ENTRE NOSOTROS - Capítulo 17
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Capítulo 17: Capítulo 17
Habían llegado a un edificio de grandes magnitudes. Era el más alto y lujoso; solo con ver la entrada del parqueadero se notaba el nivel del lugar
Luís no entendía qué hacían ahí
Él no tenía la plata ni la solvencia para darse ese lujo. En verdad, algo no andaba bien. Pero calló y esperó a que José lo llevara a donde sea que iban
—¿Qué hacemos aquí? —preguntó por obvias razones
—Es sorpresa, mi amor… —fue lo único que dijo José
Bajaron y José lo agarró de la mano y lo llevó hasta la entrada del edificio. Incluso el guardia estaba mejor vestido que él
—Buenas, señor Sánchez —saludó el guardia
Ellos respondieron cordialmente y entraron
Mientras subían en el ascensor, José lo besó y lo acarició, empezando a querer devorarlo por completo
—Vamos, amor… dime por qué estamos en este edificio —Luís era terco
—Ya lo verás, cariño… deja la preguntadera —José lo calló con una sonrisa
Cuando llegaron, Luís se dio cuenta de que era el último piso. La entrada tenía un ascensor privado y la puerta sólo se podía abrir con huella dactilar
Algo en su pecho se tensó Luís cada vez tenía más miedo de lo que fuera en realidad
Al entrar, se quedó paralizado al ver la gran magnitud de lujo que había allí. Todo era demasiado caro… demasiado perfecto. Sentía que si daba otro paso tal vez dañaría algo, y eso sí que estaría mal
—Sorpresa, cariño… es tu nuevo hogar. Nuestro hogar —dijo José y Luís se quedó helado
José lo observó en silencio, luego lo abrazó por detrás, pegándolo suavemente a su pecho. Sus ojos se perdieron en los de Luís mientras buscaba su reacción… mientras sus labios rozaban los suyos con paciencia peligrosa
El silencio se volvió pesado. Demasiado pesado
—E-esto es un juego… ¿verdad? —preguntó, intentando ser racional
—No, es de verdad, mi amor… quiero lo mejor para ti —dijo José, rogando en silencio que aceptara
Luís lo miro todo alrededor y negó lentamente, aún en shock
—Vamos, cariño… yo no puedo aceptarlo. Es demasiado lujo para mí… no… no lo aceptaré —habló con una seriedad que pocas veces mostraba
Por un segundo, el rostro de José cambió. Algo más oscuro cruzó por sus ojos
—Bueno… es bueno saberlo —murmuró con una calma peligrosa—, Porque no te queda de otra, corazón… ya lo compré… y es tuyo
Luis se quedó completamente callado, sin poder decir una sola palabra
El aire se volvió denso dentro del lugar
Porque en el fondo… algo en el tono de José no sonó como una opción
—No juegues así, por favor… yo no quiero tu dinero, José. Solo te quiero a ti, a nadie más. No quiero que piensen que soy un interesado —dijo Luís, sincero, con los sentimientos a flor de piel
José suspiró suavemente
—Yo no estoy hablando de eso… solo no quiero dejarte solo. ¿A dónde irás cuando termines con Diana? —José también tenía sus razones para no dejarlo sin ayuda
Luís lo miró con dulzura, intentando hacerlo entrar en razón
—Amor, por favor… puedo buscar algo más pequeño y acorde a mi trabajo
José negó de inmediato, firme. El juego del tira y afloja lo estaba cansado
—No es no… por favor. Quédate aquí mientras yo arreglo mis cosas y luego nos vamos lejos a ser felices… ¿qué dices, ah? —José prácticamente le rogaba que aceptara
El corazón de Luís latía con fuerza
Porque sabía… que después de ese “sí” … nada volvería a ser igual
—Amor… yo sé que vamos a tener que dar a la luz nuestra relación, pero no quiero que gastes más de lo que deberías. Las cosas se pueden malinterpretar y no quiero eso… — Luís habló con total sinceridad. Hoy, más que nunca, sus palabras eran honestas
José lo miró fijamente, con una mezcla peligrosa de ternura y obsesión
—¿Y qué pasa si me estoy aprovechando yo de ti? No soy tan bueno como crees… soy malo, porque a pesar de todo esto estoy perdido por ti… Soy capaz de perderlo todo por ti. No quiero perderme nada tuyo… Luís, eres mi vida, y sin ti no soy nadie
El corazón de Luís se apretó
Cada vez sentía que se estaba metiendo en algo demasiado grande… demasiado profundo
Respiró hondo antes de hablar
—Lo voy a aceptar… solo por el momento, y eso es todo. Ya no más gastos en mí, por favor. Has comprado de todo en esta vida por mí y no quiero eso. Yo te amo a ti, no a tu dinero. Seamos sinceros, José … tú eres una persona muy influyente, tienes todo en esta vida… pero no quiero que digan que soy un aprovechado que va detrás de ti por tu dinero, ¿ok? Vamos a dejar los gastos… ¿sí?
El amor verdadero se sentía en cada palabra de Luís
José lo observó unos segundos… y luego sonrió
—Ok… te amo tanto que estoy cumpliendo tus órdenes— José río suavemente… y Luís simplemente explotó de amor
El departamento era grande… no, enorme para Luís
Sí, tenía lujos por todas partes, pero él estaba ahí por José, no por su dinero. Eso jamás fue indispensable para él. Luís amaba las cosas simples, lo cómodo, lo pequeño… y esa ya era una diferencia enorme entre él y José
Esa noche, después de dejar todo arreglado en el departamento, el peso de la verdad volvió a caer sobre sus hombros
Estaba caminando sobre una línea muy delgada: decir la verdad… o perderlo todo
El silencio entre ellos se volvió más denso mientras bajaban del auto. Pero algo llamó la atención de José
Todo estaba oscuro. Demasiado oscuro
Era raro en esa zona… y más a esa hora
—¿No te parece extraño…? —murmuró José, entrecerrando los ojos Luís sintió un mal presentimiento recorrerle la espalda
Entraron
Y sí… algo no estaba bien
Luís sacó su teléfono rápidamente
—Diana… —susurró mientras marcaba
El tono sonó…
una vez… dos…
tres…
Pero Diana no contestó y el corazón de Luís empezó a latir con fuerza. Algo definitivamente estaba mal
—Es raro… no contesta… ¿debería estar aquí? —dijo Luís, claramente preocupado
José frunció el ceño
—No te alejes de mí, amor. No quiero sorpresas… —murmuró con voz tensa
Luís asintió y se acercó un poco más
Todo ocurrió en cuestión de segundos
Como un rayo
Luís dio un paso para tomar la mano de José … pero antes de alcanzarlo, sintió un dolor agudo atravesarle la espalda
Luego otro
Y otro más en el costado
—¡Ahh! —gritó, cayendo de rodillas por el impacto y el dolor punzante que le quemaba el cuerpo
José tardó un segundo en comprender lo que veía, María estaba encima de Luís
Su mirada era una mezcla de rabia y locura
—¡No! —gritó José, corriendo hacia ellos, Diana intentaba volver a herirlo mientras gritaba fuera de sí
—¡Te voy a matar, maldito! ¡Eres una basura! ¡Me arruinaste la vida!
Luís apenas podía defenderse, tratando de sujetar sus manos mientras la sangre comenzaba a manchar su ropa
José la agarró con fuerza de los brazos y la apartó bruscamente, arrojándola lejos de Luís
—¡Estás loca! —rugió, interponiéndose entre ella y el cuerpo herido de Luís
María cayó al suelo, pero seguía gritando, llorando, completamente descontrolada, José cayó de rodillas junto a Luís
—Amor… mírame… mírame, por favor… —sus manos temblaban mientras presionaba las heridas para detener la sangre—. No me dejes… no me hagas esto…
La respiración de Luís era débil
—José … —susurró apenas y por primera vez… José sintió verdadero miedo
—Luís, amor… tranquilo, yo te curo… no te muevas, mi amor, resiste… no me dejes, ¿sí? —suplicaba José, desesperado, tratando de contener la sangre con manos temblorosas
María volvió a lanzarse hacia ellos, completamente fuera de control. Esta vez iba directo a José Luís lo vio
Y, reuniendo la poca fuerza que le quedaba, se movió
Con un último impulso, empujó a José y giró su cuerpo, interponiéndose justo cuando María se abalanzó de nuevo
El golpe volvió a caer sobre él todo pasó en cámara lenta para José. Sus ojos se abrieron con horror
Pero lo que más lo destruyó… fue la mirada de Luís, sus ojitos estaban llenos de amor
De paz
De despedida
Sus labios se movieron apenas
—Te amo…
Y sus ojos se cerraron al instante
—¡¡NOOOOO!! —el grito de José desgarró la noche, tan fuerte que pareció romper el silencio del mundo
La oscuridad se volvió más pesada
Más cruel
Como si la propia noche sintiera el final de un amor que aún tenía tanta vida por delante
José lo sostuvo contra su pecho, temblando
—No… no… Luís, mírame… por favor… vuelve conmigo… —su voz se quebró completamente—. No me dejes solo…
Pero el miedo… El verdadero miedo… acababa de empezar
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