Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ENTRE NOSOTROS - Capítulo 12

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ENTRE NOSOTROS
  4. Capítulo 12 - 12 Capítulo 12
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

12: Capítulo 12 12: Capítulo 12 Habían llegado a un hotel de lujo y, sin medir nada, entraron a vista de todos.

Pero era diferente, ya que, en esta ocasión, José estaba pasando las manos entre las de Luis, con el miedo calculado porque si alguien los veía todo saldría mal
José debía admitir que todo esto lo estaba matando.

Pero nada más jodido que la sensación de estar un rato a solas con él era más excitante para los dos.

Más nada, no había cosas sin sentido, solo ellos dos
Caminando, llegaron a la puerta después de haber registrado sus nombres y todo papeleo.

Y abriéndola, se metieron.

Y fue cuando José lo tomó y lo besó porque sentía que sus brazos eran buenos analgésicos.

Y con ello, se quedaba tranquilo, más que nada, para Luis, estábamos perdidos.

En el amor.

En la locura.

Y no les importaba nada ya
Solo la locura de unos seres que estuvieron pendiente del uno al otro, las penas que cargaban eran mas sofocantes, las jodidas sonrisas forzadas: ahora era liberación total
Lo besó tan sucio que se podía sentir cuando algo se escapaba de sus lados entre labios y labios.

Pero están tan deseosos de tanto que eso era tan excitante, pero hasta qué punto deberían estar por llegar
—¡José!

— este lo miró y se dejó perder en algo que ellos no entendían solo demostraban, porque uno era loco y el otro el cómplice de la misma obra
José no pensó en más que sentirlo solo suyo, había sido una semana de locos, algo que construía entre pecho y espalda, era su corazón quien pensaba en que todo esto estaba mal, pero lo quería, lo deseaba, y era su obsesión quien hablaba por él, era la mágica careta de un silencioso psicópata.

Lo empujó a la cama y le sacó cada parte de la ropa, cada roce de sus dedos en la piel que ahora era suya, antes solo veía como brillaba de lejos, como lo tocaban y él sintiendo la sed de su alma la que reclamaba con justa sinrazón
Luis lo miraba como si fuera algo maravilloso, algo se rompió entre la realidad y verdad, la mentira y lo que no era, pero, por igual le besó cada bello y poro de su cuerpo.

Sentía como sé abría para encarar los restos de lo que estaban haciendo los dos: pecado justo y carnificado
Luís gimió cuando sintió a José tocarlo a su disposición, solo para él y para que él haga lo que quiere como nunca.

Y estar entre la cama y su cuerpo que estaba perdido y enfermo de placer.

Algo más intenso.

Estaban completamente perdidos, en la locura, en el deseo, en el amor
José solo podía ver cómo tenía a Luis entre sus manos, deseando mucho ms que besos y caricias, pero también debía entender algo: todo a su tiempo, por ello se dedicó a verlo con devoción maldita, con algo que cargaba hace tiempo, que trato de ocultarlo, pero el mal le ganó la batalla
Se sentía ansioso perdido, pero siempre fue así y todo gracias a Luís
Tomó una fuerte respiración y sin importar lo que pensaran los demás de él, de ellos, porque con él debían hacer lo que querían, con Luis no, lo protegería, con esa mente de psicópata sabía bien cómo resolver todo lo que se avecinaba en la vida real.

Con cuidado se enredó entre sus piernas, tomó sus brazos en sus hombros y con una infinita pero desesperada: concentración mortal
Solo Dios sabe cuándo pensó antes de hacer esto y lo otro, que la luna tenía celos al ver como José constantemente pensaba y rogaba por algo que no llegaba, ahora siente celos de verlo darle amor y jurarlo como nunca lo hizo: ni el altar juro mucho
El diablo sentía como en carne viva el deseo corrupto y tan malo llenaba sus venas con ese veneno tan adictivo, ese mismo que cada noche sentía que lo mataría, pero, solo lo hacia mas inmortal: diablo y hombre aman al mismo pecado
Lo beso porque sus ganas estaban tan bajas y el demonio que cargaba dentro estaba siendo calmado aún que sea por beso, desnudos, uno entre el otro, deseando poseerse el uno para el otro, tomo segundos llegar a la liberación, solo con sus cuerpo, besos y caricias que desbordaba el mismo mar
Al llegar la mañana, salieron ya contra las 8 de la mañana, era algo turbio andar los dos juntos, pero menos le podía importar a ellos.

Manejaron como una pareja de años que se iban a casa después de jugar a los infieles.

Y todo aquel que viera eso lo entendería así, antes de regresar a la realidad de sus vidas
—Luis, eres mi vida —respondió José, no como una promesa, sino como una afirmación.

Una verdad que ya no necesitaba pruebas
—Tú eres el mío, José —dijo al fin—.

¿Para qué seguir con la mentira y el miedo, si todo ya está entre nosotros?

El silencio que siguió no fue vacío fue denso, cargado de todo lo que no se atrevieron a hacer antes, José dio un paso más cerca, ahí, en la puerta de la casa de los dos, con sus esposas dentro.

No lo tocó.

no aún.

lo miró como se mira algo que se desea y se teme perder al mismo tiempo
Y sin más entraron por la puerta de aquella casa.

Y eran solo ‘cuñados’, más nada en verdad, pero en el fondo, eran más que eso: estábamos perdidos, en el deseo, en la locura, en el amor, el uno en el otro
Solo dos almas jugando a encontrarse después de algo que los haya separado, pero ahora estaba ahí, descubriendo el mundo que la misma pasión les entregaba, es resolver y entender que al otro lado hay alguien esperándote mucho más allá del sol y la luna, es la pasión que anidaba entre ellos
Al entrar en casa nada se sintió igual ya, cada uno tomó su lugar en la vida que les habían impuesto, al subir las escaleras, se fueron por distintos destinos, pero se miraron con ganas de más.

Y ahora se preguntaba cómo iban a seguir con esto
Luís entró y se perdió en su recámara.

Su loca esposa estaba que echaba llama del coraje fingido pero crudo, ella salió de ahí rumbo a la cocina porque no necesitaba preguntar nada, algo le decía mucho mas que escarbar en la mentira
José tomó una ducha y se cambió de ropa, se puso su aroma más caro, oliendo rico, atractivo, lleno de furor, no era para ella, era para él, y ahora todo era para quien de verdad lo quería, lo deseaba y lo colmaba de realidad
Estaban perdidos, en la locura, en el deseo, en el amor prohibido.

Y la culpa les carcomía por dentro, pero ya todo era más que comprensible para ellos dos
—¿Cuidarme… o esconderme?

— recordó las palabras de anoche cuando hablo con Luis, estaban deseando decirlo al mundo entero, pero solo esas palabras fueron un caos, por un momento
—Si, eres mío… tengo que cuidarte.

Luis, el mundo allá afuera no perdona lo que no comprende, menos a ti y a mí por ser lo que somos: hombres que en medio de la mentira encontraron el amor
Luis le quiso responder, decir que no, tal vez, pero que aquello no era sano, porque el amor no debía sentirse como una jaula que se cierra suavemente.

Pero cuando José apoyó la frente contra la suya, desnudos, uno encima del otro, fue cuando su voz bajó hasta convertirse en un susurro íntimo… culposo
—No te voy a perder —dijo—.

No después de encontrarte— (no después de haber hecho de todo, todo) —quiso decirlo alto duro, fuerte, pero calló, debía hacerlo, por el momento
Bajó y se sentó en la mesa de la cocina donde estaba servido todo, debía, pero no quería tomar café con su esposa solo los dos, así que solo se sentó a esperar a Luís bajara para tomarlo juntos, sin contar mucho, pero en la mente Luís estaba planeando muchas cosas, este era todo un maldito diseñador de ideas locas
La mente de Luís era una inocente idea de lo que había estado ocultando por años, en este matrimonio forzado y las palabras de sus padres, estarán muy decepcionados cuando se enteren
Hoy era buen día para todo lo bueno, un sol radiante que brillaba y con algo cálido que calentaba su alma, que ahora se debatía entre el miedo y la calma, su esposa le había dejado una ropa en la cama, este se sorprendió al verla ahí, pero se la puso, no había nada de malo
¿Acaso no había visto la ropa que traía encima?

Y estaba seguro de que aquél lo vería.

Y más que nada, este susodicho estaría babeando a full equipo otra vez
—Buenos días— saludó todo educado pero la tensión en el aire se podía cortar con un cuchillo, estaban descubiertos, si era eso estaban perdidos
—Buenas, José, Luis, hermana —Diana se sentaba a un lado de Luis — ¿Espero no haberme pasado de más anoche?

— preguntó toda avergonzada, por las copas demás que tuvo con su hermana anoche
—No, tranquila, no te sentí llegar.

Después nos tocó irnos a la clínica— dijo todo confiado en sus palabras, la mirada viajo rápido con miedo a su cuñado, José, no tenia miedo a nada, solo a perder a Luís y si ella hablaba, era un cabo suelto
—Así me dijo María— habló, bajo, dudosa— Pero para haber trabajado toda la noche, se les ve descansados en verdad— ella dijo sin ironías, no estaba inocente, la mentira colgaba pesada en el aire, y el deseo los quemaba por dentro, y la culpa los carcomía.

Estábamos perdidos
Pero María sabía que algo pasaba, algo estaba en el aire, pesado y frio, calculador, la mirada de su hermana en José, la mirada de José en Diana, la de Luis en Diana, ¿Qué pasaba con Diana y estos dos hombres?, estaba pensando mal, quizás
—Sí, eso es lo bueno de esta profesión.

Si lo haces con amor, todo sale bien—la mirada de José en Luis, ella lo noto otra vez, pero se levantó en busca de agua, para el rostro, algo ya no cuadraba en este momento, en todo, en nada
Mientras en la mesa se estaba hablando de tantas cosas que no tenían idea de cómo hacerle entender a la dichosa vida que reír era más bello que llorar, pero la idea de José era poder estar solo con Luis, en ese mundo tan jodido
—¡Perdón por irme!

— dijo, más nadie le tomo atención deben estar a gusto en verdad…

¿Está buena la plática?

—confío, pero fallo porque estaba nerviosa, clamada solo la voz
—¡Hermana!, siéntate ¿Te sirvo café?

— Diana estaba siendo muy buena y amable, eso le saco de quicio y más con lo que había encontrado en su habitación, pensó que tenia una imaginación tan fluida, pero ahora, había algo
—No quiero nada— miró a su esposo— Solo quiero que mi marido me explique por qué diablos tiene perfume de mujer en la ropa de anoche— todos callaron, Luís sintió miedo, la bomba había explotado
No podía ser había dejado de lado el perfume que José le había comprado, uno y no era lo único, un reloj de lo más caro quería que adornará su muñeca para que todos se dieran cuenta que su dueño era alguien muy importante
—¡María basta!, por favor — intento en vano —Ese tema se arregla en su soledad— su hermana quería que se quedará callada, estaba con miedo, algo estaba saliendo de la penumbra y acabaría con todo
—No, me importa una mierda.

Necesito explicaciones…

¿¡Hace rato estás raro y no sé por qué siento que es por otra!?— ella estaba creída que era algo con alguna dama
Luís miró a María y su rubor subió a miles, era un estado de Luís en donde tenía vergüenza.

Y Diana se dio cuenta, sabía que era normal en Luís, más por la discusión que tenía en ese momento su hermana y esposo, todo valía ¿no?

Ellos salieron como pudieron de la mesa mientras Luís dio una mirada a José antes de salir corriendo, le dijo que le esperaba afuera, con la mirada hablaba sin palabras
No tardó mucho porque ellos ni salían a la entrada y José lo seguía detrás, entraron en el vehículo y se fueron sin mirar atrás, la verdad salió a la luz.

El deseo los quemaba, la culpa los carcomía, los celos envenenaban el aire mientras ellos
La mente de Luis era un desorden natural —Huíamos de nuestra realidad, estábamos perdidos en la locura—
Cuando Diana entró vio a María tirando los platos por doquier, estaba desenfrenada y fuera de sí, que Diana le dio unas dos cachetadas.

Y ella reaccionó, y fue ahí cuando lloró en los brazos de su hermana, culpable e inocente de todo
—Lo estoy perdiendo, Diana, José me dejó de amar— dijo ella Diana la consoló
—No, hermana, estás equivocada…

Por favor, entiende que el trabajo de José es médico, caray.

Muchas mujeres se le acercarán y lo abrazarán en forma de súplica o también puede que sea de agradecimiento…

Lo de hoy…

Pasó los límites…

No creo que José te perdone tan fácil— habló Diana, y ella entró en razón, culpable de lo que había ocasionado con sus celos
—Diablos…

Soy una bruta…

¿Qué me esta pasando?

José no me lo perdonará jamás— tenia razón, pero era inocente de una telaraña que llevaba años tejiéndose alrededor de ella
Mientras ellas estaban eso…

José y Luís iban en un silencio tan malo que Luís prefirió que lo mandara al diablo antes de seguir así, pero de José jamás saldría algo así
—¡Cariño!…

perdónala.

No fue culpa suya, sí, yo debí haberlo sabido.

No quiero que piense mal… — José paró en el coche en un semáforo a las afueras de la ciudad.

Lo agarró de la nuca y lo besó, sin importarle si alguien lo podía ver, ya esto se estaba saliendo de control, qué más daba
Era tan descabellado que algo así pasara por la citación de hoy, pero eso era mejor a verlo todo enfadado, Luís tampoco pensaba en las consecuencias de todo esto
—Nunca vuelvas a decir que fue tu culpa…

Sí, esto no tiene nada que ver contigo, amor.

No lo dudes— a José le importaba menos lo que dijera su esposa en este momento
—Nunca quise arruinar nada entre ustedes…

Yo soy el único culpable— él quería convencerse a toda costa que era inocente, pero lo era, de otra manera más aterradora
—No importa, mi amor.

Yo te dije que te pongas, ¿Porque en verdad, estamos jodidos los dos?

Además…

Olías rico y me encanta que lo uses cuando estemos juntos— José lo sabía, Luis lo sabía, todo esto estaba mal, Marcos le advirtió de las consecuencias, pero en la mente y el corazón nadie manda en sus cuerpos, menos
Tampoco era como que pensaran los dos, no, solo actuaban a lo que decía su mente, nada más malo que eso.

Era en su cuerpo, su mente y su carne, quien pedía a gritos algo de los dos, en la piel de Luís había marcas del ayer y que hoy le tocó maquillar para que no fuera visible
—José, no quiero que peleen…

Ella se ve que te ama mucho— lo dijo y bajó su mirada triste.

Él también lo llegaría a amarlo igual o más si era posible, pero, pero ya lo ama mucho
—Tú lo harás mejor, con tu amor me quedaré…

No pienso descansar hasta lograrlo, me basta con saber que te gustó, por el momento, claro está— todo estaba mal ya, pero nadie se prepara para el futuro tan desprevenido
Luis se rio y se preguntó qué pasaría si ella era así estando enamorada, de que no sería capaz de hacer él si lo llegara a amar igualmente.

Estaban en un torbellino de emociones lleno de algo, algo prohibido

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo