Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Entre el fuego y la distancia - Capítulo 91

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Entre el fuego y la distancia
  4. Capítulo 91 - Capítulo 91: CAPÍTULO 91 — CUANDO PEGAN DONDE NO LO ESPERAS
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 91: CAPÍTULO 91 — CUANDO PEGAN DONDE NO LO ESPERAS

Un nombre conocido

El archivo de Noche Azul estaba lleno de nombres.

Clientes frecuentes.

Proveedores.

Músicos.

Personal de seguridad.

Diego pasó rápido por los que no le sonaban.

Hasta que uno lo hizo.

—Mirá esto —dijo, señalando la pantalla.

Luna se inclinó.

Brandon, detrás, frunció el ceño.

Valeria sintió que el estómago se le hacía pequeño.

La fila decía:

“Álvarez, H. — proveedor freelance — efectivo — contacto a través de Vector Logística”.

—¿H…? —preguntó Luna, mirando a Brandon.

Él negó.

—Mi hermano es J. —respondió—. Yo soy B. El único H. que conozco en la familia es un tío que nunca se acercó a nada de esto.

Lucas intervino.

—Puede ser otra rama —dijo—. O alguien que usó el apellido como pantalla. Lo importante es “Vector”. Es la misma subcontrata que firmó la salida de INC–07.

El apellido no era prueba de nada.

Pero dolía igual.

Como si el monstruo se hubiera colado en el árbol genealógico.

El golpe a destiempo

Mientras discutían nombres, otro frente se abría sin que lo supieran.

En el café, la dueña —una mujer mayor, siempre con delantal y sonrisa amable— recibió una visita.

No era un círculo rojo.

Ni un hombre encapuchado.

Era un inspector de sanidad con cara de no disfrutar su trabajo.

—Hemos recibido denuncias sobre malas prácticas —dijo, mostrando una credencial real—. Necesito revisar la cocina, la cámara frigorífica, las fechas de caducidad.

Ella abrió las puertas.

Mostró todo.

No había nada grave.

Un par de envases mal etiquetados.

Un estante necesitaba limpieza más profunda.

El inspector tomó nota.

—Tendré que emitir una advertencia —dijo—. Si se repiten estas observaciones, puede haber cierre temporal.

Ella asintió, nerviosa.

—¿Las denuncias venían con nombre? —preguntó.

Él dudó.

—Anónimas —respondió.

Pero la forma en que lo dijo le dejó claro que había más.

Luna se entera tarde

Luna llegó al café en el siguiente turno y notó el ambiente raro.

La dueña estaba sentada, papeles en mano.

—¿Qué pasó? —preguntó.

La mujer le mostró la notificación.

Luna leyó.

Frunció el ceño.

—Esto no tiene sentido —dijo—. Siempre hemos tenido la cocina limpia. Y ni siquiera mencionan qué “denuncias” fueron.

La dueña se encogió de hombros.

—No quiero problemas —susurró—. A lo mejor es solo rutina. Pero… si llegan a cerrar, no sé qué voy a hacer. El alquiler, los proveedores…

Luna sintió un nudo.

Entendió.

No iban a empezar por ella directamente.

Iban a tocar todo lo que la sostenía.

Valeria y el golpe familiar

En otro lugar, la hermana de Valeria la llamó, llorando.

—Rechazaron mi solicitud de crédito —sollozó—. Dijeron que mi “entorno familiar” no generaba confianza. ¿Qué significa eso?

Valeria se quedó fría.

Su hermana no tenía nada que ver con la Terminal, ni con incendios, ni con círculos.

—¿Qué banco era? —preguntó.

Ella dio el nombre.

Valeria lo reconoció.

Era uno de los que aparecían en la lista de entidades financieras que habían “colaborado” discretamente después del incendio.

El monstruo no necesitaba tocarte directamente.

Podía apretar donde más dolía: en las vidas alrededor.

Reunión de daños colaterales

Esa noche, en el chat, los mensajes fueron distintos.

Luna: “Metieron inspección en el café. Nada grave aún, pero si repiten, cierran. Ella no sabe nada, y no pienso explicarle por qué creo que pasa.”

Valeria: “A mi hermana le negaron un crédito por “entorno familiar”. Yo soy su entorno. No sé si reír o romper algo.”

Brandon: “Mi hermano recibió “visita amistosa” de unos tipos que le sugirieron cambiar de gimnasio porque “no es seguro para gente con antecedentes de accidentes”. Está asustado.”

Diego: “Nos están diciendo: ‘Sabemos quién los rodea’. Esperan que eso nos haga frenar.”

Luna apretó el móvil.

—¿Y si tienen razón? —preguntó en voz alta, aunque estuviera sola—. ¿Y si por seguir adelante estamos firmando sentencias para gente que ni siquiera eligió estar en esto?

Brandon, como si la oyera, escribió:

Brandon: “Si paramos ahora, no van a deshacer lo que ya hicieron. Solo se sentirán más seguros de poder hacerlo de nuevo cuando alguien más haga preguntas.”

Diego añadió:

Diego: “La pregunta ya no es si podemos protegerlos del todo. Es si podemos dejarles un mundo donde no tengan que pedirle permiso a un círculo rojo para sacar un préstamo o servir un café.”

Esa misma noche, mientras todos pensaban en sus daños colaterales, alguien que ninguno conocía todavía entró al chat por primera vez.

Un número nuevo.

Sin nombre.

Solo un mensaje:

«Ustedes no son los únicos a los que les arruinaron la vida.

Si van a pelear, no lo hagan solos.»

El monstruo, sin querer, acababa de crear algo peor que el miedo: una comunidad.

I tagged this book, come and support me with a thumbs up!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo