ENTRE NOSOTROS - Capítulo 19
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 19: Capítulo 19
Había pasado una semana en terapia intensiva
Aunque su estado había mejorado y las heridas sanaban poco a poco, José sentía que la vida se le escapaba con cada día que pasaba
Y no era para menos
Había estado a su lado todo ese tiempo, observando cómo su rostro bello pasaba de un pálido mortal a recuperar, lentamente, ese tono rosado que tanto amaba
Sus labios… Volvían a tener color. Pero aún no era suficiente
El respirador seguía allí, recordándole que Luís todavía estaba peleando por volver, José entrelazó con cuidado sus dedos con los de él, sintiendo el débil pero constante latido bajo su piel
—Vamos, amor… —susurró, con la voz rota—. Vuelve conmigo…
Hoy era uno de esos días en los que habría querido tenerlo entre sus brazos
Salir juntos reír y escuchar esa risa dulce que le desarmaba el alma. Y después… Perderse en él
Llenarlo de besos. De caricias
De todo el amor que le estaba quemando por dentro desde aquella maldita noche
Pero en lugar de eso… Luís luchaba por algo mucho más básico
Por respirar. Por vivir
Y José, sentado a su lado, solo podía esperar… con el corazón en la mano
Caminar y trabajar no era nada bueno para él… y menos si no dormía
Las ojeras marcaban su rostro, el cansancio le pesaba en los hombros, pero eso era lo de menos
Lo que realmente le dolía… Era la ausencia
José se apoyó contra la pared del hospital, cerrando los ojos apenas un segundo
Tenía tantas ganas de ser feliz, de vivir tranquilo, de estar junto al hombre que había escogido
Porque sí… Lo había escogido y aun cuando el mundo estuviera en contra y aun cuando todo se hubiera complicado desde aquella boda de Luís
Desde ese día en que lo vio sonreír vestido de blanco… pero no para él. Desde ese momento supo que no importaban las consecuencias. Lo quería y lo iba a querer en esta vida y en cualquier otra
Abrió los ojos lentamente
—Te voy a esperar todo lo que sea necesario… —murmuró—. Pero vuelve a mí
(Pasado)
—José, ¿qué pasa?, ¿qué te trae por aquí? —preguntó Diana, frunciendo ligeramente el ceño
Un José del pasado estaba otra vez frente a ella… y esta vez sí la había encontrado
—¿Vengo por tercera vez… y recién te encuentro? —dijo él, dejando escapar una risa corta que no tenía nada de divertida
Diana parpadeó, confundida. No entendía qué quería exactamente su cuñado, otra vez
—Bueno… —se encogió de hombros—. Estábamos buscando un lugar donde cambiarnos. Hemos tenido unos problemas, financieros, la casa la vamos a vender para comprar otra… Pequeña
Siguió hablando, pero su mirada ya estaba fija en José algo no cuadraba
—Bueno… —José dio un paso al frente—. Entonces lo que te voy a proponer… es perfecto para ti
Ahí fue cuando Diana lo entendió y por primera vez… Sintió que esa visita no era casualidad, otra vez claro está
—Habla… si es por él, no está… así que siéntete libre de hablar —dijo Diana con una media sonrisa
Ella sabía más de lo que decía. Mucho más
Los ojos de José brillaron con algo peligroso
—Quiero que hables con María para que te ayude a comprar la casa de al lado —soltó sin rodeos—. Y como él está libre de su trabajo y anda en búsqueda… tú debes hacer tu teatro
Silencio
Diana lo miró fijamente… analizándolo… pesándolo. Una sonrisa lenta curvó sus labios
—Sabes que siempre haré lo que me digas… —murmuró, cruzándose de brazos—. ¿Pero… qué me toca a mí?
Ahí estaba la verdadera Diana
José dio un paso más cerca, la mirada oscura, obsesiva
—Sabes que me muero por él… —su voz bajó, cargada de necesidad—. Que no puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo quiere irse lejos… lejos de mí
Sus dedos se tensaron a los costados
—Así que… pide lo que quieras
Por un segundo, el aire se volvió pesado
Porque cuando José Sánchez decía lo que quieras… Lo decía en serio y Diana lo sabía muy bien
—Bueno… si no te es suficiente con forzarlo cada vez que se te antoja… estoy bien con eso —soltó Diana con veneno en la voz
Los ojos de José se oscurecieron al instante, ese era su secreto más guardado, el bajo llave más en una caja impenetrable
En un movimiento brusco se lanzó sobre ella y la sujetó del cuello contra la pared
—Que sea la última vez que dices esas malditas cosas, perra —gruñó entre dientes—. Él es sagrado… y yo solo le hago el amor. Lo estoy preparando para el futuro… cuando por fin sea mío
Pero en el fondo… José tenía miedo. Miedo de que Luís descubriera la verdad
—Ya… ya… vale… déjame… —jadeó Diana, intentando tomar aire
Tras unos segundos de tensión peligrosa, José la soltó
Ella tosió suavemente mientras recuperaba la respiración, pero su sonrisa ladina no desapareció
—Solo decía… —murmuró con ironía—. Llevas un tiempo haciendo lo mismo… y no sabía qué ibas a hacer ahora
Diana lo conocía demasiado bien. Porque la mente de José … Era mucho más oscura de lo que cualquiera imaginaba
—Si hiciste bien tu trabajo, sé que estará bien que él piense que todo salió de su mente… —dijo José con frialdad—. Él solo tendrá deseos por mí… solo por mí
Había algo más detrás de esas palabras. Algo que todavía no se decía en voz alta
Diana lo observó con cautela
—Sabes que él estará cerca. También sabemos que su recuerdo lo lleva presente… ¿qué pasará cuando él sepa de él?
El ambiente se tensó
—De Rodrigo nos encargamos nosotros —sentenció José sin dudar—. Tú encárgate de que la idea parezca suya… nada más. Tienes poco tiempo para hacer que piense como tú
Poco tiempo, cuanto debía ser eso
Tiempo suficiente para moldear pensamientos
Para sembrar culpas
Para distorsionar recuerdos
Diana sonrió apenas
—A sus órdenes, señor Sánchez. Luís es muy manipulable… debes tener en cuenta eso. Y si algo sale mal… él sentirá la culpa de todo
José la miró fijo, no dijo nada
Porque ambos sabían que esa era precisamente la parte del plan que más le convenía
Sin añadir una palabra más, se dio la vuelta y salió de la casa. El eco de sus pasos fue lo último que quedó en el pasillo
Y con ello… El inicio de algo que aún no terminaba
(Fin del pasado)
—Todo lo he hecho por ti, amor… —susurró con la voz quebrada—. Porque cuando te casaste con ella… le hiciste el amor y todo se fue al carajo
Sus dedos temblaron apenas, pero su mirada seguía firme. Obsesiva
—Tuve que fingir tanto… —continuó en un hilo de voz— para poder tenerte cerca de mí… para preparar todo este momento…
Una sonrisa torcida apareció en sus labios
Oscura. Peligrosa.
—No pienso dejar que la muerte nos separe… ¿me oíste? Todo ha sido por ti, mi amor…
Si de mentes macabras se trataba… La de José no era simplemente peligrosa
Era maestra y el pobre Luís… No sabía nada
Ni que la traición que lo rodeaba era mucho más profunda de lo que imaginaba
Ni que, cuando todo saliera a la luz… Tal vez ya sería demasiado tarde para cualquiera
La primera vez que José hizo algo así fue cuando las cosas empezaban a ir mal para Luís. Fue una semana abierta al infierno
La esposa le dio acceso
Le dio permiso
Sin importar nada
Luís despertó aquella mañana con un dolor extraño en su cuerpo. Un dolor que no entendía. Era raro. Porque no había estado con nadie desde su novio, hace años atrás
La noche anterior había estado en su habitación con su esposa. Ella le había demostrado cariño, le había dado agua… y después él simplemente se quedó dormido
Eso era todo. Entonces… ¿Por qué ese dolor?
No le dio importancia. Pensó que tal vez estaba enfermo, o que era estrés
Pero dos semanas después volvió a ocurrir
El mismo despertar pesado. El mismo malestar inexplicable
Y así continuó por casi dos meses. Hasta que dejó de pensarlo. Hasta que lo olvidó
—Te amo, mi amor…
Susurró José una mañana antes de salir, dejando a Luís dormido una vez más y mientras tanto, Diana había querido pasarse de lista
Intentó chantajear a José con una suma de dinero absurda. Él habría pagado lo que fuera con tal de que guardara silencio… Pero ella cruzó la línea. Le dijo que se llevaría a Luís
Que también lo extrañaba
Que también lo quería
Eso… Eso fue algo que José no tomó bien. La envió de viaje antes de tiempo
Movió hilos
Manipuló a María para que hiciera un “favor”
Pero las cosas no salieron exactamente como él esperaba
La persona equivocada terminó pagando. Y para cuando todo se salió de control… María ya estaba en otro paraíso desde el día anterior
Un secreto demasiado grande. Demasiado sucio
Nadie debía saberlo. Nadie
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com