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ENTRE NOSOTROS - Capítulo 16

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16: Capítulo 16 16: Capítulo 16 Rodrigo se acercó a abrazarlo como si su vida dependiera de ello, y con ese simple gesto los otros dos quedaron completamente jodidos; jamás imaginaron que algo así pasaría
Además de pensar que estos dos se conocieran de tal manera, hasta ahora todo parecía raro y más si los veías con tal familiaridad
Pero el destino ya había tirado la moneda y estos los dos caminos, tarde o temprano, tenían que cruzarse
Y ahora que por fin se habían juntado… ¿Qué más podía pasar?

—Luís … dios… estoy tan feliz de verte de nuevo —dijo Rodrigo, olvidándose por completo de dónde y con quién estaban
Su abrazo fue demasiado cercano.

Demasiado íntimo
Marcos era celoso, sí… pero jamás haría una escena de tal magnitud.

José, en cambio…
Ese hombre era capaz de todo y se le veía
Su mandíbula estaba tensa, los ojos oscuros fijos en ellos, a punto de explotar.

No porque se conocieran —no—, sino porque Rodrigo estaba tocando de más a Luís
Y eso… Eso José no pensaba tolerarlo
—Qué bella sorpresa, Rodrigo… esto sí que es una bella casualidad —dijo Luís con una sonrisa suave
Aún no había visto la cara de los otros dos
Porque detrás de él, el aire estaba a punto de romperse
José seguía inmóvil, pero sus ojos estaban clavados en la escena con un brillo peligroso, la mandíbula apretada como si estuviera conteniéndose por pura fuerza de voluntad
Carlos, en cambio, observaba en silencio, midiendo cada segundo… como si supiera que esto podía salirse de control en cualquier momento.

Rodrigo sonrió más amplio, todavía demasiado cerca
Y justo entonces… Luís sintió el cambio en el ambiente
Ese silencio pesado.

Esa electricidad incómoda
Lentamente —muy lentamente— giró el rostro
Y cuando vio la expresión de José… su corazón se detuvo medio segundo.

Oh.

Esto… esto no iba a terminar bien
El sonido de la risa de Rodrigo, demasiado cerca del oído de Luís, fue la chispa final.

En dos pasos largos ya estaba frente a ellos
—Ya fue suficiente —su voz salió baja, pero con un filo peligroso
Rodrigo apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando José apartó su mano del cuerpo de Luis con firmeza
—No lo toques— el ambiente se congeló, Marcos abrió los ojos, sorprendido no tanto.

Rodrigo frunció el ceño, confundido
—¿Perdón?

—respondió Rodrigo, aún con una sonrisa que no entendía el peligro, José se colocó frente a Luís, bloqueándolo con su cuerpo
—Te dije que no lo toques— su mirada era oscura.

Territorial.

No gritaba… pero eso lo hacía peor
Luís sintió la tensión recorrerle la espalda
—José … —intentó intervenir
—¿Qué?

¿Es tu dueño ahora?

—provocó Rodrigo
La mandíbula de José se tensó aún más.

Dio un paso adelante, invadiendo el espacio de Rodrigo
—No soy su dueño —dijo con voz controlada—.

Pero soy el hombre que lo ama.

Y no voy a quedarme mirando cómo lo abrazas como si te perteneciera
El silencio fue brutal Luís sintió el corazón estrellarse contra sus costillas, ya que José nunca decía esas cosas en público
Nunca.

Pero hoy estaba explotando
—Aprende algo —añadió José, sin apartar la mirada—.

Si quieres hablar con él, lo haces con respeto.

Y mantienes las manos donde yo pueda verlas
Rodrigo tragó saliva Carlos intervino antes de que la situación pasara a algo peor
Y mientras todo se tensaba, Luís solo podía pensar una cosa: Cuando José decía que era capaz de todo… no estaba exagerando
—¿Me pueden decir de dónde tú conoces a Luís?

—preguntó José.

Sí, señor todo estaba por salir a flote, José no sabía que Luís había tenido novio, o algo parecido
Estaba en problemas
—Vamos, amor… dime de dónde sale esta casualidad —añadió Carlos, y esa palabra, amor, cayó como una advertencia disfrazada
Luís entró en pánico estático su mente corría, pero su cuerpo no respondía
Rodrigo sonrió
Error número uno
—Bueno… nosotros fuimos novios hace años —dijo con demasiada tranquilidad—.

Cuando Luís era muy joven… ¿cierto, Luís?

Silencio
Peligroso
Luís supo en ese instante que estaba jodido, pero lo que terminó de helarle la sangre… fue ver la cara de José.

Y la de Marcos ni se diga
Porque ninguno de los dos estaba sonriendo
—¡Eh!…

yo… bueno… —intento hablar, pero las palabras se enredaban en la lengua
Mal momento para tartamudear, Rodrigo chasqueó la lengua suavemente
—Vamos, Luís.

Habla y deja de tartamudear… ¿es verdad lo que dije?

— el aire se volvió aún más pesado
Sentía la mirada de José clavada en él esperando una respuesta
No furioso aún.

Pero a un paso, si
Trago saliva
—Sí… —su voz salió más baja de lo que quería—.

Salimos hace años — el silencio que siguió fue brutal, José no parpadeó
—¿Cuántos años?

—preguntó, con una calma que daba más miedo que un grito
Y ahí supo… que estaba oficialmente en problemas
—Fue, poco… fuimos novios y nos separamos y bu… —intento explicar
Error número dos
Marcos habló y lo jodió todo
—¿Por eso estabas tan apurado en venir?

—su voz salió fría—.

¿Estabas viéndote con él?

Las palabras cayeron como un disparo
—¡¡¿Qué?!!

¡¡No!!… ¿cómo se te ocurren esas cosas, Marcos?

Amor, espera, no es… —intento acercarse.

Pero lo dejó terminar
La cachetada resonó en toda la sala y el mundo se me quedó en blanco, Marcos respiraba agitado, los ojos brillándole de dolor… y salió de la sala llorando sin mirar atrás
El silencio que quedó fue peor que el golpe
Pesado.

Cortante.

Peligroso
Entonces la voz de José sonó detrás de él
Baja.

Controlada.

Demasiado controlada
—Luís … sube al cuarto y espérame ahí
No era una petición era una orden y en ese momento… Luís entró en pánico de verdad, en este tiempo, conocía ese tono
Y nunca, nunca traía nada bueno
José se acercó a Rodrigo sin decir una palabra más.

El mensaje estaba claro
Salieron los dos
Luís dio un paso para ir detrás de él, pero la señora Jey lo detuvo con suavidad firme y se lo llevó escaleras arriba mientras él apenas podía pensar con claridad
Estaba mal.

Muy mal
—¿Es mejor que lo espere aquí?… No se busque más problemas —murmuró ella, visiblemente preocupada
Luís apenas asintió, con el pecho apretado el silencio del cuarto era insoportable
Los segundos… eternos.

Y entonces
La puerta se abrió de una sola patada la señora Jey salió de ahí como alma que se la lleva el diablo y el aire se volvió pesado al instante
Luís se quedó helado con miedo, pero ¿qué más daba?

Ya estaba ahí y algo dentro de él le decía… que de esta no salía ileso
—Dime que no es verdad, Luís … —habló mientras caminaba hacia él, y Luís retrocedía
—N-no es verdad… él… se confundió… —intentó explicarse, tratando de decir la verdad
—No me mientas… Sabías que era Rodrigo, su esposo, Luís… sabías que era tu ex… —su voz ya se había alzado más de la cuenta
—No, yo no sabía que él estaba aquí, y menos quién era, te lo juro… —su voz tembló—.

No sabía que esto iba a pasar
José no lo dejó terminar.

Lo besó con desesperación, como si en ese contacto se le fuera la vida
Luís se quedó paralizado por un segundo, con los ojos muy abiertos, sintiendo cómo el corazón le golpeaba el pecho sin piedad.

Las manos de José temblaban al sujetarlo, firmes pero llenas de miedo
—… —Luís intentó apartarse suavemente—.

José …
Pero él no se movió
—No puedo perderte… —susurró José contra sus labios, con la voz quebrada—.

No después de todo… no después de que llegaste a mi vida
Los ojos de Luís se humedecieron
—No tienes que retenerme así… —murmuró con dolor—.

El amor no debería doler de esta manera
José apretó la mandíbula, luchando contra la tormenta que llevaba dentro
—Entonces dime qué hacer… —su voz salió rota—.

Porque cuando pienso en alejarme de ti… siento que me estoy rompiendo por dentro
El silencio entre ambos se volvió pesado, casi insoportable
Y por primera vez… José tuvo miedo de sí mismo
—No lo digas… no te voy a dejar… ya no quiero perderte.

Sin ti no vivo… perdóname, sí… pero si tú me dejas, yo prefiero morir… sin ti no vivo ya… —la voz de José temblaba, rota por la desesperación
Luís sabía que José estaba loco por él… pero no imaginó que tanto
—Amor, no digas eso, por favor.

Yo te amo… y no quiero hacerte más daño, mi amor… perdóname… —susurró entre lágrimas
Luis lloró y terminó dejándose caer en los brazos de José
Después de la inmensa tristeza llena de locura, lo que vino después fue besos tras besos… era todo lo que habían deseado.

Con paciencia, con necesidad, con miedo… pero también con amor
José lo desvistió con manos temblorosas y lo llevó a la cama, sin apartarse de él ni un segundo, como si temiera que desapareciera
Nada fue como antes… sí.

Pero la verdad era más cruel.

Porque ya ninguno de los dos era como antes
Su dulce caricia lo despertó
Al abrir los ojos, se dio cuenta de que era amor del bueno.

Jungkook lo había despertado con suaves besos en la espalda, recorriendo su piel con ternura hasta hacerlo estremecer
—Hora de levantarse, cariño… —murmuró José con una sonrisa suave
—Mm… por favor, hoy no… déjame dormir un poco más… —dijo Luís con un pequeño puchero; la noche anterior había sido demasiado larga
—No, cariño… es hora de volver a casa.

Pero debemos ir por otra parte… — Luis abrió los ojos de golpe
—¿A dónde?

—preguntó, verdaderamente curioso
—Mi amor, debemos estar juntos… y por eso ayer ya empecé a moverme.

Te tengo una… no, muchas sorpresas… —José reía mientras Luís lo miraba sorprendido
—Amor, por favor no hagas eso… Yo no necesito nada más que no seas tú… por favor… —Luís lo miró directo a sus hermosos ojos
—No quiero perderte, Luís.

Sé que hoy vas a terminar muchas cosas… y yo también.

Por eso quiero tenerte conmigo… —Su voz estaba llena de una felicidad contenida
—¿Amor…?

¿Estás seguro de eso?… Verás que si lo haces ya no hay vuelta atrás… —Luís habló con miedo
—Sí.

Estoy de acuerdo con todo lo que venga.

Pero yo no te voy a perder, Luís.

Puede que todo se venga al piso… pero estoy loco, y por eso odio lo cuerdo de las cosas… —José lo besó con suavidad y se recostó junto a él
Luís estaba feliz.

Había conseguido algo bueno de algo malo
Nadie debía saber esta verdad… su verdad.

Nadie

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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