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ENTRE NOSOTROS - Capítulo 3

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3: Capítulo 3 3: Capítulo 3 Al ver a Luis de esa manera con el agua corriendo por su cuerpo y esas curvas que se cargaba el maldito era acaso un verdadero hombre, sin querer pero su boca se secó cuando vio a Luis tocarse mientras paseaba la esponja por su cuerpo vio la imagen de Luis tocarse de arriba a abajo y pensó que este se volvió loco él pensó que este empezó a hacerse una paja, era acaso solo su imaginación, pero no fue así cuando bajó la mirada y vio su pene erecto para después ver cómo se subía la otra mano a sus labios y abrirlos de una manera tan espectacular, esa era la parte tan mala que lo tenía tan jodido de mirar demás.

Escuchar sus gemidos y verlo tan jodido mientras abría su boca haciendo cosas que solo una mujer hacía, diablos que tenía en mente, veía su mano subir y bajar apretar su pene, fue tanta la cosa que empezó a verlo y no podía alejar su vista de él ese acto de verlo coincidía como un acosador en verdad.

Se dio de golpe cuando su propia mano bajo a sus pantalones y encontró su propio pene duro como la roca era algo que no podía permitirse, que diablos había hecho este hombre en solo unas cuantas semanas en su casa, no, fue él quien miro demás, pero no quería ni imaginar en unos meses o tal vez años viviendo al lado de su casa.

Recobro la conciencia justo cuando su mano estaba por meterse dentro de su pantalón, él no era así que diablos le estaba pasando por la cabeza, dios de los santos debía ir a misa peo eso es más lejos que caer en tentación.

Salió despacio de esa habitación, pero con su mente puesta y grabada la imagen de Luis haciendo cosas raras en su baño, en su casa, el eco de los sonidos que salían de la boca de este mientras estaba terminando y gimiendo alto y duro mientras él respiraba y dejaba al aire libre los pulmones.

Entró a su habitación golpeando la puerta muy alto y feo haciendo estruendo sin importarle si escuchaba o no, pero había algo peor que lo que vio, estaba tan duro que se metió a su baño mientras abría la ducha dejando caer el agua para después sacar la ira debajo de ella, mientras se sacaba su ropa otra vez se miró al espejo y vio cómo su pene estaba duro y eso no era nada bueno para un hombre como él.

La ducha de agua fría le quitaría la cosa, esa cosa que lo tenía duro, pero nada podía hacer en verdad si lo tenía en mente, lo recordó cerrando sus ojos viendo la misma imagen y se vio obligado a imaginarse su cuerpo y el de Luis debajo del suyo mientras gemía y él, él dándole duro y hacerlo gemir alto tan fuerte como él le escucho.

Diablos se vino en su mano tan duro tan fuerte y tan asquerosamente bien que su mente no sentía repulsión para nada, pero sentía que todo estaba en picada para él.

Se dio con la pared fría mientras se dejaba respirar duro, fuerte y más su corazón descontrolado, salió de la ducha se cambió y bajó por un vaso de agua y sin darse cuenta lo encontró en la cocina haciéndose un té mientras él se dio a recordar ese momento en su ducha justo ahora.

Ya se odiaba ya por ello, pero odiaba más a Luis por hacerle hacer esto porque se estaba metiendo cosas en su mente y nada era imposible si lo tenía cerca, caía la tentación.

–¿No sabía que estaba aquí?

– preguntó como si no estuviera consciente de lo que pasó hace poco en su baño con aquella imagen y los deseos sucios que tenia.

–¡Ah!, sí, solo vine por un té y me retiro a mi cuarto, disculpa si molesto, permiso – Luis se había dado cuenta que José lo estaba odiando sin saber porqué, pero todo estaba dicho por su voz.

José se vio tan mal que se odio más porque estaba mal por todo esto y nada era como él quería que fuera, debían ser solo concuñados y nada más, pero también sabía que fue él quien interrumpió algo íntimo, pudo irse y dejarlo por las buenas, pero no lo hizo así que era más fácil hacerse el ofendido y tirarle la mierda a Luis.

Subió de dos en dos las escaleras lleno de iras y coraje porque no era un maldito pervertido tampoco era gay, qué diablos le hizo para que empezara a hacer cosas raras en sí, abrió la puerta sin gracia y se metió a la habitación de Luis, este se asustó por el estruendo que hizo la puerta al entrar José por ahí que dejó caer la taza de té.

–¿Eres gay?

– pregunto furioso –¡Responde maldita sea!

–¿N – no… sé de qué… hablas?

–Luis estaba muy nervioso por la pregunta, además que estaba huyendo de los problemas y este no era uno mejor
–¡No te hagas!

sé que te gustan los hombres…

yo, yo odio esa mierda así que habla – furioso se acercó a Luis sin pensarlo mucho, tenía su rostro tan cerca que podía ver bien sus ojos
–Yo… no tengo porque darte explicaciones – Luis sentía que cada vez estaba más cohibido por el acto del mismo que por lo que preguntaba José
–Si lo eres, en tu boda escuché cosas y eso no es algo bueno para un hombre casado hace poco… ¿ahora dime la verdad?

– ni él mismo sabía porque diablos quería escuchar eso de su boca, esa boca tan, tan…
Luis lo miro y no podía creer que lo escuchaba tan serio que nada de eso bueno para él y su fachada de hombre casado, pero qué diablos le hizo pensar o que hizo para que se diera cuenta de su pasado, ahora nada de eso estaba pasando.

–¡Aléjate de mí maldito enfermo!, no te quiero cerca de mí, me arrepiento de haberlos recibido en mi casa eres un fracaso de hombre y un enfermo la combinación perfecta…

espero y se larguen cuanto antes – su veneno salió sin pensar en nada.

La puerta fue cerrada muy fuerte que sintió que hasta el polvo salió de las paredes, que había pasado ahora que según él estaba bien con su vida, lo obligaron a tomar ese camino y ahora estaba pasando fatal.

Otra vez estaba pasando por lo mismo, pero esta vez son había hecho nada malo porque seguía sus “obligaciones matrimoniales”.

Las palabras lo hirieron por demás que solo quería salir sin más de esa casa, pero no sentía que hubiera hecho algo malo para ser llamado de esa manera “enfermo”, dolía recordar las malas palabras de sus padres porque fueron las mismas.

Se quedó ahí en la habitación parado sin saber qué hacer.

Mientras en la habitación de José se estaba pasando la peor de las batallas este entró a su cuarto sin saber que hacer se tomó la cabeza, dios vueltas a la misma habitación con iras, frustración, quién sabe, pero había algo que, sí entendió, se dio de cabeza duro con las almohadas y se dejó gritar, no debió ser tan idiota ni menos ofensivo, además él hombre no dijo nada y él ya estaba juzgando por lo que fuera, por lo que vio y que él también hizo acaso también era gay y estaba mal pensando.

Fue un patán y mal agradecido con la persona que menos debía ser, estaba perdido en ese comentario tan duro que dio.

Era un desgraciado en verdad, como vería a la cara a Luis.

Pasando el tiempo en su habitación miro la hora y pasaban de las doce, pero importaba porque estaba hecho un mal pendejo en su cabeza, que debía ver, que debía hacer.

Su esposa llegó y se dio con su mal humor a lo que ella no dijo nada solo se fue a cambiar y regresó con una ropa tan sexy para poder quitarle el mal humor que tenía, solo que José no estaba de humor para eso, tampoco le miró ni menos la tocó.

Ella durmió con ganas y José con iras hecho un lío de marañón
La combinación perfecta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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