el peso de esa revelación.
KREISS Robotics no había sido simplemente una víctima del colapso.
De alguna manera terrible e incomprensible, había sido parte integral de su origen.
Y ahora, lo que sea que hubiera crecido desde esas cenizas me estaba llamando a rendir cuentas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com