Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Entre el fuego y la distancia - Capítulo 94

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Entre el fuego y la distancia
  4. Capítulo 94 - Capítulo 94: CAPÍTULO 94 — LÍNEAS QUE SE ROMPEN
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 94: CAPÍTULO 94 — LÍNEAS QUE SE ROMPEN

El humo que no se ve

PROTOCOLO CENIZA no significaba fuego literal.

No aún.

Significaba aislamiento.

Control de aire.

Corte de comunicaciones.

Ana lo supo en cuanto vio cómo caían las barras verdes de conexión interna.

La sala de reuniones dejó de tener señal de celular.

La transmisión de cámaras se volvió un poco más lenta.

—Nos quieren dejar sin ojos —murmuró.

Se levantó.

El técnico a su lado la miró.

—¿A dónde vas? —preguntó.

—A “revisar manualmente” que todo funcione —respondió—. Ya sabes cómo se ponen cuando vienen visitas importantes.

Dentro de la sala

Rocío intentó mandar un mensaje.

Nada.

Sin datos.

Sin wifi.

—Qué conveniente —susurró.

Hidalgo habló en voz alta.

—Si hay protocolo de seguridad —dijo—, tiene que estar justificado. Y documentado. Lo saben ustedes y lo sé yo.

El representante de la Terminal lo miró.

—Oficialmente, estamos respondiendo a un posible intento de irrumpir desde fuera —dijo—. Algunos grupos radicales han mostrado interés en sabotear instalaciones estratégicas.

Diego soltó una risa sin humor.

—Claro —dijo—. Y nosotros estamos aquí encerrados para que no nos haga daño tanto sabotaje.

Valeria notó algo.

El jefe de seguridad no miraba a ellos.

Miraba a las cámaras.

Como si esperara una señal.

La chispa emocional

El ambiente se cargó.

Los sindicalistas empezaron a murmurar.

Los trabajadores se inquietaban.

Brandon se inclinó hacia Luna.

—Si se arma algo, pegáte a la pared —susurró—. Y si ves una salida, salí aunque yo no pueda.

Ella le devolvió una mirada dura.

—No me voy a ir si vos te quedás —respondió.

En otro lado de la mesa, Marcos —que había sido “invitado” como parte de las empresas colaboradoras— miraba la escena con el estómago revuelto.

Sabía demasiado.

Y demasiado poco.

Por primera vez, sintió que estar en medio no le daba ninguna ventaja.

Fracturas

La conversación se desvió de lo técnico a lo personal.

Uno de los directivos acusó a los trabajadores de “crear histeria” con rumores.

Un sindicalista respondió con años de accidentes silenciosos.

Rocío tomó nota incluso sin señal.

Diego se levantó.

—No son rumores —dijo—. Yo vi cajas con documentos arder mientras ustedes hablaban de “errores eléctricos”. Y ahora vuelvo a ver contenedores desviados. Me hablarán de protocolos todo lo que quieran, pero hay algo que no van a poder lavarse de encima: sabían. Y callaron.

El director lo señaló.

—Usted es un elemento desestabilizador —dijo—. Gente como usted hace que perdamos inversiones.

Valeria no aguantó.

—Gente como él hace que no sigan muriendo a escondidas —respondió—. Si tanto le preocupan las inversiones, tal vez debería invertir en no mentir.

Marcos la miró.

Vio en sus ojos algo que hacía tiempo no veía: decisión que no necesitaba su aprobación.

El momento de romper

Ana llegó a la puerta de la sala.

Vio el bloqueo.

Sabía que no podía desactivarlo sin dejar rastro.

Pero sí podía hacer algo.

Había un panel lateral de ventilación.

No iba a meter humo.

Iba a meter algo mucho peor para el monstruo: señal.

Conectó un pequeño módulo que había preparado tiempo atrás, “por si acaso”.

Un repetidor improvisado.

Dentro, el móvil de Rocío vibró.

Señal.

Por segundos.

Ella no lo dudó.

Abrió la aplicación de notas de voz.

Empezó a grabar.

—Reunión de “transparencia” en la Terminal —susurró—. Puertas cerradas. Protocolo Ceniza activado. Representantes intentando controlar discurso. Trabajadores y prensa encerrados. Preguntas sobre contenedor incendiado y Noche Azul sin respuesta.

Su voz temblaba, pero no se rompía.

La señal se fue.

Pero el audio ya estaba encriptado.

Y listo para salir cuando encontrara un hueco.

Cuando por fin levantaron el bloqueo y los dejaron salir, nadie había resultado “dañado”.

No físicamente.

Pero al cruzar la puerta, Diego sintió que había dejado algo atrás:

la ilusión de que podían cambiar las cosas sin obligar al monstruo a enseñar los dientes de verdad.

I tagged this book, come and support me with a thumbs up!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo