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ENTRE NOSOTROS - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 CAPÍTULO 4
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4: CAPÍTULO 4 4: CAPÍTULO 4 Mientras José era otra historia y cómo se sentía cada vez más idiota por lo que dijo además sentía que cada día que pasaba algo cambiaba en él, en casa en su vida y no tenía nada que ver con lo que había visto o tal vez sí pero quería no mirar demás, su recuerdo consistía y tal recordaba era como ver a Luis en la ducha y gimiendo alto y fuerte, llegaba hasta un punto algo loco y traumático que él ya no sabía qué más hacer a decir en verdad, acaso ya estaba loco pero no se había dado cuenta de la situación que cargaba bien en sus hombros, estaba casado era feliz, o solo era algo experimentado para no ver muchas cosas que pasaban hoy en día y ese era el caso que ahora estaba, no quería y por algo estaba tratando de hablar con él.

¿Pedir perdón?

Quién sabe si lo vaya a aceptar, pero debía tratar, más por lo que dijo esa noche y debería ser fácil, sí, en teoría, pero este estaba en negación no quería dar a pensar nada malo, pero eso no era lo peor, no, lo peor era que ya le estaba pasando factura en su hogar y algo estaba mal entre ellos y por primera vez en dos años las cosas iban de mal en peor.

Ella peleaba por lo justo o eso quería creer hasta cierto punto.

Quería sexo, si, era verdad que no tenía mucho tiempo en estos momentos, excusa no era, sole le daba tiempo más que a dormir y más nada pero ella estaba pensando en otras cosas para seducirlo más porque todo parecía como si tuviera a otra, nada que ver, José estaba teniendo problemas en el hospital con algunas cosas, el trabajo estaba por multiplicado y otra peores, como las de Luis, joder, muchas veces se encontró viéndolo demás entre los oscuros pasillos e imaginando a cierto cuerpo y ciertos labios.

Llegó a su oficina y solo quería meterse en los papeles para poder despejar su mente de cosas raras que estaba pasando en él, estaba trabajando cuando la puerta se abrió, pero no miro a quien entraba.

–De acuerdo, ¿Ahora dime qué diablos tienes para estar así?

– su amigo de años, Marcos Delgado, quien era gay y podría decir que era su confidente en total, quien tenia la dicha
–¿Será que algún día vas a golpear la puerta?

Diablos – le costaba decir la verdad, pero a este hombre no le podía decir que estaba bien todo porque lo conocía muy bien
–Si, aja, vamos hombre no tengo tu tiempo ni menos a esperar a que dejes su pánico gay – le dijo como si nada, era imposible mentirle, pero nunca espero que eso pasará con él
–¿Cómo lo sabes?

Acaso tu… – quiso no mostrar de más, pero nada bueno podía salir de esa boca tan horrenda
–José, te conozco hace tiempo y creo que más que tu mismos, así que vamos hombre, te he visto mirar… no, comerte a tu concuñado por favor no insultes mi inteligencia cariño – solo se sobó la cien porque de todos tenía que ser él, Marcos se rio y José estaba entrando a pánico total
–Esto me tiene mal, hay cosas que no sabes todavía – le contó, pero con una cara de derrota total –Antes de cualquier cosa debo saber algo más – quiere ayuda para saber que le está pasando
–Tu pregunta nomas, que es lo que tiene con esa duda –Marcos se sentó mejor con la pierna sobre la otra y mirando fijo a su amigo, José suspiro para después verlo de frente muy serio para decir verdad
–Cuando tu orientación salió a flote ¿qué sentiste?

–Marcos rio por la pregunta, pero en ese tiempo José no estaba y todo lo que vivió fue tan detestable
–Primero sentí que nadie estaba para mí, que todos me mirarían de mala gana, estaba perdido y más porque la gran mayoría me dio la espalda, me llamaron la vergüenza de la familia…
–Lo siento mucho, Marcos… – quería haber estado en esos años para su amigo
–No pasa nada, lo peor fue que mi propia madre me dio la espalda, solo me quedo mi papi y el tío Tomas, de ahí nadie mas me importo lo que pensaran o dijeran, tenía apoyo, mi pequeña familia, después vino lo de Rodrigo y pasó hasta ahora –lo hacía pensar que fuera fácil pero no lo fue
–No se como pudiste haberlo soportado, yo hubiera estado fatal al sentirme así, pero… – Marcos no lo dejó seguir, porque necesitaba saber más de lo que sentía y pasaba
–Ya, te dije todo ahora, desembucha todo, no te quedes nada, por favor – como podía hacerlo si tenía a las peores escorias a su lado
–Voy a volverme loco ya no sé qué hacer quiero olvidar, pero no puedo, aquella noche cuando explote sin querer le dije cosas, malas – su amigo lo vio raro hizo mala cara y después le hizo alto con la mano
–¿Cómo que quieres olvidar, explotar?

dime bien las cosas hombre – estaba perdido, pero debía decir las cosas si quería sacar provecho de algo y salir bien con su mente
-Verás, hace un mes sin querer escuche a Luis… – era jodido–hacerse una paja en su baño, no fue la gran cosa, pero hay algo que no puedo olvidar – confesó con vergüenza
–¡Cada vez entiendo menos!

¿qué hacías tú en el baño de Luis?

Y viéndolo hacerse algo muy privado y que tiene que ver eso con que te comas con la mirada – tenía que ser tan expresivo
–Por eso no te quería decir – suspiro – Ese era el caso hombre, desde ese día quiero disculparme porque entre sin permiso a su habitación y no lo encontré, pero si en el baño, no quería ver demás, solo quería decir “bájale a la música” pero vi más allá de eso, pero desde ese día no quiere verme, pasa de largo otra vez me esquiva no nos vemos juntos ni para comer entre los cuatro, nada de nada y no sé cómo sacarlo de la cabeza después de lo que vi – este se rio de la manera tan dramática de su amigo
–Vamos José, solo era eso yo pensé estabas mal, muriendo en vida, pero solo era eso nomas – este le miro serio – ¿Pero tiene razón de estar así contigo?

– pregunto porque solo por eso no va a hacer algo como escapar
– No, después fue peor, grite y le dije tantas cosas hirientes, ¡entiendes!

Soy un asco de persona ¿no se que me pasa?

Pero no fue su culpa o si, ya no se nada – se frustro porque no entendía qué le pasaba en su vida
–Amigo mío, esto está muy mal por no decir peor que antes, sí, pero este drama solo está en tu cabeza, sé que alguien como tú a lo bien macho que se coge solo a su esposa se ve mal, pero debes estar en negación, esto que te está pasando está muy, pero muy mal sé que solo quieres olvidar para que regrese tu “Vida perfecta” pero vamos es hora de que busques algo más, ¿no lo ves, así como lo veo yo?

–No, o si, en verdad no sé porque estoy loco – le dijo, pero a Marcos le importaba menos solo se rio del loco de su amigo
–Pero más loco estoy yo porque voy a pedirte consejo para mi vida, jodido infierno – José se siento totalmente derrotado y más mentalmente pero no se dio a más y se sentó a esperar a lo que venga, se metió sus manos entre sus cabellos ocultando su cara de frustración después de que su amigo no dijera nada después de un tiempo
–Si te digo que hacer ¿lo vas a hacer?

– José lo miró por en medio de sus dedos –Oye me estas ofendiendo que caray, te estoy ayudando y te burlas de mi ayuda – Marcos era muy melodramático
–¡Marcos!

– sabía que se iba a arrepentir de esto – No estoy seguro, diablos, dime ¿qué es lo tengo que hacer?

¿qué hago?

– dijo y se tapó la cara de vuelta a donde no quería salir
–¡Bueno cariño!, he visto al chico y si, está como para paco, pero la cosa aquí es saber que tanto lo deseas tu… – Marcos lo miró y se quedó observando todo su accionar – ¿Cómo para besarlo y dejar que las cosas fluyan?

es tu decisión amigo – Marcos volvió a insistir lo miró y salió dejando la espina ahí mismo
José Antonio se levantó se frustró con todas las letras oculto su rostro solo para ver que de nuevo ya estaba solo, solo con su mente y caos en los pensamientos, no quería decirlo en alto, pero en su mente estaba un torbellino de muchas cosas y sin poder salir de ello solo tenía una opción nada buena, pero al final opción, así que se metió más al fondo en el mismo problema y se arriesgó a hacer algo malo.

Claro que debía estar loco al hacerle caso a su amigo y mas que nada por estar pensando en hacer lo que quería, al diablo.

Salió del carro y con mucho miedo nervios, y demás cosas que implican lo que son suspiros acompañados de un latir en su pecho que hacían una bomba de tiempo, solo creía que era por la tensión de la situación final que lleva todo este complemento de cosas nuevas para él.

Miro la casa y más que nada la entrada y volvió a cerrar sus ojos poniendo en firme su decisión final, se tomó las manos y estaban frías, pero quería que le prestarán algo de valor en lo cual estaba bien todo esto.

–¡Vamos José!, ¡somos fuerte o no?

– quería decirse que si
Sabía que Luis estaba solo en casa así que no debía ser nada del otro mundo entrar y hablar con él de muchas cosas que estaban pasando entre ellos, nada bueno podía salir eso también lo quería entender, ¿Por qué diablos le hizo caso a Marcos?

Pero después de todo el que estuvieran solos los dos también lo tenía mal porque era algo de aliño a la mezcla y eso ya hacía la diferencia, pero debía pensar mucho porque ese algo era el problema deseaba que se le quitará esa cosa que llevaba entre pecho y espalda, quería le quitaba la respiración ya fuera su muerte o su vida.

No lo pensó mucho y entro cerrando la puerta tan despacio que no estaba seguro ya de las fuerzas que sentía hace poco, menos de la convicción de seguir con esto y dejar las cosas que a logrado todo este tiempo, su matrimonio.

Mierda de hombre.

Subió las escaleras para entrar a su habitación mientras dejaba la mirada fija en un lugar en específico, las foto de su boda al lado de la cama, en el buro de noche dejó su maletín en su cama sabiendo que debía ser sincero y más que nada aprovechar ya que su esposa y cuñada estaba de compras y eso para una mujer era lo mejor, sabía que demorarán mucho, sin sacarse nada nada de la ropa salió y tomo fuerzas una vez en la habitación de Luis, se agarró del poco valor, golpeando la puerta, solo escucho un pase y con fuerzas entró al cuarto de Luis, este sin saber quién mismo era pero no creía que fuera José por eso estaba a punto de casarse la camisa solo le faltaba los siguientes botones de uno abierto.

José no midió tampoco la situación, pero su cara dijo todo y sus ojos también expresaron cosas, lo miro tan descarado, estaba jugando en algo o que, pero Luis tampoco entendía qué estaba pasando, paso algo para que estuviera hi, caso él no había cumplido con lo que le había dicho ese día, entonces que le había hecho, nada hasta donde él creía recordar, nada.

–Yo… – como empezar a hablar de algo y más con lo grosero que fue – Vengo a pedir disculpas –Luis se quedó sin palabras, que estaba jugando
–¿José?…

– cómo terminar la frase –La verdad es que yo no sé qué decirte, cómo, pedir disculpas y ¿porque ahora?

Y es que nada de esto tiene sentido
José se quedó sin habla, pero él también estaba dudando de todo lo que decía, pero en su ser no estaba seguro en verdad, pero si quería decir pedir disculpas entonces lo escucharía
– No, Luis… – cerró los ojos y se quedó pensando un rato –Tú no me hiciste nada el grosero fui yo por tratarte mal sabiendo que eras inocente – entendía menos –¡Discúlpame por favor!

–Más que eso, creo que fui juzgado por algo que no es verdad –contraatacó, pero bajo la mirada, era verdad su orientación sólo que sus padres lo obligaron a olvidar ese camino
–Por lo mismo, Luis, me sentí muy raro y metí en algo que no es de mi incumbencia, si eres o no, es asunto tuyo – verdad o mentira, solo él sabía lo que significaba todo
–José, ya está olvidado, pero para la próxima no juzgues a nadie sin saber la verdad – le dijo serio –Además tienes un amigo así, porque debería ser diferente para mí – concluyó
–Por lo mismo te pido perdón, me porte tan desgraciadamente y mira como me siento ahora, lastimé tu corazón y más que nada te ofendí siendo inocente – no podía decir que fuera mal después de todo, debía andar con pie de plomo
–¿De qué vas, hombre?

yo ya olvidé eso hace rato – mentía de mala –Pero si estas bien con ello, entonces, te disculpo – sonrió de buenas queriendo dejar todo ese mal de lado
–Me jodiste la mente – quiso decir al verlo sonreír, pero mejor callo –Ya que estamos bien, ahora que me disculpas, ¿quieres ir por un trago – preguntó al ver que tal vez todo estaba en su cabeza, esa atracción que estaba sintiendo, debía estar jugando al otro lado no era bueno para ninguno de los
–Ya que tu invitas, vamos – Luis no sentía la mala vibra que sentía ahora su concuñado, pero tonto no era
Por eso cuando José salió de su habitación y se alargó la cara de malos sentimientos como si una bala le cruzara los órganos, pero no dijo nada, estaba muy perdido
Sin contar que él también había empezado a mirar demás el perfil de José, su rostro cuadrado bien formado, su magnificó cuerpo, joder debía callarse y mirar lejos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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