ENTRE NOSOTROS - Capítulo 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: Capítulo 2 2: Capítulo 2 Habían pasado los días en medio de semana todo iba bien y según ellos toso estaba bien, se levantaban en la madrugada para salir de la casa y seguir sus ideas nada buenas, nada lindas, eran narcisistas para decir la verdad y no mentiras.
Solo que para Luis era estar escapando de lo que él tipo le había hecho sentir ese día, nada bueno en su ser como estaba pasando las cosas tan rápido, bajaban listos desayunaban y comían cada vez más rápido que antes y salían de la casa rumbo al hospital.
Esa fue una enorme sorpresa llegar y ver que era enorme y se veían cada vez más filas así tengan un sistema muy bueno para agendar citas, pero eso no le incumbía decir menos opinar por eso se calló y se dejó presentar a los chicos que serían sus compañeros, quien sabe por cuánto, pero ya que.
Empezó con las historias clínicas y ayudando a tomar los signos vitales de los niños y ese era la función más sencilla que tenía que hacer nada duro nada feo, era otra parte de la nueva vida que tenía ahora.
El segundo día fue muy agitado porque todos los niños que estaban en internado debíamos seguir revisandolos y estaban medios cambiados de ideas, Luis era un quisquilloso con ser mejor y poder revisar mejor a los chicos, pero José era tan rápido que parecía que tuvieran un mal en sí, sabía que no le gustaba la idea de tener hijos y eso ya decía mucho de él.
Tercer día y era menos agitado, la mañana pasó entre revisiones de niños y mientras les hacía juegos a los bebés con gracias y risas mientras les tomaba los signos, los padres y madres estaba bien con sus métodos y eso le hizo saber Luis, cuando en la mañana manejaba y entre conversas le dijo que era el mejor votado en la portada, se sorprendió, pero no mucho.
–¿Siempre tienes esa imagen de buenas?
– preguntó mientras manejaba otra vez al hospital, solo que de regreso Luis manejaba de regreso.
–Siempre me gustó mucho los niños – dijo, pero no tenía una idea de cuanto le estaba poniendo atención – ¿Y tú quieres hijos o no?
– estaba pasando la raya o tal vez no.
–¡No quiero niños, no se quiera algún día!
– cómo podía decía cosas así, quien sabe, pero se lo dijo
–¿Y María está de acuerdo?
– pregunto todo curioso
–¡Quien sabe!, pero no le he preguntado – dijo, pero si sabía que ella quería hijos se lo había dicho, cada vez ponía excusas de todo y cada vez se le hacía más imposible
–Nosotros si queremos – dijo con una sonrisa falsa –Pero todavía no está en los planes, más adelante, pueda
–No entiendo a las personas que quieren tener hijo – le afirma en voz cauta –No me malinterpretes, pero en verdad no nací para tener hijo, menos con ella
Acababa de decir que no quería hijos en el matrimonio feliz que tiene, pero quiere, además de que tampoco los quiere con ella, ¿entonces con quién?
–¿Con quién quieres hijos?
– estaba siendo metido, pero le gustaba estar en todas
–Algún día será, pero estaba imaginando tenerlos con… alguien más – dice mientras estaba parado en el semáforo y con la mirada puesta en él, estaba siendo muy incómodo, pero José no se estaba dando cuenta o lo estaba haciendo propósito
–¡Perdón!
– dijo con pena –No quise ser entrometido – termino diciendo, pero a cada momento se imaginaba cómo sería José teniendo hijos, tenerlo en sus brazos y darle besos y amor, algo raro en él no es así.
Pero era solo un sueño más nada ya que estaba imaginando cosas que solo decía que no quería nada de ello.
Hasta donde estaba José enamorado, hasta donde amaba a su esposa y estaba feliz con ella, cómo podía decir cosas como esas, acaso no estaban bien y si era así como era posible que se amaran en total mentira.
Así siguió el recorrido hasta el hospital, pero nada bueno podía pasar con las cosas que salían de su boca y que más que decir la verdad, pero prefirió decirse a él mismo que todo estaba bien que solo era su mente y nada más, al llegar estacionó en su lugar y al bajarse todo cambio en el ambiente
–¿Te parece si vamos a comer en el almuerzo?
– pregunta y a lo Luis lo mira y con una sonrisa sincera le acepta la invitación
–Con gusto ¿a qué hora nos vemos?
– pregunta con la misma sonrisa tan amable que posee
DOS MESES DESPUÉS
Decir que en los primeros años de matrimonio los primordial era el sexo bueno y sin control era mentirles descaradamente a algunos y en especial a él, no tenía nada de acción en casi, ¿qué?
¡Cinco meses!
Y eso para él estaba muy bien en sí.
Pero había una ventaja en no tener nada por ahora ya que estaban en casa ajena y no era mucho lo que sentía en sus repetidas ocasiones de sexo, no es que ella era insípida en la cama ni nada por estilo solo que no lo sentía como aquellos tiempos y eso le mortificaba por demás.
Para cualquier hombre eso era malo y más si estaban recién casados solo que él lo veía muy bien no tenía ni síntomas de querer tener relaciones con nadie, absolutamente con nadie.
Su esposa le había propuesto tener una o dos veces al mes, no le veía nada de malo por eso ahora era más fácil decir que no a las dos veces en el mes, estaba estresado más que nada porque ahora tenía menos tiempo en casa y más en el hospital, ya que estaba más estresado y cansado que nunca, era algo malo para algunos, pero siendo realista con la vida para él era algo bueno.
Luis estaba claro en eso.
Mientras ella, Diana se pasaba de aquí para allá con su hermana, María, para él también era bueno, pero para José en las noches era lo malo que le podía pasar para ellos, en este mes estaban tensas las cosas en casa si llegaba tarde ella peleaba y si llegaba temprano también nada era bueno para calmarla a ella.
Él evitaba a toda costa esa parte de la llegada y por más que quisiera poder decir a no a todas las veces que empezaba una pelea solo que no podía evitarlo.
Cada quien peleaba con sus interese como podía, en especial para Luis.
Para la vida de Luis que ya estaba sintiendo lo malo de no tener sexo, estaba de mal humor y deseaba, no, estaba seguro que necesitaba sexo y no para dar si no que le dieran y bien duro.
En aquellos tiempos Luis le tuvo miedo a sus padres cuando empezó esto de la sexualidad, pero cuando se entregó a los placeres de la vida solo tenía quince años, fue la primera vez cuando se dio cuenta que amaba a un hombre y se entregó a él en todos los sentidos, pero sus padres se dieron cuenta y se los llevaron lejos obligándolo a olvidarlo con estudios para su bienestar y dejar su enfermedad de lado.
Luis se dio cuenta que amar a alguien de tu propio sexo era malo para los demás no por él porque eso era normal en su mente, pero para los demás sí porque tenían una mente tan errada sobre la sexualidad, así que dejó sus sentimientos guardados en un baúl y los tiró al fondo del mar, hasta ahora.
Pero esto volvió a florecer ha vuelto de nuevo y eso pasó cuando conoció a José Antonio, le aprecio raro que lo viera de esa manera si según él había olvidado todo eso hace tiempo, pero algo tenía ese tipo que le saco su mal recuerdo y sus ganas de ser poseído y bien duro.
Solo que por lastima el tipo era hetero o bisexual, no sabía bien, pero estaba seguro que nada podía ser peor que eso y estaba seguro de que no estaba interesado en esto del sexo entre hombres, si decía algo por su boca tan sucia estaría en problemas así que se cocería la boca y se tragaría la lengua.
Y así a estado estos días evitando lo inevitable y tratando de olvidar esas cosas, distrayéndose con sus compañeros de trabajo, la rutina, las emergencias y demás cosas y ya lo estaba logrando, pero hacerlo era lo más duro que fuera, sin querer queriendo lo evitaba a la hora de comer y si lo encontraba en los pasillos solo era “hola doctor” “buenas doctor” más nada.
Luis sabía que esos tipos heteros eran así eran groseros y hacían sentir mal a las personas sensible como él, así se trataba de convencer de que verlo o desear con él era imposible de una manera tan jodida.
Mientras José Antonio no podía decir que estaba en las misma que Luis, pero había visto al tipo andar de aquí para allá no logro nada en él, o decimos que es así y no sentirse mal consigo mismo era mentirse sin descaro, se ideaba y también se golpeaba por pensar cosas malas al mirar al enfermo, Luis.
Por dios de los cielos era el esposo de su cuñada, vivían en la misma casa y ahora resulta que estaba en ideas raras con Luis, por el cuñado de su esposa.
Estaba mal en verdad.
Por qué si José era uno de los que creía que eso era malo en verdad, además era una persona cercana a él lo que era malo y no sabía si decirlo o no debía haber hablado del tema con él, pero si sentía un repudio por ello eso era lo que lo detenía.
Sabía que él tipo lo estaba evitando y se podía imaginar por qué, o era solo su imaginación ya que estaba full trabajo igual a él, pero también estaba de acuerdo con ello ya que no quería problemas con alguien y menos con cuñada o esposa, solo quería que se fuera cuanto antes y dejara de joderle la cabeza de esa manera en especial a su instinto.
O hasta cuando podía resistirse de este mal llamado Luis.
Paso de dejar todos listo y con el cansancio en sus hombros estaba listo para llegar a su casa buscar la ducha y a la cama para descansar de sus horribles pensamientos que quería ahogarlos en lo más profundo de su ser
–¿Amor, ya vienes cariño?
– su esposa había llamado a pedirle opinión para salir comer afuera los cuatro, como para pasar el tiempo que ya no tienen, no quería por eso pasaba de largo.
–Sí cariño, ¿Por qué lo preguntas?
– José solo quería llegar y nada más que a su cama y quien sabe un libro era su pensar.
–Quiero ver si salimos a cenar y celebrar que a Diana le salió el trabajo en la multinacional ¿qué dices amor?
– había a veces que eso de salir lo odiaba como la mierda, como ahora, cansado y quiere salir, joder
–No lo sé cariño, estoy cansado ha sido un día muy agotador para mí, mejor vayan ustedes tres que dices – quería que aceptara en verdad y no diera tanta lata
–Bueno amor, entonces será solo nosotros, besos te amo – no opuso resistencia eso ya era algo raro en verdad porque a veces María era una buena persona y otras no tanto
Salió de su consultorio y en el camino se topó a otros colegas y mientras se decía algo rápido y seguía, se encontró con la reemplazante de su turno y le entregó las carpetas de los niños de hoy a los cuales vio y trató en su turno, se dio el momento de indicarle todo lo que debía hacer hoy como primordial tratamiento, sin querer a lo lejos vio como Luis se encontraba todavía y recordó que hoy solo habían dado las buenas y nada más, fue un día de esos que odiaba en total, cansado y nada más, este estaba feliz mientras hablaba con su enfermera ayudante y dejaban todo listo para las próximas citas de mañana, acaso estaba muy cariñoso con la chica o fue idea suya.
Después de dejar tantas cosas en su sitio siguió su camino al parqueadero una vez estaba en el auto su mente corrió a ese día, no, mejor decir que a todos los días de su vida.
Recordó.
Su cuerpo y algo más que se había dado cuenta, se golpeó la cara con sus dos manos, en cada mejilla por bobo
Debía dejar esa mierda de mirarle el culo al tipo, pero a veces se preguntaba porque diablos este hombre tenía semejante cuerpo, e incluso tenía mejor curvas que su esposa y cuñada.
Diablos estaba pasando mal, después de que lo vio seguir con la enfermera este también lo siguió por las dudas nomas.
Al verlo entrar a un consultorio se preguntó qué estaba haciendo si tenía que ir a comer las chicas, su duda lo llevó a la misma parte de donde estaba Luis y la enfermera, solo que este estaba ocupado con otros pacientes.
Lo vio ocupado y salió de aquel lugar solo y sin saber que hoy vería más que simple deseo en Luis, su mente está mal y eso le estaba cagando todo en su feliz vida.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com